El tomo recientemente editado por Panini del Capitán Britania (¿ soy el único que se muere de gusto con el tacto de la portada ?) me ha traído a la memoria lo bien que me lo pasé con Excalibur cuando lo guionizaban Claremont y Davis, o mejor aún Davis a solas.

Excalibur era uno más de los múltiples spinoffs que por aquella época empezaban a proliferar como setas. Había barra libre con los mutantes y se podían crear todas las colecciones que a los autores les diera la gana. Y así fue como nació esta Excalibur. Seguro que si leemos entrevistas de la época veremos que los autores tenían muchas ganas de trabajar con estos personajes, que el Capitán Britania era su superhéroe favorito desde niño, etc., etc. La realidad es que se pretendía crear una nueva franquicia aprovechando el origen británico de alguno de sus personajes. Y la verdad es que crearon otra colección más, a veces genial, a veces malísima y a veces magistral. La verdad es que tuvo de todo.
Me acuerdo que tras leer los primeros números de aquella colección todo el mundo se dedicó a pegar unos palos impresionantes a Claremont porque aquello no terminaba de funcionar. Quería hacer una colección donde la comedia fuera uno de los elementos predominantes, pero aquello no hacía mucha gracia, la verdad. Era una colección que por comparación con sus hermanos mayores era ramplona y daba penita. Pero bueno, la dibujada Davis y al menos daba gloria verlo. Pero un día Davis se enfadó (se termina siempre enfadando con todo el mundo) dejó la colección y aquello bajó muchísimos enteros, tocándonos en suerte dibujantes infames. Al final Claremont también se bajó del tren, porque al parecer no tenía nada que contar (¿ acaso las ideas eran de Davis?) y le dieron la colección a Scott Lobdell para que se rodará y aprendierá a guionizar mutantes. Y ya sabéis lo que pasó con este señor... Bueno, pues al final volvió Davis y convirtió aquello en agua bendita, pero antes un pequeño inciso.
El Claremont de ese Excalibur, con todas las tortas y críticas que se llevó, le daba mil vueltas al Claremont de la actualidad. Es increíble que el Claremont en baja forma que creó esa colección sea irreconocible hoy en día. ¿ De dónde ha salido este Claremont farragoso y de extrañas ideas ? ¿ Por qué es tan aburrido ? ¿ Por qué en Marvel le dan una y otra vez colecciones para que juegue con ellas ?
Volvamos a Excalibur. Alan Davis llegó, en solitario, y creó una obra maestra: números 42 a 50. Sí, puede sonar raro, pero esos números son lo más increíbles que he leído en mis muchos años de lecturas mutantes. Rozan el estatus de obra maestra, porque es increíble lo que logró Davis con un material tan complejo. Lo que hizo más o menos es coger todos los cabos sueltos de los 41 números anteriores (todos, todos) y darle explicación a todos sin olvidarse de que estaba contando una historia y sin estancarse en el pasado. No necesitó largos y espesos flashbacks para contar que le había pasado a ciertos personajes, simplemente los cogió en su estado actual y los metió en medio de la historia general. Pero encima logró una cosa que es ya casi imposible de ver: contaba un montón de cosas en cada número. En 24 páginas era capaz de avanzar varias líneas argumentales, contar cosas del pasado y conducir a los personajes hacia el final de la historia. Era maravilloso, fantástico. Pero tenía una pega, para disfrutar totalmente estos números era necesario haberse leído los 41 números anteriores. Y ahí había muchísimos números malos. Pero tras haberlos leído es cuando el trabajo de Davis adquiere una dimensión sobrenatural: fue capaz de contar una historia con todo ese desastre que no había por donde cogerlo.
El 50 fue el coletazo definitivo, cerró el arco general y le dio explicación a todas las cosas, pero aún quedaba algún cabo suelto tonto (que muchos no sabíamos que era un cabo suelto) que Davis se encargó de resolver en los números siguientes. Al parecer cuenta que en Marvel se mosquearon mucho con él porque entre otras cosas, contaba la historia completa y les fastidiaba muchas historias en Marvel, como por ejemplo, contó toda la vida de Mariposa Mental en sólo un tebeo, toda, incluido lo que no se sabía y los huecos que faltaban por cubrir. Y claro, los jefazos tenían pensado varios años de "¿ qué le pasó a Mariposa Mental? " que el bueno de Davis les destrozó en un solo número. Así que poco a poco le fueron presionando hasta que le cabrearon y se volvió a marchar. Es decir, por hacer bien su trabajo, contar buenas historias y dar a los lectores lo que querían hicieron todo lo posible por darle la patada.
De ahí se fue a Clandestine, donde hizo un gran trabajo hasta que se marchó, ¿ le cabreron ? Quién sabe, seguramente sí.
En fin, qué gratos recuerdos me ha traído este tomo, a ver si los buscos por mis estanterías y me los leo otra vez... los 50 primeros números de Excalibur claro, hay que leerlos todo para disfrutar el gran final.

Cuando era niño tuve la suerte de tener bastantes tebeos a mi alcance: Roberto Alcázar y Pedrín, el Capitán Trueno, el Jabato, El Aguilucho, el Guerrero del Antifaz, el Cachorro, etc. Y los de Bruguera claro, como no, pero eso creo que los hemos tenido todos lo que rondamos mi edad. Bueno, pues creo que mi favorito indiscutible era el Espadachín Enmascarado, un tebeo de aventuras como todos los demás, pero a mí me parecía maravilloso.
