Spiderman y la Antorcha Humana

Nuevamente voy a hablar de un cómic de Dan Slott y es que todo el mundo debería besar el suelo por donde pisa este hombre. Éste sí que sabe hacer cómics de superhéroes de verdad y no otros que ya podrían aprender cuatro cositas.

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Spiderman y la Antorcha Humana es una miniserie de cinco números que acaba de iniciar su andadura en los USA. La guioniza ya sabéis quien y la dibuja Ty Templeton, pareja de Slott en Batman Adventures y cuyo estilo casa perfectamente con el estilo cartoon de los dibujos animados pero que naufraga miserablemente al intentar adaptarse al estilo más «realista» de los tebeos de la Marvel. Así que la parte de dibujo justita y no la voy a mencionar más.

La serie es una especie de «Historias jamás contadas de Spiderman» pero bien hecho. No es que Busiek lo hiciera mal, pero a veces con una anécdota estúpida se curraba un número entero y no es plan. Slott coge todos y cada uno de los cabos sueltos que existían en esa época y crea una historia que casa perfectamente con el Peter Parker y Johny Storm de sus primeros años.

Un ejemplo de estos cabos sueltos sería la propuesta de alianza que le hizo el doctor Muerte a Spiderman y que se quedó en el olvido (ocurre hacia el número 5 de Amazing Spiderman). Pues Slott se aprovecha para meterlo en la trama, y nos explica porque Pete Pote de Pasta se cambió el nombre y un montón de cosas más que no voy a desvelar para no arruinar la trama.

Lo mejor de la serie es la capacidad para retratar las dos personalidades de los protagonistas: Johny Storm queda reflejado como el perfecto idiota que es, preocupado única y exclusivamente de ser famoso, mientras que Peter Parker es el sufrido vecino Spiderman que tiene que aguantar todo lo que le venga encima. Es absolutamente genial la conversación que tienen cuando Johny intenta contratar a Peter para que sea su fotógrafo igual que lo es de Spiderman: «¿ Pero no te acuerdas que yo intenté robarte la novia?» y Johny «Bah, no me acuerdo bien» como si fuera el señor Burns de turno con su eterno olvido de Homer.

El primer número de la miniserie es uno de los tebeos más divertidos que he podido leer en mucho tiempo y eso que sólo ha sido el primer número. Este autor sigue aportando un toque de humor bastante fresco y sobre todo un conocimiento de la continuidad de los personajes extremadamente exhaustivo. Me da la impresión que este hombre podría dar lecciones a autores de la talla de Busiek o Fabian Nicieza. Qué bueno es, qué bueno. Cuando salga aquí raudo a los quioscos por él.

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