Matadero Cinco

Desde el otro lado del charco y de la mano de Astiberri en nuestro pais nos llega una adaptación al cómic de una de las novelas cumbres de la ciencia ficción. Una adaptación muy especial ya que cuenta con los lápices de un Albert Monteys totalmente desatado para dejarnos otro de sus espectaculares trabajos.

Siempre he pensado que Matadero Cinco era un libro muy extraño que exigía demasiado al lector. Es una gran novela y una lectura apasionante pero es muy propensa a dejarlo todo lo que esta narrando en el aire debido a ese humor tan peculiar del autor. Es una novela antibélica que narra uno de los episodios más trágicos de la segunda guerra mundial: el bombardeo y la destrucción por parte de las fuerzas aliadas de la ciudad de Dresden. Lo narra desde una perspectiva peculiar ya que el protagonista huye de los horrores de la guerra «moviendose» por el tiempo y revisitando otros momentos de su vida. Con ovnis y extraterrestres incluidos. Y en este contexto el lector tiene que poner mucho de su parte para entrar en alguna de las múltiples lecturas que ofrece el libro. Es una experiencia extraña y un poco desconcertante, que hace que muchos amen la novela con pasión y otros la odien a muerte.

En el caso de esta adaptación hay mucho de eso. La historia es la del libro, tal cual, con sus idas y venidas, sus desvaríos variados y su retrato del horror. Pero por suerte no estamos ante una translación directa y plana a viñetas de la novela. Estamos ante una adaptación a otro medio narrada en el lenguaje propio del cómic y que aprovecha al máximo todas sus posibilidades. Es como si el propio Vonnegut hubiera estado mano a mano con Monteys planificando cada página, reconstruyendo la obra desde el principio. Y ese es el gran mérito de su guionista, Ryan North, al que cuesta vislumbrar ante los lápices de un Monteys que devora todas y cada una de las páginas de la obra.

Desde su comienzo, desde la misma presentación de personajes, los “adaptadores” nos dejan claro que van hacer la novela completamente suya. Cada página, cada trama y cada personaje están cuidadosamente elaborados y planificados. De esta manera, nos encontramos constantemente con el Monteys de Universe en todo su esplendor. Es ese autor que apabulla, que desborda de ideas y que hace virguerías visuales constantemente. La obra sera de Vonnegut pero Monteys la hace complemente suya, dejando que su personalidad fluya en cada viñeta, en cada composición. Y encima cuando tiene que bajarse al barro y dibujar escenas costumbristas, como la doble pagina con Dresden en todo su esplendor, te deja totalmente extasiado ante tal despliegue de talento. Simplemente descomunal.

Matadero Cinco no es una adaptación al uso. Es una obra con entidad propia que deslumbra en cada página y que muestra todas las virtudes del medio. Con que todas las adaptaciones de novelas fueran la décima parte de lo que es esta, la vida seria maravillosa. Pero claro, Monteys tendría que hacerlas todas… lastima de clonación.

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