Otra manga más que se acaba y por suerte no ha durado 53 tomos ni ha degenerado en una serie donde los nietos de los protagonistas han creado una fabrica donde explotan a niños que fabrican cuadernos de muerte en serie... no demos idea.
Lo dije en su día y lo repito, ¡qué suerte que solo hayan sido 12 números! Parece una tontería pero es que muchos mangas no dan para más. La mayoría despega con una idea verdaderamente genial que da para cinco o seis y a partir de ahí a estirar la cosa de mala manera. Es lo que nos ha pasado con 20Th Century Boys, que el tema no da para veinte tomos ni de coña y es lo que hubiera pasado con este Death Note si los autores se hubieran empeñando en seguir adelante hasta que las ventas aguantaran. Incluso dentro de estos doce tomos se nota cierto estiramiento en la parte central, cuando el duelo entre genios se desvía a las tribulaciones de una corporación. El duelo intelectual y el discurso sobre la creación de un mundo mejor se deja de lado para mostrarnos como una empresa privada no dudaría en usar todas las malas artes posibles para ser la número uno. ¿Pues cómo todas, no? ¿Dónde esta la novedad? Por suerte esto no dura mucho y tras dos o tres tomos volvemos al punto de partida, L contra Kira y el ganador se queda vivo, evidentemente.
¿Qué me ha parecido el final? Pues bastante potable la verdad. En obra donde se juega al “yo sé que tu sabes que yo sé que tu sabes” hasta la extenuación la balanza se podía haber decantando hacía cualquiera de los lados. Estaba claro que el enfrentamiento final iba a tener un momento de esos de “yo soy más listo que tu”, “pero yo más”, “y yo más aún” y la verdad es que podía haber ganado cualquiera de los dos que el desenlance iba a ser el mismo, es decir, gane uno o gane otro, el Shinigami hubiera hecho exactamente lo mismo y la obra hubiera acabado así por hache o por b. Porque de la otra manera, dejas pie abierto a una continuación y, ¿cómo haces una obra redonda de esta manera?
Quiero remarcar que este manga me ha entretenido bastante a pesar de lo farragoso que ha llegado ser en alguno de sus momentos. Por increíble que parezca y a pesar de los esfuerzos por liarla una y otra vez, casi no me he perdido en ningún momento de la obra y he logrado seguir las deducciones tanto de uno como de otro en todo momento. Me han sobrado las explicaciones del final, donde te explicaban lo que tu ya sabias (sí, ya sabemos quien es Kira y como lo ha hecho todo, ¿qué era? ¿un resumen para los despistados) pero en general el tema ha ido bastante bien. Además, es uno de los poquísimos mangas cuyos tomos me han durado más de una hora cada uno. Mientras que con otros parece que estas viendo una película animada de lo rápido que pasas las hojas, con este te podías tirar un buen rato para pasar de capitulo, así que chicos, ¡nada de llevárselo al baño, mejor otras lecturas rápidas!
En cuanto a la edición de Glenat no hay ningún pero que ponerle. Ya saben como publicar mangas de sobra y han demostrado el buen hacer al que nos tienen acostumbrado. Como traductor, pues el mejor de la casa Marc Bernabé, y se agradece porque con tantos diálogos la obra se las traía (por cierto, ¿cobrara lo mismo por este que por otros mangas muchísimo más ligeros? Es decir, casi todos). El único pero que habría que poner es que no van a publicar el llamado “tomo 13”, que más que una continuación a estos doce tomos es una frikada solo para fanáticos que se lo pasan pipa con merchadising variado. Aún así, yo me lo hubiera comprado.
En definitiva, que Death Note ha muerto, ¡larga vida a Death Note! De vez en cuando se agradece que además de leer un buen tebeo, tenga la extensión adecuada. Lo he disfrutado y sobre todo no he dado a tiempo a odiarlo, como ya me ha pasado a otras veces. Enhorabuena a los autores, Tsugumi Ohba yr Takeshi Obata, por darse cuenta que ciertas cosas tienen que tener un final y que sea más pronto que tarde.

En todas las votaciones habidas y por haber en las que he podido participar de hace más de un año, siempre votaba como mejor obra extranjera a 20Th Century Boys. No tenía ninguna duda de su calidad, de su inquietante intriga, de sus sorprendentes giros de guión, del buen hacer de Urusawa y de la magnifica obra que estaba realizando. Pero de un día para otro, ¡puff!, se acabo la magia. No sabría decir en que punto exactamente, pero puede que cuando mató y resucitó a un personaje importante de la obra se le termino de ir la pinza del todo. Ahora que lo pienso resucitó a dos personajes importantes... uy, uy, uy, estamos entrando en los malos terrenos superheroicos.
