Esta historia comienza mucho más atrás, concretamente en este post dedicado a Stan Lee. Dedicad cinco minutos a leer ese post para situarnos en el año en que se crearon los 4 Fantásticos, 1961.
Existe una leyenda urbana que cuenta como un día el propietario de la Marvel Martin Goodman estaba jugando al golf con uno de los mandamases de la DC (según quien cuente la historia, a veces jugaba con Irwin Donenfeld y otras con Jack Liebowitz) y entre hoyo y hoyo a este último se le escapo que se estaban haciendo de oro con el último título de la compañía, la Justice League of America. Tras dejar el hierro 7 y ponerse un atuendo más adecuado para la oficina, Goodman se dirigió a Stan Lee para que ellos lanzaran su propio título de superhéroes. Si habéis leido el post que menciono en la introducción, habréis comprobado que Marvel se dedicaba solo a seguir modas y que esto iba a ser otro título de relleno más con el que sacar pasta. Pero por suerte o por la intervención del destino (su mujer, más bien), Stan Lee decidió tirarlo toda por la borda y hacer una colección como a el le gustaba y no como quería el mercado. Ah, y tenia al lado un tal Jack Kirby que al parecer sabía algo de dibujar cuatro rayas juntas...
La leyenda urbana es eso, leyenda, ya que los dos implicados afirman que ellos no jugaron al golf jamas con Goodman. Otra teoria con mucho más sentido apunta a que ambas compañías compartían cifras de venta, ya que Marvel era distribuida por la propia DC a través de una de las compañías que poseía, Independent News. No es raro que Goodman tuviera acceso a esos datos y se lanzara a la aventura, total, llevaban más de diez copiando todo lo que hacían los demás. Pero que acudió a Lee es totalmente cierto y que esto hizo lo que le salió de sus meninges también. Sino fuera por la Liga de la Justicia hoy el universo Marvel no seria lo mismo.
DC tenía un estricto trato de distribución con Marvel (historia para otro post) que no le permitía publicar más de ocho títulos mensuales. Temiendo que la editorial que prácticamente poseía el concepto de superhéroes pusiera objeciones a que Marvel publicara el mismo tipo de personaje, los primeros números fueron publicados medio a escondidas. En aquella época Marvel estaba publicando en que tenía Strange Tales bastantes historias de monstruos, por lo que las portadas de los primeros números de los 4F se crearon como si fueran parte de aquello, incluso haciendo que los héroes llevaran ropa de calle para que no se notara demasiado el tema. Incluso existe una portada del número 3 jamás publicada que asemeja ese estilo de historias. Pero se ve que la editorial se sentía más segura y decidió quitar a los monstruos de la portada y poner bien visible al cuarteto. Y de ahí hasta nuestros días.
Aunque Stan Lee era el guionista de la serie esta claro que Jack Kirby no solo aportaba su maestría a los lapices sino también al guión a través de todo ese torrente de ideas que le caracterizaba. El famoso método Marvel por el que Stan Lee soltaba una idea general del argumento ("este mes, Spiderman pelea con el Rino", ejemplo de un argumento que Lee le entrego a Jonh Romita sr.) le permitía a Kirby introducir muchas de sus ideas. Es bastante conocida la historia de como Kirby introdujo a Estela Plateada en medio de la historia de Galactus solo porque le pareció que un ser tan poderoso debía de tener un heraldo. Lee se entero del tema cuando le llegaron las páginas dibujadas y se quedo bastante sorprendido, pensado que esta vez Kirby había ido demasiado lejos. Pero Lee supo integrarlo perfectamente en la historia creando un maravilloso tebeo. ¿Y por qué digo integrarlo? Porque los dos autores trabajaban de esta manera:
Lee le contaba parte del argumento a Kirby, este dibujaba las páginas y con el paso del tiempo iba añadiendo notas al margen, contándole a Lee por donde quería que fuera la historia, o que decían los personajes en tal viñeta o que estaba pasando exactamente. Lee con esas notas hacia lo que le apetecía, si pensaba que le encajaban pues las usaba y sino escribía los diálogos para que aquello fuera radicalmente diferente. Esto a Kirby le volvía completamente loco ya que cuando tenía planeado el siguiente número se encontraba con que en el tebeo pasaban cosas diferentes a las que le había dicho a Lee y tenía que rehacer la historia completamente. Este método de trabajo por supuesto produjo bastantes fricciones y los últimos números de esta etapa prácticamente fueron guionizado en solitario por Jack Kirby ya que Stan estaba muy ocupado en otros menesteres editoriales.
De esta manera tan peculiar se crearon maravillosas historias, pero esta disputa sobre la autoría, termino llevando a que Kirby abandonara la colección de mala manera, dejando incluso una historia colgada. Pero fue algo que creo un equilibrio perfecto entre ambos autores para el tebeo, ya que Lee contenía la furia desatada de ideas de Kirby y le daba forma y legibilidad. Como ya se vio más adelante Kirby en solitario seguía siendo un genio, pero incomprendido y alocado.
Un momento, ¡este no era el post que quería leer! Lo que quería saber en realidad era tu opinión sobre esos 100 primeros números. Ah, pues eso mañana.

En esto último años siempre he oído hablar de la recuperación del quiosco he tenido la impresión que se hablaba de la panacea a todos los males de nuestro mundillo sin tener muy claro realmente de que iba el asunto. ¿Por qué esa insistencia en hablar tanto del quiosco si con el panorama actual de librerías especializadas se venden más tebeos que nunca? Hagamos un poco de historia para entender porque el tema del quiosco es algo muy arraigado en los más viejos del lugar.
Hace mucho tiempo, concretamente en otro siglo, la visita a los quioscos era algo obligado. Había alguna que otra librería especializada a la que se acudía de vez en cuando en peregrinación, pero el día a día era el quiosco. Conocía las calles de la ciudad si había algún quiosco cerca y siempre que algún amigo o familiar me decía de dar una vuelta yo buscaba la ruta que incluyera más quioscos en su recorrido, porque por una de esas cosas raras de la distribución no todos tenían el mismo material y había que ir buscando donde podía saltar la sorpresa. Por culpa de uno de estos quioscos cambie la ruta que utilizaba para ir al instituto: de una directa, rápida y en línea recta a otro en la que había que dar un bonito rodeo que me hacía emplear algo más de tiempo. Malditos tebeos, influyendo en mi educación y pervirtiéndome a una edad tan temprana...
Marvel ya había abierto el camino de los spin-off X con la serie de los Nuevos Mutantes unos años antes, aunque la cosa no funcionaba como se esperaba. Aquello de la vida de unos jovencitos adolescente en la academia no vendía demasiado bien y no explotaba todo el potencial que se escondía tras la franquicia. Así que en Marvel decidieron que lo mejor era crear una colección pero con los hombres de toda la vida, con los originales. Además, había un gancho espectacular para atraer a todos los lectores: Jean Grey acababa de resucitar. De acuerdo, hoy en día que resucite un personaje ocurre en todos los números pares de cualquier serie, pero entonces aquello era algo inaudito y soprendente. Encima Claremont estaba jugando al despiste con Madelyne Pryor, que era clavadita a Jean Grey, que se había casado con Ciclope y encima había tenido un hijo. Entonces no se sabía como encajaban todas las piezas del puzzle, pero aquello era el misterio más grande que rodeaban a los cómics de la época y la Patrulla X era el cómic más vendido, así que, ¿qué mejor manera de empezar una nueva serie que el conflicto entre Scott Summers y Jean Grey?
No sé como crecerán los jóvenes de hoy en día, pero yo mi infancia la pase acompañado de Mortadelo y Filemón... y de Zipi y Zape, Carpanta, el Botones Sacarino, etc, etc. Aunque mi favorito siempre ha sido Anacleto, agente secreto, tengo que reconocer que los reyes de todo el sarao eran Mortadelo y su jefe. No solo tenían una revista ¿semanal? (no recuerdo exactamente la periocidad) y una serie de dibujos que nos ponían en todos los cumpleaños (maldita infancia), también tenían más tebeos publicados que nadie y sobre todo lo que nosotros llamábamos “las aventuras largas” Acostumbrados a que todas las historias de nuestros personajes favoritos duraran entre dos y cuatro páginas, encontrarse con una que abarcaba unas 40 páginas era todo un festival para los sentidos. Eran los Ole más buscados y la moneda de cambio habitual cuando intercambiábamos tebeos con los amigos. Mortadelo y Filemón eran los amos de nuestra época y nos hizo disfrutar a muchos de una maravillosa infancia...
Tarde o temprano mucha gente decide hacer su pedido al previews. Ya sea por hartazgo con la edición actual española (en mi caso tengo que agradecerle a Norma y su edición de DC a que me empujara a tal cometido) o simplemente para darse un capricho con una edición original de cualquier tebeo. Tiene mucho el que ver el hecho de que en tu librería tengan el catalogo en el mostrador, esperando a que lo abras para engullirte. Si vuestra librería no tiene uno de estos, enhorabuena, estáis libres de toda tentación, el resto sin embargo estamos condenados.
En
Érase una vez que se era una editorial llamado Norma que publicaba comics de DC. Sí, sí, a los más jovencitos del lugar les sonara a cuento de hadas, pero otras editoriales han publicado DC en nuestro país, concretamente casi todas e incluso las que no lo han hecho (Panini) seguramente lo terminaran haciendo en el futuro. Eran tiempos infelices al menos para el que aquí escribe porque entonces no tenía un blog. ¡Ay si lo hubiera tenido! ¡Hubiera temblado el mundo y Norma editorial! Solo de imaginármelo se me hace la boca agua: semanas enteras llenas de post poniendo a parir las decisiones de la editorial. Que digo semanas, meses enteros, hubiera sido un no parar.
Los tebeos del Nuevo universo eran inquietantes. Tenían el logotipo de Forum en su esquina superior izquierda, lo que lo identificaba como un producto de Marvel, pero toda la portada venia rodeada de un extraño fondo negro. Además, llevaban un recuadro en portada que no llevaban el resto de tebeos de la casa: "Un episodio completo". Guau, donde vamos a parar, mejor tener un tebeo con un episodio completo que esos otros con un episodio completo y cuarto mitad del otro (exacto, es cuando se empezaba a pasar de las 32 a las 24 páginas, pero aún no me entra en la cabeza lo de episodio completo cuando esos tebeos tenían un continuara como una casa). Yo me los compre por lo típico, eres joven, ves que son un poco más baratos que el resto de tebeos (unas 25 pesetas menos) y parecen de la Marvel, pues picas. Luego dentro no había ni Spiderman, ni el Capitán América ni la madre que los parió.


