¿Creias que DC estaba acabada? ¿Qué había sucumbido ante la poderosa alianza rebelde Disney/Marvel? Pues no señor, Warner contraataca y convierte a DC Comics en DC Entertainment. ¿A qué ahora mola más?
Pues eso, DC ha anunciado a bombo y platillo que va a cambiar de nombre, que va a poner jefes nuevos y que a partir de ahora todo va a ser más emocionante y más excitante y más todos los antes que se os ocurran. Vamos, que DC ahora va a arrasar, no como antes, que solo se dedicaba al triste negocio de vender tebeos. Pringados.
¿Y a mi que me importa?, se pregunta el astuto lector. Pero hombre de dios, con la cantidad de millocenjos que se mueven por las alturas y tu preocupándote por una misera grapa. A ver, fijate bien en el cambio de título, ¿qué palabra ha desaparecido? ¡COMICS! En efecto, se ha eliminado la palabra maldita que impedía a la editorial despegar. Y en su lugar han escogido una bastante original, una que no ha usado nada jamas, ni siquiera esa empresa llamada Marvel Entertainment, Inc... ouch. Pequeño fallo.
El cambio de nombre y el cambio de la cúpula directiva puede parecer una respuesta directa al trato de la compañía rival, pero la verdad es que una cosa así no se hace en dos días y es normal pensar que se llevaba tiempo gestando. Eso sí, el anuncio de la adquisición puede que haya precipitado las cosas ya que la Warner y DC estaban perdiendo terreno a pasos agigantados. Así que la Warner se ha traído a unos ejecutivos muy monos versados más en las artes hollywoodienses que en las tebeiles con la intención de hacer películas, series de televisión y videojuegos. ¿Me he dejado algo? Algo con dibujitos, impreso en papel... no, no me he dejado nada. Y es que en el anuncio oficial se anuncian los proyectos de la "nueva" compañia: una serie de televisión de Human Target, otra serie de Midnight Mass, una película de Jonah Hex, otra de The Losers, otra de Green Lantern, apunta la de Lobo, añade un DVD de dibujos de Green Lantern, sumale la serie de televisión The Brave and the Bold y termina con el videojuego Batman. Arkham Asylum. Eso es todo lo que mencionan, nada de tebeos. Como si le importaran a alguien.
En este cambio de papeles, Paul Levitz es "degradado" y pierde su posición de presidente, cosa que no creo que escandalice a mucha gente. Sí, hizo algunas cosas buenas en sus tiempos, pero desde que llego Didio a la editorial no se sabe exactamente que hacía ahí Levitz ni que pintaba en medio de todo el desastre. Ahora vuelve a lo suyo, a los guiones, en concreto le van a dar Adventure Comics, donde podrá contar todas las historias de la Legion que le da la gana. En los foros americanos todo el mundo esta encantado con ello. Yo la verdad es que también, prefiero verle ahí, donde nos ha dado grandes momentos que donde estaba, que desde hace tiempo no pintaba gran cosa.
¿Y qué pasa con Didio? Ay, la gran pregunta. Pues por ahora absolutamente nada. Nadie ha dicho nada sobre el calvo bigotudo y destructor de buenas ideas. Y la verdad es que era buen momento para barrerlo y poner a cualquier otro en su lugar, la señora de la limpieza mismo. Pero no, ahí sigue y es que en esta reestructuración lo último son los tebeos y eso se nota.
Esto la verdad es que visto en frío no parece gran cosa, pero deja bien claro por donde van a ir los tiros a partir de ahora en ambas compañías: películas y otros medios audiovisuales. Los tebeos van a seguir saliendo, claro, pero como que solo están ahí como banco de personajes a disposición de los otros medios. Vamos, que nuestra vida no va a cambiar prácticamente nada, hasta que los de arriba ordenen que los personajes tienen que ser clavados a los de las películas. Como siempre.

Howard el Pato nace en 1973 de la mano de Steve Gerber y Val Mayerik en un tebeo de terror de la Marvel llamado
En ese momento otra larga sombra planeaba sobre el personaje: Disney, que estaba enfadadísima por las semejanzas visuales con el Pato Donald. Amenaza de demanda al canto y la Marvel dispuesta a hacer lo que sea para no entrar en lucha con el gigante. Las condiciones impuestas implican ligeros cambios visuales en el personaje, retocar un poco los ojos, los pies, etc, y el más importante... ¡ponerle pantalones! El acuerdo entre ambas compañías incluye una extraña clausula: el personaje no puede cambiar su nueva imagen sin permiso de la Disney. Con su nuevo aspecto la colección continua en mano de otros autores pero no dura mucho más y en 1979 echa el cierre. Este nuevo Howard con pantalones no es lo mismo. Se intenta relanzar la serie como una revista bimestral pero aquello no dura más de 9 números. El personaje seguirá apareciendo de vez en cuando como artista invitado en otras colecciones.
Pero volvamos a cosas más agradables, de vez en cuando Gerber va sacando al personaje en distintas colecciones con alguno que otro pequeño lío ya que la Marvel también lo utiliza cuando le viene en gana. En 2001, Quesada le ofrece a Gerber la posibilidad de publicar una miniserie en el sello Max, para adultos. Gerber entusiasmado le pide al dibujante de la misma, Phil Winslade, una serie de retoques sobre el diseño del personaje y entonces es cuando descubre el acuerdo con la Disney que le impide tocar ni una sola pluma al pato. ¿Pato? ¿Pato? ¡Pero no dice nada sobre convertirlo en otro animal! Y dicho y hecho, en el primer número de la nueva serie, Howard aparece caracterizado como un ratón. Sí estais pensado en Mickey, estáis en lo cierto. 
