En los comentarios del post de ayer sobre el dibujo, se ha nombrado a Miller varias veces y sus actitudes como guionistas. Esto me ha recordado un trozo del libro Eisner/Miller que publicó hace tiempo Norma y que es una larga conversación entre ambos autores sobre un montón de temas. El trozo en concreto trata sobre una de las obras de Miller y fijaros como el propio Miller va esquivando el tema hasta que no le queda más remedio que contar la verdad de su novela gráfica
Miller. [...] hice Valores Familiares. Ésa fue la primera novela gráfica que pude sacar en un solo tomo, como tú hiciste Contrato con Dios. De hecho, creo que salió más o menos al mismo tiempo que tú sacaste Una cuestión de familia.
Eisner. No estoy seguro de haber leído Valores familiares. ¿De qué trata?
Miller. Valores familiares es una historia corta. No es una novela. Por eso me encanta utilizar la palabra “cuento” , porque la historia tiene pocas pretensiones y trata sobre algo muy trillado. Pero también me da libertad de elegir la estructura que quiera. Era ya una autentica historia cuando comencé con ese chiste y de ahí tire hacía atrás. Sabía que el tema principal iba a ser una interpretación muy sarcástica del termino “valores familiares” y de la manera en que el valor “familia” se nos plantea como si fuera el único valor que hay que tener en cuenta en esta época.
Eisner. ¿De qué trata?
Miller. Todo el mundo en este cómic forma parte de una familia, pero utilizo el término “familia” de diferentes maneras. Así que es un estudio sobre esta palabra, pero lo hago como si fuera una historia de aventuras.
[La conversación se desvía a las formas en como se narran las cosas, pero Eisner vuelve a la carga más adelante y le hace una pregunta clave sobre Valores familiares]
Eisner. En ese cómic, ¿qué es lo que ahí que tú consideras que es gracioso?
Miller. Hay un momento gracioso en el que nuestro héroe es atropellado por un coche, vuela por el aire y aterriza; después, estos tipos mafiosos vienen a por él tal y como había previsto. Van y le golpean con las pistolas, y él lo único que hace es admirar el coche de estos tipos. Antes, nuestro personaje se había visto obligado a tomar prestado un coche, este Volkswagen horrible y viejo que apenas andaba. Así que aquí tenemos a este freak de los coches pensando: “Conducir este coche es algo que me va a encantar” porque sabe que tiene a esta pequeña asesina ahí dentro que se va a encargar de estos tipos. Pero de lo único que habla en esa secuencia tan larga es sobre cuanto quiere a ese coche y lo prefecto que es ese modelo. Cuando la asesina comienza a atacar, él le pide que no dañe la tapicería. Y al final de la novela gráfica, tras este final espantoso, le vemos como se marcha conduciendo felizmente ese coche.
Eisner. ¿Los tipos de la mafia no le hacen nada?
Miller. Oh, no. Lo tenía todo planeado. Nunca estuvo bajo ningún peligro porque tenía a su propia asesina esperando entre bastidores.
Eisner. ¿Y la asesina mata a los dos tipos?
Miller. Sí.
Eisner. Ya veo. Mi familia [la de una cuestión de familia] se enfrentaba a otras cosas totalmente distintas.
Miller no es un tipo precisamente modesto juzgando su propia obra, pero claro, una cosa es decir esto y aquello antes los medios o ante otros profesionales y otra bien distinta es contarsela al maestro de maestros. Y aquí vemos como Miller no quiere explicar realmente que es lo que aparece en su tebeo, porque creo que se ha dado cuenta que comparar Valores Familiares con Contrato con Dios o con Una cuestión de familia, es quizá demasiado fuerte. Ese “Ya veo” final de Eisner es revelador, ya que aunque respetaba mucho a Frank y lo ponía como ejemplo de gran autor, aquí da la impresión de estar echandose las manos a la cabeza y diciendo, madre mia Frank, como se te va la pinza a veces.


Me sorprende muchas veces el encontrarme una respuesta tipo “pues en Marvel están peor” o “aún así es mucho mejor que DC” en artículos que analizan el momento actual de cualquiera de las dos grandes. Parece que existe la necesidad de definirse a través de los defectos del contrario antes que por las virtudes propias y realmente no lo entiendo, porque total, ¿qué más da? A mi no me consuela el saber que hay colecciones peores cuando lo que compro me parece una porquería, o al contrario, tampoco me aporta nada el saber que hay tebeos mejores si yo ya estoy disfrutando al máximo la lectura actual.
Ya se han vertido demasiados ríos de tinta y bits sobre esta noticia, así que simplemente quería aclarar unos puntos por mis parte a raíz de vuestros comentarios del pasado viernes o de otras cosas que he ido por ahí. Resumiendo:
Que pedazo portada, ¿eh? La estoy mirando y no hace más que provocarme bostezos. Atención, que viene uno... uuuuuuuuuooooooohhhhhhhhhhhhhh. Maldita sea, no la miréis muy fijamente que os pasara lo que a mi, que llevo ya más de cinco minutos bostezando. Y es que este Didio es todo un crack, quiere solucionar todos esos problemas de insomnio que tiene la humanidad y lo va a hacer a golpe de crisis. Toma una y otra y otra y otra más, y así hasta que te canses y dejes de comprar estos tebeos de una vez por todas. A ver si a Didio le contrataron para desmantelar DC Comics y venderla en cachitos. Tiene que ser algo de eso, tiene que ser un oscuro plan oculto que solo al final de las crisis (de estas no, de las 13 siguiente) se desvelara. 
Pues con la aparición por fin del numero 4 de las Crisis Infinitas (os ha costado italianos) ya tenemos todos los elementos necesarios para que los juzguéis por vosotros mismos. ¿Qué os ha parecido? No quiero influiros demasiados ni comentaros que es un despropósito de proporciones catastróficas que ha sido la primera piedra para hundir definitivamente el universo DC de una vez por todas. Es decir, que sois libres de opinar lo que queráis, ¿eh?
No dudo que muchos de vosotros os habréis comprado uno de estos "magníficos" absolutes que inundan nuestras librerías (por su tamaño, que con cuatro o cinco ya se comen toda la estantería), pero, ¿cuantos lo habéis leído? ¿Es una compra para lucir o realmente para leer? ¿Ha pasado a formar parte directamente, no de la pila, sino de la estantería? ¿Es un tebeo mesa de café? Porque tiene razón el contertulio, no he leído yo muchas reseñas por ahí y se supone que estos tebeos se han vendido como churros, vamos, que volaron de todos sus puntos de venta.
Esta bien, sí, lo admito, los 4 Fantásticos el Fin es un tebeo menor en la obra de este genio, pero, ¿a cuantos tebeos actuales les daría sopas con ondas? En solo seis números, cientos de ideas, una trama interesante, acción a doquier, personajes a tutiplen y todo lo que se puede esperar de un buen tebeo Marvel. Vamos, un tebeo como los de antes, como los de toda la vida... ese es el problema, ¿verdad? Que en Marvel ya no se hacen tebeos así y por ahí es por donde cojea más el asunto.
