Ya habéis podido leer por vosotros mismos como fue el proceso que llevó a la creación de Superman y como fue la vida que llevaron sus autores en torno al personaje. Es el momento de tener una mínima reflexión? ¿Quienes fueron los héroes y quienes lo villanos?
Cuando me acerque en un principio a la vida de estos dos muchachos que soñaron con comerse el mundo y el mundo se los comio a ellos, esperaba encontrarme con un relato de una vida llena de penurias y desengaños. Y sí, hay muchas penurias y muchos desengaños, pero también hay buenos momentos y alegrías, hay un poco de todo. Pero vayamos por partes.
¿Actuó mal DC con la pareja? Pues sí, pero más que nada por no tener un poco de mano izquierda con los chicos. Como se demuestra al final, lo que querían los autores era reconocimiento y algo de pasta, cosa que les fueron escatimadas durante gran parte de su vida. El tema de los derechos era algo habitual de la época y no se sabe donde hubiera llegado Superman sin DC o DC sin Superman. Es posible que el personaje hubiera vendido por si solo los primeros años, pero si sus autores hubieran seguido encargándose de él, seguramente hoy seria uno más de esos personajes que desaparecieron tras la segunda guerra mundial. No quiero decir con ello que no se merecían tener su parte, pero el problema con este tipo de personajes es que los realizan tantos autores que al final uno no sabe quien se merece más los derechos. Resumiendo, que los autores se merecían tener un tanto por ciento fijo en en todo lo que se lanzara, pero de ahí a poseer todos los derechos, pues ahí un mundo.
De todas maneras, no penséis que estamos hablando aquí de pobretones. En sus primeros años, tanto Jerry como Joe ganaron mucho dinero, tanto por las ventas de los tebeos como de las tiras de prensa. Creo recordar que incluso existen fotos de la casa que se compraron, de los muebles que tenian y de lo acomodado que vivían. Tenían una buena vida y podrían haber vivido muchos años de las rentas. Pero claro, si ellos eran millonarios, por llamarlo de alguna manera, sus jefes eran multimillonarios y eso era lo que escocia. Que mientras ellos se curraban las páginas, otros que no "hacían" nada se lo llevaban calentito. Es todo cuestión de puntos de vista, pero todos podrían haber vivido muy bien si hubiera sabido llegar a un acuerdo. Pero les pudo la avaricia a todos y paso lo que paso.
La parte final del relato es lamentable y ahí no hay peros que valgan. Quizá los chicos podrían haber ahorrado algo de dinero para no vivir al borde de la miseria, pero no tiene perdón que la editorial los abandonara a su suerte. Pero es lo que hemos hablado ya bastantes veces de DC y su trato especial con la "familia". Si estabas con ellos, te cuidaban para toda tu vida, si estabas en contra, te hacían la cruz. Y Jerry, sobre todo Jerry se enfrento a los jefes y eso fue algo que no se les olvido en la vida.
Por suerte el final es más o menos feliz y sobre todo un gran paso adelante en el reconocimiento de los derechos de autor. La situación en la que se encontraban los dos autores hizo darse cuenta a muchos otros lo que les esperaba al final de sus vidas y que más les valía empezar a moverse antes de que fuera tarde.
Bueno, ahora dos o tres días de post normalitos y luego, ¿seguimos con los juicios entre otros de Superboy? O si no lo dejamos para el verano que viene, como veáis.

En concreto me refiero a las palabras del propio Kirkman en
Se acabo el Ultimate Utcon IV señores. ¿Sabéis esas cosas que cuando le estáis dando vueltas en vuestra cabeza suenan muy bien pero luego cuando os ponéis a hacerlas veis que no funcionan? Pues eso es lo que que me ha pasado con el Ultimate de este año. La idea me pareció buena, creía que se podían plantear cosas interesantes, pero después de escribir el primero y comprobar que muchos de vuestros comentarios contenían ideas más interesantes de las que me había planteado, pues se empezaron a quitar las ganas. Y es que simplemente no ha salido como esperaba y sobre todo no me he divertido escribiéndolo. Al día siguiente de escribir el segundo me di cuenta que no tenía ganas de seguir y ahí se quedo, y no me arrepiento, al contrario, mejor dejarlo antes de seguir forzando las cosas hasta el límite. 
