National no era inmune a la falta de escrúpulos que habían demostrado otras editoriales al plagiarle sus personajes. Cuando necesitó un reclamo de ventas que volviera a poner a Superman donde correspondía, los editores de la colección no dudaron en apoderarse de un personaje que había creado Jerry Siegel y del que nada se había hablado en ningún. No sabían la cantidad de problemas que les iba a causar ese movimiento. Tanto a nivel de tribunales, en el que el personaje iba a estar presente una y otra vez, como a nivel artístico, donde los creadores tendrían que añadir o borrar cosas de sus historias dependiendo de a quien pertenecieran los derechos en ese momento.
Jerry Siegel, sin la ayuda de su compañero Joe Shuster, había creado a Superboy como un Superman en su adolescencia que, aprovechándose de sus poderes gastaba bromas por doquier, como si fuera un malvado geniecillo. Presentó la idea a la editorial a finales de 1938, que fue rechazada sin más. En 1941 volvió a intentarlo con una historia completa del personaje, pero la idea fue rechazada porque los editores pensaron que no había mercado para personajes juveniles. Poco después, los compañeros del Capitán Marvel le quitaron la razón a esos astutos editores y así, en 1944, aprovechando que Siegel estaba muy lejos, sirviendo en filas, desempolvaron su vieja idea de un juvenil Superman, se olvidaron de su lado bromista y le convirtieron en un luchador adolescente contra el crimen. Incluso pensado que no tenían nada que esconder, le encargaron la primera historia al estudio de Joe y Jerry, por lo que, aunque Jerry estuviera lejos, seguramente fue totalmente consciente de lo que estaban publicando, pero no de que estaba entregado una de sus creaciones a la editorial. Sin embargo, poco a poco se fue dando cuenta de lo que estaba pasando, sobre todo porque habían cogido su creación, le habían quitado la parte que el consideraba más importante, la de bromista y lo habían convertido en algo demasiado infantil. No solo le robaban, sino que encima le ridiculizaban. La editorial hizo oídos sordos a aquello y siguió adelante. Como ya se ha contado en capítulos anteriores, este tema fue utilizado por Siegel para demandar a National por los derechos de Superman, juicio que no sirvió para que recuperasen al héroe, pero sí para que el juez reconociera que la editorial se había apoderado del personaje ilegalmente. Tras llegar un acuerdo, National adquirió el personaje por una cantidad considerable de dinero y la vida siguió su curso, es decir, juicios por Superman dejando totalmente de lado a Superboy.
La vida de Superboy "dentro" de los comics fue muy movida. Después de vivir una cantidad considerable de aventuras, los responsables de DC decidieron borrarlo de la adolescencia de Superman. Aprovechando un evento de 1985 llamado Crisis en Tierras Infinitas, que remodelaba por completo el universo DC, se estableció que Superman jamás había sido Superboy en su adolescencia, y que aunque había poseído poderes, nunca había vestido un traje ni había sido llamado por ese nombre. Esto causo otra serie de problemas en otras colecciones de la casa, ya que todos aquellos que habían conocido a Superboy y sobre todo, habían sido inspirados por él de repente perdían toda su razón de ser, lo que llevo a la editorial a intentar una serie de soluciones muy rebuscadas que trajeron más mal que bien y a crear toda una serie de Superboys, que aunque en esencia eran el mismo personaje que el original, diferían en ciertos aspectos, como su origen o sus poderes. La cantidad de variaciones que hicieron a lo largo de los años y los continuos intentos de arreglar lo que estaba roto lo dejaban aún peor.
Y en estas llegó 2002, donde los herederos de Siegel decidieron presentar una demanda para recuperar los derechos del personaje, que según las leyes de derechos de autor americana, iban a expirar en 2004, una vez pasados 56 años desde que Jerry lo vendiera a la National. Curiosamente el Superboy existente en 2002 tenía muy poco que ver con el original ya que era un clon de Clark Kent y su némesis Lex Luthor, cuyos poderes procedían de la telekinesis. Ciertos rumores dan como cierto que DC creó este personaje para cubrirse las espaldas sabiendo lo que se aproximaba en el horizonte. Aunque su fecha de creación,1993, hace muy complicada esta hipótesis, o muy visionarios a la gente de DC. Y más curiosamente este Superboy conoció la muerte en otro de esos macroeventos de la compañía, Crisis Infinitas, a manos de... ¡un Superboy malvado procedente de nuestra Tierra, la real! En esa pelea incluso llego a morir una versión de Superman que se considera como la original, la creada por Siegel y Shuster. Demasiadas casualidades para una historia que se esta dirimiendo en los tribunales.
La anticipación de la familia Siegel en la presentación de la demanda se debía en parte al hecho de que DC había publicado una reimpresión del More Fun Comics #101, la primera aparición de Superboy, y habían puesto en los créditos de la misma que el guionista era alguien desconocido, cuando en el juicio de hace más de 50 años ya había quedado establecido que esa historia había sido creada a partir de la presentada por Jerry Siegel unos años antes y como tal debería haber acreditado como artífice de la misma. En agosto de 2004, a solo unos meses de cumplirse la fecha limite, los abogados de la DC enviaron una carta a los Siegel en la que negaban la autoridad de la familia para poder recuperar esos derechos y por lo tanto pondría todos los medios a su alcance para impedir cualquier uso del personaje por su parte. Así mismo indicaban que ellos seguirían explotando al personaje como creyeran conveniente. Por último, amenazaban de una forma bastante cruel con retirar la pensión de viudedad de la mujer de Jerry Siegel, ya que el acuerdo firmado en 1975 por su marido incluía algún tipo de clausula en el que le seria retirada la pensión a su viuda si esta intentaba hacerse por cualquier medio con los derechos de Superman. ¡Pero eso no debería incluir a Superboy, ya que como se estipulo hace muchos años, eran creaciones totalmente diferentes!
Tras varias demandas y contrademandas por fin en 2006 un juez reconoció que la familia Siegel era la actual propietaria de los derechos desde noviembre de 2004, y dejaba para un futuro juicio el decidir si DC había infringido o no los derechos de los Siegel a partir de la fecha. Y aquí no solo entraban los cómics, sino también la exitosa serie de televisión Smallville, donde curiosamente en ningún momento se llama a Clark por el nombre de Superboy ni tampoco aparece vestido con el traje. La cuestión que pende sobra la serie es, ¿trata sobre Superboy o sobre un joven Clark Kent? Los derechos del primero son de los Siegel, los segundos de DC Comics. Dependiendo de una cosa o de otra, la editorial podría estar en serios problemas o no. Este cuidado en llamar al joven Clark Kent por el nombre de Superboy o no también se extendió a la serie de dibujos animados del 2006 Legion of superheroes, que en un primer momento incluía a Superboy en el título, cosa que se pudo apreciar en los primeros dossieres de prensa que se distribuyeron. Sin embargo, antes de que se lanzara la serie al aire, se dejo bien claro que el personaje que aparecía en ella era un "joven" Superman, con especial énfasis en lo de joven.
Continuara mañana, que aun nos quedan varios giros de tribunales en esta historia.

Era lógico pensar que una editorial tan importante como esta no dudaría en lanzar su propia línea de superhéroes y no tardó mucho, concretamente en 1940 con Master Comics. En sus páginas personajes tan pintorescos como
Aquello era demasiado para National. No solo aquel personaje podía estar infringiendo sus derechos, cosa que no quedaba clara del todo, sino que estaba batiendo en todos los terrenos a su estrella y le estaba arrebatando una trozo muy importante del pastel. Nuevamente querían demostrar toda su fuerza en los tribunales, pero esta vez no iban a topar con unos novatos que editaban sus primeros tebeos. Fawcett era una gran editorial y no iba renunciar de buenas a primera de su gallina de los huevos de oro. El departamento legal no iba a tardar en poner su maquinaria en funcionamiento y la primera demanda iba a llegar inmediatamente, concretamente en 1941. Pero se tardaría 7 años en llegar a juicio, periodo en el que ambas editoriales intentaron varios intentos de negociación que resultaron ser todos infractuosos, ya que mientras más vendía el personaje, mientras más apariciones hacía él y su familia en otros tebeos, menos quería Fawcett llegar a ningún tipo de acuerdo que implicara la desaparición del personaje. Curiosamente, durante este periodo de tiempo, los comics de Superman fueron copiando algunas de las características únicas de la serie del Capitán como la aparición de un Superman más juvenil, Superboy, o la conversión del archienemigo de Superman, Lex Luthor, en un loco científico calvo, como el Dr Sivana, la némesis del Capitan Marvel.
En la década de los 60, los superhéroes de la Marvel de Stan Lee habían traido otra vez una bonanza ecónomica al sector del cómic. No era tan espectacular como la de la finales de los 30, la llamada edad dorada del cómic, por lo que se le llamo la edad de plata del cómic. Aún así, los cómics volvían a dar ingentes beneficios y Fawcett se sentía tentada a volver a intentarlo. Pero, aunque los derechos del Capitán Marvel seguían siendo suyos, se veían atados de pies a mano a publicarlo por el acuerdo judicial. En 1972, tras más de 20 años sin ser publicados, DC decidió comprarle los derechos a Fawcett y publicarlo bajo el titulo de Shazam. No podían publicarlo bajo el título de Capitán Marvel, porque la Marvel ya había creado a otro personaje con el mismo nombre y había publicado un cómic con el, por lo que el derecho de usarlo como título de portada le pertenecía. Pero la magia se había perdido en todos estos años que la colección había permanecido en el limbo y las ventas no acompañaros. Shazam cerró en el número 47, pero su historia no acabo ahí ya que DC lo fue reintegrando poco a poco en su universo superheroico, hasta convertirse en un compañero habitual de aventuras de Batman, Superman, o cualquier otro tipo con mallas de ese universo. De esta manera, el personaje que había sido acusado por plagio y cuya destrucción busco por medios judiciales DC, es actualmente uno de sus personajes pertenecientes a todo su panteón superhéroico y no es raro verle de vez en cuando pegándose a puñetazo limpio con Superman. A los guionistas les gusta rememorar la pelea que hubo entre editoriales de esta manera, convirtiéndose en un chiste privado. Pero la historia de los derechos del Capitán Marvel no acabo ahí, ya que a través de su publicación en Inglaterra causo otro tipo de problemas que llegan hasta nuestros días. Pero eso lo trataremos en un capitulo posterior.
Wonderman
Antes de los 4 Fantásticos, Marvel existía, pero no era Marvel, era
No recuerdo bien esta historia así que la voy a contar vagamente y con escasos detalles. Hace unos años hubo una pequeña polémica porque un tipo de una revista americana dedicada a los cómics había hecho una lista sobre los mejores cien cómics de toda la historia y entre Watchmen, Maus y demás había puesto "Los 100 primeros números de los 4 Fantásticos" El problema no era que si la obra merecía estar ahí o no, sino más bien si 100 números consecutivos de una serie regular merecen un honor tan distinguido. Son más de 8 años de tebeos mensuales y lo normal es que la serie tenga algún que otro altibajo por muy buena que sea, asi que parece un poco exagerado meter una etapa tan larga entre lo mejor de lo mejor. Pero la verdad es que el tipo aquel acertó de pleno y a mi se me encendió la luz. ¡Claro! ¡Los 100 números enteros! Nada de coger una etapa u otra, nada de hablar de la saga de Galactus por poner un ejemplo, no, lo grandioso era el conjunto de todo aquello y como tal es como merece ser reconocida.
Los siguientes números seguían en la misma estela y poco a poco iban expandiendo ese universo recién creado. No solo aparecían razas extraterrestres o villanos antológicos como el Doctor Muerte sino que se recuperaban a personajes antiguos como Namor. Aquello era todo un pozo de sorpresas y lo mejor de todo es que siempre iba en línea ascendente. Claro, de vez en cuando te encontrabas algún número malucho, nadie es perfecto, pero siempre había una espectacular saga en el horizonte esperando a ser leída. Cuando ya pensabas que lo habías leído todo y que no podían sorprendente, zas, Galactus, y la Zona Negativa y los Inhumanos y etc, etc La serie mejora continuamente hasta llegar a su número 100, momento que se puede considerar como el punto y final de esta magnifica serie. Sí, aún quedaba dos números de Kirby, pero la verdad es que se le notaba bastante desganado después del esfuerzo realizado para el número 100 y con gana de irse a otros pastos.
Existe una leyenda urbana que cuenta como un día el propietario de la Marvel Martin Goodman estaba jugando al golf con uno de los mandamases de la DC (según quien cuente la historia, a veces jugaba con Irwin Donenfeld y otras con Jack Liebowitz) y entre hoyo y hoyo a este último se le escapo que se estaban haciendo de oro con el último título de la compañía, la Justice League of America. Tras dejar el hierro 7 y ponerse un atuendo más adecuado para la oficina, Goodman se dirigió a Stan Lee para que ellos lanzaran su propio título de superhéroes. Si habéis leido el post que menciono en la introducción, habréis comprobado que Marvel se dedicaba solo a seguir modas y que esto iba a ser otro título de relleno más con el que sacar pasta. Pero por suerte o por la intervención del destino (su mujer, más bien), Stan Lee decidió tirarlo toda por la borda y hacer una colección como a el le gustaba y no como quería el mercado. Ah, y tenia al lado un tal Jack Kirby que al parecer sabía algo de dibujar cuatro rayas juntas...
DC tenía un estricto trato de distribución con Marvel (historia para otro post) que no le permitía publicar más de ocho títulos mensuales. Temiendo que la editorial que prácticamente poseía el concepto de superhéroes pusiera objeciones a que Marvel publicara el mismo tipo de personaje, los primeros números fueron publicados medio a escondidas. En aquella época Marvel estaba publicando en que tenía
Como os habréis dado cuenta llevo una pequeña temporada sin postear nada por aquí. La culpa de todo la tiene el verano que me ha dejado totalmente exhausto y sin ganas de nada. Ya, ya, seguro que ahora estais pensado que me tiro todo el día a la bartola y no hago ni el huevo y es verdad... casi. Vamos, que de vacaciones no estoy, que cada día hay que levantarse y acudir al trabajo a ganarse el pan nuestro de cada día. Pero las tardes son criminales y entre el calor, ocuparme de la familia y otros asuntos varios pues los pocos ratos que tengo libre los dedico a dejar pasar el tiempo tranquilamente. Vamos, que no doy para más y también tengo que reconocer que aunque hay temas de los que hablar no me apetece mucho hablar de ellos. Visitar la librería durante este mes es un poco desmoralizador ya que después de las tropecientas novedades del salón ha venido la aburrida calma chicha. Siguen saliendo tebeos sí, pero nada escandalosamente escandaloso. Y claro, no me voy a poner hablar del último Spiderman, más que nada porque desde el reseteo deje de comprármelo y cada vez que intento leerme un número pues... puagh.
Me ha hecho mucha gracia la imagen que teneis aquí mismo a la derecha. Es "Deadman Black Lantern" y la idea la verdad me resulta hilarante. Sí, vale, dentro de la lógica interna de los linternas negros pues tiene sentido pero resucitar a un muerto que campa a sus aires y que incluso ha llegado a tener colección propia es un poco chocante. Muerto, muerto... como que no estaba, es decir sí, pero no, pero sí... Vaya, tu me ya entiendes. 
