Apuntaba con muy buen tino Lord Pengallan que el post anterior no servia para explicar Planeta después de 5 años publicando DC, porque vaya, con todo ese tiempo ya deberían tener formados una serie de packagers que supieran hacer su trabajo. Pues en eso vamos a centrarnos hoy. Vamos a dejar a Panini apartado a un lado y mi fobia personal contra los formatos y vamos a centrarnos en el packagerio a lo largo de estos años.
Primera etapa. A tirar para adelante como podamos. Al principio, Panini contacto con los Packagers de los comics Marvel para que siguieran haciendo su trabajo como hasta ahora y estos, viendo que se quedan sin pan que llevar a la mesa aceptan. En Planeta se les da un ultimatum, o conmigo o contra mi, y la mayoría son contra ti. Y aquí es donde tengo que hacer una pequeña salvedad a lo que conté ayer, porque no todos los packager se van a Panini ni Planeta se queda exactamente en cuadro, pero si que se van los que llevan más volumen de trabajo y los que más tiempo llevaban trabajando para la editorial se van unos sí y unos no (porque tengo a gente mandadome correos contadome unas cosas y otros en los comentarios diciendo otras, así que lo dejamos así). Cuando se hacen con DC en Planeta no dan abasto con todo y tienen que empezar a contratar todo tipo de packagers extraños (¿alguien se acuerda de Magic Press? Efectivamente, yo tampoco) con los que ademas tirar para adelante con las ediciones en italiano.
Estos primeros tiempos son de bastante incertidumbre en la editorial, ya que por un lado hay demasiada gente inexperta en la editorial y por otro hay demasiados vacíos de poder aprovechados para colar amigos por aquí y por allá. Los tebeos salen con errores, con las taras que ya conocemos todos, pero hay un claro espíritu de enmienda. Se intenta corregir lo que se pueda, se despide a gente que no sabe hacer bien su trabajo, se va avanzando poco a poco para conseguir una edición decente y las cosas van saliendo un poco mejor. Evidentemente, hay muchas decisiones editoriales discutibles, hay muchas guerras internas, editores que vienen y se van, packagers que cambian de compañia, vamos que no es que la editorial fuera una balsa de aceite, pero con mucho esfuerzo y a fuerza de ensayo-error la cosa parecía que podía funcionar.
Segunda etapa. Un packager para atarlos a todos en las tinieblas. Esto es complicado de explicar sin que me caiga una demanda... hhhm.... La editorial decide dar un golpe de mano y quitarse de un plumazo toda esa cantidad de packagers que no hacen más que estorbar. Es decir, si tenemos diez packagers hay que revisar diez veces el trabajo y hacer diez facturas y todas esas cosas que son un rollo. Así que, ¿qué tal si elegimos un solo packager que lo haga todo? Pero no uno cualquiera, uno con experiencia contrastada, uno que ya nos haya demostrado que puede con todo... ¡Pues no! Aquí es donde entramos en un terreno oscuro del que mejor no voy a hablar, pero el elegido fue el Catalogo, que son los dueños de Planetacomic, que tenían alguna relación con la editorialy esas cosas, tralari, tralara. La cosa consistia en un solo packager que llevara TODOS los títulos de la editorial mientras todos los demás packager eran despedidos. Ahorro de costes por todos lados... o eso decían.
Seguro que os estáis haciendo la misma pregunta que nos hicimos todos al enterarnos de esto, ¿cómo van a ser capaces de packagearlo todos ellos solos? Pues muy fácil, tenían un superprograma de ordenador que lo superpackageaba todo. ¿Cómo no se le había ocurrido a nadie antes?
Es bastante fácil situar el periodo temporal en el que el Catalogo se encarga de todo el packageado, corresponde con esa etapa entre septiembre y diciembre donde Planeta no edita casi ningún tebeo. Menuda sorpresa, ¿eh? La carga brutal de trabajo es capaz de vencer al "superordenador "y después de haber echado a la mayoría de los packager, el Catalogo tiene que volver a contratarlos para ver si le pueden sacar las castañas del fuego. Poco a poco van saliendo los tebeos, poco a poco.
Tercera etapa. Sin packagers no hay paraíso. Lío en Planeta, alguien se da cuenta que teniendo un solo packager... ¡no hay ninguna clase de competencia! Si te lo hace mal, no puedes acudir a otro, si te cobra caro, no puedes acudir a otro. Hagas lo que hagas, estas completamente casado con él y ya puede entregar tebeos o no, que tienes toda la producción comprometida. Como no podía ser de otra forma, se cortan todos los lazos posible con el catalogo y se intenta volver a la situación anterior... o al menos eso parece, porque en una extraña decisión, Planeta ha decidido que todas estas historias de packager a vosotros nos os interesan nada de nada. Así que directamente desaparecen de los créditos y ahora los tebeos los hacen... los hacen... ¿los duendes de imprenta? Debe ser, porque no hay tebeo que no salga sin uno de ellos.
Y esta es la etapa en la que nos encontramos ahora que es... ¡clavadita a la primera! Es decir, que tras cinco años hemos vuelto a la casilla de salida y a empezar a caminar otra vez desde el principio. Y todo esto publicando chorrocientas páginas al mes, o al menos intentándolo, porque las cosas siguen sin salir en fechas.
Así que cabe preguntarse, ¿las cosas serian mucho mejor si no hubiera habido esa interrupción catalogiana en medio? Pues es de suponer que algo mejor sí que estarían, pero yo no echaría las campanas al vuelo por una mejora espectacular. El número de páginas sigue siendo muy elevado y el número de trabajadores muy pequeño, y se sigue sin tener una política editorial clara (¿qué publicán dentro de tres meses? ¿ Alguien lo sabe?) y patatin, patatin. Vamos, que a lo mejor dentro de un año o dos todo vuelve a publicarse como debería, pero el descrédito que se están ganando es tremendo. Es complicado trabajar en una gran empresa, donde lo último que le importa a esta son que sus productos salgan bien.

Supongo que ya sabéis la última de la editorial, o más bien la penúltima, que con esta gente nunca se sabe. ¿Cómo? ¿Qué no la sabeis? Na, que se 
