Creo que no ha existido otro cómic más esperado que este en todo el año. Paco Roca contando uno de los momentos más tristes de toda la historia de la editorial Bruguera, ¿qué más se puede pedir?
La historia gira sobre un tebeo que no empezó publicando Bruguera y que causo grandes quebraderos de cabeza a unos y otros: Tío Vivo. Un grupo de dibujantes de la editorial y no unos cualesquiera, Escobar, Peñarroya, Conti, Cifré y Giner, sufren un trato draconiano por parte de su jefe, el terrible señor Gonzalez y deciden fundar su propia revista fuera de la editorial. No quiero espoilear demasiado la historia, aunque sea de sobra conocida por muchos, pero ya desde el principio se nos hace participes de una triste realidad: los renegados han vuelto de donde huyeron y con ello todas sus ilusiones rotas. Y hasta aquí es donde puedo leer y donde todos deberíais ir a la librería a compraros el tebeo ya, que es de lo mejor que se ha publicado este año, aunque antes vamos a comentar unas cosillas.
El invierno del dibujante es una obra extraordinaria pero le falta algo, o más bien le faltan páginas, muchas páginas. Roca se ha centrando en la parte de la editorial que a él le interesa, la ida y vuelta de los dibujantes del Tío Vivo y en todo lo referente a esa historia no se le puede poner ningún pero. La narrativa es maravillosa, la meticulosidad de todo lo dibujado es extraordinaria y cada página no se disfruta sino que paladea. Hacía tiempo que no me dedicaba a jugar con las páginas de un tebeo, yendo en todas direcciones solo para disfrutar de los dibujos y de la disposición de elementos en cada viñeta. Chapeau a Roca por haber logrado un tebeo tan magnifico. Pero la historia lo devora, se lo come, porque lo del Tío Vivo fue un momento trágico y desolador, pero hay una historia mucho más grande que es mucho más trágica y desoladora: la de la propia Bruguera.
Ya, lo que pasa es que como aficionado al tebeo conozco parte de la historia de la editorial y por eso sé que faltan ciertas cosas, pero si alguien que no sabe de este tema se acerca al tebeo... pues también descubrirá esas lagunas: Vázquez, Ibañez, Victor y Armonia... Están ahí, protagonizan muchas páginas, pero no son parte de la historia principal. Son secundarios de lujo relacionados un poco por los pelos con los verdaderos protagonistas,desde el "¿qué va a ser de mi si vuelven?" de Ibañez al "yo tengo envidia de ellos", algo bastante rebuscado y extraño de Vazquez, y que están demasiado bien esbozados. En medio de la lectura, deseas saber mucho más de la vida de todos estos personajes de ver como se desarrolla el romance entre Mora y Armonia, que ocurre fuera de viñetas. Incluso se nota en el propio Roca el deseo de profundizar algo más en la figura de Vazquez contando por encima ciertas anécdotas que aparecen totalmente desarrolladas en Los Profesionales, el perfecto complemento a esta obra.
Pero el personaje más interesante, el que roba toda secuencia en la que aparece es el señor González y aquí sí que se remarca que hay una gran historia. Que a lo mejor luego no es tan grande, tampoco hay que dramatizar, pero se dejan caer tantas cosas que cuando se llega a las últimas páginas lo único que se desea es que cuenten con pelos y señales toda la vida pasada y futura de este hombre. Quizá Roca le redime en exceso, eso lo podríamos discutir, pero esa soledad que retrata en esas últimas viñetas es desgarradora, tanto que deja al resto de personajes en un segundo plano.
La edición realizada por Astiberri tiene una cosa espectacular y una cosa que no termino de entender: el tamaño. ¿ No merecían los dibujos de Roca una edición más cercana al álbum europeo de toda la vida? Supongo que es cosa de mercado, de colocar directamente el producto en el corte inglés y ponerle la etiqueta de "el autor de" que hará que se venda como rosquillas. Pero creo que esos dibujos hubieran lucido de maravilla al doble de tamaño, sobre todo por ese elemento tan peculiar que han utilizado, que no había visto en mi vida y que explica a la perfección Pepo Perez. Incluso cuando agarre el tebeo pensé que la edición estaba defectuosa cuando vi unos colores algo extraños en las páginas. Pero no, esta hecho a propósito y el resultado es espectacular (bueno, hay unas páginas con una mínima pixelación, que manda huevos la cosa, pero en fin, para esto no tenemos book depository).
El Invierno del dibujante es un gran tebeo, uno de los mejores que he leído en los últimos tiempos, pero que hubiera sido aún mucho mejor si hubiera sido un serial de 1000 ó 2000 páginas. Seguramente fuera un trabajo agotador y posiblemente este mercado actual no seria capaz de soportarlo, pero seria la cosa más grande que se ha leído jamás. Me ha encantado esta obra pero me he quedado con las ganas de más, me he quedado con un gran vacío.


