Seguro que a muchos os parecerá algo imposible, pero Marvel fue a la bancarrota, y no hace mucho, concretamente en 1996. Hoy vamos a hablar muy por encima de la quiebra de esta compañía, ya que para tratar en profundidad este tema hay que ser economista mínimo.
Como todas las empresas del mundo, Marvel no esta en venta, pero sí viene alguien con un montón de pasta, pues toda para él. A lo largo de los años la compañía ha conocido diversos dueños y uno de ellos fue el muchimillonario Ronald Perelman que en 1989 se hizo amo y señor de todo el Marvel Entertainment group (que no solo incluye tebeos, sino también derechos televisivos y otras milongas) por solo 82,5 millones de dolares. La verdad es que los analistas de la época no entendían el porqué de aquello, pero bueno, es su dinero y cada uno se lo gasta en lo que más le apetece.
Pero Perelman no solo era un hombre con mucho dinero, también tenía una visión. Quería crear una especie de holding de ocio friki en el que única empresa cubriera varios aspectos del negocio. Por ello se hizo con:
- Fleer, una empresa que vendía cromos de beisbol (en los USA esto es casí una religión), con
- Panini... ¡sí, esa Panini! Por los cromos, supongo.
- Malibu Comics, un competidor menos en el mercado... hmm. Esto merece post aparte.
- Heroes World, una distribuidora en exclusiva para sus tebeos.
- Y un trozo muy grande de acciones de Toy Biz, los muñecajos vamos.
La jugada al principio le salió bastante bien. Perelman se encontró con el mayor boom de ventas de toda la historia de los cómics (ver post anterior) y las acciones de la compañía subieron como la espuma. Como magnate de los negocios, aquí es cuando el bueno de Ron se puso a vender bonos basura de la compañía y esas cosas cuyo entendimiento se me escapa. Pero vamos, que infló a la compañía todo lo que puso en la bolsa aprovechando los vientos de poniente.
Pero la suerte es esquiva y un día estas arriba del todo y al siguiente todo te sale mal. El catacrack de la especulación en el mundo del cómic dejó a Marvel Comics con los peores números de toda su historia. La liga de beisbol se declaró en huelga en 1994, dejando las ventas de cromos por los suelos. Y como a perro flaco todo son pulgas, las películas de la Disney tenían las peores cifras de recaudación de su historia. ¿Qué que tiene que ver con esto? Que Panini basaba gran parte de su negocio en productos relacionados con Disney y si las películas no triunfan, tu tampoco. Y lo de comprar una distribuidora en exclusiva fue una cagada de talla mundial, por un lado, sin la capacidad de poder llevar los tebeos a todos sus clientes y por otro, obligando a las tiendas a tratar con dos distribuidoras diferentes si querían tener todos sus productos... vaya, ¡como en España! Esto también da para un post otro día.
Así que la especulación bursátil y los varios desastres que asolaron a las compañias del grupo llevaron a la empresa a una guerra total entre empresarios que vieron un blanco fácil en la compañía. Recuerdo aquella época que nos llegaban noticias a cuentagotas de los USA y nadie sabia exactamente que pasaba con la compañía ni de quien era. Lo más tremendo fue cuando nos enteramos que se declaró en bancarrota incapaz de hacerse cargo de los pagos con sus proveedores.
Al final, Toy Biz, los de los muñecos, fueron quienes acudieron al rescate, viendo como sus acciones se estaban hundiendo en el fango. Tras una ardua lucha en despachos y tribunales, Avi Arad y un tal Perlmutter se hicieron con el control de la compañía, poniendo a Bill Jemas y Bob Harras al frente de los tebeos para reflotarlos. Que todos sabemos que poco a poco y con primor lo fueron consiguiendo.
Por supuesto, de la bancarrota no se sale así como así, Marvel tuvo que deshacerse e todas esas compañias que Perelman había conseguido para conseguir algo de dinerillo en caja. Ahora mismo no sé que hizo con los cromos de beisbol, ni tampoco me interesa demasiado, pero con Panini... con Panini sí que nos interesa. Marvel revendió la empresa a sus antiguos propietarios por mucho menos dinero del que habían pagado por ella. Y lo más importante, con la exclusiva de la distribución a nivel mundial de los tebeos de la Marvel durante los siguientes cinco años (hablamos de 1999 a 2004, que luego renegociaron sin problemas, ya que Panini ha reportado pingües beneficios a la Marvel en todo este tiempo). Así que ya sabéis quien tiene la culpa de que Panini venda ahora los tebeos de Marvel en España, el tal Perelman. Que el pobrecito además saco buena tajada de sus años de negocietes con la Marvel, concretamente 280 millones de dolares. Esta claro que los ricos nunca pierden.
Y esto es muy por encima todo lo relacionado con la quiebra de la Marvel. Os aseguró que el tema es tremendamente complejo y que incluso hay juicios de por medio y diversos análisis económicos que no hacen más que embrollarlo todo. Pero bueno, yo creo que más o menos o podéis hacer una idea. A ver si una día alguién publica un libro en nuestro idioma para poder entenderlo todo bien,porque por mucho inglés que sepas, leer embrollos legales en su idioma original es todo un dolor de cabeza.

Alan Moore y Frank Miller estuvieron a punto de cagarse los tebeos superheroicos de una manera que jamás habían imaginado. Seguramente habréis leído milongas del estilo que tras Watchmen ya no había más historias del genero que contar o que tras Dark Knight el héroe había muerto. Pero no, todas esas disquisiciones filosóficas están muy bien, pero en lo que se fijaron los autores de la época fue en el tono oscuro y malsano de esas obras. No es que fuera la mayor virtud de esas obras, pero en muchos calaron más el capítulo del origen de Roscharh o la pelea a hostias de Batman con Superman que el resto del mensaje que había en esos tebeos. Por ello poco a poco, los tebeos del genero fueron adquiriendo un tinte más oscuro y deprimente y llenándose de personajes psicóticos con una fijación enfermiza hacía las armas, cuanto más grandes mejor. Poco a poco, se empezó a potenciar más el aspecto de los personajes que sus motivaciones personales y la estética empezó a reinar sobre la palabra.
En el primer número del último gran megaevento de DC, Final Crisis, hay un error de continuidad garrafal referente a la muerte de un personaje. Uno puede estar a favor o en contra de ser extremadamente fiel al continuidad, pero leñes, que en un tebeo salga cosas radicalmente contrarias a otras que pasaron el mes anterior tiene delito. Al parecer en DC les empieza a importar un carajo si sus cómics tienen sentido o no, porque lo que ha pasado es culpa suya. 


