Gracias a los cómics de As estamos disfrutando de una serie de grandes cómics que bajo otra circunstancia no habrían sido publicados en nuestro país (porque yo no los veo en las tiendas, sólo por eso). Hace unas semanas fue el trabajo de Carl Barks, ahora es el de Floyd Gottfredson, otro virtuoso en esto de los tebeos.
La mansión de los siete fantasmas es la historia que abre el tomo del As. Este tebeo fue publicado originalmente en formato de tira diaria, lo que le da mucho más valor a la historia. El mayor problema de hacer una tira todos los días es tener que lograr mantener el interés constantemente en sólo tres o cuatro viñetas. La dificultad es mucho mayor cuando se trata de un relato seriado y no de un chiste al día. La mansión es un el mejor ejemplo de como realizar una tira a la perfección. El argumento arranca desde la primeras viñetas y el interés no decae en ningún momento. Es una historia de misterio donde Mickey ejerce el papel de detective para descubrir el secreto que oculta la mansión. Es un tebeo que engancha y te hace seguir página a página con un interés inusitado, es maravilloso de verdad, de los que te dejan huella.
Es una pena no poder disfrutar de todo este material publicado en nuestro idioma porque lo poco que hemos catado ha sabido a gloria. El material de Donald de Barks era exquisito y ahora Gottfredson nos muestra que también se pueden narrar unas historias bastante buenas con el ratón favorito de la Disney. Existe muchísimo material de Disney muy interesante que jamás ha sido publicado aquí. También hay gente que reclama, por nostalgia sobre todo, otro tipo de materiales pertenecientes a la compañía como son los manuales de los jóvenes castores o los Don Mickey. Si esto fuera publicado aquí seguramente tendría unas ventas seguras tanto en niños como mayores. Pero a nadie le interesa, por desgracia. A ver si Panini se espabila en este tema y se lanza a la aventura ya que en Italia son unos tebeos con mucha tradición. Ojalá se animen y ojalá podamos ver más trabajos de éstos de genios de la historia del cómic.

Tengo que reconocer que me pedí los primeros números de esta colección por puro frikismo. Desde que Byrne se encargo del personaje (cuando Byrne era bueno, hace muchos años) se ha convertido en unos de mis favoritos. Cuando esta colección salió anunciada vía previews no dude mucho en pedírmela, pero sinceramente esperaba un tebeo bastante malo. No pensaba ir más allá del número 3, pero bueno, de vez en cuando uno tiene que darse sus caprichitos... Así que imaginaros mi sorpresa cuando leo el primer número y resulta que es bueno, muy bueno. Dan Slott, el guionista, comprende perfectamente al personaje desde la primera viñeta, sabe como es, como siente, cuales son sus sueños y esperanzas. En un solo número coge al personaje, lo exprime al máximo y le saca todo el jugo posible. Es un primer número maravilloso que te deja en plan: "ey, este tipo parece que sabe lo que está haciendo" Así que el dinero tirado de mala manera se convierte de repente en una buena inversión, en disfrutar a más no poder, en gracias señor Slott por saber hacer un cómic tan bueno.

Erase una vez que en la revista Dolmen un anuncio muy vistoso proclamaba a los cuatro vientos: Mage todos los meses... Esto... esa no es la historia que quería contar hoy, vamos a empezar otra vez.








Para quien no le conozca, Carl Barks es uno de esos genios que de vez en cuando da el mundo de la historieta. Su nombre está íntimamente ligado al de Pato Donald y prácticamente no se puede nombrar a uno sin mencionar al otro. En muchas biografías se dice que era el hombre destinado a escribir historias de patos y su trabajo no puede más que reafirmar este hecho.
