Archivos Julio 2008

Adivinanzas editoriales españolas

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Hoy va de acertijos y adivinanzas. Porque, ¿para qué exponer una crítica larga, compleja y aburrida sobre los mismos temas de siempre cuando simplemente puedo lograr que compartáis mi angustia perplejidad? A ello.

greenlanternlamaneceryocaso.jpgVamos primero a visitar a nuestro adorable amiguito el bot, que hace tiempo que le tenemos abandonado. En concreto, nos vamos a centrar en la pregunta de uno de los lectores de este blog (y que al parecer también tiene el suyo propio, pero eso no tiene ninguna importancia).

FORMATOS
FECHA: 16/07/2008
NOMBRE: Myca Vykos
CONSULTA: Buenos días. Aunque soy un ferviente seguidor de los tomos de universo DC (mucha cantidad de material a un precio por tebeo muy asequible), acabo de comprar el tomo de Green Lantern: Amanecer y Ocaso y he quedado encantado. Por sólo 3 euros más podemos disfrutar del tebeo en su tamaño original. Un incremento de calidad notable por un sobreprecio más que asumible. ¿Sería planteable reconvertir la línea universo dc al formato de este Green Lantern? Si sirve de algo, cuenta con mi apoyo. y además recuperaríais como clientes a los que tienen ojeriza al formato reducido, que no son pocos. Saludos y seguid así.
RESPUESTA: Por lo que sugieren las ventas no son tantos los que tienen ojeriza al formato pequeño. El formato de universo DC seguirá siendo de bolsillo pero algunos lanzamientos no formarán parte de esta línea, como el libro de Green Lantern.

Bien, bien, bien. Mis estimados colegas, ¿cuáles son las preguntas que hay que hacerse aquí? Una mente poco ágil y nada observadora se iría a lo básico, a preguntarse como es posible que ese formato haya vendido tanto si cuesta más de 20 eurazos cada tomo. La respuesta es muy sencilla, ¡no tiene derecho a devolución! Es decir, podemos afirmar categóricamente que han vendido el 100% de la tirada, cosa que no se puede decir de muchos de los tebeos de otras editoriales. Esto es un éxito editorial y lo demás son tonterías. Así que nada de ojeriza al formato, por favor, esta demostrado que alguien lo compra... aunque ese alguien sean los pringados de los libreros.
No, lo que hay que preguntarse aquí es... ¡cómo es posible que haya lectores que a estas alturas de la vida pidan excentricidades de este tipo! Concretamente quiero señalar la frase: TEBEO EN SU TAMAÑO ORIGINAL. Pero por favor, ¿qué invento diabólico es eso del formato original? Que cosas hace la gente para llamar la atención. Seguro que el Myca este es un friki de estos amargados que vive en casa de sus padres y sin novia. ¡Cómo si lo viera!

Pasemos a otro tema, pero no nos alejemos mucho de Planeta, ¿qué es lo llamativo del siguiente parrafo?

El formato de estas series [las colecciones "Presenta"] ha cumplido su propósito y a finales de 2008 irán desapareciendo para reformularse de cara a 2009, para prepararlas de cara a Crisis Final. Es lo que tiene estar en un mercado tan cambiante, las necesidad del mismo van variando y lo que hace dos años era idóneo (y ha funcionado bien) ahora toca renovarlo.

Esta parece fácil, ¿verdad? Seguro que muchos habéis echado memoria y estáis recordado los exabruptos de un bloguero con aires de grandeza que se cree tener la verdad sobre todas las cosas. Y no, no, por favor, nada más alejado de la realidad, si el mercado es cambiante lo es. Si tras un año y tres meses (para redondear dos años) el mercado ha cambiado y hay que retocar otra vez el formato por cuarta o quinta vez, pues hay que hacerlo y punto. Aunque el formato haya funcionado bien... ¡sobre todo por eso! No hay que confiarse de los buenos resultados.
No, sobre lo que hay que indagar es sobre la filosofía que estas palabras guardan, que se podrían resumir en "los formatos que se publican son buenos, porque sino no se publicarían". Efectivamente, y no hay verdad más verdadera que esa. Aunque lo normal seria que eso lo regulara el mercado, la oferta y la demanda y esas cosas, ¡pero no es bueno permitir que la gente decida de por sí! Se les publica en el formato que es el adecuado, sobre todo porque no hay otro, y punto pelota. Más claro el anís.

johnnyamigos.jpgCambiamos de acera, y de género, atentos, que esto es fuerte:

"Será una edición completa (¡por fin!) en 18 volúmenes de la gran creación de Izumi Matsumoto con la que la editorial barcelonesa estrenará un nuevo formato: el de bolsillo. Más adelante se concretarán los detalles técnicos de este formato, por ahora se conoce que Glénat publicará Kimagure Orange Road únicamente en catalán, postergando la edición en castellano para un futuro próximo."

¿Qué? ¿Qué? ¿Qué? ¿Cómo? Pero madre mía de dios... ¿lo estáis viendo? ¿Os estás indignado como yo? No, no, no es eso que estas pensado. ¿A quién le importa que solo lo publiquen en catalán, dejando al resto del país sin una de sus series favoritas, tanto que incluso me compre los tebeos de Norma y la edición en dvds? No, eso no es importante. Tampoco lo sera que seguramente la edición en castellano sera algo más cara para sufragar entre todos las perdidas o que han decidido hacer más pequeño de por sí un formato pequeño. Todo eso son nimiedades, alejaros de mi pusilánimes quejicas. Lo verdaderamente importante es que... ¡van a usar los nombres originales! ¡Puagh! Por favor, todos sabemos que esta serie se llama Johnny y sus Amigos, y que las chicas se llaman Sabrina y Rosa. ¡SABRINA Y ROSA HE DICHO! Como ya me enseñaron esta gente de Glénat con Musculman, ¡los nombres ADAPTADOS no se tocan! Y aquí me parece que están metiendo la pata hasta el fondo. ¡Exijo desde ya mi edición castellana más cara y con los nombres que todos conocemos de Jonhny y sus amigos! ¡Yo quiero ser discriminado al 100% y no a un miserable 95%!

Y por hoy no me queda más que enseñaros. Bueno, os iba a plantear el porque el tomo dos de Aniquilación Conquista de Panini contiene entera la miniserie de Quasar que es un truño de cuidado y sin embargo nos deja cortada la miniserie de Starlord que es maravillosa. Pero como esta claro que es para engañar a los lectores y obligarles a comprar el siguiente tomo pues no había mucha adivinanza posible.

Ala, a circular, aquí no hay nada que ver.

Y mientrás tanto en las Crisis

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¡Pero que hay unas Crisis ahora mismito en el Universo DC! Mundos morirán, mundos vivirán y... ah no, que esta vez de eso no hay, que son unas Crisis del baratillo.

finalcrisis2.jpgAunque no lo parezca, en DC están inmersos otra vez en una de esas Crisis que deberían cambiar el universo para siempre y dejarnos a todos clavados en las butacas de nuestros asientos. ¿Pero que es lo que pasa cuando dices una y otra vez que viene el lobo? Pues que los aldeanos dejan de escuchar tus mentiras y directamente pasan de ti. Esto es exactamente lo que esta pasando con estas Crisis, que incluso han sido batidas en ventas por la insulsa Secret Invasion. Y es que no puedes utilizar la palabra Crisis dos veces en el mismo lustro porque pasa lo que pasa.

¿Y qué tal están? Pues francamente... esto... ¿bien? Es complicado decirlo, pero yo creo que nadie que haya estado siguiendo DC últimamente puede tener una opinión negativa sobre esta obra. Los tebeos de la editorial han logrado sumirnos en tal estado de sopor que cualquier cosa medianamente bien escrita despierta nuestra atención. Es un poco lo que paso con la guerra de Siniestro, que en otras circunstancias no debería pasar de crossover corrientito, pero que en el momento en que se publicó pareció la hostia en verso por comparación. Pues lo mismo con estas Final Crisis, que tienen a Morrison a los guiones y se nota que al menos hay alguien que sabe como escribir los diálogos del mismo. Ahora bien, si hablamos de lo que pasa en el tebeo ya es otra historia.

Porque Final Crisis va de... de... villanos haciendo... villanías. Eso. Salen unos tipos muy malos que quieren hacerle pasar un mal rato a los tipos muy buenos y... ¡no va de nada más! Por ahora claro, que cualquiera sabe si en el último número todos van fumados, o el villano misterioso es en realidad el propio Didio en un ejercicio de metalenguaje morrisionano o vete tu a saber que cosas se pueden sacar de la manga. No pongo en duda que luego esto formara parte de una gran historia y patatín y patatán, solo que hasta ahora no esta contado nada especialmente relevante y si no había muchas ganas de comprar el primero, pues imaginate los siguientes. Pero lo peor de todo es que por ahora ni grandeza, ni universos en peligro ni nada de nada. Es más, si en vez de Final Crisis lo llaman All Star Villains la cosa seria exactamente la misma.

Tengo que reconocer que sí me están haciendo algo más de gracia las colecciones "derivadas". En el número 1 de Final Crisis pasa algo muy malo, muy malo que se lo ventilan en una sola viñeta. ¿Cómo? Tranquilo, te compras Final Crisis Requiem (no busquéis la portada por internet si no queréis spoilearos vilmente) y allí tienes el antes, durante y después de esa única viñeta ampliada en todos los sentidos. Digamos que la viñeta de Final Crisis era un enlace al otro tebeo, por si quieres saber algo más de aquello. Tebeos modernos, como debe ser. Que conste que a mi el Requiem me ha encantado y me ha parecido un tebeo maravilloso, con una sensibilidad especial y única. Pero que te empiezan a contar las cosas que ocurren en la saga principal en otros tebeos es para empezar a plantearte que narices te estas comprado realmente. No sé si volverá a pasar en números futuros, porque por ahora es una incógnita que relación tienen el resto de derivados con la serie principal.

El Final Crisis Rogue's Revenge, por ejemplo, trata de los hechos ocurridos tras "algo-malo-que-le-paso-a-Bart". Es curioso, porque cuando uno mata a alguien, no se le ocurre que luego pueda tomar venganza por ello, pero en un ejercicio de malabarismo espectacular, Geoff Johns pone en boca de sus personajes sus ideas y critica la manera en que acabo la etapa de Bart Allen como Flash, por lo que en consecuencia los villanos van a hacer algo para "vengarse" de su parte. Es todo algo rebuscado, la verdad, pero es que ahora mismo todo es muy rebuscado en los reinos de DC. Ah sí, y mientras están ocupados vengándose, pues hablan de las cosas que están pasando en Final Crisis, para que se note que es un crossover FUN-DA-MEN-TAL en la historia. Y otra vez que me parece un gran tebeo (¡Geoff Johns y Scott Kolins otra vez juntos!) pero que algo falla en esto de montarse un crossover pues esta claro. Concretamente falla que se llame Crisis y que nos lo estén intentado vender como tal.

Por lo demás, ahora DC no va mal. Es lo que tiene hacer tebeos muy malos durante un tiempo, que es imposible que puedan ser peor. Así que todo lo que viene de la editorial solo puede ser bueno, porque lo contrario es imposible.

Interludio

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Porque todo el mundo necesita pararse a mirar atrás un momento, breve interludio.

Me vais a perdonar pero voy a dar por finalizada la serie de editores de ambas editoriales. Tampoco me quedaba mucho la verdad ya que Janette aguanto muchísimos años en el cargo. Por un lado Paul Levitz, aunque nunca me quedo claro si fue editor en jefe (ya sabéis, así es DC) y el malvado y funesto Didio. El post que me apetecía escribir sobre este último contenía una sola frase: "Es lo peor que le ha pasado a DC en toda su historia". Y para hacer eso mejor no hacer nada. De todas maneras, tengo que confesar que ya estaba un poco cansado y no daba para mucho más. No cansado del tema de la historia de las dos grandes editoriales americanas, que me apasiona y llevo años investigando, sino de escribirlos uno detrás de otro tan seguidos. Es que lo creáis o no, esos post llevan mucho más tiempo de redacción que el resto y un esfuerzo mucho mayor, por lo que han terminado siendo un poco agotadores. Así que necesito para un poco y volver a cosas un poco ligeritas de aquí te pillo y aquí te mato mientrás reuno fuerzas para una nueva tanda.

¿Qué quiere decir esto? Pues que vuelvo por unos días a hablar de tebeos como me apetezca, vamos, como siempre, luego toca el ultimate UTCON de todos los años, que como siempre sera totalmente diferente a lo que hemos visto hasta ahora y luego espero iniciar una nueva serie parecida a la de los editores, pero centrandome en la historia de varios autores clásicos americanos. Hace tiempo reuni una serie de apuntes sobre el tema para un proyecto que no ha terminado cuajando y me parece una pena desperdiciar el material, sobre todo ahora que parece que el tema ha tenido buena acogida entre vosotros. Así que para agosto, cuando pase el Ultimate UTCON, una apasionante y nueva serie sobre los creadores de Superman, Batman y otros (depende de lo que el cuerpo aguante).

Quería aprovechar también este post para daros las gracias por todas las felicitaciones que he ido recibiendo estos días. Entiendo que para algunos resultaba un poco redundante hacerlo varios días seguidos en los comentarios y alguna que otra vez también me lo parecía a mi, pero claro, si dejais de hacerlo, pues entonces pienso que los post son malos y me deprimo y bla bla bla... bueno, deprimirse no, que tampoco pasa nada por que te peguen un palo de vez en cuando, pero es lo malo de acostumbrarse a alguna que otra alabanza, que cuando no las tienes te mosqueas. Así que gracias a todos y a todas y espero que hayáis disfrutando durante estos días tanto como yo o más. Para mi ha sido un placer escribirlo, así que estoy encantado que para más de uno haya sido un placer leerlo.

¿Qué más? Ah sí, el tema de los editores españoles. Eso va a tener que esperar algunos añitos, ya que no tengo la suficiente base para escribirlo aún. Si encontrar la historia de algunos editores americanos es todo un suplicio a pesar de que existen bastantes libros sobre el tema, hacerlo sobre los españoles, cuyas carreras profesionales están escondidas bajo varias capas de oscurantismo, es toda una proeza que aún no estoy capacitado para llevar a cabo. A ver si el blog aguanta unos años más y algún día nos metemos de cabeza con el tema. Pero por ahora no va a poder ser, lo siento.

Y por hoy nada más. Saludar a los pocos que estáis ahí y recordaros que UTCON no cierra por vacaciones, así que os quiero a todos mañana aquí de vuelta.

Editores de la DC: Jenette Kahn

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Que no Jeanette, que parece una tontería, pero cada uno se llama como se llama, y mujer, que es la primera y única que ha ocupado el puesto de editor en jefe en cualquiera de las dos grandes. A la chita callando ha sido una gran editora, aunque muy poco reconocida..

Jenette_kahn.jpgJenette Kahn es la gran desconocida, al menos para el público español. En los USA al menos podían leer alguna de sus columnas e identificar su labor perfectamente. Aquí pues... pues... bien gracias. Y es que nuestra editora tiene un gran inconveniente: no es autora (de tebeos, se entiende). Ni ha dibujado ni ha guionizado nada, que yo sepa, a diferencia de toda la ristra de editores de las dos grandes. A la mayoría ya los conocíamos antes de ocupar su puesto, pero a esta mujer, nada de nada. Y es que Jenette procede del mundo de la edición de libros y revistas, concretamente era editora de una revista para niños antes de ser elegida para el puesto de "publisher" en DC. Infantino, por muy bien que realizara su trabajo no estaba conseguido ser el revulsivo que la DC necesitaba y ahora que formaba parte de un gran emporio se necesitaba a otro tipo de editor, a uno que fuera realmente profesional. No es que los anteriores no lo fueran, pero eran más artistas que editores y se buscaba un perfil más de ejecutivo de gran estudio, más de dirigente de una gran compañía. Jennete era una jovén entusiasta muy lista y que tenía pinta de querer comerse el mundo. Fue una toda sorpresa que le ofrecieran el puesto a ella, pero se necesitaba savia nueva, y era la ideal para el puesto.

Su primer reto era aplastar a Marvel en el fango y se le ocurrió lo mismo que a todos los editores del mundo mundial: inundar el mercado. Es curioso pero pasan los años y las personas y tarde o temprano a todos los editores que no tienen muy claro que hacer se les ocurre siempre lo mismo, cargar sobre el aficionado todo el peso de la editorial. A la idea incluso se le dio un nombre "DC Explosion", que consistió en incrementar el número de títulos hasta llegar a 57 nuevas cabeceras en solo 4 años. También subió el precio de los cómics de 35 a 50 centavos e incremento el número de páginas de los mismos, de 17 a 25 (rellenando con una historia de complemento o subiendo el número de páginas de la historia principal). También lanzo una línea de cómics llamada Dollar Comics, 80 páginas a un pavo. Era caro, pero tenía muchas páginas, ¿eh? (¿a qué os suena toda esta historia?)
Todas estas "novedosas" ideas os pueden parecer bien o mal y podríamos estar discutiendo sobre ellas largo y tendido. Pero no lo vamos a hacer porque sabemos el resultado: fracaso total. El lanzamiento de tanto tebeo nuevo se produjo en el peor momento para la industria del cómic (Marvel estaba a punto de perecer también) y ni la película de Superman podía ser capaz de soportar tantos títulos de tantos personajes "desconocidos" (Shade, Steel, Firestorm, etc). En definitiva, que cuando publicas mucho, la calidad media de lo publicado tiende a bajar. Los directivos de DC tomaron cartas en el asunto y dieron ordenes de reducir la cantidad de títulos hasta "solo" 26... 20 títulos de 40 centavos y 6 de un dolar, dando pie a un total de ¡65 cancelaciones! Como no, se invento otro termino para burlarse del fracaso: DC implosion.
Menudo inicio tuvo la pobre Jenette. Ella misma recuerda aquellos años como tiempos duros y muy complicados, y eso es la manera más suave de describir el desastre en que se convirtió el final de la década de los 70.

Pero la historia continua y Jenette estaba dispuesta a sacar el barco a flote. Hizo regresar a Dick Giordano a DC y junto a Paul Levitz formaron la santísima trinidad que iba a sacar a DC de las brumas y convertirla en todo un faro entre la niebla. Como lo de sacar colecciones a lo bruto había quedado claro que no funcionaba, lo que hicieron fue fijarse en la calidad de las colecciones, en lo que las hacía grandes: los autores. Tenían que aportar estabilidad a los títulos, conseguir que los autores buenos se quedaran bastante tiempo en las colecciones para así atraer a los lectores. Así que tuvieron una idea que iba en contra de todo lo que había demostrado DC a lo largo de los años: ¡royalties! En efecto, a los autores se le ofrecía parte de lo ganado por ventas y si la cosa funcionaba bien aquello era un buen pellizco. No era lo mismo que el entregar a los autores los derechos de los personajes, pero era hacerlos participe de los éxitos de la empresa. Eso logro frenar un poco la hemorragia de autores a la Marvel (el resto lo hacía Shooter solito) y sentó las bases para que autores como Frank Miller o Alan Moore se sintieran lo suficientemente agusto con la empresa para publicar sus obras magnas en ellas. Sin olvidarnos que artesanos como Marv Wolfman o Keith Giffen estaban a sus anchas y hacían unas colecciones estupendas para la casa.

Una vez estabilizado más o menos el tema autores, su siguiente paso fue fijarse en el universo que estaban publicando y que era un absoluto desastre. Nuevamente entre los tres empezaron a pergueñar ideas, concretamente fuera lo viejo, viva lo nuevo, se juntaron con Wolfman y montaron el megacrossover más megacrossover del mundo. Había que renovar el universo DC y había que renovarlo ya. Y paso lo que paso...

Y a partir de aquí yo creo que ya todo es bastante conocido para nosotros, ya que DC pasó prácticamente por los mismos altibajos que Marvel. Unos 80 maravillosos, unos 90 de pena (pero no tanto como Marvel, aquí no tuvieron una fuga tan brutal de talentos) y unos 2000 lamentable, pero aquí ya no estaba ella, concretamente en el 2002 decidió dejar el puesto y dedicarse a sus labores, escribiendo libros y esas cosas. Eso hacen 26 años en DC, 26 años en puesto directivos dándolo todo por la empresa y llevándola desde una etapa fría y apagada a una época prospera y gozosa donde disfrutó de grandes éxitos y grandes tebeos. No es que no haya mucho que contar, es que Jenette era una persona que siempre estuvo apartada de los focos y no le gustaba el protagonismo. Estuvo detrás de todas las decisiones que se tomaron en esas dos décadas, apoyando a artistas y editores. No dudo en segunda en animar a Karen Berger a lanzar la línea Vertigo, no le tembló el pulso a la hora de matar a Superman. Fue la persona que movió el motor de DC durante todos estos años y nunca sintió la necesidad de ser reconocida por ella. Una gran mujer, una gran persona, una gran editora.

Editores de la DC: Carmine Infantino

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Pónganse firmes señores que hemos llegado a otro de los pilares fundamentales de la industria del cómic americano, Carmine Infantino, que además de ser un gran artista también fue editor de DC en un momento importante de su historia.

carmineinfantino.jpgCarmine Infantino era otro más de esos chavales que habían crecido en plena Gran Depresión y que soñaban con salir de la pobreza gracias a su talento como dibujantes. Su primer trabaja en la industria fue como uno más de esos trabajadores que poblaban los "shops", una especie de estudio dirigidos por uno o varios artistas que contrataban a varios dibujantes para hacer de "negros" (que conste, que esto es una explicación muy simplificada. Dentro de unos días cuando hablemos de Eisner, lo explicare más en profundidad). En concreto para uno llamado Harry Chesler, que le ofreció un dolar al día casi como un favor, porque la experiencia de trabajar allí no tenía precio. Pero bueno, era lo normal en la época y lo que se estilaba. O entrabas en una de estas "shops" o no había manera de abrirse hueco en el negocio.

Poco a poco fue consiguiendo algo de trabajo aquí y alla, migajas más bien. Con la experiencia adquirida fue a las oficinas de Timely, la primigenia Marvel, junto con su amigo Frank Giacoia, que años más tarde adquiria cierta fama como entintados. Allí les entregaron un guión llamado Jack Frost que Frank dibujó y Carmine entinto y que fue publicado sin ningún problema. El editor de aquel entonces Joe Simon, decidió ofrecerle trabajo a ambos dentro la compañía. Frank no tuvo problemas y acepto encantado aunque para ello tuviera que abandonar sus estudios. Sin embargo el padre de Carmine no le permitió hacer lo mismo a pesar de la necesidad de dinero que tenía cualquier familia de la época. "Los estudios primero y si eres bueno el trabajo vendrá rodado" es más o menos lo que le dijo su padre, lo que fue una gran contribución para la causa deceita, aunque entonces nadie lo supiera. Hay que recordar que entonces el chaval tenía unos 15 años, por lo que es completamente normal la reacción del padre.

Carmine siguió estudiando y consiguiendo más trabajos entre una y otra editorial. Una cosa condujo a la otra y termino aterrizando en DC, donde se le podía ver normalmente en colecciones como Green Lantern o la Sociedad de la Justicia. Por aquel entonces no destacaba demasiado, siendo uno más de entre tantos y ni siquiera era un fijo de la editorial, trabajando hoy aquí y mañana allí, donde hubiera trabajo. Cuando los superhéroes de la edad de oro languidecieron, Carmine se adapto sin problemas a cualquier género que los editores le pidieran y siguió al pie del cañón sin demasiados problemas ni contratiempos.

El gran cambio en la carrera de Carmine vino cuando Julius Schwartz le pidió que se ocupara del relanzamiento de Flash, rediseñando todo lo relacionado con el personaje. De esto ya hablamos en el post dedicado a Schwartz así que basta con decir que la imagen que creo Carmine sigue siendo la del personaje 52 años después, y no hay visos de cambios en el futuro. Desde ese momento fue la mayor baza que utilizo Schwartz para revitalizar mucho de los títulos de la casa y podríamos decir que Infantino fue un poco el Kirby de la casa, creando un estilo visual propio y marcando el camino a muchos dibujantes que vendrían detrás. Y poner todas las comillas que queráis a esa comparación, porque la libertad que gozaban los autores en ambas editoriales no era la misma ya que en DC al dibujante se le indicaba viñeta a viñeta lo que tenía que dibujar y como hacerlo. Esta claro que nadie tenía la imaginación desbordante de Kirby, pero seguro que algún que otro competidos hubiera podido surgir si todos hubieran tenido las mismas condiciones.

Esta claro que Infantino fue uno de los artistas más importantes de la edad de plata de DC, ya que muchos de los lanzamientos de aquella época había pasado por sus lapices. Esto lo sabía y apreciaba todo el mundo, incluido los dueños de la compañía. A finales del 66, el hijo de Harry Donenfeld, Irwin, que en ese momento llevaba las riendas de la misma le convirtió en el "diseñador de portadas" de todos los títulos de la casa. Esto significaba no solo decidir que y como irian los personajes en portada, sino en la mayoría de ocasiones abocetarlas para que luego los dibujantes de cada colección les dieran el acabado final. Esto convertía al estilo de Infantino en la imagen que DC quería transmitir al mundo y lo hizo tan bien que en Marvel se sintieron muy atraídos por todo aquello. Hay que recordar que a pesar de la rivalidad entre editoriales, la mayoría de sus trabajadores eran muy amigos que se movían de una editorial a otra sin problemas. Por eso Stan Lee no tuvo ningún problema en acercarse a Carmine y ofrecerle una suma de 22.000 dolares para cambiar de compañía (un tebeo de los 4 fantásticos de la época costaba 12 centavos, para que os ubiqueis). En DC no podía contrarrestar aquella millonaria oferta, pero por nada del mundo podían dejar marcharse al hombre de la casa, por lo que le ofrecieron el puesto de director artístico. No iba a cobrar lo mismo que si hubiera cambiado de editorial, pero aquello era un reto y a regañadientes acepto quedarse el puesto.

Ese movimiento resulto clave porque al muy poco tiempo, en 1967, DC comics fue vendida a Kinney National Services, momento en el que el estilo "familiar" de llevar la empresa se dejo atras para siempre. Esta empresa fue la que también compro algo llamado Warner Brothers film studio, que ya sabéis a donde condujo eso. Curiosamente, el éxito de la serie televisiva de Batman fue uno de los elementos que impulso esta empresa a realizar la compra. Pero a lo que íbamos, que es a nombrar editorial en jefe de la DC, como se había hecho de toda la vida en Marvel. El elegido fue nuestro Carmine Infantino, aunque seguramente por rango el puesto le hubiera correspondido a Julius Schwartz, pero es cuestión de estar en el momento justo en el lugar adecuado y Carmine parece que lo estaba.

La labor de Carmine en su nuevo puesto se centro en inyectar savia nueva a la empresa, que había perpetuado a una serie de autores por los siglos de los siglos por ese trato especial que Donenfeld y Liebowitz sabía dispensar a los suyos. No solo ascendió al puesto de editor (de colecciones) a gente como Joe Kubert o Joe Orlando para que estos inyectaran un punto de vista más visual a las historias (recordar el "método DC" de guiones completos) sino que se trajo a gente como Neal Adams, Denny o'Neill o el mayor pelotazo de la época: Jack Kirby. La idea era que se ocupara de Superman, pero en DC se acojonaron viendo lo que el genio les tenía preparado, concretamente el cuarto mundo y le dejaron que hiciera todo aquello en sus propias colecciones. Curiosamente, no aplicar el método de hacer cómics de DC con el rey fue un error que solo se pude ver a posteriori, ya que Kirby era como un caballo desbocado que necesitaba alguien que le domara.
Otro de los movimientos realizados por DC fue apartar a Bob Kane, o más bien, a la legión de "negros" de Bob Kane de las colecciones de Batman, a las que seguía ligado por un oscuro acuerdo con los anteriores propietarios (no os preocupéis, contare esta historia dentro de unos días). La táctica consistió en pagarle su tarifa por página y tebeo al mes y que dejara de entregar material a la editorial. Kane acepto el trato felizmente y se dedicó a otras tareas más hollywoodienses.

En 1971 Infantino fue ascendido a lo que ellos llaman publisher y que aquí sería más bien como director editorial (como ya se discutió en estos comentarios). La verdad es que me cuesta diferenciar que es lo que hacía exactamente en uno u otro puesto (al parecer, aquí podía meterle mano a los dineros) porque prácticamente era lo mismo y seguía teniendo el mando sobre los asuntos editoriales. El cambio de puesto parece que vino motivado por un descenso general de las ventas de cómics y se confiaba en Infantino para que pudiera levantarlas y aplastar a su competidora Marvel en el fango. Es en estos tiempos cuando se empiezan a realizar juegos con los formatos como la línea de 100 pagínas "super-spectacular" con una historia nueva y el resto refritos de años anteriores. También reediciones en formato tabloides de clásicos de la casa o tebeos centrados en un tema concreto, como "los mejores villanos de batman" y cosas así. Vamos, que estas cosas ya estaban inventadas muchos años antes de que nacierais.

Aunque tuvo más o menos éxito vendiendo licencias de todo tipo para series de televisión, dibujos animados e incluso para una película de Superman Infantino no logro levantar la venta de tebeos. No es que hiciera un mal trabajo, es que simplemente en DC no lograron dar con la tecla frente a una Marvel que les había comido mucho terreno. Infantino empezó la transición de los viejos métodos a los nuevos, pero como es imposible hacer volar a un dinosaurio, hizo lo mejor que pudo lo que le dejaron hacer. Y no le hizo mal, pero su tiempo había llegado. En 1976 fue sustituido en sus labores por Jenette Kahn.. ¡una mujer! (entonces algo inaudito). Si hubiera aguantado un poco más en su puesto, las mieles del triunfo de la película de Superman hubieran sido suyas, ya que colaboro muy activamente en su su realización. Pero no era su momento e Infantino volvió a lo que mejor sabía hacer, dibujar cómics.

Editores de la DC: Mort Weisinger

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Hoy no vamos a hablar de un editor jefe, sino de un editor de series. Ayer ya hicimos una pequeña excepción con Julius Schwartz, justificada por su importancia dentro de la historia del comic book usa y hoy vamos a hacer una más grande con Mort Weisinger, uno de los editores más peculiares de toda la historia de DC.

mortweisinger.jpgSi uno acude a la wikipedia buscando datos sobre este editor se encontrara con lo siguiente: "Durante su periodo como editor, se introdujeron en la serie conceptos tales como Supergirl, Krypto, la zona Fantasma, La Legión de superhéroes y todos los tipos habidos y por haber de kriptonita". Vamos, muchos de los conceptos que definieron al personaje como lo que es hoy en día. A continuación, podemos ponernos a leer los Showcase de Superman que ha editado recientemente DC que comprenden parte de la edad de plata del personaje y que fueron editados por Weisinger y se encontrara un magnifico tebeo, lleno de imaginación por los cuatro costados. Es decir, de cara al público fue un editor sensacional, magnifico, extraordinario, etc, etc. Pero, ¿cómo era para los que trabajaban con él? ¿Cómo les trataba? Eso ya es otra historia totalmente diferente.

Como ya contamos ayer, Mort Weisinger fue otro más de los pirados por la ciencia ficción que se carteaba con aficionados a lo largo del país y que acabó editando un fanzine y creando una agencia literaria junto con Julius Schwartz. Fue el primero de los dos en abandonar la agencia para irse a una editorial en la que terminó trabajando como editor de novelas pulp. No tardo mucho en aceptar una oferta trabajo en National, en la que len ofrecían ser editor de Superman, un caramelo al que nadie se resistiría. Sin embargo la segunda guerra mundial hizo que tuviera que acudir a filas al año siguiente, 1942, regresando cuatro años después a la editorial para retomar el trabajo que había estado haciendo y que haría hasta 1970, año en el que se retiraría del negocio. Hasta aqui todo normal, la vida de un trabajador como las de otro cualquiera de la época. El problema es que era un tipo bastante megalomaniaco, excesivamente cruel con sus trabajadores, despota, etc, etc. Y para corroborar esto vamos a leer que es lo que contaba el hijo sobre el trabajo de su padre:

"Pues sí, era mordaz, muy crítico y un jefe duro. Seguramente no le gustaba a un monton de gente a causa de esto. Pero hay cosas que la gente no sabe. Una de las causas por la que mi padre era un jefe complicado era porque pensaba que la gente con la que trabajaba eran "idiotas". Tenía la sensación que muy pocos de ellos podían escribir lo suficientemente bien lo que a la larga le creaba más trabajo. Cuando le daba a un escritor una idea para que la desarrollara, este le entregaba un trabajo tan mal hecho que tenía que rehacerlo todo. No me extraña que estuviera tan amargado.[...] Muchos de los otros editores estaban celosos de su éxito. Y sí, a mi padre le encantaba alardear de su aciertos, lo que no le hacía más agradable al resto de los compañeros. Era áspero y crítico, pero por lo que él solía decirme, creo que se debía a la frustración que le causaba trabajar con gente de muy bajo nivel creativo".

Si lo mejor que puedes decir para defender a tu padre es esto, imaginate lo que podrían decir el resto de personas que no compartieran un lazo familiar con este hombre.

Curt Swan, uno de los artistas más importantes en la historia de Superman, contaba que Weisinger NUNCA estaba feliz con su trabajo y SIEMPRE le pedía hacer cambios en sus dibujos. Swan había aprendido a hacer bastante dinero en el mundillo de los cómics dibujando entre 14 y 16 horas al día para DC y no era del todo infeliz hasta que de repente su carácter empezó a agriarse, tenía serias discusiones domesticas y una serie de migrañas empezaron a atormentarle día y noche. La cosa llegó a tal extremo que decidió abandonar el lucrativo mundo de los cómics para irse a trabajar a un pequeña agencia de publicidad donde los dolores de cabeza desaparecieron y volvió a encontrar la felicidad. Pero la paga era muchísimo más baja que lo había estado cobrando en DC, así que tras solo un mes, volvió al redil. Nuevamente las migrañas volvieron a aparecer y Swan llego a la conclusión que el culpable de aquellos dolores de cabeza no podía ser otro que Mort Weisinger y las continuas quejas sobre su trabajo. Swan no pudo más y tuvo un cara a cara donde le contó a Weisinger todos los problemas que le estaba causando. Curiosamente este se lo tomo de buena manera y su relación sufrió un cambio a partir de entonces. Los dolores de cabeza desaparecerían para siempre.
Curiosamente, años más tarde, Weisinger tuvo un gran pelea con Wayne Boring, el dibujante más o menos principal de Superman hasta la época. El motivo de discusión, el pago por página. No se sabe si Weisinger forzó mucho la situación, pero a resultas de aquella pelea, Swan entro como sustituto por unos números en la serie de Superman. Lo primero que le pidió Weisinger fue que cambiara la forma de la mandíbula del personaje y que lo hiciera un poco más "guapo". También le pidió que acentuara más la musculatura y que hiciera al personaje un poco más realista. En definitiva, que borrara todos los rasgos distintivos que eran casi una marca de Boring. Esta nueva imagén es la que más tiempo ha permanecido más tiempo como la oficial del personaje.

Swan salió bien librado de todo aquello porque supo enfrentarse a Weisinger en el momento justo, pero muchos otros no lo hicieron o no fueron capaces. Veamos ahora lo que decía Alvin Schwartz

"Weisinger era un tipo muy infantil con un problema muy serio de ego. Tenía un gran complejo de inferioridad. Yo le veía como el típico niño pequeño del que los demás se rien porque esta gordo. No era muy brillante...
[...]
Con mucha frecuencia, un escritor le mostraba a Weisinger varias de sus ideas y este le decia: "Ninguna de ellas es buena", para a continuación contárselas a alguien más tarde atribuyéndoselas como suyas. Todo el mundo sabia que lo hacia, era el peor plagiador que he conocido. Siempre necesitaba ser el número 1, tenía una continua necesidad de ser admirado y reconocido"

Esto último, era algo que Weisinger costantemente hacía. Lo peor de todo no es que dijera simplemente que la idea no valía, sino que machacaba al autor, le decía lo malo que era, lo mal que escribía y todas las humillaciones posibles que se le ocurrieran. Amargo la vida a muchos autores y a más de uno le hizo abandonar la profesión. Dentro de unos días, cuando inicie una nueva serie sobre Siegel y Shuster veréis que grado de crueldad llego a ejercer sobre el pobre Siegel.
Pero como en todo, siempre hay gente que te defiende, pase lo que pase. Veamos lo que decía Dick Sprang, otro de los grandes artistas de la casa:

"Él quería que las cosas se hicieran como el pensaba que se tenian que hacer, lo cual es trabajo de un editor. Si quieres trabajar para el, hazlo a su manera. [...]
Te están pagando por tu arte, esto no es un galería donde puedes exponer tus cuadros. [...]
He leído algunas entrevistas de artistas que trabajaron para Mort y no te imaginas las cosas que dicen sobre, es ridículo. Solo están furiosos por su incapacidad en ser artistas comerciales y lo pagan con Mort. ¡Es una locura! Era una de las personas mas amables que he conocido nunca. Si le caías bien te trataba como un rey. No es que le gustaras necesariamente por hacer las cosas como el quería, aunque era importante. "

Bueno, que cada cual saque sus conclusiones de las palabras de Sprang. Pero esta claro que a muy pocos logro caer bien. Incluso uno de sus máximos defensores Neal Adams cuenta que una vez le pregunto que por era tan duro con los demás. Weisinger le respondió: "Te voy a decir el porqué. Imaginate que te levantas por la mañana, vas al baño a afeitarte, te miras al espejo y ves esta cara"

Menudo individuo, ¿eh? Solo cabe hacerse la misma pregunta que nos hicimos hace unos días con Shooter, ¿el éxito comercial lo justifica todo? Porque los tebeos que se hicieron bajo su supervision fueron buenos, muy buenos. Sin embargo los que trabajaban para él le odiaban a muerte, como por ejemplo, Donald Cameron que estuvo a punto de tirar a Weisinger por una ventana. No era el único que quería hacerlo, pero no todos se atrevían. Curiosamente la primera historia de Shooter a los 14 años fue publicada por Mort, quien lo acogió un poco como un hijo. Y luego ya sabéis la cantidad de amigos que hizo Shooter. Y esta es la historia de Mort Weisinger, odiado por todos y querido por muy pocos, pero que dejo su huella en la historia.

Editores de la DC: Julius Schwartz

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Tras los primeros titubeos, el éxito de Superman y Batman, la que más tarde se convertiría en DC cómics, necesitaba a gente experta que pudiera dar salida a la gran cantidad de títulos que el mercado demandaba. Y Julius Schwartz iba a entrar en la compañía para marcar un antes y un después en la misma.

juliusschwartz.jpgA Julius Schwartz le encantaba la ciencia ficción. Era un incansable devorador de todas las novelas pulp de esa temática que caían en sus manos, se carteaba con otros aficionados y no hacía otra cosa que pensar en cohetes, seres del espacio y bellas amazonas. No es por eso extraño que en 1931, con 16 años de edad, se montara un fanzine llamado Time Traveler, junto con otro joven aficionado llamado Mort Weisinger, que sera el protagonista del siguiente post. Lo del fanzine hoy en día no suena nada extraordinario, cualquier chavalito insensato con suficiente tiempo libre se puede montar el suyo propio, pero es que entonces eso era algo novedoso. No era UN fanzine, sino EL fanzine, ya que entonces no había ninguno más. Aquello animo a los dos jóvenes a seguir adelante y a montar una agencia literaria para representar a escritores de ciencia ficción. El fanzine les estaba poco a poco abriendo un hueco en el mundillo (por usar alguna palabra, ya que realmente no había mundillo) y con mucho oficio lograron convencer a gente como H.P. Lovecraft o Robert Heinlein para, como sus representantes, vender una de sus historias. También fueron los primeros agentes de escritores tales como Alfred Bester y Ray Bradbury.

Pero aunque la agencia no iba mal, no pasaba de ser un trabajo de aficionados, por lo que Julius no dudo en acudir a una entrevista de trabajo en All-American Publications. Bester, que en ese momento se encontraba escribiendo Green Lantern, le conto a Julius que Sheldom Meyer estaba buscando desesperadamente un asistente y le animo a presentarse al puesto. Hasta ese momento, jamás había leído un cómic en toda su vida y aprovechó el viaje en metro hasta las oficinas de la editorial para echarle un vistazo a unos cuantos. La verdad es que a Meyer aquello no le importo lo más mínimo y no tuvo muchos problemas en contratarle ya que Julius parecía saber bastante sobre como escribir historias y en ese momento, en el que el trabajo les desbordaba por los cuatro costados, era justo lo que necesitaban. Era 1944, en plena edad de oro, y en la primigenia DC acababan a contratar a una de las personas más importantes de toda su historia y de la del cómic americano.

Su primer trabajo en la compañía consistió en hacerse cargo de las colecciones menores de la casa, All Star Comics, Green Lantern, Flash y Sensation Comics. Había que sacar muchos tebeos al mes para aprovechar el momentum generado por Superman y Batman y se necesitaba a alguien que pudiera tirar al carro, que pudiera coordinar aquello y Schwartz era el hombre perfecto para aquello. No solo se encargaba de supervisar el trabajo del los guonistas y vigilaba que cumplieran las fechas de entrega, sino que les proporcionaba todo tipo de ideas, discutía los argumentos, sugería todo tipo de cambios que pudieran beneficiar a la historia y se involucraba totalmente en el desarrollo del cómic. No era solo un simple editor que se encargaba de tener los tebeos a tiempo y nada más, era responsable de un tanto por ciento de la parte creativa, era parte de ellos.

El problema es que Julius llegó justo cuando los superhéroes estaban a punto de iniciar su gran descenso de ventas. La segunda guerra mundial había generado unas ventas magnificas, pero una vez acabada la gente parecía estar cansado de todo aquello que estuviera relacionada con ella y los tipos en malla habían sido parte integral de la guerra. Así que tocaba haces cambios y a Julius no le costo nada moverse como pez en el agua entre géneros. Aparte de publicar historias de vaqueros también aprovecho para editar tebeos de ciencia ficción como Strange Adventures o Mistery in Space, era su genero, lo que más adoraba. Pero las ventas eran muy variables, no había ningún éxito seguro, la edad de oro había pasado y no parecía que fueran a volver. Hasta que a Julius le asignaron la edición de los Showcase.

En DC habían decidido que lanzarse a crear colecciones nuevas como locos era demasiado arriesgado para las cifras de venta que se manejaba en la época (las más bajas de las historia) y por eso lanzaron los Showcase, una colección un poco cajón de sastre en el que ir presentado nuevos personajes en historias cortas para ver si alguno de ellos triunfaba entre el público. Tras tres números, y viendo que la cosa no lograba despegar, Julius intento hacer algo completamente diferente e inesperado: revivir a uno de los personajes de la edad de oro, Flash. En DC aquello no gusto un pelo ya que aquella colección se había hundido en ventas unos años antes (como todas, vamos). Pero Julius lo tenía muy claro, y argumento que había toda una generación de nuevos lectores que no conocían al personaje para nada y que se sentirían atraídos si las cosas se hacían de la manera correcta, así que a regañadientes sus jefes aceptaron y le dejaron intentar aquella locura.

Julius se junto con uno de los editores de la casa, Robert Khaniger, y entre los dos se pusieron a dar vueltas a la manera ideal de relanzar al personaje. Para empezar, tenía que ser una nueva persona la que llevara el traje y su origén tendría que cambiar tendría que tener un tono más científico (bueno, visto con los ojos de ahora, aquello de científico tenía poco). Una vez establecido el tono, solo necesitaban encontrar el artista adecuado. El dibujante favorito en ese momento de Julius era uno de los de la casa, Carmine Infantino, al que le encargó que rediseñara el traje para adaptarlo a los tiempos modernos. El debut de Barry Allen como el nuevo Flash se produjo en el Showcase 4, y aquello fue otro momento histórico para el cómic de superhéroes, el inicio de la edad de plata.

Las ventas fueron espectaculares, magnificas, hacía años que no se veia nada igual. "¿Qué es lo siguiente que publicaras ?" Green Lantern, dijo nuestro editor y tras un proceso similar, otro gran éxito. "¿Y ahora que hacemos, que se te ocurre ahora Julius?" Juntemos a nuestros "nuevos" superhéroes en la Sociedad de la Justicia. Pero no le gustaba la palabra sociedad, suena como si aquello fuera un club social. Llamémosle mejor Liga de la Justicia. Y no hace falta contar lo que paso. Bueno, sí, hace falta contar una leyenda urbana en la cual, Irwin Donenfeld, hijo de Harry y actual dueño de la compañía jugaba de vez en cuando al golf con un tal Martin Goodman que era el propietario de una empresa llamada Marvel Comics. Donenfeld le contaba como estaba nadando en dinero con la Liga de la Justicia y Goodman salio corriendo a pedirle Stan Lee que publicaran su propio equipo superheroico. Como ya he dicho es una leyenda urbana y según donde se lea, unos lo niegan y otros no. Lo que sí cuenta Stan es que Goodman se había fijado en que un título de la competencia tenía unas cifras de venta extraordinarias y que le encargó el trabajo, el resto es historia.
Lo que sí esta claro es que aquellos movimientos de Julius condujeron a toda una revitalización del género y a que se impusiera una supremacía del genero superheroico entre todos los que en aquel momento poblaban los cómics. Sin él, las cosas hubieran sido muy diferentes y ni siquiera sabemos si, sin aquel empujon, los comics en los USA hubieran sobrevivido por mucho más tiempo.

Sigamos con la historia. El siguiente encargo importante de Julius fue revitalizar las ventas de Batman, que en 1964 se arrastraban por el fango. En los últimos años no se les había ocurrido otra cosa que introducir personajes como Batmito o Batwoman (con su bolso) en un intento de copiar a la superfamilia, a la vez que contaban historias en las que Batman viajaba al futuro y se enfrentaba con extraterrestes. En DC se estaban planteado matar directamente al personaje hasta que se lo dieron a Julius que cambio gradualmente la orientación de la colección. Las historias volvieron a lo que tenían que ser, historias detectivas de lucha contra el crimen, la batfamilia desapareció totalmente e incluso Alfred fue asesinado y sustituido por Tia Harriet (lo sé, nadie es perfecto). Nuevamente contó con Infantino para rediseñar al personaje y todos sus gadgets y aquello volvió otra vez a la vida. Pero aquí es cuando la serie de televisión entro en las vidas de todos como un elefante en una cacharrería. No solo los productores exigieron devolver a Alfred a la vida, sino que el éxito de la serie obliga a cambiar todo lo bueno que hizo Julius en la serie, convirtiendo la serie en una estúpida parodia camp de si misma. No fue hasta que la serie fue cancelada y las ventas volvieron a bajar, que Dennis o'Neil y Neal Adams volvieron a convertir al personaje en lo que hoy conocemos hoy en día.

En 1970, cuando su amigo y compañero Mort Weisinger se retiró, Julius paso a ocupar los títulos de Superman. Nuevamente, intento conducir al personaje en otro dirección, por un lado alejando a Clark del Planet y pasandolo a la televisión y por el otro reduciendo los poderes de Superman para hacerlo menos omnipotente a la vez que intento que los guonista usaran la kriptonita lo menos posible, ya que estaba totalmente sobrexplotada en aquel entonces. No le dejaron hacer muchos cambios la verdad, por un lado porque Superman era el niño mimado de la casa y por otro porque nuevamente una película iba a entrar en la vida de la colección y a cambiar el rumbo de la misma. Su periodo en la serie duro hasta su jubilación, en 1985, justo el mismo año en que se acabaron las historias del Superman de la edad de plata.

No es necesario decir que Julius estuvo trabajando duramente toda su carrera no solo en los títulos mencionados en los anteriores párrafos, sino en muchísimos más de la casa, siendo un editor para todo y para todos. Incluso tras su jubilación estuvo bastante involucrado en el mundo editorial, asistiendo a convenciones y estando al tanto de todo que lo ocurría en el mundillo. DC le concedió el titulo de Editor Emeritus entre otros muchos, y era normal que incluso después de su retiro representara a la compañía en algunos actos. Aunque no fue exactamente un editor in chief como los que estamos tratando en esta serie de artículos, tendréis que coincidir conmigo en que la historia de los editores de la DC, Schwartz tiene méritos de sobra para aparecer como los más destacados ya que sin él, hoy todo esto seria muy diferente y seguramente mucho peor.

Julius murió hace pocos años, en 2004, siendo una de las figuras más queridas y recordadas por todo el mundo. No tuvo prácticamente ningún problema con nadie y era una de las caras más amables que te podías encontrar en el negocio. Por si quereis echarle un vistazo, su biografía se títula "Man of Two Worlds: My Life in Science Fiction and Comics" y en ella os encontrareis historias como aquella vez en la que uno de los títulos que editaba, Strange Adventures, había tenido un importante pico de ventas en un número en particular: tenía un gorila en la portada. No tenían muy claro si el gorila habido tenido algo que ver en aquello así que a propósito metieron a otro gorila en uno de los siguientes números, ¡y las ventas volvieron a subir! Así que todos los editores se volvieron locos y querían usar a sus propios gorilas en sus colecciones. Solo se estableció una condición a aquello: solo una portada al mes con gorila. Y ya sabéis la cantidad de personajes simiescos que pueblan el universo DC.

Editores de la DC: los pioneros

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Empezamos con la "prehistoria" de DC y con los primeros editores que conformaron esos tiempos difíciles en que los superhéroes iban a irrumpir en la vida de todo y de todos.

detectivecomics1.jpgPara encontrar los primeros vestigios de DC hay que remitirse a la figura del Mayor Malcolm Wheeler-Nicholson. No sé que traducción exacta tendrá su rango en nuestro armada ejercito, pero allí era oficial de caballería y el título de Mayor era casi como su marca de fabrica. Tuvo que dejar el servicio tras unos asuntos turbios en los tribunales militares y en 1929 fundó Wheeler-Nicholson Inc. que años más tarde se convertiría en National Allied Publications. El Mayor se dio cuenta que la demanda de funny books (tebeos, vamos) iba en aumento y que tenía que volcarse en crear material original y no simples reimpresiones de tiras de prensa, que es a lo que se había dedicado hasta ahora. New Fun Comics debutó en 1934 y cuando a un jovencito de 20 años llamado Jerry Siegel le llego aquello a sus manos, no tardo en mandar una carta a la revista con un montón de ideas sobre nuevos personajes para la revista. Al Mayor le gusto lo que vio y les encargó algunas páginas al dúo Siegel/Shuster. Realmente no es que se quedara maravillado con la manera de escribir del uno o con la de dibujar del otro, más bien le influyo que vivían en Cleveland, muy alejados de New York, y no vendrían a buscarle para pegarle una paliza si intentaban cobrar uno de los habituales cheques sin fondos que se enviaban a los autores que trabajaban para la revista. Y es que los problemas monetarios del Mayor eran acuciantes. Lanzaba cada número de la revista prácticamente a ciegas, sin saber si le iba a reportar ninguna clase de beneficios. Los quiosqueros no confiaban en un editor totalmente desconocido y con un material totalmente extraño para lo que estaban acostumbrados. Las devoluciones eran altísimas y el Mayor no hacía más que batallar todo el día contra sus acreedores. Incluso su vida familiar se encontraba en peligro ya que su mujer no tenía ni dinero para pagar la leche de los niños. Aquello no se podía sostener de ninguna manera y la revista tuvo que cerrar sin dar ningún aviso ni a sus lectores ni a sus trabajadores. Es un ejercicio de ficción muy interesante el plantearse que hubiera pasado si esta revista hubiera aguantado lo suficiente en el mercado porque Siegel y Shuster enviaron todo el material que tenían de Superman y el Mayor estuvo muy interesado en aquello, pero el cierre acabo con todas sus ilusiones.

Es en este punto donde viene al rescate la empresa de Harry Donenfeld y Jack Liebowitz, cubriendo gran parte de las deudas del Mayor y haciéndose socios de la misma. La entrada de capital permitió al Mayor volver a intentarlo con otras revistas de estilo parecida a esa New Fun Comics, pero la cosa seguía sin funcionar y aquello no despegaba. Hiciera lo que hiciera, el mundo del Mayor era una ruina y estaba al borde de la quiebra en todos los aspectos de su vida. Es en este momento cuando ocurren una de esas cosas totalmente demenciales e increíbles que hacían de la DC una empresa "diferente". Harry manda al Mayor y su mujer a un crucero de vacaciones por Cuba para desconectar un poco y refrescar las ideas. Cuando vuelve se encuentra que han cambiado las cerraduras de sus oficinas y que ha sido demandado por Donenfeld por el impago de sus deudas. La empresa, declarada en bancarrota debido a este movimiento es mal vendida a la otra empresa propiedad de Donenfeld, que se convierte en el dueño de la empresa que antes perteneciente al Mayor. Pero, recordad lo que contábamos ayer, esto es una empresa familiar y no se deja tirado a nadie. Harry le da un pequeño porcentaje de la operación al Mayor deseándole la mejor suerte del mundo. Aquí es dónde nuestro hombre desaparece para siempre de la historias de los cómics y se dedica a otros menesteres, como a escribir novelas de guerra. A pesar de todo el entusiasmo que le puso no estaba hecho para los negocios.

El siguiente editor de nuestra historia es Max Gaines, que llevaba unos años publicando reimpresiones de famosas tiras de prensa de la época en un formato muy parecido al comic book pero con más páginas. En 1938 se une a Jack Liebowitz para fundar All-American Publications que es a su vez financiada por Harry Donenfeld. Es un poco complejo, efectivamente, pero lo que estaban haciendo Jack y Harry entra dentro del terreno de la estrategia empresarial y no quedar jamás con el culo al aire. Así Harry y Jack eran de una manera u otra socios de dos empresas que se dedicaban exactamente a lo mismo pero con distintas publicaciones, llegando incluso a compartir el mismo logo de marca. Bajo el sello de All-America, Gaines publica tebeos protagonizados por Flash, Hawkman, Green Lantern, Atom o Wonder Woman, entre muchos otros. Evidentemente todos estos surgieron a rebufo de Superman y Batman, que eran publicados por el otro sello de la casa, National Allied.

Es aquí donde entra otro de nuestros editores, Vin Sullivan, subordinado de Gaines y que ahora trabajaba para National Allied, al que Jack Liebowitz presionaba insistentemente para sacar una revista al mercado llamada Action Comics. El problema era que no tenian suficiente material para su lanzamiento y le pidió desesperadamente a todo amigo suyo cualquier página que tuviera la suficiente calidad para ser publicada. Es aquí donde uno de los editores de All-American, Sheldon Meyer, aparece con unas paginas que se habia encontrado entre la pila de papeles (basura) de Max Gaines y que nos muestra a un superhombre con capa. A lo largo de los años, Siegel había mandado muestras del superhombre a todo el mundo y por casualidad, aquel trabajo no iba a resultar en vano. A Sullivan se le iluminan los ojos y no duda en encargarle trece páginas de Superman a Siegel y Shuster que terminan siendo publicadas en el Action Comics 1. No voy a descubrir nada diciendo que este iba a ser uno de los hechos más importantes en toda la historia de los cómics.

National publica un poco más tarde Batman, otro espectacular éxito que deja en segundo plano las creaciones de Gaines y Meyer en National. Poco a poco la relación entre Gaines y Liebowitz se va enfriando y poco a poco van distanciando los títulos de ambas editoriales, hasta convertirlos en entidades totalmente diferentes y separadas. En 1944, Donenfeld decide acabar con la relación entre las partes y le compra a Gaines su parte, refundiendo ambas compañías en una sola. Con el dinero Gaines se monta Educational Comics que se dedica a publicar historias ilustradas sobre la biblia y cosas similarmente aburridas. Sheldom Meyer decide quedarse en DC editando algún que otro título de la compañía y trabajando de una manera u otra en la misma a lo largo de su vida. Gaines sin embargo sufre la peor de las desgracias: un accidente de barco le arrebata la vida, dejando a su hijo Charlie William con una editorial de la que nada sabe y nada quiere. Es así como EC Comics cambia de rumbo y se convierte en una de las editoriales más geniales de toda la historia. Pero eso es tema para otro día.

Nos queda saber que paso con Sullivan, que abandonó National en 1940, fichado por otra empresa, Columbia Comics,que quería meter baza en el mundo de los tebeos. La cosa no tuvo mucho éxito y Sullivan se fue de la misma tres años más tardes para formar su propia empresa que malvivio hasta 1958 donde ante años de fracasos y sin sabores, Sullivan decide abandonar el mundo de los cómics. Y así es como dejamos en este punto a DC comics, con Superman y Batman en la cresta de la ola y un catalogo de personajes muy interesantes. Es aquí donde entra Julius Schwartz, que significo algo parecido a lo que significo Stan Lee para Marvel. Pero eso sera en el siguiente post.

De editores de Marvel a DC y tiro porque me toca

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Vamos a pasar de una acera a la otra siguiendo la emocionantísima serie de los editores en jefe. Pero aquí hay que hacer un gran inciso ya que a pesar de que Marvel y DC parezcan lo mismo en realidad no lo son.

superman1.jpgSeguramente muchos de vosotros podréis recitar la lista de editores de Marvel casi de carrerilla, pero cuando os preguntan por DC os cuesta ir más allá de Didio. ¿Es qué acaso el puesto de editor en jefe es de reciente creación en DC? No, claro que no. Pues entonces, ¿cómo es que no son tan famosos? ¿Por qué no se habla de ellos a todas horas? Pues porque en este terreno DC es diferente y en estas pequeñas cosas es donde se nota la diferencia. Voy a intentar explicaros en que consisten de la mejor manera posible, pero es complejo y un poco abstracto, espero que no cueste mucho cogerlo ya que yo mismo lo tengo pillado por los pelos.

A ver, la Marvel es una empresa corriente y moliente como todas las que conocemos con la particularidad que venden tebeos. Es una empresa centrada en los beneficios y no se casa con nadie, si hay que echar a alguien se le echa y punto, sea quien sea (a excepción de Stan). Cosas como las tradiciones, los nombres, los personajes y demás se respetan siempre y cuando eso no interfiera en generar más ganancias. Ya hemos visto estos días como se han tomado decisiones totalmente absurdas por gente totalmente cegada por el dinero. Vamos, lo normal en un mundo capitalista y que desde el punto de vista empresarial esta visto. Y DC... ¿acaso no es así? Bueno sí, esta claro que cualquier empresa mira la pasta por encima de muchas cosas y que si pueden ganar un millón más matando a todos los personajes de toda la vida no dudaran en hacerlo. Pero DC empezó de otra manera, algo más... "familiar".

Harry Donenfeld era una persona encantadora, agradable y experta en llevar a los demás a su terreno. No solo era el típico amigo con el que siempre podías contar para echarte unas risas o correrte una buena juerga sino que también era un trabajador incansable con un gran olfato para los negocios. Era un estupendo vendedor (o un gran comercial, como se conoce hoy en día), capaz de rivalizar o incluso superar al mismísimo Stan Lee en garra y simpatía. Su relación con los tebeos empieza cuando entra a trabajar en la imprenta de sus hermanos como socio y sobre todo vendedor. Allí empieza a establecer relaciones con todo aquel relacionado con el mundo de la publicación y no tan relacionado, como los mafiosos a los que ayudaba a realizar todo tipo de contrabando camuflado en los paquetes con los que se distribuían las revistas que imprimían. No tardo mucho en hacerse con el control de la compañía y en echar a sus hermanos de la misma y es que Harry era sobre todo un triunfador y no podía estar por mucho tiempo bajo las ordenes de nadie.

Harry era amigo de sus amigos y sobre todo tenía un gran concepto del honor. Si un amigo te pedía un favor había que hacer lo que fuera para ayudarle, ya que en su mundo todo se basaba en el concepto de "hoy por mi, mañana por ti". Es por eso que cuando uno de sus viejos clientes le pidió un trabajo para su hijo, Harry no pudo hacer otra cosa que meterle en su empresa antes de ni siquiera preguntar si el niño valía para algo. El nombre de este joven era Jack Liebowitz y resulto contar con un talento extraordinario para la contabilidad y las finanzas. En cuanto a su carácter y personalidad era justo todo lo contrario a Harry: poco hablador, reservado y sobre todo muy serio. Estaba claro que no estaban destinados a hacerse amigo uno el otro, pero sin embargo eran la unión perfecta para los negocios. Uno llevaría la parte amable y pública del negocio, otro la parte aburrida y oscura pero necesaria. Los dos eran los mejores en lo que hacían y los dos se convirtirian en los cimientos sobre los que se asenóo DC Comics.

Resumiendo bastante, ya que esto no pretender ser un examen exhaustivo de la historia de la editorial, a finales de la década de los 30, Harry y Jack se convirtieron en dueños de una serie de derechos sobre unos libros de historietas que empezaban a hacerse famosos por aquella época. En realidad, lo que hacían eran comprar las deudas de algunos editores que se encontraban en graves apuros económicos y que al no poder hacer frente a las mismas, cedían sus derechos a nuestros dos hombres. Eso les llevó a publicar algo llamado Action Comics que llevaba en su interior a un personaje que pegaba grandes saltos y era más rápido que una locomotora, y cuyos derechos pertenecían a la editorial y no a sus jóvenes autores porque esa era la manera de hacer las cosas entonces.

El que Siegel y Shuster entregaran los derechos de Superman de buenas a primeras era lo más natural del mundo. Entonces las cosas se hacían así y eso de los derechos de autor en los tebeos era algo totalmente desconocido, pero aunque no lo fueran eso da igual ya que el concepto que tenían tanto Harry como Jack del trabajo exigía una total dedicación al mismo. No solo los autores tenían que entregar sus derechos, sino que tenían que esforzarse en trabajar todo lo posible para que la empresa ganara mucho dinero. Aquello era explotación, efectivamente, pero siempre que fueran buenos chicos y lo dieran todo por la empresa, la empresa iba a cuidar siempre de ellos y a procurar que nunca jamás les faltara de comer. "Hoy por ti, mañana por mi" Era más que una empresa, era una familia, y cuando entrabas en ella tenias que mirar por ella, ya que ella miraría por ti cuando hiciera falta.

Este concepto tan peculiar de empresa, que seguro que os suena antiguo, era totalmente natural hace no muchos años. Uno podía entrar por abajo que tenía la absoluta seguridad de tener el trabajo asegurado para el resto de su vida, ascendiera o no. Y como la empresa iba a ser tu vida, tu tenías que ser la vida de la empresa. Por eso Jack se sintió totalmente traicionado cuando Siegel, aquel muchachito al que le habían dado nada más y menos que un trabajo, venía exigiendo una tonterias de derechos y más dinero. ¿Cómo se atrevía a faltarle el respeto de aquella manera? ¿Cómo podía ser tan descarado de faltar a los principios fundamentales de lo más sagrado? Siegel paso a ser la oveja negra de la editorial y su vida se convirtió en un infierno a partir de entonces, pero eso es otra historia.

A donde quiero llegar con todo esto es que DC es un tipo de empresa fundada sobre una serie de valores llamémoslos rectos y tradicionales. Se trata de ganar dinero, como no, pero se trata de ganarlo haciendo las cosas de una determinada manera, bajo unos estrictos principios y respetando las jerarquías existentes. Es por eso que, a pesar de existir editores como iremos viendo en los siguientes posts, el mando de la compañía era ejercido por Jack y Harry que no dudaban en intervenir en los negocios siempre que fuera necesario, sobre todo el señor Liebowitz. Mientrás que en Marvel el dueño solo ha intervenido cuando le ha dado la real gana, dejando en la mayoría de ocasiones la responsabilidad en manos del editor en jefe, en DC los dueños estaban por encima de todas las decisiones y miraban mucho por el beneficio de sus empresas.

Este modelo de dirección terminó imponiendo una férrea disciplina dentro de la empresa y anquilosando un poco sus estructuras. Por eso no es raro que los grandes cambios en el mundo del cómic vinieran de una empresa como la Marvel, más dada a la experimentación y a hacer las cosas de cualquier manera siempre que dieran dinero. Mientras que el bueno de Stan se "inventaba" el Marvel Style para escribir guiones, en DC sus guionistas tenían que entregar unos guiones completos y muy detallados que dejaran al dibujante poco que improvisar, sin llegarse a plantear jamás si eso era contraproducente para sus artistas, como por ejemplo Neal Adams, que abandono DC justo por eso. En DC también se avanzaba, pero a otro ritmo y de otra manera, pasando de ser referente a simple imitadora de los demás.

Con el paso de los años esta claro que este modelo ha ido desapareciendo y que la DC de actualidad se parece mucho a la Marvel de toda la vida. Pero eso no quita que las cosas allí se hayan hecho siempre de una determinada manera y se tengan unas determinadas tradiciones. Es por ello que el papel de editor en jefe no ha sido nunca tan clave como en Marvel y por eso siempre ha estado un poco en segundo plano. Todos conocemos los humos de Shooter, pero, ¿que me pódeis contar de Dick Giordano? Poco, ¿verdad? Pues habrá que hablar de ellos un poco durante estos días.

No quiero decir con esto que los editores de DC no hayan sido tan importantes como los de Marvel, simplemente que asumían un papel menos público y notorio y se volcaban más en trabajar para la empresa que en salir en los medios especializados. No sé si habré lograros transmitiros la idea que quería contar sobre las pequeñas diferencias entre las dos empresas. De todas maneras, da igual, mañana ya entramos en faena y empezara a estar todo más claro. Porque en el fondo no son tan diferentes ya que las dos publican tebeos, ¿no?

Editores de la Marvel: Joe Quesada

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Ay, Quesada, quesadita, cuantas tardes de entretenimiento nos ha dado a todos... poniéndote a parir. Y es que allí por donde vaya, Quesada no deja indiferente a nadie.

joequesada.jpgHay una gran diferencia entre los editores de los que hemos hablado estos días y Joe Quesada: sigue en el cargo. Es un detalle insignificante, pero al resto los podemos juzgar desde la perspectiva que da la historia y al bueno de Joe todavía le quedan cosas por hacer que podran auparle a los altares o hundirlo en los infiernos. Por lo pronto, escribir este post dentro de un año significaría hablar del segundo editor más longevo de toda la historia de Marvel, honor que todavía ostenta Shooter. Y eso aunque parezca una tontería es algo bastante significativo y que habla de la capacidad de Joe para mantenerse en el cargo. Pero hagamos lo que podamos y sobre todo empecemos por el principio.

La carrera de Quesada va ligada de una manera u otra a las decisiones tomadas por los editores de Marvel y sus respectivos jefes. Su primer trabajo en la industria fue ser colorista para Valiant, la editorial montado por Shooter tras su marcha de Marvel. Aunque dibujar lo que se dice dibujar no lo hizo nunca en esa editorial sino en DC, donde poco a poco empezó a destacar debido a que no era tan malo como todos esos dibujantes clónicos de Jim Lee que surgían hasta debajo de las piedras. Poco a poco le fueron encargado trabajo la mayoría de editoriales y se convirtió en uno de esos hot artist que tiene problemas con esa cosa llamada fechas de entregas. Quizá fuera por no tener un jefe agobiandole o porque le surgieron verdaderas inquietudes dictatoriales editoriales, Joe se monto con su amigo Jimmy Palmioti su propia editorial, Event Comics. En ella crearon espectaculares como personajes como Ash, el superbombero, o Painkiller Jane, con el novedoso poder de curarse todas las heridas (y cuya serie de televisión he sufrido enormemente).

Por algún motivo desconocido en Marvel decidieron contar con ellos como una especie de subcontrata para llevar varios títulos de la casa (¿Veis como Harras era malvado? ), en concreto los que pasarían a formar parte del sello Marvel Knights. El hecho de ser una especie de reino independiente dentro de Marvel, les sirvió a Quesada y Palmiotti para fichar a una serie de autores que raramente habrían trabajado en Marvel para el editor que ocupaba el cargo en ese momento, sea porque eran considerados muy raritos o porque tenían su más y sus menos con Harras. Entre ellos Garth Ennis, Steve Dillon o Grant Morrison, a los que prácticamente se les dio carta libre para hacer lo que quisieran. También tuvo la genial idea de contar para los guiones de Daredevil con Kevin Smith, que entonces molaba, y con Brian Michael Bendis, que como todavía no habia repetido el mismo esquema ciento diecisiete veces prometia bastante. Sea como sea, los Marvel Knights era el sitio donde pasaban cosas interesantes en Marvel. O en otras palabras: Marvel Knight molaba, mientras el resto del universo Marvel languidecia bajo la ineptitud de un editor que se había quedado estancado en el siglo XX. Pegarle la patada a Harras era cuestión de tiempo y darle el mando a Quesada era el movimiento más lógico y natural: estaba en la onda. Así que en agosto del año 2000, Joe ascendió a los altares y se puso a dirigir aquello junto con Bill Jemas, que era una especie de ejecutivo tocapelotas con mucha pasta y mucho tiempo libre y que también era el presidente de la compañía.

Jemas era un... un eso. Bueno no, más bien era un parachoques para todas las ideas de bombero que se les ocurrían entre los dos. Por ejemplo, el universo Ultimate. Ya, ya, seguro que muchos decis que eso fue un gran idea y se hicieron grandes tebeos y etc, etc., y todo eso me parece bien. El problema es cuando creas la línea, pones bien grande en el primer número "Ultimate Spider-man creado por Bill Jemas y Brian Michael Bendis" y te dedicas a decir, que esos tebeos sí que son buenos e interesantes, no como los viejos y aburridos de toda la vida. Y es que Jemas tenía la bocaza más grande que se ha visto jamás en el mundo de los cómics y termino cabreando a todo el mundo, tanto aficionado como profesional. Por eso cuando le hicieron la cama y le arrebataron la presidencia, todo el mundo suspiramos aliviados. O no tanto, que Quesada era de la misma cuerda pero sin ser tan bocazas.

¿Cómo calificar la labor de Joe? Si lo miramos desde el punto de vista de los datos, ha hecho una labor magnifica. Ha elevado las ventas de la mayoría de las colecciones, ha atraído la atención de los medios una y otra vez, ha logrado que los mejores autores trabajen para la editorial, ha vapuleado a la competencia, etc, etc. Vamos, que su labor como editor en términos generales puede ser considerada como buena. Ahora bien, si nos vamos metiendo en varias de sus decisiones es cuando vamos encontrado ciertos puntos muy negros que estropean gran parte del buen trabajo realizado. Lo que nos pilla más cercano ahora es el destrozo que ha hecho con Spiderman, más doloroso aún si cabe después de haberle dado carta libre al mejor autor que ha tenido el trepamuros en años, JMS. Aquí es donde Quesada muestra ciertos ramalazos de editor dictatorial a lo Shooter. Tan pronto da carta blanca a los autores para hacer lo que quieran con los personajes como les impone ciertas decisiones totalmente absurdas e incoherentes. No le importa que Bendis haga una cosa que no tiene nada que ver con los Vengadores, pero que lleva su título en portada, pero sí le importa y mucho que Spiderman este casado como lo ha estado siempre o que Franklin Richards vaya al colegio.

Otra de las polémicas políticas de Quesada se basa en el fomento los Trade Paperbacks. No solo en recopilar todo lo habido y por haber en un bonito tomo, sino en presionar a los autores para que realicen historias que se puedan contar en más o menos seis números sin necesidad de haberse leído ni lo anterior ni lo posterior. Lo que llevo a que historias que en dos números se contaban de sobra se alargaran hasta los seis, siete u ocho y la grapa mensual se convirtiera en algo insustancial y que no contaba nada. Bajo su ala, el decompresive storytelling tuvo su maximo esplendor y la cantidad de tebeos que no contaban absolutamente nada se fue extendiendo como una plaga dentro de la editorial. El problema es que eso todavía sigue ahí, vivito y coleando, lo que sirve de excusa a mucha gente para teorizar sobre la muerte de la grapa. Y no es que se haya muerto, es que las están matando, que es muy diferente. En manos adecuadas la grapa puede seguir tan viva como siempre.

Pero Quesada sigue ahí y quizá mañana mismo haga algo que merezca aplausos a doquier o que le peguen una patada y se largue de una vez por todas. Hasta ahora ha hecho las cosas... regular. Unas bien, otras mal. Ni el peor ni el mejor editor de la Marvel, aunque todavía le queda mucha historia por escribir.

Y así amiguitos es como llegamos al final de esta serie sobre los editores de la Marvel. Se han quedado fuera de ella, Joe Simon y Vicent Fago que fueron editores antes de que la empresa se llamara Marvel Comics y por lo tanto quedan un poco fuera del tema de estos posts. Es el momento de que pidáis en los comentarios más temas para seguir tratando estos días, porque sino volvemos a lo de siempre, a quejarnos de las editoriales hispanas, que llevamos un montón de días sin hacerlo y me esta empezando a entrar el mono.

Editores de la Marvel: Bob Harras

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Y llegamos la bruja mala. Porque es la mejor manera de describir al bueno de Harras que lo hizo todo lo mal que se podía hacer o incluso peor.

bharras.jpgTras el despido de Tom DeFalco, la situación en Marvel estaba un poco (un mucho) descontrolada. Los inversores se estaban matando entre ellos y ante la tesitura de que alguien tuviera que elegir a un editor en aquel momento tan delicado se opto por la solución más solomónica: ninguno. En concreto la cosa se dejo en mano de 5 “subeditores” que llevaría cada uno las líneas con las que más o menos estaban trabajando, a saber: Mark Gruenwald los Vengadores, Bob Harras los mutantes, Bob Budiansky Spiderman, Bobbie Chase Marvel Edge (Castigador, Daredevil, Motorista Fantasma, Hulk, un poco el germen de Marvel Knights) y Carl Potts lo que sobraba.

Aquello era un reino de taifas, donde los editores hacían y deshacían a su antojo sin que nadie controlara lo que hicieran. No es que se desmadraran e hicieran lo que le da la gana, pero algunos aprovecharon la coyuntura para hacer las cosas a su gusto y no al de la editorial. Por poner un ejemplo, Bobby Chase aprovechó las vacaciones de la que era editora de Daredevil, Marie Javins, para encargarle la colección a otro sin decirselo al que entonces era su autor, Chichester. La cosa llegó a tal extremo que cuando la chica volvió, Chase le dijo que no le dijera nada, que ya se daría el solo cuenta. Evidentemente Javins se lo contó al bueno de Chichester, que sin saber ni como ni porqué había sido despedido de la colección sin que nadie se lo dijera.

Aquello situación no podía durar mucho, más que nada porque una editorial tan grande como Marvel necesita que alguién coja el timón y tome decisiones sobre muchas cosas. Mi elección natural hubiera sido Gruenwald, un gran profesional, una enciclopedía viviente y una de los tipos más chistosos que ha pisado las oficinas de la Marvel. Pero no podía hacer nada ante Bob “Trepador” Harras, que tenía en su haber el haber sido uno de los padrinos del desastre Image. En concreto, este señor era el editor de los títulos mutantes cuando los Lee, Liefeld y compañía aparecieron por allí e impusieron su particular estilo a las colecciones. Y no dudo un segundo en ponerse de parte de ellos cuando primero Claremont y luego Byrne se quejaron de la lentitud de los dibujantes estrellas y los cambios realizados por estos en los guiones a su antojo y conveniencia. Fue responsable directo de la marcha de Claremont, Louise Simonson y de Peter David de Factor X, por no hablar de su mayor crimen contra la humanidad. Me copió a mi mismo de un post de adlo sobre algo que contaba Fabian Nicieza:

"Bob Harras (el editor de la Patrulla) me pidió que escribiera un guión de emergencia porque a John Byrne no le había dando tiempo a hacerlo (y no por culpa de Byrne, al parecer las fechas de entregas eran ridículas). Así que sonreí y simplemente le dije "NO". En ese momento Scott Lobdell PASABA POR ALLI de camino hacia otro sitio. Bob me miró a mí, yo le miré a él y me dijo "Por favor, no". Yo seguí sonriendo y apunté con mi dedo en la dirección de Scott. Bob agachó la cabeza, puso cara de resignación y se dirigió hacia Scott para preguntarle si podía hacerlo él."

Harras fue el responsable de todo lo “bueno” y lo malo que ocurrió en los 90 pero... ¡no era el jefe! Tom DeFalco fue el que le permitió hacer y deshacer por el bien de las ventas y quien llegado el momento se llevo todas las culpas. Así que cuando hubo que elegir editor, Harras tenía en su haber el merito de haber vendido millones de tebeos mutantes y ninguna culpa de que sus autores estrellas se hubieran ido, ya que ni DeFalco ni el dueño de la empresa en aquel momento habían sabido remediar aquello. Así que fue nombrado editor en jefe, y por si no era poco lo que había hecho hasta ahora, un pequeño repaso de su historial nos dirá todo lo que necesitamos saber de él:

- La saga de Onslaught.
- Heroes Reborn. Esta bien, esto no fue del todo culpa suya.
- La Saga del clon de Spiderman.
- Spiderman Chapter One.
- Cualquier mierda de Spiderman en general.
- Cualquier mierda de la Marvel en general.

Sí, algún que otro tebeo se sacó cuando él estaba allí, pero simplemente por inercia, porque entre tanta basura, algo bueno tenía que salir. Si hubiera sido por él, hubiera seguido con el Heroes Reborn hasta el infinito y más alla, pero las ventas no le acompañaron y tuvo que dar marcha atrás metiendo su orgullo por el... por allí, vamos.

Inciso. Sí, los títulos de Heroes Reborn vendieron estupendamente llegando a auparse a los primeros puestos del top ten. Pero había un problema, se habían firmado contratos millonarios con los artistas de Image y se necesitaban unas cifras de ventas acordes a lo que se les pagaba, cifras que no se consiguieron ni por asomo. Se volvió a los artistas de antes no solo porque eran los únicos que parecian tener idea de que hacer, sino que también cobraban mucho menos.

En plena era de la expansión de internet, Bob Harras recibía hostias por todos lados a todas horas. Le odiábamos, todos estábamos asqueados por su trabajo y mucha gente tenía cuentas pendientes con él. A pesar de que había logrado mantener a Marvel a flote, y eso ya era mucho si pensamos como estaba cuando le dieron el puesto, le dieron la patada a la primera oportunidad. Pensadolo bien, un mono amaestrado hubiera sido capaz de hacer el mismo trabajo que Harras... ¡o incluso mejor!

Su puesto lo iba a ocupar el editor más molón de la casa: Joe Quesada... sin olvidarnos de Bill Jemas, su bufon, o viceversa.

Bonus Track: Harras era tan querido por los autores de la casa, que cuando fue despedido Al Milgron dejó un recado en Universe X: Spidey. En concreto este:

migronrevenge.jpg

Por si no lo leeis bien, pone: “Harras, ha ha, he’s gone! Good riddance to bad rubbish, he was a nasty S.O.B.” que no voy a traducir por si hay menores de edad leyendo esto. Lastima que Milgron fuera despedido por esto, todos nos solidarizamos con él.

Editores de la Marvel: Tom DeFalco

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Llegamos a los años más turbulentos de la editorial, los que la terminaron llevando a la quiebra. Recordar que el anterior editor en el cargo fue Jim Shooter, y que deberíais leeros tanto el post de la quiebra como el del Shooter para entender en que momento estábamos y hacía donde nos dirigíamos, porque vienen curvas.

tomdefalco.jpgLa biografía de Tom DeFalco tampoco tiene un excesivo interés, así que no voy a entrar en ella en detalle, porque para contar cosas como que se aficionó a los cómics cuando su primo le leyó un tebeo de Batman o que estuvo trabajando en Archie mejor nos olvidamos del tema. Lo interesante es que entró a formar parte de Marvel en la segunda mitad de la década de los 70 y poco a poco fue ganándose el respeto tanto del público como de los profesionales por sus diversos trabajos, por su trabajo como escritor y de editor de series. Que tampoco era el favorito de nadie, ojo, ya que en ese momento Marvel estaba produciendo los mejores tebeos de toda su historia, pero si era el típico que cumplía con su trabajo y total, con tantos tebeos buenos como había entonces, alguno tendría que haber más normalito, ¿no? Por ello cuando a Jim Shooter le dieron la patada, DeFalco fue la elección más natural, ya que conocía las labores editoriales perfectamente, era alguien de la casa y todavía no se llevaba mal con mucha gente.

Por muy mala bestia que fuera Shooter, hay que reconocer que hasta el momento era el segundo mejor editor de toda la historia de Marvel (para mi lo sigue siendo), así que el listón al que tenía que enfrentarse DeFalco podía parecer enorme, pero en realidad era todo lo contrario. Shooter hizo tan bien su trabajo que estaba todo prácticamente encarrilado (y el nuevo universo ya estaba cancelado), las colecciones vendían estupendamente, las ventas tenían muy buena salud y Marvel era un autentico valor en alza. Lo único que había que solucionar eran las relaciones con los autores, punto flaco del anterior editor, pero una vez muerto el perro se acabo la rabia. Si DeFalco era capaz simplemente de mantener todo lo que se había conseguido hasta ahora, aquello seria un éxito y si lograba mejorarlo un poquito seria la bomba, y vaya si lo mejoro... a su manera.

¿La labor de DeFalco fue un desastre o un éxito? No estamos hoy aquí para juzgar su trabajo como escritor (para eso están los chicos de Adlo) sino como editor y en ese terreno hay que reconocer que elevo las ventas de colecciones hastas cifras jamás vistas en ese momento. Curiosamente, ese aumento se corresponde con el bajón más impresionante en la calidad de los tebeos que se había visto jamás. Bajo el mandato de DeFalco se vendierón más tebeos pero estos eran mucho peores. Así que, ¿héroe o villano? Pues depende del punto de vista de cada uno. Lo ideal seria alcanzar cifras astronómicas vendiendo los mejores tebeos posibles, pero aquellos 90 las cosas no funcionaban así y DeFalco fue uno de los que alentó todo esto, así que sí, tiene bastante de culpa en todo lo que ocurrió en esa década. Todas las ideas de bombero que se les ocurrían por entonces, como portadas con brillitos y chorradas similares tuvieron el apoyo de Defalco, que no dudo en un momento en utilizar cualquier táctica que aumentara las ventas.

Otro de los temas peliagudos en los que Tom estuvo involucrado fue en la compra de la compañía por parte de Perelman. No se sabe exactamente que tuvo que ver, pero estuvo metido en todos los fregados, apoyo incondicionalmente toda acción que se tomaba con las acciones de la Marvel y contribuyó a hinchar los títulos artificialmente. Eso sí, fue muy listo y no se le puede atribuir directamente muchas de las cagadas que se cometieron entonces, pero estuvo ahí, dio su visto bueno a muchas cosas y tiene su parte de culpa en todo. Ahora bien, ¿en qué porcentaje? Pues nadie lo sabe.
Curiosamente, el otro día hablaba con un tal Calduch sobre los posibles muertos en el armario que tiene que tener DeFalco. Fijaros que Shooter no volvió nunca jamás a Marvel tras su estancia como editor (actualmente esta guionizando la Legión de Superhéroes en la competencia) pero sin embargo DeFalco sigue y sigue y sigue, encima con una colección de ventas bajísimas que esta continuamente al borde de la cancelación. ¿Cómo es posible que el editor que se encontraba en el ojo del huracán cuando la Marvel se estaba yendo al garete siga ahí como si no hubiera pasado nada? La teoría que viene a la cabeza es que como le ocurra algo a DeFalco empezara a llover mierda de todos lados y salpicara a todo el mundo. O quizá no, pero es que parece que tiene un puesto vitalicio en Marvel, algo que solo ha conseguido hasta ahora Stan Lee.

Al final DeFalco también termino peleándose con bastante gente. No hay que olvidar que bajo su mandato se produjo la fuga de "talentos" a Image, asunto que no supo gestionar de ninguna manera, que le llevo a sustituir a los rebeldes con cualquier cosa además de ningunear a muchos autores en el camino porque no eran cool. Además, también terminó peleándose con los de arriba, que veían que las ventas empezaban a caer en picado y DeFalco no era capaz de hacer nada por evitarlo. Curiosamente, con el paso del tiempo la mayoría de los que se pelearon con él se han olvidado del tema y ahora incluso todos lo ven como una maravillosa persona. El tiempo lo cura todo.

El sustituto de DeFalco en el cargo fue... ¡nadie! La Marvel fue una vez más pionera y decidió que no hacia falta un editor en jefe para sacar todos esos tebeos al mes. Autogestión, esa es la palabra.

No, no es un bufete de abogados, sino los editores que pasaron por la compañía entre Roy Thomas y Jim Shooter y cuyo reinado fue tremendamente breve, no llegando ninguno a estar más de dos años en el cargo.

conwaygoodwinwolfmanwein.jpgLa verdad es que Roy Thomas también podría haber entrado en esta lista perfectamente, pero me pareció más adecuado dedicarle un post completo al primero de estos editores "breves" para entender más o menos lo que le paso al resto de los que ocuparon el cargo en la década de los 70. Resumiendo, todos ellos eran escritores competentes que estaban demostrado sus buenas artes en Marvel y casi todos asumieron el cargo asumiendo que era algo interino y que otra persona llegaría después a sustituirles. Esta claro que no todos pensaban dejar el cargo nada más hacerse con él, pero si tenian en mente que podían abandonarlo llegado el momento, que su trabajo era escribir tebeos y no estar al frente de una casa de locos.

Y a todos les paso prácticamente lo mismo, intentaron compaginar la escritura de varias series con el cargo de editor, como hizo Stan en su día y aquello no resulto. O Stan estaba hecho de otra pasta o es que simplemente, aquellos eran otros tiempos que demandaban otra cosa diferente, algo que ellos no podían o más bien no quería dar: dedicarse a la labor editorial en cuerpo y en alma. Los editores que vinieron en el futuro también llevaron alguna serie de vez en cuando, pero de forma más moderada y puntual. Len Wein hubo momentos en que estaba escribiendo cuatro series a la vez y lo mismo le pasaba al resto, que raro era el que en Marvel se encargara solo de una serie. Se quemaron en el cargo, los cuatro, cinco si contamos a Thomas y casi todos ellos migraron a DC tras acabar su mandato. No es que se hubieran peleado con nadie en Marvel o que odiaran profundamente la compañía, pero un cambio de aire a veces es lo que mejor te sienta.

Además, por si fuera poco, el boom de los 60 ya había quedado muy atrás y las ventas empezaron su lento pero constante descenso que podía llevar a la desaparición de la Marvel, por lo que la exigencia de resultados era algo constante y demandado por los dueños de la editorial. Había que hacer algo con los tebeos y una de esos algos era jugar con los formatos. Len Wein, por ejemplo, se "inventó" los Giant-size, que eran "tochos" de 70 páginas donde aprovechando la publicación de una aventura nueva te colaban dos o tres ya publicadas (esas tácticas las conocemos muy bien ahora en nuestro país). Había que hacer lo que fuera y como fuera y la verdad es que a excepción de Goodwin, ninguno logró un gran exitazo respondiera a las expectativas de la empresa.

¿Y los X-Men preguntaréis alguno? Bueno, lo de los X-Men es curioso, y hay que decir que hay que atribuirle parte de su éxito a justamente todos estos inconvenientes que acabaron con los editores. A Len Wein se le ocurrió la idea de bombero de relanzar a los X-Men a ver si esta vez vez lograban tener éxito. Su intención era escribir todos los números de la colección, pero el continuo ajetreo en el que vivía le hizo desistir de aquello, por lo que dejo todo preparado pero no llevo adelante el proyecto. Fue su sucesos, Wolfman quien decidió encargarle la colección al jovencito Claremont, sin tener especial fe en que la cosa siguiera adelante. Pero pasó lo que pasó y los X-Men se convirtieron en uno de los mayores éxitos de la franquicia. ¿Lo hubieran sido si Wein se hubiera encargado de sus guiones? Quien sabe, pero una vez más, las circunstancias fabularon para conseguir los mejores resultados.

Aunque no se pueden poner excesivos peros al trabajo de ninguno de ellos, hay que hacer una mención especial a Archie Goodwin, que si fue muy importante para la compañia y que posiblemente la salvara de su desaparición. Entre otras muchas cosas Goodwin pusó en marcha la línea de novelas gráficas y lanzo la Epic Illustrated magazine, que fue la punta de lanza a lo que más tarde fue la línea Epic, algo totalmente revolucionario para la época. Pero el mayor triunfo que consiguió para la compañía tiene un nombre: Star Wars. Fue lo bastante hábil para hacerse con los derechos para la adaptación al cómic de la película y tebeos derivados. En plena fiebre starwasera fue una jugada bastante inteligente ya que el merchadising de la película se vendía como churros y los cómics no fueron ninguna excepción. No sé sabe hasta que punto, pero esta claro que aquello contribuyo a salvar la compañía ya que incluso varios ejecutivos de la misma estaban planteándose abandonar el negocio de los tebeos.

Resumiendo, que todos hicieron lo que tenían que hacer mirando en el bien de la Marvel y no en el suyo propio, lo que propició que todos terminaran abandonando el cargo. Además, tampoco querían meterse en jaleos, ellos hacían su trabajo y punto, lo de ser mediaticos no iba con ellos. En el horizonte iba a llegar un nuevo tipo de editor, Jim Shooter, cuya historia ya he contado en este post, así que mañana hablaremos del que le sucedió en el cargo: Tom DeFalco.

Editores de la Marvel: Roy Thomas

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El segundo editor de la Marvel, tal y como la conocemos fue un hombre de la casa y uno tipo al que hoy consideraríamos un friki, porque Roy Thomas era uno de los nuestros.

roythomas.jpgRoy Thomas nació en 1940, es decir, es un poco más pequeño que Superman, pero solo muy poco. Desde niño su vida estuvo plagada de superhéroes y era el típico niño que se montaba un cómic por su cuenta, en cuatro folios mal grapados y se lo regalaba a los amigos y familiares. Reconócelo, seguro que tu también hiciste algo parecido. Cuando se hizo un poco más mayorcito paso al fanzineo y luego se monto un blog... no, que no existían entonces. Pero vamos, que era el típico que se ponía a escribir cartas a los correos de los lectores mes sí y mes también. ¿Os suena verdad? El tema es que poco a poco su nombre empezó a sonar para los editores y logro conseguir un trabajo como ayudante de Mort Weisinger en DC, pero el trabajo no le duro mucho por Roy había hecho... ¡El test de escritor de Stan Lee! Esto era una prueba que Stan les hacia a todo aquel que quisiera ser contratado como guionista de la casa y que consistía en poner diálogos a unas páginas mudas (creo que eran 4 páginas de los 4F). Roy le paso y fue contratado como escritor de plantilla, de esos que tienen que hacer 40 horas a la semana, haciendo guiones en la oficina, atado a una mesa con su maquina de escribir. El problema es que no le dio a escribir mucho ya que en aquel tiempo de bullicio para la Marvel, había que estar encima de cientos de cosas para que todo saliera bien y la condición de aficionado de Thomas fue aflorando y haciéndose notar. Stan lo utilizaba como su enciclopedia viviente y poco a poco se dio cuenta que le era mucho mas útil como su ayudante que como escritor, así que le convirtió en editor asistente y todos tan felices.

Aunque a mi Thomas no me parece un guionista excepcional, con el párrafo anterior no quiero dar a entender que era un mal escritor sino más bien que estuvo en un momento determinado en una situación que necesitaba más de una persona de sus conocimientos que sus habilidades escritoras. Vamos, que necesitaban más a un hombre para todo, como lo era el propio Stan y que encima tuviera un gran conocimiento sobre los cómics que publicaban, porque la memoria de The Man nunca ha sido todo lo buena que se necesitaba. De esta manera se fue ganando su hueco en la editorial y convirtiéndose en alguien indispensable para el funcionamiento de todo lo que estaban publicando. Fue alguién que se formo dentro de la casa y por eso cuando Stan empezó poco a poco a dejar colecciones la elección natural para sustituirle fue el propio de Roy. Era uno de ellos, uno de la familia y se conocía a todos los personajes mejor que nadie, ¿qué otro podría encargarse de guionizar aquello? Este post no esta para analizar su carrera como guionista, pero no hay ningun duda que fue la elección más acertada ya que por una parte no se noto demasiado el revelo y por otra insuflo vida a colecciones que estaban muriendo como Los Vengadores.

Cuando Stan Lee accedió a un plano superior y dejo sus labores como editor, nuevamente la mejor elección posible no pudo ser otra que nuestro hombre, que ya había demostrado ser todo un miniStan. Así es como Thomas se convirtió en editor de la Marvel y su carrera fue breve y fructífera concretamente de 1972 a 1974, donde no le dió tiempo a hacer mucho más que seguir una línea continuista con lo que se había hecho hasta ahora y explotar el universo de Conan como un loco, siendo esta su atribución más importante como editor a la casa de las ideas. Sin Thomas, es complicado saber si el personaje se hubiera desarrollado como lo hizo en los tebeos y gran parte de su gloria es debido al esfuerzo que realizó el autor tanto como su "adaptador" como su editor.

Si ayer comentábamos que Stan podía tener sus muertos en los armarios pero que costaba mucho encontrárselos, de Roy Thomas podríamos decir que no tiene prácticamente ninguno. Se ha llevado siempre bien con todo el mundo, ha hecho su trabajo diligentemente y siempre ha sido bien considerado entre todo el mundo. Excepto con una persona llamada... Jim Shooter. Pero claro, ¿quién no discutión con él? Así que ese no cuenta. Es una historia un poco anodina, lo sé, pero así ha siempre Roy Thomas, un buen tipo en el que confiar y al que siempre invitarías a tomar una copa, pero al que te costaría considerar como tu escritor favorito. Tiene bastante buenos tebeos y la mayoría son bastante disfrutables, solo le pierde a veces su cariño hacia la edad de oro que suele lastrar alguno de sus trabajos.

Su breve estancia en el cargo se debe a que aquello era mucho más exigente de lo que parecía y terminaba por quemar al más pintado. Aquella Marvel no hacía más que sacar nuevas colecciones constantemente a la vez que expandía sus tentáculos en todas direcciones. Si en tiempos de Stan aquello era una locura en los 70 la Marvel fue un autentico manicomio. No en vano, en la década de los 70 hubo un total de siete editores, empezando por Stan Lee y terminando por Jim Shooter, siendo el periodo en el que más personas pasaron por el cargo. Esta claro que el modelo Stan era cosa del pasado y había que dar con algo nuevo, algo que supiera como manejar aquel monstruo. Pero sobre esto ya volveremos más adelante.

Como editor Roy Thomas hizo lo que tenía que hacer. Mantuvo el éxito de algunas colecciones, tuvo que cerrar otras y dejó a la Marvel prácticamente en el mismo lugar en el que estaba cuando el llegó, con la única excepción de Conan, su mayor triunfo. ¿Fue por ello un mal editor? Para nada, pero tampoco podemos decir que fue de las mejores, simplemente uno de los que desempeño el cargo a lo largo de los años.

Editores de la Marvel: Stan Lee

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A petición popular (creo que hasta ¡dos! personas lo pidieron) comienza una nueva y apasionante serie que nos llevara a hacer a hacer un repaso por todos los editores que en un momento u otro llevarón el timón de las publicaciones Marvel. Y como siempre, se empieza por el primero.

stanlee.jpgStan Lee ha sido el mejor editor que ha tenido Marvel y posiblemente el mejor que tendrá jamás ya que sin él la Marvel no habría sido nunca lo que es ahora. Aunque considerarlo como editor es un poco delicado, ya que más bien era un hombre orquesta que, menos dibujar, lo hacía prácticamente todo. Y con todo me refiero a guionizar, coordinar colecciones, escribir columnas, buscar dibujantes, inventarse nuevos personajes, etc, etc. Pero hay que decir las cosas como son, Stan Lee tenía un enchufe de 330V. y gracias a él pudo llegar muy lejos en la compañía.

La prima de Stan, Jean, estaba casada con un editor de revistas pulp y tebeos llamado Martin Goodman que en ese momento tenía una editorial de la que formaba parte algo llamado Timely Comics. El tío de Stan le dijo que fuera para allá a pedir trabajo, ya que para algo tenían que servir los enchufes en esta vida y Stan no tuvo ningún problema en entrar a trabajar como lo que popularmente conocemos como el ibm o el chico de los cafés. Entre solos y cortadas, de vez en cuando le dejaban escribir alguna que otra cosita suelta y poco a poco fue hiciendose todo un escritor que usaba el seudónimo de Stan Lee porque quería utilizar su nombre de verdad en cosas más serias. Podriamos decir que nuestro hombre empezó desde lo más bajo de la compañía, y es cierto, lo que pasa es que la facilidad para trepar era mucho mayor que la del resto de empleados de la casa. En concreto, cuando Simon y Kirby, los creadores del Capitán América, dejaron la casa tras una agria polémica con Goodman, Lee fue nombrando editor interino a la edad de 19 años, lo que le colocó en una posición inmejorable para convertirse editor-in-chief de la casa, puesto que no tardaría mucho en alcanzar.

El trabajo de Stan Lee consistia en seguir las modas imperantes de la época. Si las historias de vaqueros vendían, pues a hacer historias de vaqueros, las de romance, pues venga, tebeos de besitos a doquier, que si superhéroes... pues... pues... ¡superhéroes! Pero no como los habíamos conocido hasta ahora, no, algo nuevo y totalmente diferente. La DC había iniciado lo que todos conocemos ahora como la edad de plata del cómic y aunque no se vendía tanto como en la edad de oro, era un buen momento para iniciar otro boom. Goodman le encargó a Lee que se pusiera a hacer superhéroes, dándole prácticamente igual lo que hiciera con tal de que vendieran. Este último, que llevaba más de diez años escribiendo sin ton ni son historia tras historia del género de moda estaba un poco quemado de todo aquello e incluso pensaba seriamente en encaminar su carrera en otra dirección. Pero, por suerte para nosotros, su mujer intervino dándole un sabio consejo: hazlo pero como a ti te de la gana, total, para lo que te queda en el convento... Bueno, no fue así literalmente, pero ya me entendeis, que se diera el gusto, que hiciera lo que le pareciera a él bien y no escribiera los típicos superhéroes que hacía todo el mundo. Y así es cómo el número 1 de los 4 Fantásticos.

El resto más o menos lo sabemos todos, aquello triunfó y Lee fue el encargado de ir sacando más títulos hasta llegar al tope de 8, que era el límite que le permitía la distribuidora (propiedad de DC, de ahí ese límite). Curiosamente, el estar tan limitado le dio a Stan la oportunidad de prácticamente todas las colecciones y aunque escribir 8 títulos al mes es demasiado, al menos entra dentro de lo posible. Curiosamente de esta manera es como se invento el "estilo Marvel" de escribir tebeos. Como a Stan no le daba tiempo a todo, le daba una sinopsis del argumento al dibujante (que dependiendo de lo liado que fuera podría ser muy extensa o simplemente un "Spidey se pega con el Rino"), este se montaba el número como le diera en gana y Stan le aportaba su toque final escribiendo los diálogos. Con otro número de colecciones la cosa hubiera ido de otra manera, pero con esta las cosa fue así, nada mal vamos. Lee estaba en su salsa, por fin hacía algo que le gustaba y encima estaba resultando todo un éxito de crítica y público.

Lo bueno de Lee es que no solo lo escribía de manera más o menos afortunada (eso ya es cuestión de gustos) sino que supo transmitir parte de su entusiasmo a los lectores, haciéndoles creer que formaban parte de lo que estaban leyendo, ya fuera a través de su columna mensual, a través del club Marvel o de la concesión de no-premios a quién encontrará fallos de continuidad en los tebeos (si los dieran hoy, ni DC a Marvel darian abasto en dar no-premios). Stan consiguió que sus tebeos estuvieran en la onda, tanto por lo que contaban, como por lo que les envolvia y fue el gran artífice del paso de gigante que dio la Marvel en el mundo editorial. Evidentemente, coincidió con talentos de la talla de Jack Kirby, Steve Dikto o John Romita Sr., pero tal como se ha demostrado en posteriores colecciones en solitario de estos autores, Stan era capaz de reconducir estos talentos para sacar el máximo grado de genialidad en ellos, cosas que por si solos no eran capaces de lograr.

Poco a poco, Stan fue apartandose de la escritura de tebeos para dedicarse a otros menesteres dedicados con Marvel No solo porque el número de colecciones aumentó con el paso de los años, sino porque además Stan era el mejor vendedor tanto de él como de sus personajes y en Marvel le querían como figura pública de la casa, tanto para acudir a convenciones para gritar ante balbuceantes fanáticos su famoso Excelsior, como para acudir a los grandes despachos de Hollywood a ofrecer sus personajes para películas o series de televisión. Hasta el día de hoy, donde Stan va de proyecto en proyecto, haciendo lo que quiera y disfrutando como un enano de todo lo que hace.

Aunque los méritos de Stan son indiscutibles, tengo que reconocer que su vida no me apasiona en absoluto. Aunque siempre estuvo rodeado de alguna que otra polémica a lo largo de su carrera, es el tipo que siempre parece caerle bien a todo el mundo y del que nada malo, o sea interesante, se puede contar. Incluso cuando se discute el tema de la autoría de los 4F o Spiderman, Lee se aparta a un lado diciendo que no se acuerda de muchas cosas y que lo hacían todo juntos sin saber muy a las claras quien se encargaba de hacer tal o cual cosa. Vamos, que por lo general cae bien a todo el mundo y aunque esta claro que alguna guarrada le tuvo que hacer a alguien en su vida, no parece que nadie le guarde demasiado rencor. Por lo que leer la mayoría de sus biografías es aburrido, aburrido y más aburrido, sobre todo cuando lo comparas con la de gente que estaba a su alrededor, como Jack Kirby, que podría llenar y libros con todos los problemas que tuvo con unos y otros.

Stan fue el primero y quizá el que más díficil y a la vez más fácil lo tuvo, porque eran sus personajes. La tarea de sustituirle tuvo que ser la más titánica y osada que se recuerde... ¡la verdad es que no! Cogieron al friki de turno para continuar con su trabajo y es que cuando nadie quiere ocupar tu puesto, siempre hay un fanático de los cómics dispuesto a hacerse con él.

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