¿No son bonitos los mangas de temas raros? Cuando me entere que había uno sobre un tipo que hacía pan y se ponía a disputar torneos con otros panaderos, corrí como un loco a la librería a comprármelo. Así que cuando me llego un mail de la editorial hablando de este manga no pudo por menos que gritar: ¡yo quiero leer eso!
No creo que muchos de nosotros nos hayamos leído el Así habló Zaratustra de Friedrich Nietzsche (la verdad no conozco a nadie que lo haya hecho, bueno, conozco a Angosto, seguro que él sí que lo hizo) porque tiene una pinta de ser algo bastante duro, como todos los libros de filosofía, vaya. Así que trasladar un libro lleno de ideas bastante densas a viñetas es algo que se antoja complicado como poco y cuando abres el tebeo en cuestión y empiezas a ver una especie de discurso elevado se te cae un poco el alma a los pies porque temes lo peor. Pero esto es una manga y por encima de todo debe entretener al lector y tras ese pequeño susto inicial, los autores nos empiezan a contar la historia de un niño abandonado que es adoptado por un cura y su mujer y que al crecer descubre que la vida no es tan bonita como debería y empieza a dudar de todo lo que un día daba por supuesto.
Es bastante agradable comprobar que en vez de marcarse una obra pesada y profunda han decidido tirar por la calle de en medio y contar una historia entretenida aderezada con toques filosóficos. No es que sea la cosa más interesante del mundo ni tampoco nada que no se haya visto antes en bastantes tebeos, pero como acercamiento a la filosofía desde un punto de vista profano no esta nada mal. Es sobre todo un tebeo bastante curioso y supongo que para los estudiantes de la materia sera una autentica maravilla (o no, quien sabe), porque el tebeo en principio no parece destinado al lector habitual de manga de toda la vida. Por un lado porque su sentido de lectura es occidental (que supongo muchos agradecerán) y por otra porque el precio es un poco elevado, 9,80€ por 200 páginas. No es lo mismo que cuesta un Naruto, pero claro, tampoco el publico es el mismo. Además, me imagino que este tipo de títulos entra en mejor en una biblioteca que un Dragon Ball, por poner un ejemplo.
Aparte del precio, el otro punto negativo que tiene el tebeo es que los autores no están acreditados por ningún lado. Esta el traductor, el que diseño la portada, el que hizo la rotulación, pero ni una pista de quien dibujo y escribió esto. Supongo que sera el propio Friedrich que se levanto de la tumba y en su locura se puso a dibujar manga.
Por último, destacar la gran campaña de promoción que esta haciendo la editorial con la obra. Aparte de moverse por todos los blogs habidos y por haber (sí, copia de prensa) y no solo por los grandes, han creado un divertido concurso en el que la gente tiene que enviar fotos con sus bigotes, a lo Nietzsche, ¡qué locurón! En serio, resulta que las editoriales que no están metidas de lleno en esto del cómic son mucho más imaginativas que las que llevan años sin moverse de la poltrona. Muchos deberían aprender de como se promociona una obra.
Resumiendo, una lectura recomendable y bastante curiosa. Más entretenida de lo que parecía en principio, pero tampoco para tirar muchos cohetes. No te va a hacer leer libros de filosofía, pero alguna idea interesante seguro que se te queda. A ver si la editorial se anima a sacar libros de temática parecida, si son tan entretenidos como este al menos merecerán la pena.


