Tras el comics code para EC ya solo quedo la nada...o casi.
Como era de esperar, ninguno de los cómics de la EC paso la aprobación del "nuevo" comic code, ni tampoco estos la buscaban. Esos cómics no podían llevar el sello jamás y sin él se mandaron a los puntos de venta, los quioscos. Los paquetes eran devueltos sin ni siquiera haber sido abiertos, toda la New Trend había muerto de un solo plumazo. Gaines tuvo que replantearse seriamente que hacer con el negocio ya que no podía vivir de no vender un solo tebeo. Aunque los tebeos le importaban su verdadera preocupación era la cantidad de bocas a las que estaba alimentado y que se iban a quedar en la calle sin haber hecho nada malo. Así es como nació la New Direction, en donde se dejaban de lado los títulos más emblemáticos de la casa y se lanzaba una nueva serie de colecciones. Se pidió a los artistas opiniones sobre que es lo que les gustaría hacer y eso es como nacieron Piracy, de piratas, Extra! de periodistas, M.D. de médicos, etc, etc. La intención era coger las mismas ideas que les habían llevado al éxito pero adaptándolas a la "nueva" moralidad de la época. La portada de Impact, por ejemplo, es una que podría haber sido perfectamente publicada en la anterior etapa, igualmente con Aces High, Extra, etc, etc. Era prácticamente lo mismo pero con un lavado de cara.
Daba igual. El sello EC seguía estando en portada y había quedado estigmatizado de por vida. La serie que más duro fue Piracy con 7 números, el resto a duras penas alcanzo el quinto número. Alguna de esas colecciones apuntaba a que, si hubieran durado un poco más, tendríamos alguna que otra obra maestra en nuestra manos. Y así es como prácticamente murió la EC.
Pero un título de la editorial pudo esquivar el código de una astuta manera. Mad (una especie de El Jueves americano), que había empezado publicándose como un cómic cambio su denominación a revista y como tal, no tenía ninguna obligación de pasar por el código. Aunque la realidad es que Gaines realizo este cambio por Harvey Kurtzman había recibido una jugosa oferta de otra editorial y esta era la única manera de que se quedara en la editorial. Mad no solo sobrevivió aquella época tumultuosa sino que sigue publicándose hoy en día con muy buena salud.
La reacción del público ante aquel cambio de formato animo a Gaines a un último intento a la desesperada: Picto-Fiction. Crime Illustrated, Shock Illustrated, Terror Illustrated y Confessions Illustrated fueron las cuatro revistas que se lanzaron para esquivar el comic code y que tocaban los mismos temas que los títulos de la New Trend. Eran en blanco y negro y se animo mucho a los autores a experimentar todo tipo de composiciones gráficas arriesgadas para marcar la diferencia con sus anteriores títulos. Solo una de las cuatro llego al número 3 y desde el primer número todas arrastraron perdidas. Se había acabado todo.
En 1956, la distribuidora de EC declaro la bancarrota dejando a la editorial con una deuda de 100.000 dolares, que para la época era mucho dinero. Gaines metió su propio dinero para sacar la compañía adelante y seguir publicando MAD que fue el único título que aguanto a lo largo de los años. La EC que todos conocimos había dejado de existir y ya solo existía la editorial que publicaba MAD. Gaines vendió la compañia a una empresa que más tarde iba a ser absorbida por la Warner, asegurándose un puesto en el consejo de administración y siguiendo en la dirección de la revista.
En cuanto al resto de autores de la casa, poco a poco fueron colocándose por otras editoriales y publicando otro tipo de trabajos más... "normales". Es lo que pasa cuando se tiene talento, que la editorial muere, pero la vida continua.
En cuanto al villano de la historia, en 1959 intento publicar la continuación de la seducción del inocente, que se iba a llamar la guerra en los niños, sobre los efectos de la televisión en los infantes. Como su anterior libro había sido tan bueno y había vendido tantos millones de ejemplares, ni un solo editor quiso publicarle este. Wertham siguió publicando libros sobre diversos temas y es ironico que su último libro se titule El Mundo de los fanzines donde entre otras cosas escribe que los aficionados a la ciencia ficción y los cómics crearon una nueva forma de arte que fomentaba la comunicación y el desarrollo artístico. ¡Los fanzines eran un fuerza positiva en el crecimiento de los adolescentes! ¿Wertham contradecia a Wertham?
La publicación de este libro provoco que le invitaran a la New York Comic Art Convention en donde una horda de fans le esperaban para darle una calurosa bienvenida. La cosa se puso muy calentita cuando los gritos y las acusaciones se sucedían y Wertham decidió poner pies en polvorosa de aquello. Jamás en todo lo que le quedaba de vida escribió una sola palabra sobre cómics.
Y así es como termina la historia de una de las más grandes editoriales que ha existido jamás. Que no descanse en paz y se siga reeditando su material por toda la eternidad.

En el número 18 de Weird Fantasy, publicado en marzo de 1953, aparece una historia escrita por Al Feldstein y dibujada por Joe Orlando llamada "Jugment Day!" Es necesario conocer el final de la misma para contaros esta "anecdota", así que antes de spoilearla vilmente, aquí tenéis 

Hemos llegado a la conclusión que, en los cómics basados en la delincuencia, no importa si son protagonizados por vaqueros, por Superman, ocurren en el espacio exterior o son una historia de terror. Si una chica es violada da igual si esto ocurre en una nave espacial o en una pradera.
Es complicado encontrar un doctor más cualificado en la primera mitad del siglo XX que el doctor Wertham. Doctorado en neurología y psiquiatría, director de diferentes instituciones psiquiátricas, testigo experto en juicios de asesinos en serie, escritor de libros sobre la materia, luchador contra la segregación racial... Era lo que llamaríamos una eminencia en su campo y por lo tanto una persona a escuchar muy atentamente si señalaba que algo podría ser perjudicial para tus hijos. Y por desgracia decidió poner toda su atención en los cómics que se publicaban en aquella época. 
Evidentemente Bill Gaines no estaba solo en la editorial, ya que ni tenía idea de publicar tebeos ni sabia nada de ellos. Al Feldstein, que llegó a la editorial un poco después que Bill empezó a desarrollar labores como dibujante pero muy pronto demostró que valía para mucho más, escribiendo guiones y convirtiéndose en editor de muchas series de la casa. Era la mano derecha de Bill y poco a poco fueron haciéndose íntimos amigos. Él tampoco era muy feliz publicando esas colecciones que no hacían más que seguir la estela del mercado y hablando entre ellos encontraron algo en común que podría funcionar: los seriales radiofonicos de terror (como
Max Gaines se encontraba un día limpiando el ático de su madre cuando se encontró con una pila de viejos periódicos cuyo destino iba a ser el cubo de la basura. Era una pena, porque las tiras de prensa de aquellos periódicos le gustaban bastante y la única manera de conservarlas era de aquella manera. ¿Y si alguien las recopilara y las vendiera al público por una cantidad de dinero aceptable? Con esa idea se dirigió a
¡No sabía nada de esto! Es la expresión que he oído más con respecto a la verdadera vida de Bob Kane. Este es uno de esos casos típicos donde la historia la escriben los vencedores y esta claro en esta historia quién se llevo todos los triunfos, las cuarenta en oros y el reintegro. Kane se ha dedicado todo su vida a contar las cosas de una manera, luego de otra, y luego de la contraria. En su propia autobiografía hay varias cosas que simplemente no tienen ningún sentido ya que contradicen otras cosas que cuenta, pero así es todo en la vida de este hombre. Es por eso que, aunque haya bastante fundamento en los post que habéis leído estos días, yo los pondría en cuarentena a la espera de saber si algún día descubriremos toda la verdad y sola la verdad.
A Finger jamás le falto trabajo en National. Creditos de creador no le dieron, pero como era costumbre en la editorial, si eras un buen chico, entregabas tu trabajo y no te quejabas demasiado, siempre tenías un nuevo encargo esperandote. No solo hizo bastantes historias del cruzado enmascarado, sino que también hizo guiones para Superman, Green Lantern, Green Arrow, etc, etc. Incluso llegó a hacer algún guión puntual para la compañia que aún no era demasiado rival, la futura Marvel. Finger siempre tuvo trabajo suficiente para llevar un plato de comida a casa, y nunca se quejo de ello.
Mientras Batman literalmente estaba
Jerry Siegel y Joe Shuster estan buscando aliados en
Kane era un hombre estudio, o más bien un hombre que tenía un estudio a su cargo que le ayudaba a producir sus historias. Esto era algo normal de la época, todos los dibujantes tenían una o varias persona consigo para hacer los fondos, escenas de transicion, etc, etc. Pero este en concreto tenia una pequeña salvedad: era "secreto". Es decir, todo el mundo sabia que Kane tenía un grupo de ayudantes, pero este hacia todo lo posible por ocultar sus nombres y mantenerlos en el anonimato, lo que conocemos como "negros". A día de hoy todavía no se sabe exactamente cuantos de esos dibujantes pasaron por aquel estudio ni que trabajo hicieron exactamente, ya que incluso Kane intento que no se conocieran entre ellos para que no pudieran plantearle ningún tipo de problema al enterarse unos los que cobraban los otros. Hasta muchisimos años despues no se supo que dibujantes de la categoría de
National (DC comics) se encontraba en la cresta de la ola, Superman había sido un éxito arrollador y la editorial ya pensaba en ampliar más aún su mercado. Necesitaban un personaje para Detective Comics que significara lo mismo que Superman para Action Comics y el hombre para ese trabajo era nuevamente Vin Sullivan, que se dirigió a su colaboradores pidiéndole todo tipo de propuestas para encontrar el nuevo bombazo editorial. Era un viernes y Bob Kane vio ante sí la oportunidad que tanto tiempo llevaba esperando, así que le prometió que el lunes llegaría con la nueva estrella bajo el brazo. Kane se reunió con Finger y durante todo el fin de semana estuvieron trabajando codo con codo, día y noche. para crear al personaje que todos conocemos como Batman. Pero, ¿quién hizo qué? ¿Quién tuvo la idea inicial y quién le dio forma? Pues aquí es donde empiezan los primeros problemas, ya que según quien cuenta la historia, las cosas pasaron de una manera o de otra.
Fuera como realmente fue, el lunes por la mañana Kane se planto delante del editor con un montón de bocetos y diversos borradores. Sullivan, que debía ser el tipo con mejor ojo de la industria, dio el visto bueno a todo lo que Kane le trajo y rápidamente le encargo una historia mensual de seis paginas para la serie. Como no podía ser de otra manera, a Kane se le enseño el contrato estandar de la casa,
Robert Kahn era otro más de esos jóvenes dibujante que habían crecido en el neoyorquino barrio del Bronx. Su fecha de nacimiento se sitúa entre 1915 y 1917 y es un completo misterio debido a que el propio Kane utilizó este dato a su beneficio en negociaciones posteriores a las que llegaremos mucho más adelante. Compañero de instituto de Will Eisner, había atravesado las mismas penurias que este y sobre todo la misma Gran Depresión que asolo la economía. Había tanta pobreza a su alrededor que se obsesiono con la idea de hacerse rico a cualquier precio, sin importar a quien tendría que pisar ni como. Tras diversos trabajos de medio pelo que estaba claro no iban a hacerle rico decidió dedicarse complemente a su principal afición, el dibujo. 
