Qué rápido pasa el tiempo, claro, a un número por semana. Ahí, a la derecha tenéis la portada del número 25, ¿ a qué mola ?
Bueno, a lo mejor no os parece nada del otro mundo, pero a mí me ha hecho mucha gracia por tres motivos:
Primero. Al ser un tebeo semanal puede seguir las festividades en tiempo real. Ya, lo sé, es una tontería como una casa, pero acostumbrado a leer los eventos de Navidad en pleno agosto, pues se agradece de vez en cuando vivir en tiempo real. Y si por la tele te machacan con esta costumbre americana del Halloween, que menos que en mis tebeos también lo hagan. Así que mientras unos niños llaman a mi puerta y no sé qué hacer (verídico, ¿ qué hago ? ¿ les doy una propinilla ? Porque me pillan sin caramelos en casa), puedo sentarme en mi sofá a vivir esa misma experiencia en mi universo DC de toda mi vida.
Segundo. ¿ A qué están chulos los disfraces ? Si tuvierais hijos, ¿ no os gustaría vestirlos así en este tipo de fiesta ? Pues yo sí, y anda que no está majo el disfraz de Steel, y que mona está la niña con el de Question. Sí, ya, seguramente ninguno de estos personajes serán vuestros favoritos, vamos, no creo que lo sean de nadie, pero, ¿ qué más da ? Son unos disfraces muy chulos y anda que no molaría verlos por la calle. Mejor que ir de bruja o de esqueleto... ¡ir disfrazado de Booster Gold! Encima, ¡si utiliza el yelmo del Doctor Fate como cesta de caramelos! ¡Es perfecto!
Y tercero. Que bien ha captado esta portada la realidad de toda esta maxiserie. Esos son los protagonistas reales de la serie. Nada de Superman, de Batman, de Wonder Woman, de Flash, de Green Lantern, etc., etc. Esta es una serie protagonizada por "los secundarios" y no vamos a encontrar otra cosa.
Al principio se nos hizo creer desde DC que aquí se iba a contar el año que había pasado entre el final de las Infinite Crisis y el One Year Later. Y claro que se cuenta... pero sólo de ciertos personajes. Vamos, que los guionistas han pasado un montón de contar una historia con los grandes de la casa y se han centrado en todos los personajes con menos papeletas para protagonizar una serie. Sí, se cuentan muchas cosas y se desvelan alguna de las cosas que hemos visto en el OYL, pero se dejan tantas sin contar que esto parece un queso de gruyere. Pero sin embargo, a mí me está encantando como tebeo. No es una obra maestra, pero el oficio de los cinco guionistas se nota (Waid, Morrison, Johns y Rucka y Giffen). Son perfectos conocedores del universo DC y están sacando a todos esos personajes que sólo conocen los más acérrimos aficionados. Claro que a mí me gusta leer un buen cómic de Batman y Superman, pero es un exquisito placer leerse de vez en cuando tebeos protagonizados por esos secundarios que mueren cada vez que unas Crisis aparecen. Mientras que los siete grandes son el escaparate de este universo, todos estos secundarios son los que le dan consistencia, los que lo convierten en un universo cohesionado.
La verdad es que tengo la impresión de que están haciendo lo mismo que con Infinite Crisis pero esta vez bien. Es decir, las Infinite eran un ejercicio endogámico a más no poder y un divertido entretenimiento para el aficionado de DC, lástima que la calidad no le acompañara. Este 52 también es lo mismo, pero sin la presión de las Crisis encima. Aquí los guionistas, viendo que no les dejan con los juguetes buenos, han cogido todo lo que hay al fondo de la caja y se lo están pasando pipa con ellos. No sé si le están haciendo la puñeta conscientemente a Didio o no, pero no están apoyando para nada lo ocurrido al final de las Crisis. Ha sido un "esa es tu historia, pues nosotros vamos con la nuestra, y pasamos de ti" Es decir, que esta historia surge de las Crisis pero está en las antípodas de lo mismo. ¡Menos mal!
Resumiendo, qué divertida portada, qué gran tebeo para los DC fanáticos y para los demás... pues un tebeo normal y corriente, tampoco es que se lo estén currando mucho, vamos.

Efectivamente señores, hoy toca gafapastimo del más puro y duro, slice of life de ese, del bueno. Ante todo no voy a engañar a nadie. Yo creo que si estos tebeos me los hubiera leído con unos quince años, incluso unos recién cumplidos veinte me hubieran parecido un peñazo de tomo y lomo. Tengo la impresión de que están dirigidos a una franja de edad entre los 25 y los 30, en los que la gente se empieza a dar cuenta que la vida no es aquello tan maravilloso que le habían contado. Porque así son un poco los protagonistas de estos tebeos, personas que han descubierto que quizá no llegue a cumplir sus sueños nunca jamás y que vivir quizá es lo único que les queda. No quiero decir con esto que estamos ante un tebeo pesimista, sino realista más bien, en el que las personas se alegran y deprimen como cualquiera de nosotros. Por eso lo del slice of life, porque nos cuenta como es su vida y poca cosa más. Ni acción, ni mallas, ni nada de eso tan molón, simplemente la vida.
Stan Lee, que cobra un sueldazo de Marvel todos los años (creo que era un millón de dólares, pero a lo mejor me lo estoy inventado) se aburre y se dedica a crear estupideces varias como
Pues eso es lo que me pasa a mí con los Ultimates, que ya no es lo mismo. He disfrutado mucho de los dos números que ha publicado Panini hasta la fecha, me lo he pasado muy bien, pero... ya no vibro con ellos como antes. Para empezar, el volumen uno me lo pedí via previews, en tpb claro. Y anda que no disfrute con ellos, me pareció la releche en verso, un tebeo digno de figurar en los altares superheroiles. Con que ganas esperé el segundo TPB, el de la invasión extraterrestre, y también lo disfruté como un niño a pesar de que la gente empezaba a decir que ya no molaban tanto como antes. Pero cuando llegué al volumen 2 ya no los pedí por previews, me espere a que los publicara Panini, porque ya no me atraía tanto...
El Castigador de Garth Ennis me parece el tebeo más divertido y cafre que se publica en la actualidad. La verdad es que Ennis siempre me ha parecido un autor la mar de cafre, pero siempre se mantenía dentro de unos márgenes. Es decir, que siempre nos venía con alguna de las suyas, pero luego se enmendaba y nos iba dando una de cal y otra de arena. Pero con el Punisher se acabó el contenerse, cada número es un intento de ser más cafre que en el número anterior y todavía no sabemos donde está el límite.
