En los USA están a punto de llegar al ecuador de Blackest night, la saga que todo amante de DC estaba deseando leer... o más bien esperando que fuera más decente que los últimos timo-eventos de la editorial. Esta vez parece que sí, pero con matices.
A estas alturas supongo que sabréis de que va la saga de marras, pero para los rezagados un resumen rápido: unos misteriosos anillos negros salidos de la nada están resucitando a todos los muertos del universo DC convirtiéndolos en una especie de zombies superpoderosos. Y se pegan de hostias con los buenos. Y ya esta.
Aunque realmente esta saga viene de mucho más atrás y su nombre real es la guerra de la luz. Trata sobre una serie de bandos, cada uno con un anillo que realza una series de características, que no pueden convivir los unos con los otros ya que algunos de esos anillos se centran en aspectos negativos como el miedo, la avaricia o la rabia. Desde la Sinestro Corps Wars, el universo de las linternas ha estado inmenso en una serie de escaramuzas interminables que no han hecho más que complicarse con la aparición de más y más anillos diferentes. La aparición de los anillos negros solo es un capítulo más dentro de la saga, pero es uno de los más emocionantes.
Dicho todo esto, Blackest night es la cosa más entretenida, divertida y emocionante que te puedes echar a la cara. Cada tebeo de la saga o de los Green Lantern lo leo con muchísimas ganas y tras terminarlo te deja con ganas de muchos más. Así que a ese respecto, chapeau por DC, Didio, Johns, Reiss y la madre que los parió. Es una gozada.
Pero... siempre hay un pero claro, una vez acabada su lectura, te sientas en tu sofá favorito y empiezas a reflexionar sobre lo que has leído y ves que algo no cuadra. Y agarras a tus conocidos por internet y les empiezas a comentar algunos detalles de lo que has leído y te empiezas a dar cuenta que hay cosas realmente absurdas, que muchas situaciones no tienen ni pies ni cabeza y que muchas veces todo se reduce a un pim-pam-pum que no lleva a ninguna parte. Es en ese momento cuando tienes una lucha interna entre "pero a mi me ha gustado" y "pero es que esto tiene más agujeros que un queso de gruyere". ¿Qué es lo que pasa aquí?
Pues lo que pasa es que los tebeos de Johns se disfrutan enormemente cuando los lees pero una vez acabada su lectura no te deja un gran poso de pensamientos en tu cerebro. Te lo has pasado bien, lo has disfrutado mucho, pero no tienes la misma sensación que cuando te lees algo más profundo y con mensaje. Blackest Night es un cumulo de peleas página tras páginas perfectamente orquestadas pero que no llevan absolutamente a ninguna parte. En cada numero pasan cientos de cosas emocionantes, tanto que a veces estas apunto de jalear a tus héroes, pero una vez llegada la última página se acabo el disfrute. Es como esas películas veraniegas de acción que te hacen pasar un rato muy divertido mientras devoras palomitas, pero de las que seis meses más tardes no te quedara ningún recuerdo. Ojo, que a mi no me parece un defecto, sino una gran virtud, ya que Johns es uno de los muy poquitos de la última década que sabe hacer tebeos de DC entretenidos e interesantes. Yo quiero que este en la editorial toda la vida y que se marque sagas de estas a menudo, pero me falta un algo para que se conviertan en esos tebeos que disfrutas durante muchos años.
Lo dicho, yo estoy disfrutando mucho con esta noche más oscura. Es un tebeo muy entretenido y eso es algo que no pueden decir muchos hoy en día. Tiene sus defectillos, claro, pero nadie es perfecto.


