Mirad que fechas son y todavía no hemos dedicado los post de rigor al evento que más queremos del año, el
El primer Expocomic se celebró en el mismo lugar donde se celebra el actual. Por algún motivo desconocido casi nadie se acuerda de aquello y mucha gente piensa que el primero fue el de el Palacio de los Deportes de la Comunidad de Madrid. Pues no, fue allí y la verdad es que no os puedo contar mucho de aquello porque creo que solo me pase un día y ni siquiera estuve mucho tiempo, lo justo para darme una vuelta e irme. ¡Era joven e impaciente! Mi peor recuerdo del mismo son los horribles gritos del karaoke, que estaba instalado en la parte superior del recinto para que sufriera todo el mundo por igual. Fue la primera vez que me tope con aquello y acabe odiándolo a muerte, tanto que se me ha quedado marcado de por vida. Lo dicho, poco que contar, solo me pase un rato muy corto por allí.
El segundo fue uno de las más recordados y más añorados, el Palacio de los Deportes, o como sería conocido más tarde el Expofuego, después de su desafortunado incidente con las llamas. El sitio tenía sus ventajas, era muy céntrico y contaba con varios cientos de asientos (las gradas estaban en su sitio). El problema era que los stand más importantes se encontraban en la pista de baloncesto, mientras que exposiciones y salas de conferencias se encontraban dispersos por todo el pabellon, por los que los paseos arriba y abajo eran matadores. Recuerdo encontrarme con unos dolores terribles en las piernas tras pasar unos dos días allí, y también el pasar largas horas sentado en las gradas descansado.
Ese año recuerdo sobre todo a Kurt Busiek, que a pesar de ser el típico friki gordo con gafas y barba era un tipo muy afable y con muy buen rollo con todo el mundo. Y también la charla con Hernandez Palacios, una persona muy entrañable con un tremendo oficio en sus venas. Lastima que ya no le tengamos entre nosotros.
En general no fue un mal Expocomic, un poco constreñido todo, pero nada mal, parecía que la cosa iba para arriba y la calidad de invitados era bastante buena, como para rivalizar con cualquier otro salón del país. En efecto, se contaba con una subvención de la Comunidad de Madrid.
El tercer Expocomic fue en el Pabellón de Cristal de la Casa de Campo, que esta a menos de 5 minutos andado del actual recinto. Era un sitio ENOOOOOORME en el que cabían todos los stand y todavía sobraban dos tercios del pabellón. Para mi era la ubicación ideal entre los pabellones posibles de la Casa de Campo, ya que podías tirarte por allí a leer cómics en cualquier sitio y no te molestaba absolutamente nadie. Lo que pasa es que entiendo que lo que les cobraran por ese recinto sera el doble o el triple que lo que pagan por el actual, así que...
Ese año asistió Quesada en calidad de editor de la línea Marvel Knights. No estaba nada gordo y era un tipo bastante cool. Estaban con él sus amigos Jenkins y David Mack y parecía que entre ellos se lo pasaban de puta madre. Me viene a la memoria el momento en el que Jenkins soltó: “Hola Mama” señalando a una mujer anciana que se encontraba entre el público. Explicó que su madre había venido al Salón sin decirle nada, porque coger un avión desde Inglaterra a España era mucho más sencillo que irse a los Estados Unidos. Que entrañable...
También recuerdo el susto que me pegue cuando uno de los días, al llegar al salón me encuentro al cruzar una esquina con cien tios (¡no estoy exagerando!) vestidos de negro y con la cara totalmente maquillada. ¡Qué susto! Resulta que estaban jugando una partida del Vampiro, pero joder, daba miedo verlos todos juntos.
Para mi fue un buen Expofriqui, aunque la gente añoraba el Palacio de los Deportes, que se había inmolado ese año o el anterior, no recuerdo ahora.
El cuatro Expocomic es el conocido como el Expotren, ya que se celebró en la Estación de Delicias, en el Museo del Ferrocarril. En efecto, es una estación de tren antigua que ahora se utiliza como museo. ¿Os imagináis un salón dentro del museo del Prado? Pues lo mismo pero todo lleno de trenes. La verdad es que el sitio es genial y os recomiendo a todos una visita si os acercáis por Madrid, merece mucho la pena... ¡pero no para un salón del cómic! Era estrecho, lleno de agobios y costaba moverse entre las enormes locomotoras. Encima en invierno hacía un frío que pelaba allí. Me acuerdo que ese año tenía a varios amigos que era la primera vez que venían y estaban completamente asustados con lo que se encontraron. “Esto no es así todos los años”, cuantas veces repetí esa frase.
Creo que ese año se me estaba pasando la frikez de estas cosas. No recuerdo que autores fueron ese año... ah, sí, ¡Ben Raab! ¡Tremendo! El nivel esta bajando peligrosamente... Ah sí, y te regalaban el Thorion con la entrada.
El quinto y sexto Expocomic son para mi los de peor recuerdo. Se celebraron en un PATIO del centro cultural Conde Duque. Es decir, en diciembre el salón se celebrara en plena calle, ¡imaginároslo! La solución fue montar unas carpas que absorbían toda la humedad del ambiente y de la humanidad que andaba por allí y que por la noche se encargaban de destrozar todos los cómics allí expuestos. El primer día todos pagaron la novatada y perdieron gran parte de su genero, el segundo, unas lonas de plástico tapaban todos los stand. ¡Qué espectáculo!
Por suerte, estaba totalmente en el centro de Madrid y pasé los dos salones en los bares y restaurantes de los alrededores. Para mi fueron los peores salones, con diferencia. Encima parece que la subvención ya no existía y el nivel de autores traído no era nada bueno. Fue horrible, de verdad, los odió con toda mi alma y por suerte terminaron por remediar la situación.
Los últimos 3 Expocomic (y con este año cuatro) se celebraron en el recinto del siempre, el del primer Expocomic, el pabellón de Convenciones. Hemos ganado en el sitio, hemos perdido en la distancia al centro de la ciudad, verdadero problema a la hora de comer (el kebab de la muerte se ha convertido en un ritual casi mítico). Hay que reconocer que cada año parecen hacer las cosas mucho mejor y que poco a poco van introduciendo mejoras para hacerlo todo un poco más ameno. Todavía falta trabajo para convertirse en el gran salón de referencia pero no esta nada mal. No os cuento gran cosa porque podéis leer las crónicas de los tres últimos salones en la categoría de Salones de este blog, así que vosotros mismos.
¿Y este año qué tal? Pues no estoy muy ilusionado la verdad. Sé que me lo voy a pasar bien viendo a los amigos que solo se ven por estas fechas, pero por los demás no espero gran cosa, más alla de lo de siempre. Me parece bastante interesante la actividad que han preparado este año, la visita guiada de Buckingham. Espero que no me líen y pueda asistir. Por lo demás, pues a velocidad crucero, a ver si mañana me levantan un poco más la ilusión.
Por cierto, el cartel de este año de los mejores, porque alguno de los años anteriores... mejor me callo.
Por supuesto, no olvidéis que si queréis verme a mi o cualquier de los Adlateres, solo tenéis que pasaros por el stand de


