Y llegó el turno de hablar de este manga que esta en boca de todos los popes de la blogosfera y que cuesta un ojo de la cara y un riñón. Pero del precio hablamos en posteriores post, hoy vamos a centrarnos en el contenido, así no nos hacemos mala sangre por ahora.
Una vida errante es una especie de autobiografía de Yoshihiro Tatsumi, más que nada porque de vez en cuando se toma alguna que otra pequeña licencia artística, pero muy pequeñas, por lo que tampoco es demasiado importante. ¿Y quién es este señor? Pues un reputado mangaka padre de un genero denominado Gekiga, y que salvando muchisimo las distancias sería algo así como manga para adultos, pero no por contener escenas erótico-festivas, sino por tratar temas un poco más adultos con personajes nada infantilizados. Por supuesto, este señor es bastante importante, pero por desgracia muy poco conocido en nuestra tierras. Aquí ha sido publicado por la Cupula, Ponent Mon y Astiberri y es uno de esos autores de culto de grandes obras y pocos seguidores.
Centrándonos ya en la obra, la vida de este hombre ha sido muy... normalita. No le ha pasado nada excepcional fuera del terreno de los tebeos y su vida podría incluso resumirse como trabajo, cine, visitas a la editorial, trabajo, más cine, más trabajo, etc., etc. Incluso en el terreno amoroso el hombre es un poco torpe, ya que por lo narrado en el tebeo, no pasa de simples frotes por encima de la ropa. Pero al menos sera un borracho empedernido, ¿no? Pues no, tampoco y creo recordar que tampoco fumaba. Así que, ¿qué interés tiene esta obra? Pues visto así muy poco o ninguno. Pero con el tebeo en las manos la cosa cambia exponencialmente ya que es uno de esos libros totalmente adictivos que no puedes soltar hasta haber llegado a su última hoja. Lo que se nos cuenta puede resultar en ocasiones demasiado trivial, pero resulta emocionante desde el punto de vista creativo, de como un autor vive esa angustia continua a la búsqueda de una nueva historia y como pasa esos ratos muertos en los que no se le ocurre absolutamente nada. También somos espectadores privilegiados de como son las cosas dentro del mundillo... japonés, claro. Pero aún así es fascinante ver esa evolución que empieza mandado dibujos a los concursos de las revistas, continua con visitas a las editoriales y acaba con las cartas donde los editores le piden que trabaje para ellos. Es un proceso muy diferente al que vivimos en el resto del mundo, sobre todo en la parte de los tratos entre partes, que practicamente se cierran con un trato verbal: "Tu solo deberías publicar para nosotros", que significa: a partir de ahora trabajas en exclusiva para nosotros bajo pena sumarísima de muerte.
Evidentemente, como en toda historia del mundillo, hay traiciones, desencuentros, engaños, lagrimas... sexo... no, claro. Pero son unas traiciones un poco... de aquella manera. Publicó en aquella editorial bajo seudónimo, no aparezco por las oficinas para que no se enteren que estoy haciendo, me reúno a espaldas de otro... vamos, el mundillo nuestro de cada día, que allí es mucho más cortes que aquí, cucos que son ellos.
Una vida errante es un tebeo magnifico, maravilloso, de esos que agarras y es imposible soltar. La única pena es que se nota que tenía planificada una historia mucho más larga (¿toda su vida?) y el tebeo tiene un final demasiado abrupto, por mucho que en la edición occidental hayan cambiado el orden del primer y último capítulo. Lo dicho, uno de los tebeos del año, de la década, de lo que queráis, porque es absolutamente glorioso. Y de los precios hablamos en breve.

Sí, pero no. O simplemente es que no hablamos el mismo idioma. ¿Por qué lo llama ventas cuando quiere decir pedidos? En efecto, este es uno de esos títulos cuyos clientes son los libreros y no los sufridos lectores. Sin derecho a devolución y con un descuento mayor, el 50% sobre el precio de venta, el éxito de la colección se basa en cuantos ejemplares han podido colocar al librero de turno sin importar si este vende un pimiento o no. Es decir, en Planeta no tienen ni idea cuantos ejemplares reales han sido vendidos en la tienda, lo que si tienen es una bonita cifra de pedidos realizados por las tiendas. Y me creo perfectamente que esas cifras seas ínfimas, porque el librero es malvado y cobarde y como esta ya suficientemente escarmentado con este sistema de no-devoluciones ha decidido que mejor pedir a la baja y guardar la ropa. El problema esta en el abuso y cuando sacas 3 ó 4 UDC al mes, esta claro que no los vas a vender todos por mucho que la relación calidad/precio sea excepcional. Nadie puede comprar tochos de 24€ todos los meses y sonreír a fin de mes.
Decíamos ayer que en DC habían anunciado Brightest Day, JLI Reborn, Legion de Levitz, etc, etc. Y vamos a acabar con ese tema, que quería darle su correspondiente punto y aparte.

Justice League: Generation Lost se llama el otro invento de la compañia. 26 números, quince días cada entrega, realizados por Keith Giffen (¡bien!) y Judd Winnick (¿bien?). La verdad es que yo estoy más feliz que una perdiz con esto. Lo de Brightest Day lo tengo en cuarentena por mucho Jonhs y Tomasi que haya (¿no os acordáis que en Countdown había un tal Dini en los guiones que aseguraba un producto más que competente? Pues eso) pero esto ya es otra, porque es lo que lleva haciendo Giffen toda su vida, son sus personajes y el sabe mejor que nadie que hacer con ellos. Lo que no entiendo es que pinta Winnick en toda esta historia, aunque creo que no es mala elección del todo, porque en la parte superheróica cojea mucho, pero en la parte de tratamiento de personajes lo hace bastante bien. Así que esperemos que sea un buen compañero.
Si algún día le dan la patada a Didio debería venirse a España a seguir haciendo sus pinitos como editor. 52 fue un buen cómic, cuatro grandes autores aunando esfuerzos y un solo artista abocetando toda la serie, Giffen, para que hubiera un estilo más o menos uniforme. Countdown fue una gran cagada, sobre todo después de que el listo del editor dijera que era como 52 pero bien hecha. Y Trinity nadie sabe como fue porque nadie se la leyó. Pero Didio en vez de mirar la porquería que había dentro pensó que lo de los 52 tebeos al año ya estaba agotado, pero se quedo con la mosca detrás de la oreja. Y esa gran mosca es 26, es decir, 52 pero en vez de cada semana, cada dos. ¡Brillante! Es como los editores de aquí, vueltas y más vueltas sobre el formato sin importar que narices lleva dentro.
Antes de nada, un vistazo
En principio este debate ni nos va ni nos viene, total, los reader todavía tienen un tamaño muy reducido y lo más importante, son en blanco o negro (tono de grises). Así que hasta dentro de unos añitos no tenemos ni que inmutarnos... y así nos ira a todos, que llegara el día en que irrumpa en nuestras vidas y ni editores ni editoriales estarán preparados, justamente como esta pasando ahora, que les ha pillado el tema en bragas. En un
Coincido en la primera parte que dice que Marvel son tipos malos sin respeto a la continuidad y a los lectores. ¡Y también coincido en la segunda parte! Con Spiderman Marvel ha logrado conjugar las dos cosas a la vez y eso que parecía imposible: no dar explicaciones con la mano derecha mientras realiza fuegos de artificio con la mano izquierda. Lo peor de dos mundos y ellos lo tienen todo. 


