Eternals, una traición al MCU

Marvel empieza a tirar de fondo de armario y a rebuscar entre todo su catalogo que personajes podrían encontrar su hueco en la gran pantalla. En esta ocasión le ha tocado a unos un poco olvidados llamados los Eternos y les ha salido una cosa algo extraña, a medio camino entre Marvel y DC. Y es que adaptar a estos personajes no era la mejor de las ideas.

Los Eternos de Kirby es un cómic espectacular, grandioso, trepidante, lleno de ideas más grandes que la vida y que te deja totalmente impresionado a cada página… en sus primeros números. La historia comienza muy bien pero no tarda en diluirse debido a que Kirby no tiene la más mínima idea ni de como avanzar la historia ni de como terminarla. O si la tenía no la plasmó en el cómic porque la serie fue cancelada sin cerrar bastantes de sus tramas. Tampoco parece que le contara a nadie como acababa ya que Marvel a lo largo de los años ha intentado darle algo de sentido a todo aquello sin demasiado éxito.
Es importante hacer notar que Kirby venía de hacer algo parecido en DC, editorial que abandono dejando inconclusa las historias del Cuarto Mundo. Podríamos debatir largo y tendido sobre la necesidad de que Kirby contara con un guionista para ayudarle con estas cosas, pero dejando ese tema a un lado hay que reconocer que darle un final tanto al Cuarto Mundo como a estos Eternos es algo casi imposible. Las ideas de las que parten las dos obras son tan poderosas y llenas de fuerza y pasión que solo pueden ser continuadas de una manera totalmente trágica y definitiva, con algo parecido a un Ragnarok que acabe con todos sus protagonistas. Y eso en un cómic es algo muy complicado de encontrar.

Dicho todo esto y centrándonos ya en la película, lo primero que hay que señalar es que muy complicado escribir un guión intentado basarse en el cómic original. El resto de personajes Marvel tienen años y años de historias de los que tomar ideas, pero los Eternos cuentan con un material bastante escaso y muy lleno de la locura Kirbyesca, complicadisima de adaptar a la gran pantalla. Por ello tenemos un resultado final bastante descafeinado, empezando por los propios personajes que al haber sido despojados de la mayoría de sus poderes se parecen en el nombre y poco más. Su enfrentamiento con los desviantes tampoco tiene demasiado interés ya que lejos de ser sus enemigos ancestrales son más bien una especie de parasitos molestos a los que aplastar como si fueran cucarachas. No existe un verdadero enemigo al que enfrentarse y por ello los guionista tienen que tomar prestadas ideas de otro cómic Marvel bastante peculiar (del que hablare en la zona de spoilers) para que la historia tenga algún sentido. El resultado final es una película que se parece bastante poco a las de Marvel y se acerca peligrosamente al oscuro Snyderverso, aunque por suerte con bastante más iluminación. Es una película que se queda a mitad camino de todas partes, tanto en su desarrollo como en su conclusión. Señales de que la película no es gran cosa.

Y aquí empiezo ya la zona de spoilers, tu veras si quieres continuar o no, pero te voy a destrozar entera la película. Vale, pues seguimos….

Los Eternos de los cómics tienen entre otros muchos poderes los siguientes: invulnerabilidad, inmortalidad, curación acelerada, vuelo, control de mentes, teletransportación, campos de fuerza, etc, etc. Todos y cada uno de los Eternos, con la particularidad de que algunos prefieren centrase en aquellos poderes que les resulta más cómodos de usar. Esto en la película se ha reducido a que cada uno tiene su poder y punto: Sersi transmuta elementos, Ikaris vuela, tira rayos por los ojos y es super fuerte, Makkari es muy rapida y nada más. Para adaptarlos a la gran pantalla les han reducido a su mínima expresión, algo que les acerca peligrosamente a los personajes de DC. Esta película tiene su propia Wonder Woman y su propio Flash, y lo que es peor de todo, tiene su propio Superman malvado tan parecido al mostrado por Snyder. Incluso llegan a crear una especie de Doomsday que no aporta absolutamente nada a la historia. Los paralelismos con la decepcionante Liga de la Justicia son escalofriantes y es algo de lo que debería huir cualquier película Marvel.

El otro elemento negativo de la trama, sobre todo por su resolución, es la falta de un adversario con el que enfrentarse. Los desviantes son una simple excusa para las escenas de acción y no aportan nada al conjunto de la película. Eliminados de la ecuación hay que buscar algún conflicto que enfrente a los personajes y los guionistas han decidido acudir a Tierra X, la serie de Alex Ross y Jim Krueger. Este cómic es una cosa bastante peculiar ya que nace de unos diseños alternativos que Alex Ross publicó para la revista Wizard en los que reinventaba el universo Marvel a su manera. La acogida fue tal que la editorial se lanzó a hacer varias miniseries en las que se contaba de una manera bastante interesante como los Celestiales tenían una gran influencia en todos los personajes de este universo.Pero con un detalle muy importante: era una historia ALTERNATIVA. Porque aunque lo que contaba tenía bastante sentido incluia una serie de conceptos tan radicales que tarde o temprano llevaban a la destrucción del universo Marvel.
En concreto Tierra X contaba con el elemento central que toman prestado en la película: un Celestial creciendo dentro de nuestra Tierra. Y aquí es donde nos encontramos con un problema de resolución imposible: o lo dejas crecer y destruye la Tierra, o lo matas y te enfrentas a las consecuencias de tener cabreados a unos seres capaces de cargarse planetas con un chasquido de sus dedos. En Tierra X no hay problema, ya que las catastróficas consecuencias de sus actos solo tienen impacto en su universo alternativo. Pero en el MCU no te lo puedes cargar absolutamente todo porque esto tiene que seguir generando más y más dinero. Así que la película opta por una solución totalmente de guarderia: perdonar a los personajes DE MOMENTO y dejarles ir con una cachetada en el trasero.

El resultado final son dos escenas de crédito que nos avanzan la venida de los Vengadores de Roger Stern y que es lo único que realmente deja poso después de un rato muy largo en la sala del cine

En definitiva, ni aburre, ni entretiene, ni emociona, ni nada de nada. Un paso hacía atrás para el universo Marvel, un paso adelante para el Universo DC. Una traición.

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