No Mercy

Después de tres semanas hablando de “super éxitos” de Image toca adentrarse en colecciones menos conocidas pero no por ello de menos calidad. Aunque tenemos un pequeño, ¿merece la pena hablar de algo que no vamos a ver publicado fuera de los USA ni en pintura?

No Mercy es una serie de 14 números escrita por Alex de Campi y dibujada por Carla Speed McNeil. Cuenta la historia de un grupo de adolescentes que se encuentran en un país indeterminado de America Central para construir escuelas y otras tareas humanitarias variadas. A punto de volver a casa, todos se montan en el autobús de vuelta que desgraciadamente no llegara a su destino ya que tras sufrir un accidente se despeñara colina abajo. Todo el mundo piensa que los jovenés han muerto, pero en realidad muchos de ellos han sobrevivido aunque desearían no haberlo hecho. En un país desconocido, con heridas muy graves, sin nadie a quien acudir ni que les pueda ayudar, vivirán un autentico infierno simplemente tratando de sobrevivir. La rudeza del desierto, todo tipo de delincuentes, alimañas y desgracias les esperan en su camino.

No Mercy es una historia cruda, desesperante y llena de las peores pesadillas. Es lo peor que le puede pasar a nadie que se ve desamparado en un país extraño.

Tengo que reconocer que al principio esta serie me llamaba muy poco la atención debido a que los protagonistas parecían los típicos adolescentes imbéciles que se creen mejor que los demás solo porque dedican una semana de sus vidas a ayudar a los pobres. Pero la autora no tarda en hacérselo pasar putisimas, a meterles en situaciones muy jodidas y a enfrentarles a todos con sus peores pesadillas. Es un cómic de terror puro y duro, sobre todo porque las situaciones en las que les mete nos podrían pasar a cualquiera de nosotros. Llega un punto que engancha de tal manera que no puedes dejar de leer la historia, sobre todo sabiendo que algunos de ellos jamás saldrán de esta.
Así que sabiendo que la serie tiene cierta calidad, estaba esperando su publicación por estos lares pero mientras los títulos más reputados de Image iban siendo lanzados uno tras otro, nada se sabia de este título. No creo que se la haya leído ningún editor por aquí y no me extraña debido a que tiene un lastre fatal: las ventas. Los primeros números vendieron en torno a los 6.000 ejemplares en los USA y no tardaron en desaparecer en el TOP 300. Vamos, es una serie que vendía tan poco que ni siquiera aparecía en las listas. Incluso buscando referencias para este post me he encontrado con que la autora afirma que no ha ganado un solo dolar con este tebeo, algo bastante triste para unas autoras que se lo han currado para poder publicar un tebeo diferente a lo habitual.

Pero a ver, si es tan bueno, ¿por qué ha fracasado? Creo que el principal handicap es la temática del tebeo en sí. Nada de superhéroes, ni de fantasía, ni de ciencia ficción, temática realista pura y dura. Incluso The Walking Dead tiene zombies a tutiplen y eso que lo más importante son los humanos. El otro problema que tiene esta historia es el dibujo, que aunque cumple su función, esta muy lejos de la espectacularidad de otras obras y es complicadísimo destacarlo a lado de otras series Image que deslumbran todas en este aspecto.
Así que tenemos una temática demasiado terrenal y un dibujo en la misma onda. Pues adi´ps muy buenas. Lo curioso es como la editorial le ha dado cancha a la serie y en vez de cancelarla en su primer arco argumental ha decidido seguir apostando por ella hasta ver donde podía llegar. Concretamente hasta que las autoras no han podido más y han decidido dedicarse a otro tipo de proyectos ya que de vez en cuando hay que llevarse un plato a la mesa. Tengo la impresión que Image te apoya hasta que tu mismo te das cuenta que no puedes pagar ni una factura más.

Es el lado negativo de las series Image. No tienen un gran personaje a lo Spiderman o Batman que te haga un cameo para levantarte las ventas. Estás tu solo frente al mundo e incluso que la historia sea buena no es garantía de nada. Hay muchas series buenas en Image, pero al final el mercado termina imponiendo su ley.

Imperio Secreto Cero

El Imperio Secreto de 2017, no el bueno de los 70, tiene dos principios diferentes. El primero pasando por caja, el segundo totalmente gratis. ¿Adivináis cual de los dos es el mejor? La respuesta os sorprenderá.

Secret Empire 0, ese número que solo sirve para destrozar las bases de datos de los coleccionistas, costaba la friolera de 4,99$ en los USA. Fue número 1 en ventas ese mes, así que sarna con gusto no pica. El hecho de que sea número 0 me confunde a la hora de describírselo a la gente, ¿es una precuela o es el inicio de la saga? Pues tras leerlo me he quedado exactamente igual, ¿es el inicio o qué es lo que es ?

La base de esta saga es que el Capitán America se ha vuelto malo, concretamente se ha puesto la camiseta de Hydra. Seguramente ya habréis oído hablar de este tema antes y es que llevan meses mareando la perdiz en su propia serie. Vamos, que tuvieron una idea hace un tiempo y la están alargando cual chicle todo lo posible hasta que no de más de sí… que la verdad, no da más de sí desde que la contaron, pero de eso ya hablaremos más adelante.

A lo que íbamos, el número 0 de esta serie cuenta una serie de batallas de tipo cataclísmico en la que están implicados todos los héroes de la Tierra y que pueden suponer la extinción de la raza humana. Así que en muy pocas páginas hay muerte, destrucción, épica, sacrificios, etc, etc. La verdad es que nada de esto importa porque todo este cacao maravillao es realmente un astuto plan del Capitán America para que Hydra se alce con el gobierno supremo de la Tierra. Y pim, pam, pum, todo sale como estaba planeado, con una revelación final de esas que te dejan con la boca abierta: EL CAPITÁN AMERICA ES DE HYDRA. Un momento… ¿ese no era el punto de partida? Ah, pues sí, pues entonces… ¿qué mierda de revelación es esta? Ah, que sus compañeros superheroes no lo sabían. Ya, ya, que tremendo todo. Un momento que estoy bosteeeeeeezandooooo.

El otro inicio de saga fue el Secret Empire Free Comic Book Day. Tenía muchas menos páginas y costaba la friolera de 0.0$. Un precio imbatible. La verdad es que cronológicamente se sitúa detrás del cómic del que hemos hablando más arriba, pero yo prefiero pensar que es otro inicio diferente debido a que para mucha gente este será el primer contacto con la saga.

Pues bien, este tebeo solo tiene 10 páginas de historia. Como no tiene espacio para contar mierdas ni absurdeces del cubo cósmico te mete directamente en jarana. Así que sin tiempo para respirar, cuenta que Hydra esta invadiendo el mundo, que los héroes están peleando contra ellos y que el Capitán America esta del otro lado. Es un ejercicio de simplicidad brutal, de contarte lo máximo posible en el menor espacio posible y es una autentica maravilla. Todo el jaleo de batallitas absurdas del número anterior aquí se resume en 3 páginas épicas donde los héroes van cayendo una tras otros abatidos por una fuerza superior. Y en este número sí que hay una autentica sorpresa final: el Capitán America es digno de levantar el martillo de Thor. ¿Cómo? ¿Pero no era malo? ¡Quiero leer la continuación de esto!

Menuda diferencia entre un número y otro. El primero necesita montar un embrollo terrible para contarte lo que ya todos sabíamos. El segundo simplemente va al grano, te cuenta lo único y estrictamente necesario y te deja agarrado a la butaca con ganas de más. Cuanto ganaría Marvel si las cosas se hicieran de la segunda manera. Pero por desgracia para todos, se van a hacer de la primera. Que de eso hablare la semana que viene, pero una saga de que malo es el Capitán America durante varios meses sabiendo todos que al final volverá a ser bueno… ¿qué pereza más grande, no?

Predicador

Ya que hablamos hace dos días de la serie de televisión, hoy vamos a hacerlo del cómic, uno de los más icónicos y gamberros de los 90.

Aunque antes vamos a poner las cosas en su contexto. Estamos en la primera mitad de los 90, Image esta arrasando con todo, vendiendo millones de ejemplares y marcando el estilo a seguir. Sin embargo, totalmente ajeno a todo eso, un pequeño sello editorial de DC Comics lleva tiempo publicando una de las mejores series de la historia: Sandman. Pero en ese momento existe un gran problema, Gaiman quiere cerrar la serie DE VERDAD, algo que Vertigo no se puede permitir. Aunque el sello nunca se ha caracterizado por sus cifras de venta, le ha aportado prestigio y premios a la editorial por lo que es necesario encontrar otro buque insignia que sustituya a Sandman antes de que esta acabe. Y Karen Berger, una de las mejores editoras de la historia, decide dar cabida en el sello a este Predicador, una serie que de ninguna manera se hubiera podido publicar en ningún otro sello de la casa. Y el resto ya es historia.

En su momento Predicador era la cosa más blasfema, burra y enfermiza que se había publicado jamás por una gran editorial. Había que acercarse a los cómics undergrounds para encontrar tal nivel de blasfemia y en aquel entonces era la serie más extremadamente adulta que te podías echar a la cara. La verdad es que hoy en día muchas de las cosas que se cuentan allí han sido superadas ampliamente incluso por el propio Ennis que siempre ha buscado ser más burro que él mismo. Pero entonces en los 90, en medio de un mar de tebeos mediocres dirigidos a adolescentes hipehormonados, Predicador era lo más de lo más.

De todas maneras, dicho lo de superado en la actualidad, sigue siendo un cómic que merece la pena ser leído una y otra vez. Ennis es un excelente escritor e introduce a los personajes y las situaciones que lo rodean de una manera magistral. Es un maestro en el arte de la narrativa y merece la pena leer todo lo que escribe solo por el placer de leer una historia muy bien contada. En esta serie además se complementa con un maravilloso Steve Dillon, con el que había hecho muy buenas migas y que resulto ser la mejor elección para la serie. El dibujo de Dillon nunca fue demasiado bonito y seguramente hay bastantes dibujantes más vistosos que él, pero madre mía como encajaba su estilo con la historia, le sentaba como un maldito guante. Descanse en paz allá donde este.

Centrándonos en el tebeos, ya sabéis todos de que va, la historia de un Predicador que recibe un poder divino que hace que todos obedezcan sus ordenes, y que se dedica a buscar a Dios por todos los Estados Unidos, ya que este ha decidido desaparecer de escena. Por el camino se ira encontrando la mayor colección de bastardos que Ennis se pudo imaginar, cada uno de ellos mucho peor que el anterior.

Es una historia muy entretenida, que se lee muy bien y que se disfruta una barbaridad. El único problema que tiene es el que Ennis arrastra siempre: llega un momento que alarga la historia innecesariamente porque quiere seguir publicando más números. Siempre tiene bastante claro como va a terminar la serie pero mientras se llega a ese final empieza a narrar historias que cada vez se van desviando más y más de la trama principal y que no aportan nada a la misma, excepto la de echarse unas risas contando algún tipo de atrocidad. Es el único pero que le puedo achacar, aparte de ser un cómic hijo de su tiempo.

Recomiendo echarle un vistazo, sobre todo a su segundo tomo recopilatorio, Hasta el fin del mundo, que siempre me ha parecido espectacular. Y en general recomiendo seguir toda la obra de Ennis que siempre ha sido muy interesante, aunque si sois estómagos sensible manteneros alejados de ella. No es plato para todos los gustos.

La industria francesa

Ya he tenido un poco más de tiempo para leer ese artículo sobre Francia que Pons mencionó en su twitter y ha llegado la hora de apretarle un poco las tuercas. A ver si entre todos logramos mosquearle lo suficiente para que vuelva a retomar el blog.

El artículo en cuestión se títula algo como “La mayoría de los tebeos no son rentables” y retrata un panorama desolador para la Bande dessinée francesa, el mundillo se muere de toda la vida. Pero echemos un vistazo a las cifras que manejan para que como de lejos están del precipicio.

10.000 ejemplares para que un título sea rentable

Esa es la cifra que según el artículo hay que alcanzar para que un titulo sea rentable. Da escalofríos, ¿eh? Primero porque para nosotros esa cifra es algo estratosférica. Muy pocos de nuestros tebeos se acercan a esa cantidad y cuando lo hacen los tratamos de superventas. Sin embargo para ellos es lo mínimo a exigir, ¿cómo puede ser eso posible? Pues porque son una industria de verdad. Esto supone que los autores tienen que ganar dinero para poder dedicarse a ello y por supuesto todos los trabajadores implicados en la producción del cómic, desde el editor hasta la señora de la limpieza. La idea es que vivan de esto, no que sea un hobby con el que sacar algunas perras mientras tienes otro trabajo con el que llevar las lentejas a la mesa.

Más de 5.000 títulos en un año

¿¿¿Quééééééééé??? Esa cifra es escandalosa… para nosotros. Porque la verdad es que el mercado americano y el japonés llegan a esos números sin problemas. El tema es que aún así, son muchos títulos al año y simplemente por pura lógica, es imposible que vendan todos. Tiene que haber muchísimos que hagan aguas. Entonces, ¿cómo narices se puede sostener eso?

500.000 Lucky Lukes vendidos en 2016

Y estamos hablando de uno solo de sus álbumes, La Tierra Prometida. Esa es una cifra de autentico bestseller para su mercado y gracías a esto las editoriales pueden mantener el resto de títulos. Otro ejemplo que se menciona en el artículo son los 400.000 ejemplares de Blake y Mortimer. Vamos, que los superventas soportan a gran parte del mercado.

Entonces, ¿por qué no nos dedicamos solo a publicar bestseller y nos olvidamos del resto de títulos? Bueno, para empezar porque si hacen eso se les cae todo el castillo encima. El bestseller aguanta hasta que todo el mundo se cansa de él y se aburre. ¿El ejemplo? Mortadelo y Filemón. Y entonces, ¿qué haces? Te cargas a toda la industria de un plumazo. Para que el sistema funcione de verdad necesitas un ecosistema rico que vaya produciendo todo tipo de tebeos para atraer a todo tipo de lectores. Si solo producimos Asterix, perdemos una parte muy importante de lectores que aunque no sean el publico objetivo de la serie del galo, pueden terminar comprándola. A la larga incluso el concepto de lector de determinado tipo de tebeos deja de existir y simplemente existe el lector de tebeos. Unos días se compra una cosa, otros otra distinta simplemente porque le apetece. Porque para él es natural comprar mucho y variado. Por supuesto que existen nichos, siempre existirán, pero se ha trabajado mucho en la idea de que el cómic es cultura y como tal debe formar parte de la vida de todo el mundo.

Dicho todo esto, ¿su mundillo se hunde? No tanto como el nuestro, ya que ellos tienen una industria que ya nos gustaría a nosotros. Pero tienes sus contras muy peligrosos, como ese volumen brutal de ventas que tienen que alcanzar cada título. Al final la presión para todos es lo misma, tienes que publicar tebeos que sean buenos y que vendan. Si no, no esperes a durar demasiado en un mercado tan competitivo. Aún así, siguen estando a años luz de nosotros.

Preacher, la serie

Uno de los cómics más interesantes para ser adaptados a la pequeña pantalla. Una cadena de tématica adulta como la AMC y con total libertad para llevar hasta el limite las historias. Una de las series más prometedoras del año. Y entonces Seth Rogen.

La base de la serie es más o menos la misma que la del cómic. Un predicador es poseído por una fuerza misteriosa que le otorga un poder casi divino: todo el mundo tiene que obedecer lo que él diga. Justo en ese momento Dios decide desaparecer sin dejar rastro y nuestro predicador iniciará un viaje a través de los Estados Unidos para encontrarle. Y ya, porque cualquier parecido de la serie con la realidad del cómic es pura coincidencia.

Lo de la primera temporada de Preacher es algo imposible de comprender. Tienen el maldito cómic ahí mismo, con decenas de historias interesantes, simplemente hay que elegir cualquiera de ellas y rodarla. Así de fácil y sencillo. Pero no, tienen que ponerse creativos y hacer una especie de precuela del cómic, un año cero. Diez episodios de argumentos totalmente inventados que se alargan y se alargan hasta el aburrimiento más absoluto y que por algún extraño motivo tienen miedo de alcanzar el principio de la historia. Es completamente insufrible, un autentico horror. Al principio incluso pensé que mi aburrimiento era debido a que conocía el cómic y mis expectativas eran demasiadas altas. Entonces hice que un amigo que no sabía nada se tragara la serie y… ¡casi dejamos de ser amigos! En serio, es una cosa totalmente odiosa.

En la segunda temporada casualmente se acuerdan que… ¡están basados en un cómic! Imaginaros mi sorpresa. De repente el Santo de los Asesinos se mete en la historia a todo trapo y la serie sube millones de enteros de repente. ¡Claro! ¿Es qué era tan difícil? ¿Es qué no lo podíais haber hecho antes? ¿Es que tanto costaba fijarse en el maldito cómic que estábais adaptando?

Esta temporada ya es otra cosa porque la historia ya se encamina a donde debería ir. Se introducen más personajes cruciales como Herr Starr y los hijos de perra familiares de Jesse y se le da un repaso muy interesante a lo que es el infierno. El problema es que para el final de la temporada la cosa se vuelve a estancar un poco, como si de repente no quisieran tocar otra vez el material del cómic. Venga hombre, que por muy blasfemo que sea no muerde.

Uno de los máximos culpables de como ha salido la cosa es Seth Rogen, el tipo que dice ser cómico. Nunca ha sido santo de mi devoción y la verdad es que he disfrutado muy pocas de sus películas. Ni su humor ni su visión de la vida me ha gustado nunca y ha llegado a Preacher para enmedarle la plana a Ennis y decirle como se hacen las cosas de verdad. Pues mira chaval, si tu intención es hacer lo que te de la real gana, te inventas tu mismo tu propia historia y haces lo que quieras con ella. Pero no te cagues en las de los demás. En serio, había cientos de profesionales en la industria que lo habrían hecho mejor que tu, no es tan difícil.

Este lavado de cara de la serie provoca que el trio protagonista sea bastante irreconocible. Jesse es Jesse raspadito, muy justito. Tulip no es Tulip. Ruth Negga es una excelente actriz y no tarda en cogerle el pulso al personaje, pero a otro personaje que no es Tulip. Y Cassidy es demasiado cachondo en el mal sentido para ser Cassidy. Los villanos mitad, mirad. El Santo de los Asesinos sí, Herr Star también y Caraculo pues… tenéis que verlo. Tengo ganas de ver a la familia de Jesse, que solo hemos podido intuir de refilón.

Preacher es una serie que debería ser muchísimo más pero que en realidad solo es una colección de algún buen momento disperso. Tiene una primera temporada totalmente horripilante y una segunda que levanta el vuelo pero que al final deja bastantes dudas. Me agota solo el pensar como será la tercera temporada.

Paper Girls

La semana pasada hablamos de Saga, esta semana toca hablar de la otra niña mimada de Vaughan y que tambien esta de moda. Entonces, ¿Paper Girls qué?

Antes que nada: Cliff Chiang. Ya esta, solo con eso ya merece la pena mirarse una y otra vez el tebeo de arriba a abajo. Incluso no hace falta que cuente ningún tipo de historia, es tan bueno, tan limpio, tan bonito, que es una gozada ver página tras página de esta maravilla de dibujante. Solo con su trazo consigue que la serie sea un 200% mejor. ¡Yo por Cliff Chiang MA-TO!

Vamos con la historia. Paper Girls es la historia de cuatro chicas adolescentes que reparten la prensa del día en sus bicicletas. Repartidoras de periódicos sería la traducción más acertada, aunque por aquí no tenemos esa figura del repartidor en bicicleta, es algo más de tradición americana. La trama se centra en las vicisitudes de las cuatro repartidoras: como se levantan temprano cada mañana, como tienen que elegir la mejor ruta para terminar en menos tiempo, como esquivan a perros y demás mascotas, como recaudan el dinero de la suscripción y todas esas cosas tan entretenidas de ser repartidos… ¿Cómo? ¿Qué que clase de colección es esta? Ay, que os lo habéis creído.

Que sí, que va de cuatro chicas en sus bicis, pero en menos que canta en gallo empiezan a pasar cosas muy pero que muy extrañas. Cosas de esas de ciencia ficción, viajes en el tiempo, razas alienígenas y todo lo inimaginable que se le puede ocurrir a su autor. Y es todo bastante alocado la verdad. Al principio parece que va a ser la típica historia de barrio residencial de clase media y de como cuatro chicas se abren paso entre los mierdecillas que tratan de entorpecer su trabajo. Pero a toda velocidad Vaughan mete la trama de ciencia ficción y casi no da tiempo a respirar de la cantidad de cosas que van pasando y prácticamente sin explicación alguna.

Es un carrusel de emociones muy loco que no deja tiempo ni para respirar. Mientras que en Saga, el autor se toma su tiempo para introducir a los personajes y va conduciendo con calma y parsimonia la acción, aquí es justamente todo lo contrario. Va muy rápido, tanto que no da tiempo ni a simpatizar con los personajes. Es muy divertido y emocionante sí, pero en ocasiones es un poco vacío y provoca cierta indiferencia ante algunas de las aventuras que les van ocurriendo a sus protagonistas.

Por cierto, la serie esta ubicada en los 80, con sus bicicletas y sus tramas de ciencia ficción… como si Vaughan hubiera copiado cierta serie famosa de Netfilx… solo que este cómic se publicó varios meses antes del estreno de la serie. Así que, ¿alguien tomó prestado de alguien o simplemente la idea estaba en el aire? Porque las similitudes entre Paper Girls y Stranger Things en ocasiones van más allá de ser una mera coincidencia. Eso sí, esta serie tiene toda la velocidad que le falta a la serie de la tele, cuenta mucho más en sus cinco primeros números que la miniserie en ocho capítulos.

¿Recomiendo Paper Girls? Pues depende. Por el dibujo esta claro, todos amamos a Cliff Chiang, no hay discusión posible. ¿Por el argumento? Pues si te va la ciencia ficción alocada esta es tu serie. Sino, pues no, claro. Tiene que haber gustos para todos. Yo todavía no vislumbró hacía donde se dirige la serie, así que le seguire dando unas cuantas oportunidades más porque… Chiang, claro.

P.S. Image os regala el primer número por si no tenéis miedo al inglés.

Len y Marv

La relación de Len por los cómics comenzó cuando tenía siete años. Era un chico que enfermaba con extremada facilidad y para poder hacer más amenas sus estancias en el hospital su padre le traía todo tipo de cómics que Len devoraba de cabo a rabo. Desde entonces se convertirían en su verdadera pasión e iba a volcar toda su vida en poder trabajar para el medio.

Con el tiempo se echó un amigo que también leía cómics en su barrio, pero parecía que eran los únicos que compartían afición por los alrededores. A principios de los 60, la única manera de entablar este tipo de amistades era a través de las secciones de correo de los tebeos, donde se publicaban las direcciones de sus jóvenes lectores para que se cartearan entre ellos. Eran otros tiempos más inocentes donde no parecía importar tanto que los demás supieran donde viven los niños.

Entre todos las cartas publicadas, Len y su amigo decidieron escoger a un tipo llamado Marv que había escrito a Mistery in Space y que cumplía un requisito esencial: vivía a unos 30 kilómetros de ellos, lo suficientemente lejos para pasar de él si resultaba ser un pirado, pero lo bastante cerca como para poder reunirse de vez en cuando. Buscaron su número en una guía telefónica, le llamaron y resultó que su hermana mayor vivía justo donde ellos y que ese fin de semana iba a ir a visitarla. Así que no tardaron en conocerse y la conexión fue instantánea, estaban en la misma onda y los dos querían dedicarse a eso de hacer tebeos. A Len le gustaba dibujar y a Marv escribir por lo que formaban un tándem perfecto.

Su primera aventurilla juntos consistió en saltarse las clases una vez al mes para acudir al tour que DC hacía los jueves por sus oficinas. Este lo hicieron durante tantos años que terminaron por ser caras conocidas en la editorial, algo que más tarde les abriría sus puertas. Pero antes de llegar eso aún les quedaba terminar sus estudios y sobre todo ponerse a hacer fanzines ya que Marv estaba loco por ellos, llegando a ser uno de los primeros que editó un relato de Stephen King. Estaba claro que estaban preparados para dar el salto al mundo profesional, ¿pero dónde hacerlo? Los contactos de Marv les llevaron a vender una historia para una revista centrada en monstruos de la gran pantalla llamada Castle of Frankenstein. Allí publicaron “The Conjurer and the man called Armageddon” pero el pago en pescado y ejemplares de la revista no les hizo demasiada gracia. Así que decidieron elevar sus miras profesionales y fijarse en Charlton Comics,en la que Dick Giordano editaba en ese momento una línea de superheroes bastante interesante. Se pusieron manos a la obra y prepararon una serie de historias que podían casar con el estilo de la editorial. Pero tardaron tanto en hacerlo que Giordano tenía un nuevo trabajo en DC Cómics. Su gozo en un pozo.

Len y Marv no iban a permitir que su trabajo cayera en saco roto. Conocían de sobra las oficinas de DC así que no dudaron un segundo en presentarse allí para que Giordano pudiera echarle un vistazo a lo que tanto esfuerzo les había costado. Pero inocente de ellos no habían concertado cita y ese día Giordano ni siquiera estaba en las oficinas trabajando. Len y Marv no sabían que hacer y se pusieron a dar vueltas por el vestíbulo hasta que aparecieron por allí Carmine Infantino y Joe Orlando que volvían de almorzar. Como las caras de los chicos les resultaban conocidas de todas las veces que se habían pasado por allí les preguntaron que hacían allí un día que no había tour por las oficinas. Así que ellos le contaron toda la historia y Carmine decidió darles una oportunidad, les dijo que mostraran su trabajo a Orlando y si a este le gustaba estarían contratados. Este cogió todas las páginas que llevaban consigo, se las llevó para su oficina y les dejó esperando en el vestíbulo. Al cabo de una espera que pareció eterna volvió y les dijo que le dibujo estaba muy verde y necesitaba mucho trabajo, pero que los guiones estaban francamente bien. Así que si estaban interesados, no le importaría comprarles historias para una de las colecciones que estaba editando, House of Mistery.

Marv no tenía ningún problema en escribir lo que hiciera falta, pero Len nunca había pensado en si mismo un guionista, simplemente escribía las historias para tener algo que dibujar. Pero su oportunidad era esa, así que se pusieron a escribir y Orlando cumplió su palabra y les compró su primera historia, aunque esa no llegaría a publicarla. No pasaría lo mismo con las siguientes, que le abrirían las puertas a ambos de la compañía donde empezarían a forjar su leyenda.

Maus

Sinceramente no creo que Watchmen sea el tebeo que le tienes que prestar a alguien que no lee tebeos. Para eso están otros clásicos… no se… Maus.

Gabriel en los comentarios del post recomendando Watchmen

Maus es otra de las obras maestras que se recomienda a todo el mundo que no ha leído cómics en su vida. No tiene el handicap de tener a tipos en malla como Watchmen aunque esta protagonizado por ratones y gatos. Yo no soy capaz de dar esa recomendación tan efusiva y me parecen muy valientes todos los que son capaces de hacerlo. Veamos las razones que tengo para ello.

No hablamos de una obra cualquiera ya que Maus es mítica dentro de la historia del medio por, entre otras cosas, ser el único cómic que ha ganado el premio Pulitzer. Y con todo merecimiento, se merece ese premio y todos los que le han caido. Es una obra excepcional, de extraordinaria calidad y toda una lección magistral de narrativa. No puede faltar en ninguna librería y es una obra imprescindible. Con esto queda claro lo que pienso de la calidad de la obra, ahora bien, lo que cuenta es horroroso.

Maus narra la historia real del padre del autor, Vladek, superviviente del holocausto nazi. Mediante una serie de entrevistas, su padre le va contando la historia real de todo lo que ocurrió en su Polonia natal, desde la invasión del país por parte de los alemanes hasta sus posteriores vivencias en un campo de concentración. Como arriesgado ejercicio narrativo Spielgeman decide representar a los judíos como ratones y los nazis como gatos, amen de otros animales para otras nacionalidades como cerdos, ranas o perros. Son animales antropomorficados que se comportan exactamente igual que los humanos y sirven para identificar visualmente quien corresponde a cada bando y cual va a ser su comportamiento.

Las vivencias de Vladek según va avanzando la obra pasan de angustiosas a horrorosas y finalmente descorazonadoras. Todo lo que va ocurriendo es una patada al estomago y la parte del campo de concentración te deja el alma por los suelos. Esta es una de las pocas obras con las que he llegado a llorar y me causa bastante intranquilidad el pensar en volver a leer la obra, aunque seguramente lo vuelva a hacer unas cuantas veces más. Hay unas cuantas páginas del campo de concentración que es verlas y me dejan totalmente destrozado.

Así que a pesar de ser uno de los cómics mejor narrados que existen y con una temática interesantísima, me cuesta mucho recomendar su lectura debido a la sensación que puede causar en el lector. Entiendo que es un cómic que le puede enamorar al medio y hacer que se interese por cómics de temática o estilo similar. Pero me cuesta hacerle pasar ese trago a nadie.

Eso sí, después de leerse la obra es imposible olvidarse de todo lo que suponen los nazis como amenaza para el resto de la humanidad y quizá en los tiempos que vivimos, donde la extremísima derecha se hace cada día más fuerte, Maus sea el cómic que necesitan leer las nuevas generaciones. Quizá tendría que ser lectura obligatoria en las escuelas para que no olvidemos el pasado y no volvamos a repetirlo. Es uno de los mejores cómics de la historia, es uno de los más duros.

De compras por Francia

La semana pasada le dimos un repaso muy breve a la industria del cómic español y hoy le tocaba el turno a hacer algo parecido con Francia. Pero me he dado cuenta que aún me quedan bastantes cabos por atar en cuanto a su estado real y que ponerme ahora a lanzar cifras y datos sin tener claro como de buenos o de malos son seria una metida de pata tremenda por mi parte. Así que mientras sigo estudiando este tema, que prometo abordare en próximas semanas, vamos con algo más ligero y basado en experiencias personales: ¿dónde comprar tebeos en Francia?

Librerías especializadas. El lugar más lógico y normal para realizar tus compras. Pues en principio no hay grandes diferencias entre las librerías de allí y las del mundo entero. Es decir, en esencia muchas novedades, mucho stock de atrasados y bastante merchadising. Vistas unas diez o treinta, vistas todas. La diferencia fundamental es lo que venden. Tienen muchiiiiisimo, pero muchiiiiisimo europeo, bastante manga y un poquito de americano. El manga cada día amenaza con comerse más y más espacio e incluso es normal que sea lo primero que te encuentras al entrar en la tienda. Pero los reyes siguen siendo los álbumes europeos de tapa dura, siempre en una posición dominante en la tienda. Los supes, pues una estantería, a veces dos, pero no salen de su esquinita.

Quioscos. En los quioscos se venden tebeos pero no he podido encontrar ningún patrón concluyente en el material que venden, porque cada quiosco tiene sus cosas. Normalmente suelen ser o álbumes de gran éxito o clásicos, pero no he sido capaz de encontrar ninguna correlación entre lo que allí venden. Venden… cosas, eso seguro.

Fnac. Traigo esta cadena de tiendas a colación porque es donde más tebeos de gorra hemos leído todos nosotros y siempre lo tomamos como referencia a la hora de saber como de bien esta tratado nuestro medio. Pues la sección de cómic es… enoooooooorrrrmmeeeeeeee. Y eso que en muchos Fnac de nuestra piel de toro estamos muy bien servidos, pero allí estan casi al mismo nivel que la literatura general en plan sección de aventuras, de género negro, de humor, etc, etc. Aunque es imposible da la impresión que tienen todo lo que se ha publicado jamás, pero cuando empiezas a rascar de verdad vas notado los típicos huecos de todas partes . La sensación de encontrarse totalmente perdido allí es total porque empiezas a encontrar una cantidad de títulos desconocidos descomunal y con el precio que tienen, ya que muchos son álbumes, tampoco esta la cosa para llevárselos todos. La sección de manga, ojito, que da la impresión que se va a comer al resto el día menos pensado.

Grandes hipermercados. Sí, de lo hacer la compra semanal con el carrito, esos mismos. Pues estos son los que mas me han dejado sorprendido. Porque de todo lo anterior yo me esperaba más o menos lo que me encontré, en plan, es como lo nuestro pero el doble o el triple de grande. Pero meterte en un supermercado y encontrarte con una sección de cómics enorme, cuidadísima, con todo correctamente catalogado y ordenado y con los grandes clásicos en lugares preferentes de venta es para caérsete la baba. No es en plan Fnac, que intenta abarcar lo máximo posible, sino en plan: aquí tenemos lo más destacado, lo que la gente busca y lo tenemos muy variado y en grandes cantidades. Por supuesto, no en todos los hipermercados se encuentran este tipo de secciones tan cuidadas, algunos solo se dedican a comida y ropa. Pero si es lo suficientemente grande para tener una sección de cultura propia, allí tienes una sección de cómic en la que pasar horas y más horas.

Y esto es un poco por encima los cuatro principales puntos de venta en donde podréis encontrar cómics. También por supuesto están los mercadillos callejeros, en donde siempre hay algún cómic en alguna caja, pero bueno, eso ya como todo, joyas mezcladas con basurilla olvidable. Y este ha sido el rápido repaso en plan Diario de Patricia. La semana que viene más.

Defensores

El Doctor Extraño, Hulk, Namor y Silver Surfer unen sus fuerzas para defender a la Tierra de una misteriosa amena… ¿Daredevil? ¿Luke Cage? ¿Puño de Hierro? ¿Jessica Jones? ¡Estos no son los Defensores de tu padre! ¡Estos son los Defensores del Netflixverso!

Cuando Quesada se hizo editor de Marvel a principio de los 00 la forma de narrar historias empezó a cambiar lenta e inexorablemente hacia algo completamente horroroso: el decompresive storytelling. Por orden editorial las historias tenían que formar un arco autoconclusivo cada seis números para así poder ser recopiladas en un bonito y caro tomo. Un guionista capaz podría narrar en esos seis números dos o tres historias que de una manera mágica se terminaran cruzando para dar algún tipo de final satisfactorio en el sexto número. Pero claro, eso es difícil porque para hacerlo hay que tener talento. Así que lo que termino pasando realmente es que muchos autores cogieron la historia que tenían pensada para un solo número y la alargaron y alargaron y alargaron hasta llegar a los seis. El maestro de este arte siempre ha sido Brian Michael Bendis, un mago en el arte de llenar páginas y más páginas sin contenido. Diálogos sobre la nada, cabezas flotantes mirándose sin hablar, historias que nunca parecen llegar a su fin. Pues adivinad sobre que base han erigido todo el NetflixVerso… ¡la de Brian Michael Bendis!

Los Defensores cuenta la historia de como los 4 héroes que ya han protagonizado sus propias series luchan contra la Mano. Y ya. Ocho capítulos. Enteros. La Mano quiere hacer algo muy malo (¿el qué? ¡quién sabe!) y nuestros héroes no quieren que lo hagan. Y a rellenar los ocho capítulos que no os creáis que es tan fácil hacerlo. Como ejemplo de este espectacular pulso narrativo vemos como Sigourney Weaver se toma una sopa en un restaurante mientras habla con el maître sobre lo rica que esta. Y no acaba la cosa ahí, no, ya que la sigue degustando durante un ratito… tremendo. En otro capítulo asistiremos a otra conmovedora escena donde Sigourney esta escuchando un disco y… ¡madre mía, está rallado! ¿Qué hará nuestra malvada protagonista ante una situación tan peliaguda a la vez que embarazosa?

¡Lo estás exagerando todo un montón! Ya, ya, que sí, que la serie tiene momentos de acción chulísimos, diálogos interesantes y una química genial entre algunos de los protagonistas. Pero también tiene una gran cantidad de momentos que sobran totalmente. Una tijerita de dos o tres capítulos le hubiera sentado de maravilla a la serie. Si en vez de 8, solo hubieran sido 6 o incluso 4, ovación y vuelta al ruedo. Pero esos dos primeros capítulos en los que la maldita serie no arranca… madre mía. En el tercero ya empieza a coger ritmo, pero dos capítulos tirados a la basura solo para sentar bases es la leche.

Y lo peor de todo es que es elección propia de los responsables de las series hacer las cosas de esta manera. Quieren hacer superheroes de otra manera, más adultos, sin mallas, sin nada que pueda parecer infantiloide. Incluso hasta parece raro ver a Daredevil vestido con el traje y el resto de sus compañeros de calle. Es como… tío, ¡no estas en nuestra onda! Es lo que tiene basarse en el material de Bendis, un tipo que parece que esto de los superhéroes tampoco le va demasiado y que intenta desmarcarse más y más del genero en cada historia que escribe.

Yo la verdad no sé como de satisfecho esta Netflix con estas series porque ha ido corriendo a soltar camiones de dinero a las puertas de Millar para hacer series de superhéroes molonas, con acción y esas cosas. Que Millar también tiene lo suyo y es para echarlo de comer aparte, pero que esta claro que esta totalmente en las antípodas de las series de Marvel de esta plataforma.

A mi estos Defensores me ha dejado muy fríos. No están mal y tampoco siento que haya siendo una perdida de tiempo. Pero me exaspera el ver como intentar aportar personalidad a los personajes con escenas vacías y sin ningún tipo de significado. Tienen todos los mimbres para hacer una cesta perfecta pero los desperdician completamente. En fin, Netflixverso Marveliano, cada día me aburres un poquito más.