Un saludete a todos los que llegan desde su buscador favorito buscando guarrerías de Bleach o cosas similares. ¿De verdad os pone ver a vuestros personajes favoritos haciendo cochinadas? No, mejor no respondáis.
Miedo atroz tenía a hacer un post sobre Bleach tras leer los primeros números. ¡Es qué son malos, pero malos con ganas! Era un calco de Inuyasha, pero igual, igual, es decir, un chico y un chica van por el mundo cazando demonios mientras se enamoriscan. Y me lo estaba viendo venir, más de 40 tomos con la misma tontería una y otra vez, siempre a punto de cazar al malo de turno y justo en el último momento, uy, poste. Pero entonces apareció el salvador, que supongo que será o el editor de turno o la esposa del autor, que le metió un collejón de aupa y le dijo algo así como "déjate ya de tonterías y empieza a contar otra cosa" Y empezó a contar otra cosa y la cosa mejoró, pero mucho. En concreto empezó a contar...
Bleach se centra en las almas de los recién muertos que deben ser "ayudadas" para alcanzar el otro mundo. Evidentemente, donde hay "ángeles" tiene que haber "demonios" y ciertas almas que no son ayudadas se convierten en cosas muy feas que hay que finiquitar de la manera más expeditiva posible, como por ejemplo, cortándoles la cabeza. Aquí es donde entra el protagonista, que como siempre es un zopenco de tomo y lomo que sin comerlo ni beberlo es el tío más poderoso que ha parido madre. El problema es que es un poco lerdo también, y necesita la ayuda de la chica de turno que le guíe en este mundo sinuoso y le diga cosas como "Qué grande tienes... la espada" (este diálogo se da en el tebeo, donde continuamente alaban los tamaños de las espadas, ¿por qué será?). Y así trascurren los primeros tomos, un demonio por aquí, un demonio por allí, me gustas, no me gustas, tú tienes el pecho pequeño y mi amiga del cole lo tiene enorme (cierto también), etc., etc. Hasta que de repente eliminan un vértice del triangulo amoroso y la historia cambia y se convierte en otra cosa.
Durante los primeros números el autor insinúa que existe un más allá aportando pinceladas de vez en cuando. No deja nada claro, pero poco a poco da a entender que hay algo más en la serie. Así que cuando deja la tontería cazademonios y se centra en la otra vida es cuando la cosa por fin se empieza a poner interesante. Tampoco interesante de la muerte, claro, interesante en plan... ¡Caballeros del Zodíaco! En efecto, resulta que en el otro mundo, aparte de estar la gente que no tiene donde caerse muerte, hay un sistema de élite en plan capitanes y subcapitanes, talmente como los caballeros de oro y plata y adivinad... ¡los protagonistas tienen que ir enfrentándose a ellos para salvar a la diosa Atenea condenada a muerte! Perdón, perdón, a Rukia, no sé en que estaría pensado.
Es esa parte la interesante de la obra y la que supongo habrá convertido a Bleach en un fenómeno de masas. No me entendáis mal, tampoco es que sea una obra maestra llena de profundidad y mensaje, es más o menos un Naruto con otro nombre. Esto es, que las cosas se resuelven a hostias y que al final gana el tío con las mejores habilidades y con la estrategia más sorprendente. E igual que Naruto es un tebeo muy entretenido y divertido que se lee con gusto y te hace pasar un muy buen rato. Pero poco más, la verdad, no hay mucho más que rascar.
Bleach es un superventas y quizá ese tono ligero y esa falsa épica que muestran sus peleas sea la clave de su éxito. Es un tebeo para todos los públicos que parece gustar a ambos géneros y eso siempre es vital para tener a la gente de tu lado. Yo lo me estoy pasando bien, pero tampoco es la compra obligada del mes. Un tebeo para entretenerte un rato, ni más ni menos.

Ya sabéis que Prince of tennis es 
