Sí, sí, a la basura, habéis leído bien, y es que a veces cuando el espacio aprieta hay que empezar a plantearse el ir vaciando las estanterías.
El otro día tuve un pequeño accidente con los dos últimos (o primeros) números del 21th Century Boys: un poco de agua se derramó sobre sus portadas. No fue provocado y como estaban juntos pues los dos sufrieron las iras del líquido elemento. Antes de que os asustéis no fue nada grave, cuatro gotas, pasando el dedo prácticamente se queda igual que como estaba, pero cuando vi aquello mi primera sensación fue: ¡a la basura con ellos! Todavía no los he tirado, pero el torrente de pensamientos que tuve fue bastante intenso:
- Anda, se han estropeado... ¡pero sí son una mierda!
- Nada, a tirarlos, total, no creo que los vuelva a leer más en toda la vida.
- Pero voy a dejar la serie coja, sin tener el final.
Y el problema es que 20Th Century Boys me gusta hasta cierto punto. Es decir, me parece una gran serie, llena de giros magistrales y grandes situaciones que a partir de un punto determinado se va directamente a la mierda. El problema es que no soy capaz de determinar ese momento exacto, pero yo lo estimaría sobre el tomo 16 +- 3 tomos, en los que Urasawa se empieza a repetir más que el ajo y no tiene ni idea de como salir de esa situación. La serie tendría que haber terminado sobre el tomo 12 para haber dejado una cosa redonda y tenernos a todos a sus pies. Pero a lo que iba es si deshacerme de esos dos números o no.
Ahora mismo mi pasión comiquera se mide en función de dos factores: tiempo y espacio. El poco tiempo que tengo para leerme todo lo que me gustaría y el menos espacio que tengo para guardar los tebeos. Seguro que mucho os estaréis preguntado donde queda el factor económico, pero es que si ahora mismo pudiera gastarme el doble de dinero en tebeos, no leería el doble, seguiría leyendo exactamente lo mismo y lo que es peor, tendría aún menos espacio para guardar los tebeos. Lo más importante es el tiempo, ya que si por mi fuera hasta me bajaria colecciones enteras por internet y las leería en mi pantalla, y lo más preocupante ahora mismo es el espacio.
Da igual lo grande que sea tu casa (a no ser que sea un palacio) que si estas varios años leyendo tebeos va a llegar un momento en el que todas las paredes de la casa van a tener una estantería. Y claro, cuando no hay más espacio, ¿dónde metes los tebeos? Pues hay que hacer limpia te guste o no y es que tienes que tener claro que hay mucho de ese material que no te vas a leer jamás en toda tu vida. Si el tiempo para leer las novedades es muy escaso, imaginate el que existe para las relecturas. Además, ¿alguna vez vas a leer esa miniserie infame de cuatro números de 1995 con la que te sentiste totalmente estafado? Esta claro que no, y sí es así, deberías plantearte porque la guardas. Hace muchos años puede que hubiera algún motivo de tintes documentalistas, para tener todo el material a tu alcance y saber en que tebeo luchaban por undécima vez la araña escarlata contra el ornitorrinco hembra. Pero hoy en día, con wikipedias y redes p2p para tener al alcance cualquier tebeo, ¿qué sentido tiene eso?
Venderlos es otra opción claro, intentar venderlos más bien. Aunque seguramente tengas tebeos más que decentes, mucho de lo que tienes en las manos no lo quiere nadie ni regalado. Y menos aún cuando intentas vender una miniserie de 3 números de la que te falta el último número. No sé porque pero en mi cajas había montón de miniseries de 3 números incompletas y es que en su día me parecieron tan infumables que ni siquiera espere a ver si en el último número se le daba un giro magistral a la serie (como con Batman Rip, que seguro que el último número da sentido al resto). ¿Qué pintan esos tebeos en mi colección? ¿Por qué están ocupando tan valioso espacio? A mi me duele como el que más desprenderme de mis más preciados tesoros, pero hay que ser práctico y conservar lo que a uno le gusta y olvidarse de toda la porquería que nos hemos ido tragando a lo largo de nuestras vidas. A mi cada vez me duele menos y es que llega un momento que o la casa la ocupa mi familia o la ocupan los tebeos y hay que decidir entre una cosa y la otra.
Aún no he decidido que hacer con el 21th Century Boys, pero pende sobre él la espada de Damocles y en la próxima limpia...

Hay que reconocer que el cambio que le ha metido Ellis ha sido de 180 grados y totalmente alejado a todo lo que se estaba haciendo en la serie hasta ese momento. Por mucho menos le hemos pegado hasta en el carnet de identidad a otro muchos autores, siendo el caso más evidente el de Bendis por violar la memoria de los Vengadores todos los meses. Ellis también ha "faltado" al respeto a las bases establecidas de la serie, dejando el tema de la redención muy de fondo (o directamente no existe) y centrándose más en crear una especie de fuerza paramilitar formada por los mayores bichos sacados de las filas de los villanos. Que ahí están Pájaro Cantor o Piedra Lunar para establecer una especie de vinculo, de acuerdo, pero el peso de la serie lo llevan otros, como Penitencia, Veneno o El Espadachín. Aunque el protagonista principal es Norman Osborn, al que se le esta quedando pequeña la serie y cuyos rumores cada día lo situán más en altos sitios... Así que poco o nada que ver con lo anterior, ni por el argumento ni por los personajes, nombre y cuatro cosillas más.
Nunca me llego a caer bien del todo el personaje de Norman Osborn. En su primera aparición sin embargo la cosa prometía mucho, cuando aparecía como un despiadado empresario dispuesto a todo. Dos números más tardes se nos revelaba como la identidad real detrás de la mascara del duende verde y en un giro magistral del guión, descubría quién se ocultaba bajo el nombre de Spiderman. En 1966 no tenían miedo a darles menéos a las series y hacer avanzar la historias sin necesidad de crossovers o mandangas similares. El duende descubría la verdadera identidad de su odiado enemigo y era verdad, nada de trucos, nada de mentiras. El problema es que cuando llevas a los personajes hasta una situación tan límite como esta, no te queda otro remedio que acabar con la serie o matar a uno de los dos implicados para que el secreto siga a salvo. Stan Lee opto por la solución fácil, la perdida de memoria. Entonces el truco todavía no estaba muy visto, así que podía valer. El problema es cuando empiezas a recurrir una y otra vez a lo mismo la cosa pierde credibilidad y la cosa empieza a convertirse en algo irrisorio. Ahora me acuerdo, ahora no, ahora sí, ahora no... Parece un sketch de muchachada nui o algo así. Susto, amigo, susto, amigo...
Parece que fue ayer cuando discutíamos sobre la supuesta muerte de la grapa y la conveniencia de disfrutar las historias en un formato más adecuado como el tomo o tpb. La discusión se podría resumir en "es que ahora 24 páginas no me dan para nada" o "ahora me tengo que llevar más de un tebeo al baño porque sino me quedo sin lectura". Y es cierto, muchas de las 24 páginas de hoy en día no dan para nada, si parpadeas te lo pierdes, o mejor dicho, no te pierdes nada porque no pasa absolutamente nada. Y es que los artistas de ahora necesitan más espacio, más paginas, al menos 100 para contar algo... bueno, no, eso sería hace 2 ó 3 años, porque ahora mismo ni con 100, ni con 200, necesitan varios años de tebeos para contar una historia, ni tpb ni hostias, omnibuses de 1000 páginas por lo menos.
Esta empezando a cundir el nerviosismo, ¡los tebeos de Planeta no llegan! Los lectores se están poniendo nervioso y no veáis las cosas lindas que salen de la boca de mi librero porque tiene que hacer ajustes en la cuota continuamente. Hacer el pedido de este meses es más complicado que un sudoku samurai de esos y es que entre lo que tenía que salir, lo que no, lo que depende y lo que me dijo un vecino que salía hay todo un mundo. Pero no voy a incidir más en eso, porque esto ya se veía venir
Pa Kent ya había muerto mucho antes de que la mayoría de nosotros naciéramos. Concretamente en el número 1 de Superman de 1939, como atestigua la viñeta que tenéis aquí al lado. Bueno, Ma Kent también aparece muerta, pero no hemos venido aquí a hablar de ella, sobre todo porque a ella no le pasa nada en la película del personaje, que nos acompaño a muchos en nuestra infancia y que hemos visto cienes de veces. Allí a Pa Kent le daba un jamacuco y se iba para el otro barrio. Era el punto agridulce de la primera mitad de la película, el paso entre la adolescencia y la madurez del personaje. A partir de entonces no había duda, el padre adoptivo de Clark estaba muerto, caput, marmolillo. Pero en los cómics seguía vivo... a ratos. Cuesta mucho seguir la pista a las diferentes muertes de los Kent. Les ha ocurrido como cinco o seis veces y con todo el rollo de tierras múltiples y demás zarandajas las posibilidades son infinitas.
Así de crudo, así de simple. ¿Cómo se os ha quedado el cuerpo? A mi me ha dado un mal rollo tremendo. Es decir, ¡el señor Kent! Con lo sanote que parecía el tío y es que siempre se van los mejores, no somos nada, polvo al polvo, no hay equipo pequeño y somos once contra once.
Alguna ventaja teníamos que tener sobre el resto de los mortales y es que nuestro mundillo... ¡siempre ha estado en crisis! Tomároslo todo lo en broma o en serio que querais, pero desde que tengo uso de razón comiquera siempre he oído profecías del apocalipsis que vaticinan el fin inminente del mundillo. Y aquí estamos año tras año y con más tebeos que nunca en nuestras estanterías (bueno, este mes parece que no tantos), como si esto de la crisis de la subprime o como se llame no fuera con nosotros. Y es que a nosotros desde niños ya nos prepararon para la llegada de este momento. ¡Estamos preparados para recortar gastos ipso facto!
Me pone triste que no salgan tebeos, no me gusta ni un pelo sean de la editorial que sea. En este caso, los de Planeta, que prometían un aluvión de novedades y nos han regalado con una triste sequía. Así que uno no sabe 
