Arriba, arriba, abajo, abajo, izquierda, derecha, izquierda, derecha, B,A... ¡epic combo! O lo más parecido que tenemos a eso en el mundo del cómic: leer un zoo en invierno tras una vida errante.
¿No os ha pasado nunca que tras leer un cómic maravilloso no tenéis ganas de leeros otro porque no sera ni la mitad de bueno? ¿Por qué todos los cómics no pueden ser al menos la mitad de buenos que ese que os ha dejado tan buen sabor de cosas? Al final la vida sigue y te echas cualquier cosa al buche y a seguir adelante, hasta encontrar la próxima obra maestra. Pero en este caso concreto, es posible encontrar un cómic, que aunque no sea igual de bueno que una vida errante, sí que comparte temática y estilo, y ese es un zoo en invierno de Jiro Taniguchi.Taniiiiii... guchi... guchiiiiiiii... tani... Que bien quedaría un celebrities de este hombre.
Un zoo en invierno, editado aquí por Ponent Mon, trata sobre la vida de un ayudante de un estudio mangaka que entabla una relación de amor/amistad con una chica cuya enfermedad no le deja disfrutar de una vida plena. ¿Suena aburrido y peñazo? Pues si eres de lo que piensas así, ya estas expulsado de este blog, porque aquí adoramos a taniguchi... amamos a taniguchi... y esas cosas. Hablando en serio, un zoo en invierno es una gran obra que sin embargo se me antoja como una obra menor dentro de la trayectoria del autor. Es un poco lo mismo de siempre, es decir un relato intimista y con un gran desarrollo de personajes que se centra más en contarnos que es lo que siente cada personaje que en lo que hace, a pesar de que, si lo comparamos con otras de sus obras, es una trepidante novela de acción. Quizá tiene mucho que ver lo que dice el papa carcelero, que habiendo salido después de una vida errante, no la apreciemos en su justa medida. Pero yo creo más bien que la culpa la tiene el propio Taniguchi que no le ha salido un tebeo tan redondo como los de siempre. Muy por encima de la media, pero un poquito por debajo de la excelencia del autor. Es más, incluso me cuesta clasificar este tebeo como una gafapastada de las que hace este autor, ya que tiene partes increíblemente entretenidas.
Resumiendo, que lo recomiendo, que esta bastante bien y que esta a medio camino de lo que Taniguchi puede dar, aunque tiene pasajes verdaderamente preciosos. La parte final, cuando vuelve a encontrarse con la mujer que huyo al principio es absolutamente deliciosa. En serio, un cómic tras el otro, es la mejor manera de ir bajando lentamente el nivel hasta llegar a la mediocridad que nos domina hoy en día.
Y el siguiente post ya sí, los precios desorbitados de estos tebeos.


