Ay, Quesada, quesadita, cuantas tardes de entretenimiento nos ha dado a todos... poniéndote a parir. Y es que allí por donde vaya, Quesada no deja indiferente a nadie.
Hay una gran diferencia entre los editores de los que hemos hablado estos días y Joe Quesada: sigue en el cargo. Es un detalle insignificante, pero al resto los podemos juzgar desde la perspectiva que da la historia y al bueno de Joe todavía le quedan cosas por hacer que podran auparle a los altares o hundirlo en los infiernos. Por lo pronto, escribir este post dentro de un año significaría hablar del segundo editor más longevo de toda la historia de Marvel, honor que todavía ostenta Shooter. Y eso aunque parezca una tontería es algo bastante significativo y que habla de la capacidad de Joe para mantenerse en el cargo. Pero hagamos lo que podamos y sobre todo empecemos por el principio.
La carrera de Quesada va ligada de una manera u otra a las decisiones tomadas por los editores de Marvel y sus respectivos jefes. Su primer trabajo en la industria fue ser colorista para Valiant, la editorial montado por Shooter tras su marcha de Marvel. Aunque dibujar lo que se dice dibujar no lo hizo nunca en esa editorial sino en DC, donde poco a poco empezó a destacar debido a que no era tan malo como todos esos dibujantes clónicos de Jim Lee que surgían hasta debajo de las piedras. Poco a poco le fueron encargado trabajo la mayoría de editoriales y se convirtió en uno de esos hot artist que tiene problemas con esa cosa llamada fechas de entregas. Quizá fuera por no tener un jefe agobiandole o porque le surgieron verdaderas inquietudes dictatoriales editoriales, Joe se monto con su amigo Jimmy Palmioti su propia editorial, Event Comics. En ella crearon espectaculares como personajes como Ash, el superbombero, o Painkiller Jane, con el novedoso poder de curarse todas las heridas (y cuya serie de televisión he sufrido enormemente).
Por algún motivo desconocido en Marvel decidieron contar con ellos como una especie de subcontrata para llevar varios títulos de la casa (¿Veis como Harras era malvado? ), en concreto los que pasarían a formar parte del sello Marvel Knights. El hecho de ser una especie de reino independiente dentro de Marvel, les sirvió a Quesada y Palmiotti para fichar a una serie de autores que raramente habrían trabajado en Marvel para el editor que ocupaba el cargo en ese momento, sea porque eran considerados muy raritos o porque tenían su más y sus menos con Harras. Entre ellos Garth Ennis, Steve Dillon o Grant Morrison, a los que prácticamente se les dio carta libre para hacer lo que quisieran. También tuvo la genial idea de contar para los guiones de Daredevil con Kevin Smith, que entonces molaba, y con Brian Michael Bendis, que como todavía no habia repetido el mismo esquema ciento diecisiete veces prometia bastante. Sea como sea, los Marvel Knights era el sitio donde pasaban cosas interesantes en Marvel. O en otras palabras: Marvel Knight molaba, mientras el resto del universo Marvel languidecia bajo la ineptitud de un editor que se había quedado estancado en el siglo XX. Pegarle la patada a Harras era cuestión de tiempo y darle el mando a Quesada era el movimiento más lógico y natural: estaba en la onda. Así que en agosto del año 2000, Joe ascendió a los altares y se puso a dirigir aquello junto con Bill Jemas, que era una especie de ejecutivo tocapelotas con mucha pasta y mucho tiempo libre y que también era el presidente de la compañía.
Jemas era un... un eso. Bueno no, más bien era un parachoques para todas las ideas de bombero que se les ocurrían entre los dos. Por ejemplo, el universo Ultimate. Ya, ya, seguro que muchos decis que eso fue un gran idea y se hicieron grandes tebeos y etc, etc., y todo eso me parece bien. El problema es cuando creas la línea, pones bien grande en el primer número "Ultimate Spider-man creado por Bill Jemas y Brian Michael Bendis" y te dedicas a decir, que esos tebeos sí que son buenos e interesantes, no como los viejos y aburridos de toda la vida. Y es que Jemas tenía la bocaza más grande que se ha visto jamás en el mundo de los cómics y termino cabreando a todo el mundo, tanto aficionado como profesional. Por eso cuando le hicieron la cama y le arrebataron la presidencia, todo el mundo suspiramos aliviados. O no tanto, que Quesada era de la misma cuerda pero sin ser tan bocazas.
¿Cómo calificar la labor de Joe? Si lo miramos desde el punto de vista de los datos, ha hecho una labor magnifica. Ha elevado las ventas de la mayoría de las colecciones, ha atraído la atención de los medios una y otra vez, ha logrado que los mejores autores trabajen para la editorial, ha vapuleado a la competencia, etc, etc. Vamos, que su labor como editor en términos generales puede ser considerada como buena. Ahora bien, si nos vamos metiendo en varias de sus decisiones es cuando vamos encontrado ciertos puntos muy negros que estropean gran parte del buen trabajo realizado. Lo que nos pilla más cercano ahora es el destrozo que ha hecho con Spiderman, más doloroso aún si cabe después de haberle dado carta libre al mejor autor que ha tenido el trepamuros en años, JMS. Aquí es donde Quesada muestra ciertos ramalazos de editor dictatorial a lo Shooter. Tan pronto da carta blanca a los autores para hacer lo que quieran con los personajes como les impone ciertas decisiones totalmente absurdas e incoherentes. No le importa que Bendis haga una cosa que no tiene nada que ver con los Vengadores, pero que lleva su título en portada, pero sí le importa y mucho que Spiderman este casado como lo ha estado siempre o que Franklin Richards vaya al colegio.
Otra de las polémicas políticas de Quesada se basa en el fomento los Trade Paperbacks. No solo en recopilar todo lo habido y por haber en un bonito tomo, sino en presionar a los autores para que realicen historias que se puedan contar en más o menos seis números sin necesidad de haberse leído ni lo anterior ni lo posterior. Lo que llevo a que historias que en dos números se contaban de sobra se alargaran hasta los seis, siete u ocho y la grapa mensual se convirtiera en algo insustancial y que no contaba nada. Bajo su ala, el decompresive storytelling tuvo su maximo esplendor y la cantidad de tebeos que no contaban absolutamente nada se fue extendiendo como una plaga dentro de la editorial. El problema es que eso todavía sigue ahí, vivito y coleando, lo que sirve de excusa a mucha gente para teorizar sobre la muerte de la grapa. Y no es que se haya muerto, es que las están matando, que es muy diferente. En manos adecuadas la grapa puede seguir tan viva como siempre.
Pero Quesada sigue ahí y quizá mañana mismo haga algo que merezca aplausos a doquier o que le peguen una patada y se largue de una vez por todas. Hasta ahora ha hecho las cosas... regular. Unas bien, otras mal. Ni el peor ni el mejor editor de la Marvel, aunque todavía le queda mucha historia por escribir.
Y así amiguitos es como llegamos al final de esta serie sobre los editores de la Marvel. Se han quedado fuera de ella, Joe Simon y Vicent Fago que fueron editores antes de que la empresa se llamara Marvel Comics y por lo tanto quedan un poco fuera del tema de estos posts. Es el momento de que pidáis en los comentarios más temas para seguir tratando estos días, porque sino volvemos a lo de siempre, a quejarnos de las editoriales hispanas, que llevamos un montón de días sin hacerlo y me esta empezando a entrar el mono.



La biografía de Tom DeFalco tampoco tiene un excesivo interés, así que no voy a entrar en ella en detalle, porque para contar cosas como que se aficionó a los cómics cuando su primo le leyó un tebeo de Batman o que estuvo trabajando en Archie mejor nos olvidamos del tema. Lo interesante es que entró a formar parte de Marvel en la segunda mitad de la década de los 70 y poco a poco fue ganándose el respeto tanto del público como de los profesionales por sus diversos trabajos, por su trabajo como escritor y de editor de series. Que tampoco era el favorito de nadie, ojo, ya que en ese momento Marvel estaba produciendo los mejores tebeos de toda su historia, pero si era el típico que cumplía con su trabajo y total, con tantos tebeos buenos como había entonces, alguno tendría que haber más normalito, ¿no? Por ello cuando a Jim Shooter le dieron la patada, DeFalco fue la elección más natural, ya que conocía las labores editoriales perfectamente, era alguien de la casa y todavía no se llevaba mal con mucha gente.
La verdad es que Roy Thomas también podría haber entrado en esta lista perfectamente, pero me pareció más adecuado dedicarle un post completo al primero de estos editores "breves" para entender más o menos lo que le paso al resto de los que ocuparon el cargo en la década de los 70. Resumiendo, todos ellos eran escritores competentes que estaban demostrado sus buenas artes en Marvel y casi todos asumieron el cargo asumiendo que era algo interino y que otra persona llegaría después a sustituirles. Esta claro que no todos pensaban dejar el cargo nada más hacerse con él, pero si tenian en mente que podían abandonarlo llegado el momento, que su trabajo era escribir tebeos y no estar al frente de una casa de locos.
Roy Thomas nació en 1940, es decir, es un poco más pequeño que Superman, pero solo muy poco. Desde niño su vida estuvo plagada de superhéroes y era el típico niño que se montaba un cómic por su cuenta, en cuatro folios mal grapados y se lo regalaba a los amigos y familiares. Reconócelo, seguro que tu también hiciste algo parecido. Cuando se hizo un poco más mayorcito paso al fanzineo y luego se monto un blog... no, que no existían entonces. Pero vamos, que era el típico que se ponía a escribir cartas a los correos de los lectores mes sí y mes también. ¿Os suena verdad? El tema es que poco a poco su nombre empezó a sonar para los editores y logro conseguir un trabajo como ayudante de Mort Weisinger en DC, pero el trabajo no le duro mucho por Roy había hecho... ¡El test de escritor de Stan Lee! Esto era una prueba que Stan les hacia a todo aquel que quisiera ser contratado como guionista de la casa y que consistía en poner diálogos a unas páginas mudas (creo que eran 4 páginas de los 4F). Roy le paso y fue contratado como escritor de plantilla, de esos que tienen que hacer 40 horas a la semana, haciendo guiones en la oficina, atado a una mesa con su maquina de escribir. El problema es que no le dio a escribir mucho ya que en aquel tiempo de bullicio para la Marvel, había que estar encima de cientos de cosas para que todo saliera bien y la condición de aficionado de Thomas fue aflorando y haciéndose notar. Stan lo utilizaba como su enciclopedia viviente y poco a poco se dio cuenta que le era mucho mas útil como su ayudante que como escritor, así que le convirtió en editor asistente y todos tan felices.
Stan Lee ha sido el mejor editor que ha tenido Marvel y posiblemente el mejor que tendrá jamás ya que sin él la Marvel no habría sido nunca lo que es ahora. Aunque considerarlo como editor es un poco delicado, ya que más bien era un hombre orquesta que, menos dibujar, lo hacía prácticamente todo. Y con todo me refiero a guionizar, coordinar colecciones, escribir columnas, buscar dibujantes, inventarse nuevos personajes, etc, etc. Pero hay que decir las cosas como son, Stan Lee tenía un enchufe de 330V. y gracias a él pudo llegar muy lejos en la compañía.
Jim Shooter fue editor de Marvel de 1978 a 1987, después de Stan Lee, el editor más longevo de la historia de la editorial (si Quesada aguanta dos años más, desbancara a Shooter de su segunda posición). Esos años coincidieron con una de las mejores épocas de toda la historia de Marvel, con títulos como los X-Men de Claremont, el Daredevil de Frank Miller, el Thor de Walter Simonson, los 4F de Byrne, etc, etc. Los maravillosos 80, ya sabéis todos que fue la mejor década de toda la historia del cómic de superheroes. Esta claro que todos estos títulos son éxitos de sus autores, pero en todos estaba Shooter de editor, algo tuvo que pintar en toda la historia.
