Dragman

Esta semana la estoy dedicando a alguno de los premios del próximo festival de Angoulême. Hoy toca el gran premio especial del jurado, que le ha sido concedido a una obra de superhéroes muy original y que aporta un soplo de aire fresco en el tan llevado mundo de los hombres con capa. ¿Es un pajaro? ¿Un avión? No, es un señor con un vestido y a mucha honra.

Dragman es una superheroina muy especial ya que su poder consiste en volar… ¡cuándo se pone ropa de mujer! Su alter ego es August Crimp, un hombre que al encontrarse unas viejas medias decide probárselas para ver como se siente y es en ese momento cuando descubre sus poderes. Pero una doble vida como superheroina trans le llevara al odio entre sus semejantes y la incomprensión de sus seres más queridos. La vida como superheroina es demasiado complicada, así que ¿merece la pena seguir adelante o es más fácil abandonar las mallas y con ellos su propia personalidad?

Aunque con esta introducción parece que estamos hablando de una obra llena de angustia, traumas e indecisiones… ¡nada más lejos de la realidad! Bueno, hay un poco de eso, pero realmente estamos ante una historia de superhéroes de las de toda la vida. Su autor, Steven Appleby, ha envuelto la historia de su Dragman en un universo que parece un cruce entre Watchmen y Astrocity donde se nota una barbaridad la influencia de Moore pero muy pasado por un tamiz muy irónico.
En esta versión de Londres que narra la obra, la ciencia ha descubierto la existencia del alma y como esta se puede pasar de una persona a otra, lo que lleva rápidamente a su comercio y mercadeo. En este mundo cinico donde vender el alma trae consigo una vida llena de riquezas, un grupo de superhéroes con poderes totalmente absurdos hacen el bien a su manera, es decir, salvando a los que tienen contratada la póliza de seguros superheroica. Y por supuesto, como no podía ser de otra manera, un viejo héroe ha desaparecido y nuestras protagonistas, Dragman y Chica Perra, tendrán que descubrir cual ha sido su destino.

En esta obra de 300 páginas, a Appleby le da tiempo a desarrollar un universo riquisimo, con personajes muy originales y con un trasfondo sobre el alma muy inquietante. Su lectura es apasionante y muy fluida y sobre todo divertida. Hay angustia, hay drama, pero sobre todo hay pasión por lo que se esta contando. Es una obra con muchas lecturas y sobre todo es un relato en primera persona de lo que ha vivido el autor de la obra, que durante casi todo su vida oculto su condición de trans hasta que con 52 años decidió que tenía que vivir su vida como le diera la gana y no como le vieran los demás.

Así que Dragman trata de muchas cosas, de la identidad de genero, de sentirse uno agusto consigo mismo y de lo que significa el alma para cada persona. Es una obra tan profunda como sencilla y que se disfruta a múltiples niveles. Tiene incluso pinta de ser una de esas obras que ganan muchísimo con una relectura por la cantidad de detalles que pasan inadvertidos en la primera lectura.
Mis dieces a esta maravilla que me ha hecho disfrutar una barbaridad. No esperaba encontrarme con uno de mis universos de tipos en pijama tan bien tratado y cuando menos te lo esperas ahí lo tienes. Las maravillas que tenemos a la vuelta de la esquina sin saberlo.

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