Voy a dar un pequeño repaso a la distribución de las dos grandes Pes y sus encuentros y desencuentros con los libreros, esos malvados seres culpables de todo.
¿Distribución? ¡Y a mí que me importa! A ese hueso con los libreros, que yo solo quiero el tebeo en la estantería de mi tienda y todo lo demás me importa un pimiento. Ay amigo lector, no hace falta ser tan pasota pues la distribución te afecta y puede acabar decidiendo gran parte de lo que te llevas a casa. Pasa, pasa, ponte cómodo, siéntate en un cómodo sofá, sírvete una copa y prepárate a escuchar este relato espeluznante.
El caso Panini o durmiendo con mi enemigo.
El talón de Aquiles de la editorial en nuestro país ha sido siempre la distribución. Por un lado, SD se encarga de llevar los tebeos a las librerías especializadas, y por otro lado Logista se encarga de llevarlos a los quioscos. Seguramente estos nombres no te suenan gran cosa, solo decirte que la última pertenece al Grupo Planeta, con todo lo que eso conlleva, como la cuestión de confiar en tu competidor directo...
Curiosamente, esa cuestión no ha sido el mayor problema con el que se ha tenido que enfrentar la editorial, ya que la competencia feroz entre ambas distribuidoras ha sido la que la ha llevado por la calle de la amargura. En teoría cada una de ella tenía su propio canal, una librerías, otra quioscos, y sus propios plazos de entrega, una especie de ventana de videoclub. Pero la realidad es otra y una se metía en el terreno de la otra (muchas tiendas también reciben distribución como si fueran quioscos) mientras la otra entregaba los cómics antes de plazo para colocar su producto sin problemas. Esta situación, que es una especie de guerra fría entre superpotencias, fue poco a poco haciéndose más incomoda para la editorial, empujándola a buscar una serie de soluciones que impidiera distribuir el mismo tebeo por ambas empresas. De ahí nacieron todo tipo de ediciones especiales, limitadas, exclusivas, etc, etc. Ediciones de esas cuyo número uno va exclusivo a librería especializada y cuyo número dos aparece en los quioscos de toda España. ¿Absurdo? Pues ya veis de donde nacen ese tipo de situaciones. Cualquier cosa rara que veáis en vuestra librería, pensar mal y acertareis y lo mismo con el paulatino abandono del quiosco, quitas un poco a una por aquí, le das a otra un poquito más por allá.
Pero ojo, que todas estas cosas ocurren como acuerdo tácito entre todas las partes. No se saca una edición rara si no piensas que la vas a vender por mucho que te pise el cuello la distribuidora. Los criterios comerciales también tiene su peso en esta película, al igual que la distribución. Sumas un poco por aquí y otro poquito por allá y te van saliendo la suma de todas las partes. SD no impone, pero si aconseja, y Panini no acepta imposiciones, pero si se deja aconsejar muy gustosamente, y tal o cual formato puede haber sido una idea del uno o del otro, porque al final resulta que los libreros con quien están en contacto es con SD, que se encarga de actuar como mensajero para hacer felices a todas las partes. Ahora mirad las estanterías y comprobar si somos todos felices.
Resumiendo podríamos decir que este es la coronar de espinas o de rosas que lleva Panini dependiendo del día y de lo que venda. Que una cosa es sentirte oprimido siendo pobre y otra sacando pingües beneficios, que cada cual saque sus propias conclusiones.
El caso Planeta, coge el dinero y corre
Planeta no tiene ninguno de los problemas anteriores ya que cuenta con su propia distribuidora, por lo que todo queda dentro de la casa. Sin embargo esto no es ningún impedimento para probar todo tio de formulas para buscar la máxima rentabilidad y sobre todo el beneficio rápido. Pero para entender que es lo que están haciendo tenemos que explicar un poco como funcionan los pedidos para los libreros. Si ya te sabes esta historia salta al siguiente párrafo.
Unos meses antes de que el tebeo salga a la calle el librero pide x ejemplares del número en cuestión. Pasado el tiempo los recibe, los pone a la venta, se lleva entre un 20% y un 30% del precio de portada y devuelve los que no ha vendido. Evidentemente la distribuidora no permite que juegues a la ruleta con la cuota de pedidos. No le pueden pedir un mes 5 ejemplares, 200 al siguiente y 10 al siguiente, ya que lo quiere la distribuidora es vender y no tener de vuelta 190 ejemplares al almacén por la gracia de un librero. Por eso se les cobra a los libreros los gastos de envío de los ejemplares de vuelta y por eso te pueden ajustar la cuota unilateralmente a su propio criterio (a veces totalmente absurdo, hay miles de historias de terror en este tema). Aún así no resulta raro que de vez en cuando se pida un poco más porque salga Lobezno en la portada ya que siempre tienes la oportunidad de devolverlo y minimizar al máximo las posibles perdidas.
Como era de esperar, este sistema tiene bastantes excepciones, siendo la más notoria la de los salones de cómic, donde si quieres tener los tebeos el mismo día que se abre el salón tienes que adquirirlos sin derecho a devolución. Unos días más tarde ya te llegara la distribución normal, la que puedes devolver, pero si estos no lo vendes te los tienes que comer. Aquí es donde entra en juego la experiencia del librero para buscar el equilibrio entre lectores que vienen como locos a por sus dosis el primer día del salón y aquellos que no les importa esperar unos días.
Tras esta “breve” introducción ya podemos decir que Planeta esta aplicando a una serie de títulos (como los CDC o los Absolute) lo de “sin derecho a devolución” Eso sí, con una serie de diferencias, como que el porcentaje que se lleva el librero es del 50% y no existe una futura reposición, es decir pide ahora a muy buen precio o calla para siempre.
La verdad es que este sistema parece muy ventajoso para el librero y si hacéis cuentas lo veréis. Le cojo prestado un ejemplo a Ivan: pides 8 tebeos, vendes 4, cubres costes, saldas los otros 4 a 10 euros cada uno y 40 euros que te llevas limpios. Son cuentas correctas y muy factibles que incluso pueden llevar al librero a ser temerarios y pedir más de lo que puede vender sabiendo que luego con los saldos sacara un pico bastante interesante. Pero resulta que en realidad los libreros son cobardes y supersticiosos y ajustan esta clase de pedidos a la baja buscando más no perder dinero que arriesgarse a un beneficio dudoso. Llevó unos días preguntado a la gente sobre este tema y la mayoría coinciden en que este tipo de tebeos o se encuentran agotados en sus tiendas o hay que pedírselos al librero por adelantado. Hay que tener en cuenta que el stock que almacenan las tiendas hoy en día es brutal (sobre todo con el manga). Aunque ninguna le haga ascos a tener 100 Watchmen en la trastienda, que tarde o temprano se venderán, no le haría mucha gracia tener la misma cantidad de Detectives Marciano, sea una colección extraordinaria o no.
Por ello y debido al carácter conservador de nuestros libreros se puede preveer que a la larga esta medida puede ir disminuyendo el número potencial de lectores ya que no todos tendrán acceso a ciertas colecciones. Sin embargo a corto plazo es muy ventajoso para la editorial, por un parte ingresan inmediatamente el dinero sin esperar a las devoluciones y por otra imprimen única y exclusivamente lo que venden, ajustando los costes al máximo. Si os fijáis esto se asemeja mucho al modelo americano del Previews, ¿y queremos ir hacia ese sistema?
Como habéis podido ver, tanto este sistema como el utilizado por Panini (que también tiene algún que otro título sin derecho a devolución) tiende a convertir al librero en el verdadero cliente, haciendo que las editoriales no necesiten tener en cuenta al lector final. Una lastima para nosotros, una victoria para ellas. Pero esto es lo que hay y aquí si que no pintamos absolutamente nada.