A petición popular (sí, dos personas se considera petición popular en este blog) un post sobre el celo que ponía National sobre sus creaciones. Cuando Fawcett que como te descuides te demandan y te hunden el negocio.
Al final de este post tenéis varios enlaces interesantes sobre este tema, os recomiendo visitarlos que seguro aprenderéis más cosas que leyendo este post. Este post no pretende ser exhaustivo en su contenido, simplemente cuenta una historia de algo que pasó hace muchos años, si no la conocéis seguro que os resulta más interesante. Para no iniciados, National Comics se convertiría con el paso de los años en DC Cómics.
Cuando National dio con el filón de Superman, casi por casualidad, los derechos de autor eran algo totalmente desconocido en la época. Tanto Siegel como Shuster firmaron un contrato por el que le entregaban todos los derechos del personaje a DC casi sin recibir nada a cambio. Era muy jóvenes, querían publicar como fuera y el dinero que les iba a dar una publicación regular les venía de perlas. No se plantearon este tema hasta varios años después, cuando vieron que en DC no sólo ganaban millones con el personaje sino que lo licenciaban para radio y televisión y ellos no recibían nada a cambio. Por lo que Superman siempre ha sido una propiedad de National, con el que podían hacer lo que quisieran y del que había que defender de otras editoriales.
Superman representó para el mercado un soplo de aire fresco y un nivel de ventas espectaculares. Todas las editoriales de la época querían sacar tajada. No eran editoriales de cómics (entonces eran simplemente editoriales), contrataban a cuatro dibujantes y dos guionistas y a hacer tebeos como churros, subrayando lo de churros. Una de estas editoriales fue Fawcett Publications que creo al Capitán Marvel, el niño que gritaba Shazam, no el de la Marvel, no nos liemos. Cualquier crónica de la época cuenta que los tebeos del Capitán Marvel eran mucho mejores que los de Superman y poco a poco se convirtió en el tebeo más popular de América por encima de los de Superman. Algo tendrían esos tebeos.
National, muy celosa de su estrella ya había amenazado a varias editoriales con demandarlas si no cesaban en la publicación de personajes que se parecían a Superman. Sí, lo que ahora puede sonar a chiste debido a que todas las editoriales se plagian unas a otras en mayor o menor medida para entonces era un tema muy peliagudo y que se tomaba muy en serio. Algunas de la amenazas de juicio tuvieron éxito y sus autores cesaron inmediatamente de usar esos personajes tan parecidos a Superman. Pero en el caso del Capitán Marvel la Fawcett decidió luchar porque estaba haciendo un montón de pasta con él. Así que allá fueron los dos gigantes de la época, a pelearse en los tribunales.
Lo curioso es que tardaron siete años en llegar a juicio, con lo que imaginaros la minuta de los abogados todos esos años, que se irían en negociaciones y reuniones varias. El sumario del juicio debe ser muy divertido leerlo, National argumentaba que el Capitán Marvel le había copiado los superpoderes a Superman y Fawcett argumentaba que el alter ego del Capitán Marvel era un niño y sus poderes procedían de la magia. Este juicio al final lo perdió National por una cuestión burocrática (a varias historias de Superman les faltaba el copyright), pero el juez reconoció que el Capitán Marvel era un plagio de Superman.
National apeló al juzgado de segunda instancia (o algo así, yo de abogados La Ley de los Ángeles y Murder One) donde esta vez sí que ganó el caso. Antes de decidirse la compensación económica con la que Fawcett debía compensar a National, la primera prefirió llegar a un acuerdo por el que le pagó 400.000 $ a National (¡ de 1950 !) y dejó de publicar los tebeos del Capitán. Aquello coincido con la bajada de ventas en todo el sector (ridículas, comparadas con las tiradas de más de un millón de ejemplares los primeros años) y prácticamente llevó a la ruina a la Fawcett.
La Fawcett decidió vender todos sus derechos a la Charlton y decidió cerrar toda su división de cómics. Curiosamente, esto llevó a la creación de Miracleman, pero eso es tema para otro futuro artículo. La historia es caprichosa, y quiso que pasados muchos años, National, ya convertida en DC Cómics, comprara en 1980 a los personajes de la Charlton, entre ellos al Capitán Marvel y familia. Debido a que Marvel ya sacaba una colección con el mismo nombre, DC no tuvo más remedio que llamar a su nueva cabecera Shazam y de ahí hasta nuestros días.
Por eso, es frecuente ver en los tebeos pegarse a Superman y al Capitán Marvel, los autores sienten un perverso placer al hacerlo. Y eso es todo, no sé si os habrá entretenido o no, pero la edad de oro del cómic esconde una historia fascinante.
Más información en la wikipedia. Muy buen artículo, recomiendo su lectura.
Las Asombrosas Aventuras de Kavalier y Clay. Extraordinaria novela que narra la vida de dos personajes facilmente confundibles con Siegel y Shuster. O con Kirby y Simon o Lee o... creo que cogeis el concepto.
Men of tomorrow, Geeks, Gangsters and the Birth of the Comic Book. Historia de la edad dorada del cómic USA. Libro muy bueno pero con un inglés algo complicado. Es una maravilla.
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