Archivos Los cuentos del abuelo Cebolleta: Mayo 2008

El Factor-X de los Simonson

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El otro día hablando de Peter David y su Factor X, alguién comento que le tenía manía porque el que le gustaba era el Factor X anterior, el del matrimonio Simonson, y es que aquello era algo muy grande.

factorxsimonson.jpgMarvel ya había abierto el camino de los spin-off X con la serie de los Nuevos Mutantes unos años antes, aunque la cosa no funcionaba como se esperaba. Aquello de la vida de unos jovencitos adolescente en la academia no vendía demasiado bien y no explotaba todo el potencial que se escondía tras la franquicia. Así que en Marvel decidieron que lo mejor era crear una colección pero con los hombres de toda la vida, con los originales. Además, había un gancho espectacular para atraer a todos los lectores: Jean Grey acababa de resucitar. De acuerdo, hoy en día que resucite un personaje ocurre en todos los números pares de cualquier serie, pero entonces aquello era algo inaudito y soprendente. Encima Claremont estaba jugando al despiste con Madelyne Pryor, que era clavadita a Jean Grey, que se había casado con Ciclope y encima había tenido un hijo. Entonces no se sabía como encajaban todas las piezas del puzzle, pero aquello era el misterio más grande que rodeaban a los cómics de la época y la Patrulla X era el cómic más vendido, así que, ¿qué mejor manera de empezar una nueva serie que el conflicto entre Scott Summers y Jean Grey?

La colección empezaba con Scott abandonado a su mujer (¡qué demonios!) y acudiendo a las faldas de Jean Grey para descubrir como que había vuelto de entre los muertos... y para meterse en su entrepierna me meto, pero hasta la llegada de la reína blanca, el pobre Scott no empezó a tener sentimientos impuros... El tema es que a trancas y barrancas se reunía el grupo original y decidían montar el grupo para seguir los ideales de Xavier, esto es reclutar jóvenes mutantes temidos y odiados por la sociedad... y porque Magneto en esos momentos era el líder de la Patrulla X, y claro, eso ya era demasiado. Para ser algo originales, Factor X decidió anunciarse como cazadores de mutantes, para que la gente les llamara impulsada por el odio y así llegar ellos los primeros para poder reclutar al infeliz de turno.

Los primeros números, realizados por Bob Layton y Jackson Guice fueron una cosa insoportable y sin ningún sentido. Era un tebeo más del montón y no merecía llevar la X en portada. Sin embargo, pronto fueron sustituidos por el matrimonio Simonson, que supieron darle la vuelta al estúpido argumento de los cazadores de mutantes y lo utilizaron para meter al grupo en una espiral de odio y sufrimiento que llevo la colección hasta unos niveles de calidad inimaginables. La Simonson estaba más en línea con lo que estaba haciendo Claremont en ese momento y la colección empezó a fluir entre crossovers como si hubieran sido específicamente concebidas para ella. En la Masacre Mutante, el Ángel fue gravemente herido en sus alas lo que se llevo a la amputación de las mismas. Esto, le llevo al suicido y a la posterior conversión en Muerte, el cuarto jinete de Apocalípsis, que conectaba directamente con la Caída de los Mutantes y la lucha títanica que mantenían en Nueva York mientras la Patrulla X moría en Dallas. Como no, todo esto culminó en Inferno, donde se nos contaba toda la verdad sobre Madelyne Pryor y su relación con Jean Grey.

Lo mejor de esta serie es que todo parecía estar planeado de antemano y cada número se convertía en un capítulo vital en la vida de nuestros mutantes. No solo era importante saber lo que pasaba con los cincos protagonistas cuyas vidas eran sacudidas una y otra vez de la manera más cruel posible, sino también las de los chicos que iban rescatando según avanzaba la colección. La colección alcanzo unas cotas de profundidad poco vista antes y rivalizaba en calidad con su hermano mayor, lanzando mensajes semejantes sobre el racismo y el miedo a través de historias diferentes. Pero gran culpa de esto la tuvo el señor Simonson, gran dibujante que supo transformar los guiones de su mujercita en algo dinámico, atractivo y espectacular contara lo que contara. Evidentemente fue un trabajo a cuatro manos ya que la marcha de Walt de la colección supuso un bajón inmediato en la colección (aquella saga insufrible de otro planeta que no acababa nunca), pero lo que dejo entonces fue algo mitico y espectacular.

El Factor X de los Simonson fue una de las colecciones más interesantes de finales de los 80. Bajo la sombra de la Patrulla X y con mucha libertad de movimiento, los Simonson crearon una serie de historias únicas e inolvidables que marcaron el devenir de los mutantes a partir de entonces Claremont era el director de orquesta, pero los Simonson eran los mejores músicos para interpretar la misma partitura de siempre. Que grande fue aquello y que bien nos lo pasamos. Luego vino otra Factor X que no tenía nada que ver y eso fue una decisión acertada ya que repetir lo mismo seria absurdo y totalmente fuera de lugar. Que grandes fueron los 80, que tiempos aquellos.

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