Podría decir que por culpa del tipo de los hamsters me compré este tebeo, como pasó con Real. Pero no, aquí sólo influyo un poquito, ya que también había leído otras reseñas, y la idea de un manga centrada en un tipo haciendo pan me atraía poderosamente. Así que por fin me he comprado los primeros números y tengo que decir...
¡Pero vaya tontería de idea! ¿ A quién se le puede ocurrir hacer un tebeo de un tipo que se dedica página tras página a hacer panes ? Venga, hombre, por Dios, ¡el autor debe estar majareta! Venga, buscar a la persona que tengáis más cerca y contárselo: "¿ sabes qué hay un manga de un tipo que hace pan ? Sí, hace pan francés, y croissant, y pan de molde, etc., etc. "Confesarlo, se están riendo de vosotros, ¿ a qué sí ? Pues reíros vosotros también, porque ésa es la gracia del tebeo: que la idea es una tontería.
La grandeza de este tebeo es que jamás se toma en serio a si mismo. La historia que se cuenta, si dejamos el pan aparte, es la típica que nos podemos encontrar en cualquier manga de hoy en día. Típico joven de provincias que quiere ser el mejor en su profesión, que emigra a la gran ciudad y va afrontando reto tras reto para llegar a la cumbre. Entre medias el típico entrenamiento y el quiero ser el mejor, etc., etc. Vamos, siendo muy esquemático, el argumento típico de dragon ball o de naruto. Y sí, aquí también hacen todas las cosas típicas... ¡pero con pan! Y es cuando se nota que se están escojonando:
- El protagonista es tonto, pero tonto, tonto. Sí, hace unos panes de la leche, pero se traga todas las bolas que le cuentan y no ve más allá de sus narices, sólo piensa en hacer un pan y otro pan. Podría competir en inteligencia con Son Goku.
- La preparación de los panes se asemeja a batallas. Todas estas escenas están llenas de dilemas épicos sobre la masa a utilizar, la temperatura del horno o la cantidad de harina adecuada. Todo es sorpresa y excitación cuando se trata de ponerse manos a la masa y cuando logran hacer un pan exquisito, vemos como los protagonistas ven las estrellas y proclaman que es un pequeño paso para el hombre, pero un gran paso para los croissant.
- La parafernalia típica de personajes disfrazados aparece también en este tebeo, sin sentido y sin explicación. Cuando aparece uno de los maestros paneros con una máscara y vestido de fantoche me partí de risa. ¿ Cómo es posible que aparezca esto en el tebeo ? No puede ser en serio, no puede ser...
- El manga viene... ¡con recetas! Os parecerá normal... y lo es, pero para mí añade un puntillo más de locura a toda la obra.
En definitiva, ¡qué menudas risas me estoy echando con este tebeo! Es empezar a leerlo y no parar. Cada reto que le proponen, la seriedad con que se lo toma, la ejecución, la catarsis final al probarlo... ¡forma parte de una deliciosa comedia en la que el autor es el que más se divierte! Puede que éste sea un tema que le apasione realmente y se dijo "por mis xxxxx, que hago un manga sobre panes, ya veréis cómo lo hago" Y lo hizo, y se está haciendo famoso el condenado. En Japón incluso venden los panes que preparan en las tiendas (pan de melón, ¡yo quiero!), así que encima es el manga perfecto para hincharse a vender merchandising.
Las mejores risas que he tenido últimamente. Sí es que, a quien se le ocurre, panes, por Dios. Cuando crees que se les ha ido la pinza del todo y no van a encontrar una idea más loca, ahí están los condenados. No cambiéis nunca, necesitamos risas como éstas de vez en cuando.


