Después de leídos los dos primeros números de Countdown ya me empiezo a temer lo peor, y es que no se puede matar a la gallina de los huevos de oro todas las semanas.
Ya sabéis que DC últimamente está malita y que 52 era prácticamente el último bastión de calidad dentro de la compañía. Pero las 52 semanas acabaron y Didio que vio el cielo abierto, se le ocurrió seguir con el sacacuartos semanal a ver hasta donde llegaba y se sacó de la manga este Countdown. Como idea no podía estar mal, si 52 había funcionado, ¿por qué no iba a funcionar lo inverso? Porque lo inverso de construir una historia es reconstruirla, y lo inverso de arreglar una continuidad es destrozarla y aquí es donde empieza a dar miedo este Countdown.
Paul Dini es grande, muy grande, pero un tebeo semanal para él sólo es demasiado. Didio le ha puesto al frente de la serie con un título en plan "Writer Leader", a diferencia de lo ocurrido con 52, donde los cuatro guionistas grandes de la casa se encargaron de escribirla a ocho manos. Y se notaba mucho, se notaba que había varias historias y que todas se estaban desarrollando a un ritmo adecuado. En Countdown se acabó el tiempo real, las historias ocurren cuando ocurren y algunas no parecen ni relacionadas con ninguna trama en general. Vamos, que toda la fuerza y pegada que había en 52 no se encuentra en Countdown, porque echarte 52 tebeos a la espalda tú solito es demasiado y es imposible estar fresco todas las semanas (de acuerdo, es ayudado por otros guionistas, pero no es lo mismo sentar a cuatro personas a escribir una historia que usar al primero que pase por allí para que te ayude en el número de la semana).
Con dos números tampoco hay mucho que juzgar, ¿verdad? En efecto, no lo hay, pero han metido una serie de cosas que me han puesto el vello de punta: ¡están intentado arreglar la continuidad! Y lo peor, ¡es qué los propios personajes se están dando cuenta de eso! Y aquí es donde los ojos me empiezan a hacer chirivitas, han tenido unas Crisis, han tenido un 52, ¡y ahora se ponen a arreglar la continuidad! ¡La misma que ellos han cambiado en sólo un año! ¿Van a estar siempre con lo mismo o qué? Parece que Didio no tiene otra cosa en mente que jugar una y otra vez con la maldita continuidad. Parece que Morrison, Waid, Rucka y Johns se pasaron los dictados de Didio por salva sea la parte, e hicieron suya la historia, pero esto no va a pasar otra vez. ¡A por todas la anomalías continuistas! ¡A marear la perdiz una y otra vez hasta la extenuación!
Es un poco triste que en DC tiren por estos derroteros, sobre todo después de haber demostrado que una buena historia (52) ha vendido bastante bien. Encima ya se han liado a crossovear indiscriminadamente con el resto de las colecciones porque sí. De repente, y sin venir a cuento, vemos como Karate Kid se pelea con Batman... ¡porque es lo que está pasando actualmente en la JLA! Y uno se queda, ¿ein? ¿A cuento de qué viene esto? ¿Es para hacerme comprar la JLA? ¿Es para liarme todavía más? ¿No había una manera más sutil y elegante de mezclar tramas?
Estoy bastante decepcionado con esta nueva serie, sobre todo tras el buen sabor de boca que me había dejado la anterior. En el último pedido al previews mi subconsciente ha jugado conmigo y se me ha olvidado pedir los 4 números del mes, y la verdad es que me ha dado igual. Me la bajaré por otros medios o simplemente la ignoraré. La verdad es que no me importaría abandonar unos meses totalmente el universo DC, a ver si se renueva un poco y se centran en contar historias y no en jugar una y otra vez con el maldito multiuniverso. Joder, que hay más cosas en el mundo aparte de eso. En fin, paciencia, pero sin mi dinero claro, si lo quieren que se inventen otras cosas.

Tengo la impresión de que mucha gente esperaba para el último capitulo una megabatalla a superhostias entre los diferentes protagonistas. Vamos, una batalla absurda, gratuita y sin sentido que satisficiera las ansias de sangre del televidente. ¿Es qué acaso los tebeos de superhéroes sólo son tebeos de pegarse leches? ¿No hay algo más? Algo como... ¡un mensaje! ¡una historia! ¡una enseñanza! Un algo, vamos, más allá de que si hay que pegar hostias como panes o si la Cosa es más fuerte que la Masa.
¿Habéis leído la Biblioteca Marvel de Nova? Es una serie de finales de los 70 con Marv Wolfman a los guiones y John Buscema a los lápices, y leída con la perspectiva actual parecía un intento de crear un nuevo Spiderman pero adaptado a los tiempos modernos. La verdad es que la serie no era ni chicha ni limoná, se quedaba a medio camino de todo y en ningún momento lograban que te encariñaras con Richard Rider, que era un cretino de tomo y lomo. La cancelación de su serie le condenó a ser un personaje secundario de por vida e incluso en los Nuevos guerreros nadie se le tomaba realmente en serio. La verdad es que yo siempre le he tenido como tal hasta que en Aniquilación le han pasado al siguiente estado, al nivel de súperguerrero... ¿Cómo? Pues eso, que ha sufrido un powerup, ha subido de nivel y ahora es un súpertodopoderoso que puede de hacer todo. Así que al menos nos hemos quitado al niño mimado de papá de antes. Sigue siendo un cretino, pero un cretino con un sentido en la vida, y eso cambia las cosas.
Cable y Masacre es una colección irregular. Sí, vaya, qué decepción, teníamos todos tantas esperanzas en que fuera maravillosa y es que una colección con Masacre en ella debe serla, ¿no? Pues no, porque sólo es el 50% de la misma y el otro 50% a veces rastra demasiado la colección, pero vayamos al principio.
Pues eso, que ya hemos llegado al final y el universo DC nunca dejara de ser el mismo. Vamos, que todo cambia para quedarse igual, o todo se queda igual para ser totalmente diferente. Que lo que pasa ya lo he visto antes, muchas veces ya, que se repite esta gente más que el ajo, que nuevamente han vuelto a colarnos otras crisis de tapadillo.
Cuando te anuncian una miniserie guionizada por Will Pfeiffer y dibujada por Pete Woods uno espera un mínimo de calidad. Sobre todo tras el desastre en que han convertido la serie de Wonder Woman (Heinberg les dejó totalmente colgados y a las mentes no-pensantes de DC sólo se les ocurrió meter morralla a saco esperando a ver si pasaba el temporal) uno esperaba que esta vez tuvieran un plan, algo interesante que contar sobre las amazonas. Y cuando me empiezo a leer el tebeo me encuentro con... ¡Namor atacando a los habitantes de la superficie cual tebeo de los 4 fantásticos de los 60! Bueno, no es eso exactamente, que no quiero espoilearos el tema pero las razones del ataque tienen la misma profundidad que las que mostraba Namor entonces. Y claro, cuando empiezas a pensar que tú mismo podrías guionizar algo igual o incluso mejor, es que algo falla, algo muy gordo. Pero lo peor de todo, ¿hemos vuelto a las historias idiotas de hace décadas o qué? Lo de Namor en los años 60 tenía su gracia, vale, era algo absurdo, pero cuando no lo habías visto antes pues tenía su aquel. A la cuarta vez que repetía la invasión pues ya pensabas que era totalmente estúpido y que el asunto olía fatal, así que imaginaros lo que es encontrarse eso en un cómic del siglo XXI. ¡Es una absoluta vergüenza!
El segundo número de
Y pasamos a otra de las compras saloneras con la que más contento me he quedado, el Joven Lovecraft. No sé si lo conoceréis, pero está a un tiro de click, concretamente 
