Empezamos hoy una nueva serie sobre una de las mejores editoriales que ha existido jamás: EC Comics.
Max Gaines se encontraba un día limpiando el ático de su madre cuando se encontró con una pila de viejos periódicos cuyo destino iba a ser el cubo de la basura. Era una pena, porque las tiras de prensa de aquellos periódicos le gustaban bastante y la única manera de conservarlas era de aquella manera. ¿Y si alguien las recopilara y las vendiera al público por una cantidad de dinero aceptable? Con esa idea se dirigió a Eastern Color Printing que ya estaba haciendo algún que otro experimento en este sentido y les convenció para que publicaran una cosa llamada Funnies on Parade, que más o menos es el abuelo de los comics books americanos. Por supuesto, aquello no había hecho más que empezar y poco a poco empezó a publicar más y más tiras de prensa, aquello era un filón que no había sido lo suficientemente explotado.
En 1938, Gaines se une a Jack Liebowitz para publicar tebeos bajo el sello All-American Publications, como ya conté en el post sobre los primeros editores de la DC. Fue el editor de personajes como Green Lantern, Wonder Woman o Hawkman, pero en realidad nunca estuvo muy interesado por los superhéroes. Los cómics le interesaban más desde un vista pedagógico y tenía en mente otro tipo de colecciones más didácticas como Picture Stories from the Bible, o Picture Stories from American History. El lanzamiento de estas colecciones y las buenas ventas, convencieron a Gaines que su tiempo con los tipos de mallas habían acabado por lo decidió vender su parte de la compañía a los propietarios de DC y llevarse con él las colecciones que realmente le interesaban. Así es como nace la primera EC, es decir, Educational Comics, que publicaba colecciones como las ya mencionadas u otras como Picture Stories from World History o Picture Stories from Science. Se publicaron muy pocos números de estas colecciones, no porque vendieran poco o no le interesaran a nadie, sino porque el destino iba a intervenir de una manera inesperada.
El 20 de agosto de 1947, Gaines navegaba en compañia de un amigo y su hijo en Lake Placid. De repente y sin previo aviso, otra embarcación choca atravesando su proa y Gaines tiene que tomar una rápida decisión: salvar su vida o la del hijo de su amigo. Sin dudarlo, agarra al chico y lo arroja todo lo lejos que puede para salvarle de la colisión. Por desgracia, es su último acto en vida y Gaines muere a la edad de 53 años como un héroe.
Charles tiene un hijo, William (Bill), que jamás ha estado interesado en el mundo editorial. Cuando su padre muere, Bill tiene 25 años y esta estudiando químicas. Su intención es llegar a ser algún día profesor de la materia, pero de la noche a la mañana tiene que ponerse al frente de un negocio que desconoce y del que no tiene la más mínima idea. Lo primero que se encuentra al llegar a la editorial son una serie de cómics que particularmente le horrorizan. Puede que dieran dinero, puede que tuvieran su público, pero a Bill no le apetecía publicar ese tipo de cosas que a su padre tanto le interesaban. Poco a poco va cerrando colecciones y creando otro tipo de colecciones más cercanas a sus intereses, como Crime Patrol, War Against Crime o Saddle Romances. Esto se acerca más a lo que Bill tiene en mente, pero el resultado no le termina de gustar, no termina de estar contento con todo aquello. La editorial necesita un empujón, necesita algo que la haga destacar, una seña de identidad única. Y esta iba a llegar en 1950, con la publicación de una serie de colecciones míticas.

Evidentemente Bill Gaines no estaba solo en la editorial, ya que ni tenía idea de publicar tebeos ni sabia nada de ellos. Al Feldstein, que llegó a la editorial un poco después que Bill empezó a desarrollar labores como dibujante pero muy pronto demostró que valía para mucho más, escribiendo guiones y convirtiéndose en editor de muchas series de la casa. Era la mano derecha de Bill y poco a poco fueron haciéndose íntimos amigos. Él tampoco era muy feliz publicando esas colecciones que no hacían más que seguir la estela del mercado y hablando entre ellos encontraron algo en común que podría funcionar: los seriales radiofonicos de terror (como
Es complicado encontrar un doctor más cualificado en la primera mitad del siglo XX que el doctor Wertham. Doctorado en neurología y psiquiatría, director de diferentes instituciones psiquiátricas, testigo experto en juicios de asesinos en serie, escritor de libros sobre la materia, luchador contra la segregación racial... Era lo que llamaríamos una eminencia en su campo y por lo tanto una persona a escuchar muy atentamente si señalaba que algo podría ser perjudicial para tus hijos. Y por desgracia decidió poner toda su atención en los cómics que se publicaban en aquella época. 
Hemos llegado a la conclusión que, en los cómics basados en la delincuencia, no importa si son protagonizados por vaqueros, por Superman, ocurren en el espacio exterior o son una historia de terror. Si una chica es violada da igual si esto ocurre en una nave espacial o en una pradera. 

En el número 18 de Weird Fantasy, publicado en marzo de 1953, aparece una historia escrita por Al Feldstein y dibujada por Joe Orlando llamada "Jugment Day!" Es necesario conocer el final de la misma para contaros esta "anecdota", así que antes de spoilearla vilmente, aquí tenéis
Como era de esperar, ninguno de los cómics de la EC paso la aprobación del "nuevo" comic code, ni tampoco estos la buscaban. Esos cómics no podían llevar el sello jamás y sin él se mandaron a los puntos de venta, los quioscos. Los paquetes eran devueltos sin ni siquiera haber sido abiertos, toda la New Trend había muerto de un solo plumazo. Gaines tuvo que replantearse seriamente que hacer con el negocio ya que no podía vivir de no vender un solo tebeo. Aunque los tebeos le importaban su verdadera preocupación era la cantidad de bocas a las que estaba alimentado y que se iban a quedar en la calle sin haber hecho nada malo. Así es como nació la New Direction, en donde se dejaban de lado los títulos más emblemáticos de la casa y se lanzaba una nueva serie de colecciones. Se pidió a los artistas opiniones sobre que es lo que les gustaría hacer y eso es como nacieron Piracy, de piratas, Extra! de periodistas, M.D. de médicos, etc, etc. La intención era coger las mismas ideas que les habían llevado al éxito pero adaptándolas a la "nueva" moralidad de la época. La portada de Impact, por ejemplo, es una que podría haber sido perfectamente publicada en la anterior etapa, igualmente con Aces High, Extra, etc, etc. Era prácticamente lo mismo pero con un lavado de cara.
Daba igual. El sello EC seguía estando en portada y había quedado estigmatizado de por vida. La serie que más duro fue Piracy con 7 números, el resto a duras penas alcanzo el quinto número. Alguna de esas colecciones apuntaba a que, si hubieran durado un poco más, tendríamos alguna que otra obra maestra en nuestra manos. Y así es como prácticamente murió la EC. 
