Preacher, la serie

Uno de los cómics más interesantes para ser adaptados a la pequeña pantalla. Una cadena de tématica adulta como la AMC y con total libertad para llevar hasta el limite las historias. Una de las series más prometedoras del año. Y entonces Seth Rogen.

La base de la serie es más o menos la misma que la del cómic. Un predicador es poseído por una fuerza misteriosa que le otorga un poder casi divino: todo el mundo tiene que obedecer lo que él diga. Justo en ese momento Dios decide desaparecer sin dejar rastro y nuestro predicador iniciará un viaje a través de los Estados Unidos para encontrarle. Y ya, porque cualquier parecido de la serie con la realidad del cómic es pura coincidencia.

Lo de la primera temporada de Preacher es algo imposible de comprender. Tienen el maldito cómic ahí mismo, con decenas de historias interesantes, simplemente hay que elegir cualquiera de ellas y rodarla. Así de fácil y sencillo. Pero no, tienen que ponerse creativos y hacer una especie de precuela del cómic, un año cero. Diez episodios de argumentos totalmente inventados que se alargan y se alargan hasta el aburrimiento más absoluto y que por algún extraño motivo tienen miedo de alcanzar el principio de la historia. Es completamente insufrible, un autentico horror. Al principio incluso pensé que mi aburrimiento era debido a que conocía el cómic y mis expectativas eran demasiadas altas. Entonces hice que un amigo que no sabía nada se tragara la serie y… ¡casi dejamos de ser amigos! En serio, es una cosa totalmente odiosa.

En la segunda temporada casualmente se acuerdan que… ¡están basados en un cómic! Imaginaros mi sorpresa. De repente el Santo de los Asesinos se mete en la historia a todo trapo y la serie sube millones de enteros de repente. ¡Claro! ¿Es qué era tan difícil? ¿Es qué no lo podíais haber hecho antes? ¿Es que tanto costaba fijarse en el maldito cómic que estábais adaptando?

Esta temporada ya es otra cosa porque la historia ya se encamina a donde debería ir. Se introducen más personajes cruciales como Herr Starr y los hijos de perra familiares de Jesse y se le da un repaso muy interesante a lo que es el infierno. El problema es que para el final de la temporada la cosa se vuelve a estancar un poco, como si de repente no quisieran tocar otra vez el material del cómic. Venga hombre, que por muy blasfemo que sea no muerde.

Uno de los máximos culpables de como ha salido la cosa es Seth Rogen, el tipo que dice ser cómico. Nunca ha sido santo de mi devoción y la verdad es que he disfrutado muy pocas de sus películas. Ni su humor ni su visión de la vida me ha gustado nunca y ha llegado a Preacher para enmedarle la plana a Ennis y decirle como se hacen las cosas de verdad. Pues mira chaval, si tu intención es hacer lo que te de la real gana, te inventas tu mismo tu propia historia y haces lo que quieras con ella. Pero no te cagues en las de los demás. En serio, había cientos de profesionales en la industria que lo habrían hecho mejor que tu, no es tan difícil.

Este lavado de cara de la serie provoca que el trio protagonista sea bastante irreconocible. Jesse es Jesse raspadito, muy justito. Tulip no es Tulip. Ruth Negga es una excelente actriz y no tarda en cogerle el pulso al personaje, pero a otro personaje que no es Tulip. Y Cassidy es demasiado cachondo en el mal sentido para ser Cassidy. Los villanos mitad, mirad. El Santo de los Asesinos sí, Herr Star también y Caraculo pues… tenéis que verlo. Tengo ganas de ver a la familia de Jesse, que solo hemos podido intuir de refilón.

Preacher es una serie que debería ser muchísimo más pero que en realidad solo es una colección de algún buen momento disperso. Tiene una primera temporada totalmente horripilante y una segunda que levanta el vuelo pero que al final deja bastantes dudas. Me agota solo el pensar como será la tercera temporada.

Defensores

El Doctor Extraño, Hulk, Namor y Silver Surfer unen sus fuerzas para defender a la Tierra de una misteriosa amena… ¿Daredevil? ¿Luke Cage? ¿Puño de Hierro? ¿Jessica Jones? ¡Estos no son los Defensores de tu padre! ¡Estos son los Defensores del Netflixverso!

Cuando Quesada se hizo editor de Marvel a principio de los 00 la forma de narrar historias empezó a cambiar lenta e inexorablemente hacia algo completamente horroroso: el decompresive storytelling. Por orden editorial las historias tenían que formar un arco autoconclusivo cada seis números para así poder ser recopiladas en un bonito y caro tomo. Un guionista capaz podría narrar en esos seis números dos o tres historias que de una manera mágica se terminaran cruzando para dar algún tipo de final satisfactorio en el sexto número. Pero claro, eso es difícil porque para hacerlo hay que tener talento. Así que lo que termino pasando realmente es que muchos autores cogieron la historia que tenían pensada para un solo número y la alargaron y alargaron y alargaron hasta llegar a los seis. El maestro de este arte siempre ha sido Brian Michael Bendis, un mago en el arte de llenar páginas y más páginas sin contenido. Diálogos sobre la nada, cabezas flotantes mirándose sin hablar, historias que nunca parecen llegar a su fin. Pues adivinad sobre que base han erigido todo el NetflixVerso… ¡la de Brian Michael Bendis!

Los Defensores cuenta la historia de como los 4 héroes que ya han protagonizado sus propias series luchan contra la Mano. Y ya. Ocho capítulos. Enteros. La Mano quiere hacer algo muy malo (¿el qué? ¡quién sabe!) y nuestros héroes no quieren que lo hagan. Y a rellenar los ocho capítulos que no os creáis que es tan fácil hacerlo. Como ejemplo de este espectacular pulso narrativo vemos como Sigourney Weaver se toma una sopa en un restaurante mientras habla con el maître sobre lo rica que esta. Y no acaba la cosa ahí, no, ya que la sigue degustando durante un ratito… tremendo. En otro capítulo asistiremos a otra conmovedora escena donde Sigourney esta escuchando un disco y… ¡madre mía, está rallado! ¿Qué hará nuestra malvada protagonista ante una situación tan peliaguda a la vez que embarazosa?

¡Lo estás exagerando todo un montón! Ya, ya, que sí, que la serie tiene momentos de acción chulísimos, diálogos interesantes y una química genial entre algunos de los protagonistas. Pero también tiene una gran cantidad de momentos que sobran totalmente. Una tijerita de dos o tres capítulos le hubiera sentado de maravilla a la serie. Si en vez de 8, solo hubieran sido 6 o incluso 4, ovación y vuelta al ruedo. Pero esos dos primeros capítulos en los que la maldita serie no arranca… madre mía. En el tercero ya empieza a coger ritmo, pero dos capítulos tirados a la basura solo para sentar bases es la leche.

Y lo peor de todo es que es elección propia de los responsables de las series hacer las cosas de esta manera. Quieren hacer superheroes de otra manera, más adultos, sin mallas, sin nada que pueda parecer infantiloide. Incluso hasta parece raro ver a Daredevil vestido con el traje y el resto de sus compañeros de calle. Es como… tío, ¡no estas en nuestra onda! Es lo que tiene basarse en el material de Bendis, un tipo que parece que esto de los superhéroes tampoco le va demasiado y que intenta desmarcarse más y más del genero en cada historia que escribe.

Yo la verdad no sé como de satisfecho esta Netflix con estas series porque ha ido corriendo a soltar camiones de dinero a las puertas de Millar para hacer series de superhéroes molonas, con acción y esas cosas. Que Millar también tiene lo suyo y es para echarlo de comer aparte, pero que esta claro que esta totalmente en las antípodas de las series de Marvel de esta plataforma.

A mi estos Defensores me ha dejado muy fríos. No están mal y tampoco siento que haya siendo una perdida de tiempo. Pero me exaspera el ver como intentar aportar personalidad a los personajes con escenas vacías y sin ningún tipo de significado. Tienen todos los mimbres para hacer una cesta perfecta pero los desperdician completamente. En fin, Netflixverso Marveliano, cada día me aburres un poquito más.

¡Devolvedme a los 4 Fantásticos!

En la anterior etapa de este blog me encontré en bastantes ocasiones con más ganas de hablar sobre películas o series de televisión basadas en cómics que de los propios cómics en los que se basaban. En épocas de vacas flacas, cuando se estrenaba una película al año o esporádicamente había alguna serie de televisión no había mayor problema en dedicarle algún día. Pero ahora mismo la cantidad de películas y de series que existen es tan elevada que nos podríamos pasar todo el tiempo hablando de ellas y olvidarnos completamente de la página impresa. Pero aquí hemos venido a hablar de cómics, ¿o no?

Existe una película muy pero que muy mala de los 4 Fantásticos. Sabéis cual, ¿verdad? Ah, que tengo que ser un poco más especifico. A ver si así: existe una película de mediados de los 90 de los 4 Fantásticos producida por Roger Coman que jamás fue estrenada. Se encuentra en youtube si queréis verla para que saquéis vuestras propias conclusiones.

La razón por la que esta película existe es debido a que un señor llamado Bernd Eichiger quería pegar el sablazo de su vida. Compró a mediados de los 80 por unos 250.000 dolares los derechos de los personajes para su adaptación cinematográfica y no hizo absolutamente nada con ellos hasta que estuvo a punto de expirar el contrato que tenía con la Marvel, a finales de 1992. La editorial no tenía intención de extender la duración del mismo porque tenía detrás a varias productoras muy grandes deseando hacerse con ellos. Así que para retener por un tiempo más los derechos, el tal Eichiger dio comienzo al rodaje de su película 3 días antes del final del año y del contrato. De esta manera, ejercía su opciones sobre los derechos y los podría mantener durante unos años más.

El presupuesto final de la cinta fue de 1 millón de dólares y todos los trabajadores y actores implicados en la misma estuvieron convencidos de estar rodando una película de verdad. Pero la cinta jamás llego a estrenarse. Estos 4 Fantásticos de serie B era lo último que Marvel quería ver en la gran pantalla ya que sabían que destrozaría cualquier interés sobre sus personajes por parte de otras productoras. Así que Avi Arad, mandamás entre los mandamases de Marvel, llegó a un trato con el productor, seguramente pagándole parte de lo que se había gastado y prorrogándole los derechos unos cuantos años. Todas las copias fueron destruidas, pero alguna tuvo que salvarse de alguna manera ya que terminaron viendo la luz y hoy en día es fácilmente accesible.

Después de ese horror han venido 3 películas más de los personajes de una calidad realmente discutible, cuya primera parte funcionó realmente bien en taquilla, la segunda funciono bien a secas y la tercera fue un estrepitoso fracaso. La batalla por los derechos todos estos años ha sido un rematado infierno y Marvel ha intentado una y otra vez recuperarlos para incorporarlos a su universo cinematográfico donde sin duda funcionaran mucho mejor que en sus actuales manos. Pero a su actual dueña, la Fox, no le da la gana soltarlos porque piensa que algún día lograra convertirlos en su propia gallina de los huevos de oro. Aunque por ahora más que huevos de oro solo están logrando producir mierda de vaca. Así que actualmente los derechos se encuentran en una situación de bloqueo bastante incomoda, quien los tiene no sabe que hacer con ellos y quien los quiere no puede ponerle las manos encimas.

Y todo este rodeo para llegar a donde yo quería: los tebeos. Hace tiempo surgió un rumor de que Marvel se había cargado la serie de los 4 Fantásticos única y exclusivamente para joder a la Fox. En su día hablamos de ello y tengo que reconocer que aunque tenía su parte de sentido, no me terminaba de entrar en la cabeza que le importaba a una gran productora que se cancelara una colección de cómics que no se estaba comprando nadie. Pero resulta que hace muy poco se ha confirmado que efectivamente, que Marvel lo hizo expresamente con ese propósito, para marginar a los personajes y que la Fox no pudiera sacar jamás ningún beneficio de ellos.

Así que… ¡el cine jodio mis tebeos! Y eso es lo que va a justificar la existencia de esta sección. Porque el día que menos te los espera, viene el cine o la televisión y te jode lo que tanto amas. Por eso, hay que mantenerlo vigilado muy de cerca, porque cuando menos te lo espera salta la liebre.