En los comentarios del último post sobre Viturtia varios de vosotros os desahogasteis de una manera bastante gráfica sobre el particular. Os parecerá mentira, pero me escandalizan ese tipo de comentarios de verdad, a veces creo que nos pasamos de violentos.
Sí, de acuerdo, la respuesta de Viturtia es de esas que te dejan marcado (la prueba es que años después no se me ha olvidado) y que cuando te las dicen en la cara te quedas con una sensación de estúpido que no puedes con ella, pero, ¿cuándo hemos recibido otro trato diferente? Los editores actuales son auténticos malabaristas de la palabra y en raras ocasiones dicen al lector lo que de verdad quieren oír. Y no es que son los más guapos, los más listos o los más altos, ni que van a publicar su tebeo favorito al precio más barato, sino simplemente la verdad. Decirle al lector que el BoME de Thor no es caro de la siguiente manera es tomarle el pelo:
“lo que ha pasado es que el precio del primer tomo no ha subido como debería. Lo que hemos hecho ha sido repartir entre todos los tomos de la obra la estructura de costes de total. De esa manera, el tomo que variaba mucho no se ha visto exageradamente afectado respecto al resto, ya que entonces sí que habría un cambio de precios muy grande.”
Y lo único que logras con esto es hacerle pensar mal al cliente que se le ocurren cosas peregrinas como “Claro, como esta es la mejor saga de toda la etapa Simonson, pues no meten el clavo sabiendo que nos lo vamos a comprar sí o sí. ¡Estafadores!” Cuando realmente puede que a lo mejor el mínimo de hacer un BoME es a ese precio, quien sabe. Lo que pasa es que en ese caso pues hubiéramos pedido más páginas por tomo, claro, para amortizar un poco más la compra y entonces el margen de beneficio hubiera sido menor para la editorial. Y ahí si que nos duele, ¿eh?
¡Pero yo no venia a hablar de esto! Es que empiezo y me enciendo. Bueno, que lo que yo quería tratar es, ¿cuantas respuestas similares la anterior hemos podido leer en todos estos años de entrevistas a editores? Pues eso. Y yo os puedo asegurar que casi todos los editores son estupendas personas (y el casi es porque no los conozco a todos personalmente) con las que se puede hablar amistosamente y tomarte una copa en cualquier momento. ¡Alguno de ellos no se negara a una cerveza por nada del mundo! Por eso me cuesta encajar un poco ciertos insultos, ¡y eso qué no van dirigidos a mi! Criticar su trabajo y sus decisiones siempre, pero insultarlos, no sé... me parece un poco demasiado. ¡Qué no son futbolistas leñes! (que tampoco hay que insultarles, pero cuando te enteras de lo que cobran, pues eso!
De todas maneras, una cosa no quita a la otra, tus clientes no deberían tratarte mal, pero tu también deberías tener un poco más de tacto con los clientes. Hace tiempo, un amigo me comento que cuando tuviera alguna tipo de queja o duda con alguna edición me pusiera en contacto con el editor correspondiente. Y realmente no es difícil ponerse en contacto con ellos. Ahora no voy a explicar ni las maneras ni las formas de hacerlo (a veces contestan al email, ooohhh) pero la mayoría de ellos son lo bastante accesibles para atenderte durante 5 minutos. Pero, ¿ de qué sirve? Te dan exactamente las mismas largas que en las entrevistas. Vale, de manera mucho más diplomatica, correcta y amable, pero te las dan. Y te quedas con una sensación de “¿para qué estamos hablando?” que te quita las ganas de hablar nunca más de un editor. Es más, ahora mismo prefiero hablar de fútbol o del tiempo o de tebeos... pero de lo que tienen dentro, no de como los editan.
Pues eso, que los editores también son personas aunque muchas veces nos revienta los que nos digan. Así que después de estos minutos de buen rollo... ¡a meterlos caña!

Se habla, se dice, se comenta, que van a resetear la continuidad de un personaje. ¡De Marvel! Porque si habláramos de DC no sería ni una noticia, seria el número del mes de cualquier serie. Eso es, al parecer a Spiderman le van a resetear porque no molan las siguientes cosas:
Tengo que reconocer que este es uno de esos casos donde el síndrome del centralista mesetario se apodera de todo mi ser y no me deja ver las cosas en su contexto. Es decir, ¿y qué más da? Pues que lo saquen en el idioma que les de la gana, allá ellos. Vale, vale, he tenido muchas pataletas con las ediciones en catalán de Glenat, pero es que no es lo mismo, ya que en esta ocasión el precio no varia así que es simplemente es otra edición en otro idioma. Lo dicho, centralismo mesetario.
