Vía News acaba de publicar una Entrevista a José Luis Córdoba realizada en el pasado Salón de Barcelona. Dice cosas bastante interesantes pero hay una que me ha llamado especialmente la atención.
Sentaos y agarraos bien fuerte a la silla que lo que vais a leer os va a dejar plantados en el sitio. Atentos a las palabras de Jose Luis Córdoba:
Es cierto que el Salón Internacional del Cómic de Barcelona es el más importante de España, pero no deja de ser un salón que se hace en Barcelona. Que viene gente de Málaga, de Madrid o de A Coruña, le da un carácter especial, pero es algo que se hace en Barcelona y que eso marque el hábito de compra de toda España a mi me asusta un poco. Igual el año que viene te sorprendo y saco cuarenta títulos que no estaban previstos, pero en principio creo que lo coherente es, desde un punto de vista empresarial, es cambiar esto y no obligar a las librerías a comprar ese mes más de lo que pueden asimilar y estrangular las ventas de los meses siguientes.
¿ Pero se ha vuelto loco ? ¿ Cómo se atreve a decir esto ? ¿ Es que quieren hundir la industria ? Que se pare el mundo rápido, que nos bajamos todos. Hablando ya en serio, lo que aparece en ese párrafo es un autentico tabú para la industria española, es algo que nos cuenta mucho entender. ¿ Cómo no se van a sacar ciento y la madre de novedades en el Salón ? ¿ No es eso el significado del salón ? Ah, que tiene otro aparte de vender... ¿ cual ?
Lo de sacar novedades como locos en el Salón es algo que se espera todo los años, es algo que se encuentra muy arraigado en nuestra sangre. Desde meses antes ya se están haciendo cabalas sobre los productos que van a sacar, sobre que ases en la manga que se guardan las grandes editoriales. Es impensable un salón sin una lista interminable de novedades, ni ahora ni en un futuro cercano. Lo que propone Córdoba es perfecto, pero suena a utopía. ¿ Cuál es la función principal del salón ? Vender, vender y vender. Cualquiera que haya ido se habrá dado cuenta que aquello es un perfecto mercado persa donde la venta es el máximo objetivo. ¿ Exposiciones ? ¿ Ruedas de prensa ? Sí, haberlas haylas, pero lo que importa es vender, vender y más vender. En el salón no buscan la difusión del cómic ni paridas similares. Fijaros que los tebeos que regalan son los restos de almacén de las grandes editoriales, no les importa si son tebeos lamentables. Que regalamos un tebeo, oiga, pues se lo puede comer con patatas, óigame usted a mi.
¿ Pero esto no afecta al lector y a las librerías ? Pues sí. No hay lector que aguante el ritmo del mes del Salón, y últimamente algunas librerías también se empiezan a ver afectadas por el volumen de novedades (recordad, los tebeos hay que pagarlos, y tantos a la vez es complicado). Pero, ¿ qué mas da ? Ya hemos hecho la saca en el salón, lo que nos caiga en el resto de España pues esta bien, pero vamos, la tajada grande esta en Barcelona (recordad que alguna editorial como Norma, no se preocupo este año en distribuir las novedades el día que se abría el salón). Porque recordemos que las editoriales venden directamente al publico en Barcelona y con todo eso se ahorran los gastos de distribución y del librero, que pueden ascender hasta un 70% del precio final del producto, lo que supone una autentica salvajada. Si eso para las editoriales grandes supone unos ingresos brutales, imaginaros para las pequeñas que andan todo el día sobre la cuerda floja. Vender en el salón significa sacar beneficios a unos tebeos que en otra época del año raramente llegan a cubrir perdidas. Es triste pero es cierto.
Por desgracia el salón es un pulmón de oxigeno para la industria. Córdoba habla desde la posición de un gigante que quiere convertir la venta del tebeo en algo habitual, en algo que se puede hacer desde el quiosco. Sin embargo nuestra industria es un gigante con pies plomos que se defiende desde la librería especializada. Que Planeta pueda vivir sin ellas entra dentro de la posible, pero todas las demás necesitan las librerías como agua de mayo, necesitan el ghetto, el lector habitual. Las pequeñas necesitan el salón, desesperadamente. Aunque últimamente los precios que les cobran por vender allí empiezan a ser demasiado elevados y no les compensa tanto.
¿ Es este un modelo equivocado ? Posiblemente pero ahora mismo es el que hay y con el que cuentan muchas editoriales. Yo estoy de acuerdo en que las novedades deberían espaciarse a lo largo del año, pero ¿ podría el mercado español soportar eso ? Interesante pregunta.