Pues no he podido ir al salón. ¿ Vosotros tampoco ? Pues lloremos juntos.
Siempre que uno no puede ir a un salón, le da rabia, mucha rabia. Se siente como si estuvieran montado una fiesta muy divertida en alguna parte y él no ha podido asistir. Siente envidia por todos aquellos que han podido ir y vive como un fin de semana triste y apagado. En el caso de que vivas pendiente de Internet, es aún mucho peor ya que visitas una y otra vez tus páginas web favoritas y ves que ninguna se ha actualizado, que están todos en el salón. Si al menos bloguearan desde allí... pero ni eso. Pero, ¿ qué ocurre si vas ? Que te quejas de todo, que el salón te parece una porquería, que es siempre lo mismo de todos los años, que sólo les interesa vender, que salen demasiadas novedades, etc., etc.
En definitiva, el salón nos hace infelices a todos. Unos porque van, otros porque no van, aquellos de más allá porque piensan que se podrían hacer mejores salones, esos del otro lado porque se quejan por todo y así hasta el infinito. Somos gente de culo inquieto y cuando se celebra un acto de este tipo, que debería ser una fiesta para todos nosotros, sale el friki que todos llevamos dentro y nos comportamos como auténticos hooligan. Y eso que hay gente que se lo pasa muy bien, yo mucho la verdad, pero siempre tenemos que estar al pie del cañón, y quejarse es la manera que más nos gusta a los españolitos de a pie.
Pues eso, este fin de semana para el resto de mortales que nos estén allí será... como siempre. La pila de lectura habrá aumentado varios centímetros más, el dinero de la cartera habrá disminuido otro tanto, y no nos queda otra que ponernos a leer tebeos... o a vivir un poco la vida hombre, que el mundo no se acaba en las viñetas, hay muchas cosas que hacer en la vida y moverse del sofá a veces hasta resulta beneficioso. Yo no sé que voy a hacer estos días, pero seguramente salir de casa y disfrutar de la familia todo lo que pueda.
Lo bueno es que si no voy me libro de... ¡la depresión post-salón! En efecto, la calidad de las ediciones que aparecen en el salón suelen ser tan bajas que entre eso y el subidón de adrenalina que le pega a uno por estar todo el día allí metido, viene uno con el bajón y si tiene un blog, pues pasa lo que pasa siempre, que una semana llena de caras largas e ideas negras. ¡Pero este año no será así! No hay mal que por bien no venga.
Pues eso, nada más. Que los que estén allí lo disfruten, ya iremos viendo las fotos del mismo la semana que viene. A mis compañeros blogueros de la quedada, un saludo a todos, que sepan que me gustaría estar allí pero no puedo. Y lo mismo para todo el mundo, pasároslo bien que sólo quedan dos días. A ver si el año que viene puede ser, espero.


