Expocomic o las edades del Hombre

Será porque uno se hace viejo, o quizá sea que uno ya ha asistido a demasiados Expocomics de éstos. La verdad es que sea lo que sea, la ilusión por asistir en Madrid a un salón del cómic como debería de ser se va desvaneciendo para quedarse prácticamente en nada.

Sexta edición de esto que llaman Expocomic y que se supone son las jornadas del cómic de Madrid. Por el camino ha ido perdiendo compañeros de camino, como son los videojuegos, los juegos de rol, la ciencia ficción, Paul de Munk y un techo sobre el que cobijarse.

Unas carpas como las de los circos, pero más pequeñas, son las que albergan este mercadillo de tebeos camuflado de evento cultural. Unas carpas que condensan la humedad como ningunas y que cargan un ambiente ya de por sí muy cargado por la cantidad de afluyentes asistentes, y que hace que algunos stands tapen su mercancía con plásticos para que no se empape, como si fuera un domingo lluvioso en el rastro. En definitiva una ubicación que muchos dicen que es ideal, pero yo me pregunto que tienen de malo cuatro paredes con su correspondiente techado, será cosa del dinero…

Uno de los defectos más grandes a los que puede aspirar un salón es a copiar el modelo mercantilista del saló del cómic de Barcelona: cobrar por entrar, puestos de venta a porrillo, cuatro dibujos en las exposiciones y una estación de trenes. Por suerte, lo de la estación de trenes lo dejamos atrás hace dos ediciones (Expocomic 2001) pero todo lo demás está copiándose paso por paso. Sino fijense, dos carpas, la de entrada todo llena de tiendas, editoriales y otros especímenes. La otra, la dedicada a las exposiciones y conferencias, completamente vacía a lo largo del día. Ah, me dirán que es mejor, que uno así puede disfrutar mejor de las exposiciones, de las conferencias. No sé, para mí, poner en un pasillo dibujos al azar, sin mencionar al autor de cada boceto, pues más que una exposición es un juego de adivinanzas montado a desgana, Amén de la exposición de Brent Anderson, con los precios de cada original bien visibles (se acepta visa, es lo único que les faltaba poner). Pues que quieren que les diga, para mí eso deja un panorama muy pobre. Y para que hablar de las conferencias, busquen el programa y diganme si tienen un interés especial por leer sobre ella más allá de lo puramente anecdótico.

¿ Es esto un Salón del cómic ? Pues sí, por desgracia, y uno ya está cansado. Está cansado de dar vueltas y más vueltas alrededor de tiendas de coleccionista, de mirar exposiciones hechas con lo justo (¿ López Espí sólo ha trabajado en los últimos cinco años ?), de decir yo vengo por la gente. ¿ No hay otra manera de hacer un Salón ? ¿ Una manera de hacerlo entretenido tanto para veteranos como noveles ? ¿ De qué no se centre todo en la pela, en vender tebeos y en cobrar cinco euros por entrada ?

Me da que no, y que el año que viene será la séptima edición y que volveré a ir, y que volveré a quejarme y que volverá a ser un coro de plañideras. Y es que es a veces me pregunto si sólo leo tebeos para sufrir.

Y de las novedades que sacaron ya hablaré otro día, que todavía estoy suspirando aliviado por el retraso de la publicación del Jimmy Corrigan. Que ya me olía otra edición de esas de lujo, lujo que nos regala Planeta en casi todos los salones.