Vamos a terminar la semana ligeritos que es la primera en la que he logrado escribir todos los días desde la vuelta de mis vacaciones. Bueno, ligeritos es un decir, porque el tema es...
Estimado señor DR, quizá usted se crea muy gracioso, pues no lo es tanto. Quiero que sepa que a mi señora usted nunca le hizo ni la más mínima gracia. La verdad es que posiblemente nunca se haya leído ninguno de sus trabajos, pero una cosa no quita la otra: no le hace gracia y no le hace gracia. Es más, estoy seguro de que si le dejara la edición en tapa dura que tengo del B3 se escandalizara y le tomaría hasta manía por el personaje de Suzan. Vamos, que no hay nada que hacer, nada... o al menos no había hasta el último Dolmen. Inocente de mi quise enseñarle cierta caricatura que aparecía, a lo que ella respondió quitándome la revista de las manos y leyéndose toda la tira de cabo a rabo. Y empezó a escojonarse y a mirarme a la cara y a reírse más y más. Y yo le preguntaba, ¿ de qué te ríes ? De nada, que es muy gracioso y yo mosqueado... muy mosqueado...
Pero déjeme, déjeme que retroceda en el tiempo a un día o dos antes cuando recibí una llamada telefónica Era mi librero, sí, el librero de la librería especializada donde compro habitualmente. Nada más oír su voz empezó a sonar una fuerte carcajada. Yo pensé que era la línea que estaba mal, pero no, eran risas. Y entre medias pude oír algo del Dolmen y de que gracioso y que jajajaesto y jajajalootro.
Así que en esta tesitura me encuentro ahora, convertido en el hazmerreír de mi entorno y sin poder salir de mi casa sin que me reconozcan. Es el, el jurado malo, me gritan por la calle. ¿ Pero yo qué le hecho ? Si casi ni me reconozco, vamos, yo no sé de donde puede haber sacado todas esas ideas sobre mi... bueno si del blog, pero si dejamos el blog aparte, ¿ de donde las ha sacado ? ¡De ninguna parte!
Así que no me queda otra que ponerme en contacto con mis abogados para demandarle. No solo para sacarle unos milloncejos (que me vendrán muy bien) sino para hacer un gran bien al mundo del cómic. Por un lado, muchos artistas se unirán y harán un tebeo antológico para recaudar fondos y por el otro podremos descubrir a nuevos talentos en las páginas del Dolmen (fijese, Guillem March se hizo famoso gracias a que había que cubrir un hueco en Dolmen, ¿ coincidencia ?). Vamos, que todo son ventajas.
Se despide afectuosamente un servidor de usted. Luego no me llore si le pongo por las nubes el siguiente Haciendo Amigos, ¿ eh ?



