Cada día que pasa nuestros móviles son mas potentes que los ordenadores de la nave que aterrizo en la luna, nuestras pantallas más y más planas y nuestras conexión a internet es permanente las 24 horas. Lo digital se nos va abalanzando encima y poco a poco todos vamos a terminar cayendo.
En mi casa tengo una cantidad indecente de tebeos (no quiero saber cuantos, no vaya a ser que me ponga a hacer cuentas de cuanto dinero he gastado a lo largo de mi vida) y una cantidad bastante elevada de libros. De la misma manera que yo devoro tebeos mi mujer devora libros y poco a poco nos han ido comiendo una cantidad de espacio brutal. Hemos puesto estanterías en todas partes, incluso en rincones donde no cabía una escoba. La casa no es excesivamente grande, pero da igual su tamaño, si hubiera sido el doble de grande más estanterías hubieran adornado las paredes. Estamos rodeados de papel por los cuatro costados, algo que nos encanta y nos ilusiona, pero ya no hay más espacio para nada más. Hace años que no había espacio y se siguió sacando de la nada, pero no hace mucho llegamos a un punto donde toda esta acumulación amenazaba con interferir seriamente los movimientos normales de nuestra vida diaria. Así que hubo que tomar una decisión drástica y como deshacernos de todos nuestros preciados tesoros es algo que ni siquiera entra por nuestras cabezas, tocaba lo que el futuro nos imponía: el paso a lo digital.
Como hacerlo con los tebeos era algo complicado por la falta de lectores económicos primero vinieron los libros. Tras mucho pensarlo y viendo que seguían entrando más y más trilogías fantásticas a nuestra casa, un ebook fue la primera compra obligada. La cosa empezó fría, poco a poco. Comprar al principio era muy complicado y no había otra que recurrir a la descarga por las bravas. El material ingles no era muy complicado de conseguir, pero el español... el español era un infierno y la mayoría de las veces se daba por imposible. Fueron unos comienzos lentos, sin demasiados títulos en el lector porque aún quedaba mucho papel en casa por leer, pero por lo menos antes de buscar un libro en papel se buscaba la alternativa en digital y si existía se descargaba. Por desgracia el primer lector que tuvimos era bastante malo (no voy a decir ni la marca porque creo que ya ni existe) por lo que la experiencia aunque positiva no fue extremadamente agradable. Fue un paso progresivo y lento pero cada vez mi mujer leía más y más libros (yo alguno, porque los tebeos no dejan tiempo para mucho más).
Pasado un tiempo y tras pasar por varias averías decidimos liarnos la manta a la cabeza y comprarnos un lector de una empresa muy famosa que empieza por A y que prometía el oro y el moro. Y por un precio bastante interesante nos trajo el oro y el moro y mucho más, ya que el lector era de fácil manejo, muy rápido, con un catalogo de libros brutal, etc, etc. Yo seguía bajando los libros por mi cuenta, de cualquier sitio, pero mi mujer poco a poco se fue enganchando a aquello e incluso compraba algún que otro libro de vez en cuando. ¡Qué locura, si están gratis en muchos sitios! Solo tienes que pasar media mañana buscando y... Pero a lo que íbamos, las descargas fueron aumentando, alguna que otra vez de libros comprados y muchas otras veces libros gratuitos que ofrecen directamente autores, porque prefieren hacerse conocidos a coste cero que morirse en el olvido a precios elevados. Y cada vez más y más y más y mi mujer me ha comentado ya en muchas ocasiones que lee mucho más que antes (y antes leía MUCHO, pero muchísimo), pero que es tan cómodo, tan ligero y todas esas cosas tan monas que le ha cambiado mucho la vida. Ahora detesta rotundamente el papel y aunque se deleita viendo una de esas ediciones con bellas ilustraciones, encuadernado de piel y lo que sea, prefiere leérselo en su cacharro, que le pesa menos. Ahora mismo agarra un libro entre sus manos, cualquiera y dice que pesa una barbaridad, que es un rollo. Que podría estar leyéndolo de forma más cómoda y que no entiende porque tiene que cargar con el peso del libro a todas partes. Y tiene razón. Pero yo con lo que me quedo de todo esto es que lee más, mucho más.
Llegamos a los tebeos. Leer un tebeo no es como un libro por culpa de los dibujos. Y mientras un libro se puede leer en blanco y negro sin más un problemas un tebeo como que no, como que pierde todo. Pero el destino nos alcanza y las tablets cada vez están mas y más baratas y los tebeos cada vez aparecen en más ediciones digitales. Y estoy rodeado de pilas por todas partes y hay tebeos que quiero leer pero no sé donde les tengo o no sé donde tengo el número del mes anterior. Me gustaría poder leer muchas cosas, en cualquier sitio, en cualquier lugar, pero no puedo estar cargando kilos y kilos de tebeos. Adoro el papel, como todos y va a ser un paso difícil. Pero se acerca, más pronto que tarde y en breve habrá que empezar a leer ediciones digitales sino quiero morir sepultado cualquier día de estos. Por supuesto, seguiré pidiendo tomos de aquellos tebeos que me pirran, con los que disfruto de verdad, pero muchas grapas, muchos tebeos de usar y tirar, pueden ser leídos en una pantalla y ya esta, no hace falta conservarlos para siempre en una estantería ya que seguramente no sean leídos jamás. Se acerca el momento y veo con mis propios ojos que la vida de mi mujer ha mejorado y sé que la mía mejoraría. Pero da tanto miedo no tener el papel en tus manos, tanto miedo no poder disfrutar del olor de un tebeo recién comprado... Es inevitable, lo quiera o no. Y cuando llegue ya os contare como esta resultando la experiencia. Falta poco, y da miedo ,mucho miedo. Papel, ya te estoy echando de menos.
P.S. No, aún no sé que me voy a comprar. La fase de investigación es cobarde y supersticiosa.

Waid siempre ha sido un gran guionista capaz de conseguir que cualquier personaje un poco relegado por el gran público levante el vuelo y vuelva a captar la atención de todos los focos. Aunque últimamente sus etapas artísticas eran bastante decentes la verdad es que no era la colección favorita de mucha gente y no pasaba de ser esa serie simpática que seguir pero por la que tampoco morirse. Waid ha conseguido ponerlo en la otra vez, al menos para los críticos (en ventas ronda entre el puesto 40 y 50) a pesar de que lo cuenta son historias muy sencillas y del Daredevil de toda la vida. El famoso back to the basics, con Matt Murdock ejerciendo de abogado (o casi de abogado, cosas de la trama), peleando con villanos clásicos y alguno nuevo y resolviendo las peleas más o menos como siempre. Vamos, esto es lo de toda vida, muy bien escrito eso sí, que para algo es Waid, pero los guiones ya los hemos visto varias decenas de veces antes. ¿Entonces?
Así que el Daredevil de estos tres autores es un gran tebeo no por lo que cuenta sino por como lo cuenta. Es un tebeo que en muchas ocasiones destila un sabor bastante clásico y añejo pero que entra por los ojos como algo muy fresco y potente. Es una maravillosa experiencia visual que se disfruta de principio y fin y por eso se lo recomiendo a cualquiera que pueda echarle un vistazo. Pero hay que leerlo para pillarle esa sensación, si solo lo ojeas no terminaras de comprender donde están los puntos fuertes. Una gran colección, sin duda.
No sé vosotros pero yo los manga me los voy comprando a mi ritmo. El resto de comics hay que intentar comprárselos más o menos al día porque o hacen tiradas limitadas, o es imposible de encontrar el número del mes pasado, o es parte de un gran evento y dentro de 3 meses no tiene ni sentido leérselo Existen muchos tebeos que por las circunstancias que sean exigen estar al pie de la tienda más o menos regularmente... y existen los mangas. Los mangas te los puedes comprar cuando salen, al mes siguiente, dentro de un año o en cualquier momento. La trama es la que mes, no importa si te la lees ahora o en ocho meses y en las tiendas reponen constantemente los atrasados. Siempre hay casos y casos, por supuesto, pero lo más habitual es que gran parte del fondo editorial este accesible sin demasiadas complicaciones. Y esto es lo que favorece a los vagos como yo.
Que Sueshsa iba a quitarle los derechos de sus mangas a Glenat era algo que ya se sabía hace años. No, no es un vacile, 
