Están corriendo ríos de tinta por la última genialidad que se le ha ocurrido a Frank Miller, enfrentar a Batman contra Bin Laden. Se puede sustituir genialidad por tontería y estupidez, porque lo mismo da. Miller lleva perdido muchos años y nos las está colando pero bien.
Frank Miller es historia de los cómics para bien y para mal. Para bien cuando era un autor genial que redefinía a los personajes como nadie, como en Born Again o en Dark Knight, y para mal por toda la cantidad de porquería que está produciendo, léase medio Sin City y DK2. Esto que se le ha ocurrido ahora de Bin Laden me parece que va en la misma línea que DK2: voy a hacer lo que me dé la gana, me voy a reír de vosotros y tanto DC como yo nos vamos a embolsar un cheque bien gordo.
La estrella literaria de Miller fue decayendo a raíz de que Sin City crecía en volumen. La primera historia fue muy interesante, traía nuevos planteamientos gráficos y te hacía pensar que todavía quedaba mucho por contar en los tebeos. Pero no había más, era todo fachada y poco fondo. Según Miller iba escribiendo nuevas miniseries uno no podía entender qué narices era lo que nos trataba de transmitir. Eran historias de violencia descarnada que no pasaban más allá de la mera anécdota. Ya no quedaba rastro de ese Miller que nos iba a demostrar como hacer un tebeo que marcara época. Balas y muertos y más balas y más muertos, y mucho texto que no decía absolutamente nada.
Luego vino 300 que a muchos nos hacía albergar esperanzas de una recuperación del buen Miller. Tenía sus defectos (cometía alguna que otra incorrección histórica) pero en general era un buen tebeo, acompañado de la estupenda labor de su mujer, la colorista Lynn Varley. Ese año fue una de los regalos de las navidades. Pero aquello era un simple estertor ya que estaba por venir lo peor DK2.
DK2 es para mí uno de los mayores timos de la historia y una de las jugadas más redondas realizadas por DC jamás. Sacarlo como una miniserie de tres números hizo que hubiera que pedirlos a ciegas (debido al adelanto del previews) y la ansiedad de los fans por revisitar una de las obras más famosas de la historia del cómic americano hizo que los pedidos fueran espectaculares para el elevado precio del producto. El tebeo, sin embargo era lamentable. No tenía un guión coherente (en el tercer número se cometen fallos de continuidad con los dos anteriores), los dibujos tendían a ser mazacotes sin mucha expresión y el color parecía salido de un mal viaje alucinógeno. A veces tenía mis dudas de si Miller se estaba riendo de los lectores o no, pero cuando vi lo que la Varley estaba haciendo con el Photoshop mis sospechas se confirmaron: efectivamente, se lo estaban tomando de cachondeo. Porque vale que un guionista no sea capaz de hilvanar una buena historia realizando la segunda parte de uno de los mayores éxitos de la historia del cómic, pero que una colorista con numerosos premios no sepa ni dibujar correctamente los colores, eso ya era muy sospechoso. Pero todos contentos, Miller, su mujer, DC, y los fans. Porque no recuerdo haber leído muchas críticas a este tebeo, o no he leído tantas como se merecía. Quizá muchos estén esperando a ver si alguien encuentra el sentido a este tebeo y resulta ser una obra maestra.
Y ahora Batman va a patear el culo a Bin Laden. Total, si los superhéroes ya pegaban a Hitler, porque no iban a pegar a Osama. Esa es la premisa de Miller que se monta un rollo patriótico total para justificar su última genialidad. Pero resulta que ha conseguido atraer a todos los medios periodísticos sobre su idea y ahora mismo hay sesudos debates sobre si los superhéroes deberían inmiscuirse en la política internacional o no. Pues mi enhorabuena mister Miller, lo ha vuelto a hacer. Ya tiene toda la atención del mundo sobre usted y esté seguro que va a vender miles de copias de esa futura obra maestra donde Batman va pateando culos por donde va. Esperemos que su mujercita haya aprendido el uso del photoshop ( ¿ por qué no lo haría aposta, no ? ) y que tan pronto como editen el tebeo pasemos a otras cosas más interesantes.
Vamos, que estoy muy decepcionado con Frank Miller, porque esto ya es intencionado. Hacer malos tebeos a sabiendas de que lo haces debería ser delito.



No sé si habréis leído
Estoy algo sorprendido por como se están tomando el tema del color del Príncipe Valiente ya que parece el único tema importante de la obra. Parece que existe un sentimiento generalizado de que nunca se ha respetado el color de este tebeo y es como una deuda histórica que tienen las editoriales para con el lector. Y yo no digo que no sea un tema importante y que me parece totalmente legítimo que la gente pida que los tebeos se editen lo más fielmente al original pero es que es del color es como pedir peras al olmo.
De lo que culpaba a Smallville es de haber cambiado la continuidad del Superman de papel, debido entre otras cosas, a la inclusión de Lex en la adolescencia de Clark. ¿ Y qué tiene esto de malo ? No voy a entrar en la discusión de continuidad sí o continuidad no, pero si existe pues hay que intentar respetarla y no marear la perdiz todos los meses, que es lo que le está ocurriendo a Superman estos últimos años. La situación que atraviesa ahora mismo el personaje es totalmente caótica, no se sabe de qué tipo de Kripton viene, cuánta familia tiene por ahí desperdigada, cuántos kriptonianos existen, o quiénes han sido sus amigos en el pasado. Parece absurdo pero es que en DC están una y otra vez cambiando el origen del personaje y uno ya no sabe a que atenerse. El último origen oficial parece que es Birthright (Legado) y digo lo de parece porque cuando empezó la miniserie DC no dijo nada y a la mitad empezó a decir que a lo mejor sí, que a lo mejor era el bueno.
Lo dicho, a mí me gusta Smallville. Al parecer la gente aguantó más o menos hasta la segunda temporada sin insultarla demasiado, pero a partir de la tercera, el infierno se desató sobre la tierra, todos la ponían a caer de un burro. Pero a mí me gustaba, la verdad. ¿ Qué es mala, tonta, los diálogos son sosísimos, los protagonistas no tienen ninguna personalidad y los guiones no pueden ser más estúpidos ? ¡ Pues claro ! ¿ No es esa la gracia ?
