El espadachín enmascarado

Hoy me apetece mirar muy hace atrás, a esos tebeos que leía niños, más concretamente a uno de mis favoritos, El espadachín Enmascarado.

espadachin.jpgCuando era niño tuve la suerte de tener bastantes tebeos a mi alcance: Roberto Alcázar y Pedrín, el Capitán Trueno, el Jabato, El Aguilucho, el Guerrero del Antifaz, el Cachorro, etc. Y los de Bruguera claro, como no, pero eso creo que los hemos tenido todos lo que rondamos mi edad. Bueno, pues creo que mi favorito indiscutible era el Espadachín Enmascarado, un tebeo de aventuras como todos los demás, pero a mí me parecía maravilloso.

¿ De qué trata este cómic ? Bueno, pues os vais a reír pero hace muchísimos años que no lo leo (cosa de la que me estoy arrepintiendo ahora mismo) y exactamente no recuerdo todos los detalles. Tirando de mi memoria y un poquito de Internet recuerdo que el protagonista era un caballero francés muy hábil con la espada que era proscrito por algo que no había hecho, por lo que para conseguir que se haga justicia se pone un antifaz (sí, el típico negro que te pones en los ojos y con el que ya nadie te reconoce) y se lía a espadazos con sus enemigos. Y por en medio, como no, la novia que sufría desmayos cada dos páginas y de la que nunca supimos que es lo que le veía nuestro enmascarado, aparte de sus curvas. Vamos, la típica trama folletinesca, o para que se nos entienda hoy en día, culebronesca, en la corte de Luis XIV de Francia.

Mirándolo objetivamente la trama no era nada del otro mundo y está más vista que el tebeo. Espadachines, traiciones. amoríos, caballos para allá, caballos para acá y vuelta a empezar. El dibujo tampoco era ninguna maravilla, un Manuel Gago cumplidor que se manejaba muy bien en este estilo de aventura. Vamos, que no era un tebeo de esos que te quita el aliento, pero maldita sea, como enganchaba. Muchos de estos tebeos de la época empezaban con una trama muy atrayente con un sentido maravilloso del continuará. Rápidamente te veías metido en la historia y te sentías inmerso en toda la trama, animabas al protagonista, odiabas profundamente a los villanos y te enamorabas irremediablemente de la chica por muy ñoña que fuera. Eran tebeos emocionantísimos, tebeos de aventuras. Allí no había mucho mensaje oculto que transmitir (más allá de que el mal no recompensa, todos recibimos nuestro merecido, etc., y no, no me quiero meter ahora en las ideas políticas que se puedan encontrar en estos tebeos) sólo había entretenimiento y diversión.

La trama principal, la que daba inicio a la serie y la que te había enganchado se alargaba unos cuantos números con unos continuará de órdago. Sin embargo cuando era imposible alargarla más, cuando ya se habían agotado todas las ideas, se daba fin a toda la historia, se ataban todos los cabos sueltos y los protagonistas eran felices y comían perdices. Pero claro, a lo mejor esto pasaba en el número 10 y la colección se había convertido en un éxito de ventas, así que si no había historia que contar pues nos inventábamos otra. Y así comenzaba otro ciclo de aventuras en donde nuestros protagonistas se veían inmersos en más intrigas, peleas y amoríos. Era una colección que se dividía por sagas y raramente tenían relación las unas con las otras a pesar de que repitieran personajes. Pero aún así mantenían sus interés y una vez que te metías en una saga, ya era imposible sacarte de ella hasta que llegaras a su final. Era un buen modelo de negocio, pero un modelo que terminaba cansado.

El problema con estas sagas continuas es que los personajes permanecían inmutables de una a otra. Los personajes no maduraban ni aprendían ninguna lección vital para sus vidas. Sí, recordaban todas sus aventuras anteriores y la vuelta de antiguos enemigos era constante, pero la estructura no variara, las aventuras tenían mucho parecido las unas con las otras y llegaba un momento que te preguntabas por que seguías leyendo aquello. No es que el número 137 fuera menos malo que el 5, pero la sensación de «ya he estado ahí», «ya he leído esto» tarde o temprano terminaba asaltándote. Sin embargo este estilo fue el que eligieron los autores, o quizás sus editores, el no cambiar y darle a la gente lo mismo una y otra vez. Quizá no había ningún motivo para ello ya que estos tebeos se vendían demasiado bien, con unas cifras que hoy nos pueden parecer astronómicas. El problema era que era un modelo con un ciclo de vida finito, se exprimió todo lo que se pudo y cuando esas colecciones fueron cerrando, pues se acabo lo que se daba. Aunque bueno, esto duró un montón de años y generó gran cantidad de ganancias ( no para los autores, que eran los que menos veían los duros que generaban sus obras). Fueron los mejores tebeos para el momento histórico que se vivía, los que mejor aprovecharon el mercado y los que más vendieron. Pero tengo la sensación de que el estancamiento que se auto-impusieron lentamente sembró una semilla que poco a poco llevó a que se vendieran menos tebeos.

Bueno, he simplificado excesivamente, pero a lo mejor sería un buen tema para seguir otro día, en otro post. Por hoy sólo me quiero quedar con el recuerdo de esos tebeos extraordinarios. Curiosamente tengo todos los tebeos del Espadachín Enmascarado encuadernados en cuatro tomos. Me da la impresión que la persona que los compró los llevo a una imprenta y le hicieron la encuadernación a medida. La verdad es que quedan muy bonitos, pero uno se siente raro cuando los abre y ve que son tebeos y no libros. En fin, que tiempos más bonitos aquellos y que tebeos más entretenidos se hacían.

Zipi y Zape

Después de escribir sobre Mortadelo y Filemón la semana pasada me ha entrado la nostalgia, así que ha llegado el momento de hablar de otro de los iconos de mi infancia: Zipi y Zape.

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Recuerdo que en plena adolescencia, con 16 años y las hormonas disparadas, le pregunté a una chica si había leído tebeos de Zipi y Zape. Todavía recuerdo su respuesta porque fue una de esas cosas que me ha dejado marcada de por vida: no, no los he leído. En ese momento fue el paso a mi madurez. Insertar aquí la música de aquellos maravillosos años.

Bueno, esa historia tan tierna y estúpida viene a cuento de que me parecía totalmente imposible que la gente de mi edad no hubiera crecido leyendo los clásicos. Era inconcebible para mi pensar que en tu infancia no hubieras tenido tebeos de Mortadelo y Filemón, Zipi y Zape, el Botones Sacarino, Carpanta, Pepe Gotera y Otilio, 13 Rue del Percebe, etc, etc. Yo pasé toda mi infancia rodeado de esos tebeos, era algo tan natural como el aire que respiramos y me costaba entender que no lo fuera para el resto de la gente. Esos tiempos ya son pasados, y muchos de los personajes han caído en el olvido. Mortadelo y Filemón sobreviven, pero los demás han caído poco a poco en el olvido, entre ellos Zipi y Zape.

Zipi y Zape, creación de Escobar, son dos hermanos gemelos con la particularidad de que uno es rubio y el otro es moreno. Gamberros natos y malos estudiantes, su máximo sueño es conseguir una bicicleta para cada uno. Para ello tendrán sacar dieces que sus padres les irán cambiando por vales que representan partes de la susodicha bici. Pero nuestro chicos sólo sacan ceros, les dan calabaza tras calabaza, por lo que lo único que reciben son castigos que les mandan una y otra vez al cuarto de los ratones.

¿ No os suena la historia muy antigua ? Lo de la bicicleta suena casi esperpéntico cuando vemos que todos los niños de hoy en día tienen varias consolas de videojuegos en su casa. Lo de las calabazas (que eran reales, no una metáfora) también suena a otros tiempos, y lo del cuarto de los ratones tres cuartos de lo mismo. La historia de Zipi y Zape, al igual que la de Carpanta es una historia nacida de los tiempos de posguerra española y se ha quedado bastante anticuada con el paso del tiempo. Ya cuando lo leía a principio de los 80, lo de las calabazas sonaba a algo de otro tiempo, así que imaginaros como debe de sonar hoy en día.

Curiosamente son dos personajes que han intentado reflotar mediante una serie de televisión bastante lamentable y unos videojuegos a cual peor. Pero no ha habido manera, están acabados. Sinceramente no creo que haya ninguna manera de reflotarlos (ni cambiado las bicis por playstations, ni cosas así) y es que toda la cuerda que tenían se les ha acabado. Me duele cuando veo esos intentos de traerlos a la actualidad y compruebo que están muy mal realizados. No me entendáis mal, Zipi y Zape es un tebeo divertidísimo, lleno de travesuras, de equívocos, de planes delirantes, es un tebeo lleno de ingenio… pero es un tebeo perteneciente a otros tiempos.

Es una lástima que con el paso del tiempo hayamos ido perdiendo a todos estos personajes y no hayan surgido otros que rellenaran esos huecos. Es uno de los síntomas de que el tebeo español para niños murió hace tiempo, y la recuperación puede que no llegue nunca (no, lo siento, Mister K baja de calidad número a número). Aprovechemos la colección del mundo para seguir recordando a nuestros clásicos. La semana que viene otro poco más de nostalgia.

Mortadelo y Filemón

De un tiempo a esta parte existe cierta animadversión contra el trabajo de Ibáñez y sus siempre eternos Mortadelo y Filemon. ¿ A qué puede ser debido ?

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Mortadelo y Filemón es el tebeo clásico por antonomasia español. Sí, ya sé, seguro que mucha gente me dice que si Capitán Trueno, que si el TBO, que si el guerrero del Antifaz, pero lo que todos hemos leído de pequeño ha sido el Mortadelo y Filemón. Hemos leído una cantidad considerable de sus aventuras (varias docenas, seguramente) y hemos crecido con él. Hasta que llegó un momento en que o se dejaron los tebeos (entonces no estarías leyendo esto) o se pasó a otro tipo de historias. Mortadelo y Filemón se quedaron ahí olvidados, formando parte de nuestro pasado para siempre.

Así que hemos crecido y cuando hemos vuelto a esos tebeos hemos visto que no eran los mismos que los de nuestra infancia. Lo típico de que cuando creces ves las cosas con otros ojos, has madurado, tienes más experiencia, sabes elegir… PUES NO. Realmente esos tebeos han ido a peor cada vez más y es que no se le pueden pedir peras al olmo.

¿ Os imagináis que Stan Lee siguiera guionizando Spiderman hoy en día ? ¿ Cómo seria ? Pues algo caduco y aburrido, el tío Stan ya ha demostrado que no está para estos trotes en «Imagina si Stan Lee quisiera cobrar pasta de DC y se inventara unas historias estúpidas» Pues lo mismo le pasa a Ibáñez, que tendrá toda la gracia y la imaginación que quiera, pero después de tantísimos años con los personajes se nota que no da para más. Ni guioniza igual ni dibuja igual, es ley de vida. Pero claro, Mortadelo y Filemón siguen dando mucha pasta. Sólo hay que comprobar los miles de ejemplares que se han vendido del Mortadelo de la Mancha. Así que hay que seguir produciendo más y más y más y más… hasta que se acabe la gallina de los huevos de oro… que a este ritmo parece que no va a ser nunca.

Incluso es posible que cuando, por desgracia, Ibáñez ya no esté entre nosotros, la editorial siga produciendo más material, usando a los personajes en cualquier historia, metiéndolos en cualquier evento de actualidad. Mortadelo y Filemón son el Batman y Superman de Ediciones B, no pueden dejarlos morir, pase lo que pase. Total, es un tebeo que ha tenido una cantidad brutal de «negros», unos cuantos más no se va a notar. Eso sí, en el camino se quedaron los Zipi Zape, Carpanta, Rompetechos, el Botones Sacarino, Pepe Gotera y Otilio, etc., etc., etc… no daban tanto dinero como Mortadelo y Filemón.

Concluyendo, que Mortadelo y Filemón dejó de ser un buen tebeo hace muchos años. De vez en cuando tiene algún ramalazo de calidad, pero poquito. Pero es lo único que se puede esperar de algo que se lleva produciendo durante tantos años por la misma persona. Yo, seguiré pasándomelo pipa con los tebeos de toda la vida. Me voy a leer el tomo de los Mundiales, ea.

Los nuevos mutantes… los de antes y un poquito de los de ahora

Panini empieza a editar todas esas series que, debido a su condición de spinoffs oportunistas, jamás esperábamos ver por estas tierras. Que sí, que serán la pera limonera, pero que si Mística, que si Júbilo, que si Pícara, que si los Nuevos mutantes, vamos que por si acaso no estaba lo suficientemente exprimida la gallina de los huevos de oro vamos a ver si la machacamos un poco más. Venga, vamos con los nuevos mutantes, miedo me dan.

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Se estrena este remake en formato 48 páginas que tan bien le sienta a las series de la actual Marvel. Al parecer, para que un personaje se pueda rascar la nariz se necesita un mínimo de 60 páginas, así que a tomar viento con las 24 páginas de toda la vida, bienvenidas sean estas 48. Porque bueno, no es que se cuente mucho más, pero un poquito más sí y así al menos no te sientes totalmente estafado.

Tengo mucha cariño a la anterior encarnación de los Nuevos Mutantes. En sus tiempos era un tebeo especial, único, aún así no nos engañemos, no vendía una mierda y estaba siempre al borde la cancelación. La gente esperaba otra X-Men (entonces sólo existía Uncanny X-Men, no había segunda colección) y Claremont se desmarcó con la típica serie para y por adolescentes que no tenía ese tono adulto de la serie madre. Eso y los dibujos de Sienkiewicz estuvieron a punto de matarla muy muerta, pero poco a poco sobrevivió, se hizo su público, pusieron a la Simonson a los guiones, a Blevins al dibujo y se hizo con su sitio en el mercado… hasta que llegó Liefeld y la destruyó, literalmente.

La serie era más o menos: «Sois mutantes, pero como sois muy jovencitos os quedáis aquí estudiando mientras vuestros mayores hacen cosas guays» Y claro, por aquí, normalmente se escapaban de la escuela, combatían contra el mal, el profesor les pillaba, les echaba la bronca y hasta el día siguiente en que todo el ciclo se volvía a repetir. De vez en cuando pasaban otro tipo de cosas, claro, como que Magneto se convertía en director de la escuela, o se les moría uno de los miembros, u otro era poseído por su media mitad diabólica… en fin, las cosas que le pasan a cualquier adolescente de hoy en día.

Lo bueno de la colección es que te hacía empatizar perfectamente con los personajes. Su condición de mutantes les convertía en lo que todo adolescente se ha sentido siempre: como un bicho raro. Lobezno era un bicho raro, vale, pero molaba, el mismo hacía todo lo posible por serlo y se sentía orgulloso de ello. Nuestros jóvenes mutantes no, se sentían apartados del resto y eso les hacía sufrir. Mientras sus hermanitos mayores se montaban una base en el culo del mundo (Australia) y presumían de ello, los nuevos mutantes intentaban no parecer raros cuando iban de compras o se intentaban tomar unas copas. Eran lo más cercano a la edad del lector potencial y si te pillaba en esos años te sentías bastante identificado con los protagonistas. Era una serie a la que le cogías un cariño especial, no era la mejor del mundo, ni siquiera la más molona, pero era algo que te llegaba muy dentro.

Muchos años después Marvel decide volver a crear el grupito (por culpa de la película de los X-Men, claro, porque mostraban la escuela llena de chavales, y eso no se puede dejar pasar), y cuando Marvel hace este tipo de cosas siempre hay que echarse a temblar… Pero mira, le he dado una oportunidad y me ha gustado el primer número. No es que sea nada del otro jueves, claro, pero la base, el desprecio total, el sentirse inadaptado, el ser un adolescente en un mundo de adultos, eso todo está ahí, y eso es justo lo que se agradece. Uno ya no tiene la edad, claro, pero siempre gusta volver a viejos hábitos y ver que algunas cosas siguen teniendo el buen sabor de siempre. Sobre todo volver a ver a Dani y ver que se va a convertir en una profesora… Bueno, realmente los viejos tiempos nunca volverán pero siempre podemos revisitarlos aunque sea en pequeñas dosis.

Seguidores de los antiguos nuevos mutantes, darle una oportunidad, al menos es una colección simpática. A ver que tal los siguientes números.

Gotta catch’em all

Cuando lanzaron la segunda colección de la Patrulla-X, la que se iba a llamar X-Men a secas, a las cabezas pensantes de Marvel se les ocurrió la idea de lanzar cinco ediciones diferentes del número 1. Jim Lee dibujaría una portada cuádruple y cada edición tendría como portada una parte de esa portada, además de dos pin-ups exclusivos para edición. La quinta es la que llevaría la portada cuádruple en portada, como desplegable y todos los pin-ups que llevaban las cuatro ediciones anteriores. Por supuesto, también era más cara. La decisión a tomar era comprar una de las cuatro ediciones más baratas o la más cara que lo contenía todo. Buena, la decisión real de la época era saber si te las comprabas todas o no.

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Contada la historia anterior hoy en día puede parecer algo de locos o de tontos. ¿ Quién en su sano juicio se iba a comprar cinco veces el mismo tebeo ? En España hasta tenías más poder de elección, podías comprar alguna de las ediciones americanas en cualquier librería especializada o comprar cualquiera de las dos ediciones que editó Forum. Una la barata con la portada que a ellos les dio la gana (y que ahora mismo no recuerdo cuál fue) y otra edición de lujo con la portada desplegable.

Bueno, la estupidez de idea dio lugar a 8 millones de ejemplares vendidos. Es la cifra más mareante que he visto en mi vida relacionada con los tebeos. He leído cifras muy grandes en los tiempos de la creación de Superman y demás pero nunca jamás nada tan cercano a esos 8 millones.

Eran otros tiempos, nunca mejor dicho. El truco de las portadas múltiples estaba de moda, raro era el número uno que no llevaba varias. Ni siquiera era necesario que fueran dibujos diferentes, le ponían brillitos, logos holográficos y chorradas semejantes. Por supuesto, cada tontería subía el precio de portada, así que a más pijada que no dejaba ver el dibujo, más caro valía el dichoso tebeo de marras. Las campañas de publicidad eran absurdas, «Colecciónalas todas» era el eslogan que se usaba para las cinco ediciones de los X-Men. Tenías que tenerlas todas o sino no eras nadie. Bueno, tengo que decir que todo esto visto desde el punto de vista de hoy parece absurdo pero entonces no sólo no lo parecía sino que era el pan nuestro de cada día. La prueba definitiva fueron esos X-Men, que aprovecharon la codicia de la gente para llenarse las arcas como nunca han hecho.

Lo que llevó a ese tebeo a vender tantos millones fue la especulación. Eran los primeros tiempos de las revistas especializadas (creo que la Wizard es de esa época), de los autores hot, del dibujo importa más que el guión, de las slapsh pages molonas, de los héroes hipermusculados. Se estaba fomentado a través de los medios interesados un movimiento de acaparamiento de tebeos con el único objetivo del lucro. Compra hoy las 5 ediciones diferentes, véndelas dentro de dos o tres años a precio de oro. Lo que llevó a que muchos no sólo se compraban las 5 ediciones, sino también varias copias más para sacarles su rentabilidad en el futuro. El problema es que todo el mundo tuvo la misma y todos se dedicaron a lo mismo. Fue como la burbuja de Internet pero en tebeos, todos queríamos lucrarnos, todos gastamos dinero a espuertas.

Los beneficiarios de este movimiento fueron las editoriales y sobre todo los autores de Image que con tebeos infumables ganaron cantidades espectaculares de dinero. Si sus tebeos no tenían guión y estaban ganando más dinero del que habían visto jamás en toda su vida, ¿ por qué contratar a un guionista para hacer las cosas bien ? Porquería, porquería de tomo y lomo salió de esa época. Los brillantes 90, con portadas de colorines, con tebeos infumables.

Realmente esos X-Men de Jim Lee y Chris Claremont no estaban nada mal. Era la despedida de Claremont después de 16 años en la colección y realizó un tebeo bastante decente. Jim Lee estaba en su apogeo y dibujaba de maravilla, lo de ahora es sólo un reflejo de lo que hacía entonces. Eran otros tiempos, tiempos de locura y de cómics estúpidos. ¿ Tú los comprastes todos ? Porque yo no.

Los Nuevos Mutantes, final

Me encantan los tres últimos números de los Nuevos Mutantes, los de la primera serie, los de Rob y Nicieza. Es un tebeo fruto de su tiempo, de los que marcaron aquella época. Como sé que mucha gente no quiere ni recordarlo que menos que hacerle aquí un pequeño homenaje.

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A lo mejor estés sorprendido por lo que voy a decir pero esos tres números de los Nuevos Mutantes conforman un gran tebeo, no en el sentido adliano sino en el bueno de verdad, el de los grandes tebeos. Quizá pienses que sea un tebeo mal dibujado con un guión infumable y que no tiene ningún sentido. Pero tiene un montón de características que le hacen muy especial.

Esos tres números fueron editados por Forum en un tomo, como colofón a una serie que se estaba muriendo. Hasta entonces la publicación de los Nuevos Mutantes había ido pasando con más pena que gloria. Empezó como mensual pero Sienkewicz asustó a toda la chavalería… bueno, a todo el mundo más bien. Luego pasó a bimensual, con aquel invento forum de dos números y medio. Constantemente estaba al borde de la cancelación. Eso pasaba tanto aquí como en los Usa. La colección se arrastraba, era la hermana menor de la Patrulla X y no molaba tanto como aquella. ¿ Mutantes con problemas típicos de adolescentes ? A quien le importa. Era una auténtica pena porque Louise Simonson y Brett Blevins estaban haciendo un buen trabajo, no mataba pero era bastante entretenido y realista. Se dejaba leer pero la colección estaba tocada de muerte, o pasaba algo o se cancelaba la colección. Ese algo que pasó se llama Rob Liefeld y revolucionó completamente la colección, la aupó en ventas y convirtió a su secuela en un éxito de ventas absoluto. En esos tres números es sobre todo donde vemos la clave del éxito.

Lo que Liefeld hace en esos tres números es destruir totalmente todo lo que se había hecho en los 97 números anteriores. Localiza perfectamente todo lo que no funciona y lo que no es atractivo al lector y lo echa de la misma. O abandona el grupo o se muere. No te queremos, no vales para nada. En sólo tres tebeos un grupo de niñatos llenos de inseguridades adolescentes es transformado en una máquina de guerra que sólo piensa en matar y matar. Es un cambio tan acertado que el primero número de X-Force vende 800.000 ejemplares. Liefeld realizó un gran trabajo, convirtió un tebeo moribundo en algo vivo y lleno de acción.

¿ Eso es bueno ? ¿ Dónde queda la calidad ? Pues como en cientos de tebeos de superhéroes la calidad queda aparte. De lo que estamos hablando aquí es de como un dibujante transformó un fracaso absoluto en uno de las joyas de la corona de la editorial. Sólo Jim Lee quedaba por encima de él en el escalafón. Liefeld se ganó sus galones, era el inicio de otra época, el inicio de la era Image, y este tebeo era una muestra de lo que estaba pasando entonces. Es historia viva, y debería ser releído una otra vez, porque si no queremos repetir nuestros errores…

Superlopez, un clásico del cómic español

No pensaba escribir este post tan pronto. El lunes ya hable de Superlopez en plan muy breve pero parece que el tema tiene tiron y que sobre todo causa controversia, ya que en la ML de cómics se ha entablado una discusión sobre las mejores etapas del personaje. Así que ha llegado el momento de hablar de Superlopez más extensamente.

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No voy a ser original con respecto a este tema y lo siento mucho. Los primeros nueve números de Superlopez son una autentica maravilla digna de figurar en cualquier historia del cómic de humor español. Son frescos, dinámicos, divertidos, entretenidos,

sorprendentes, en definitiva, una obra maestra. A partir de ese punto, el personaje y el autor pierden la fuerza que les caracteriza y se acaba lo bueno. Al parecer cambiar las inquietudes de Jan, decide que el humor no es lo suyo y se lanza a otro tipo de aventuras más viajeras. Por desgracia, las historias caen en la repetición y es muy común ver a Superlopez viajando de lado a lado del planeta sin ningún motivo fijo.

Evidentemente no todas las historias posteriores son así. Las hay entretenidas, otras bastante divertidas, y algunas (bastantes) muy plomizas. Hay tebeos de esta segunda época bastante pasables pero al final la broma termina cansado y mucho. Y aquí es donde empieza la discusión entre los que piensan que solo los primeros números son interesantes y los que defienden al personaje a capa y espada. Yo creo que el problema quizás sea la existencia de esos primeros números. Son tan buenos que cualquier cosa posterior palidece ante la más mínima comparación.

Suelo releerme esos números bastante a menudo. Cuando estoy un poco aburrido, o cansado de leer cierto tipo de tebeos y necesito algo fresco y divertido me cojo siempre uno de esos Superlopez. Aguantan relectura tras relectura sin ningún tipo de problema. La frescura sigue ahí año tras año y nunca pasa de moda. Es una alegría que hayan reeditado los dos primeros tomos del personaje porque merecen estar en todas las estanterías de un buen aficionado a los cómics.

El Supergrupo es una historia mítica del tebeo español. Es la historia que mas se recuerda y la que todo el mundo menciona. Es genial en todos los sentidos y es el camino más correcto que se ha visto hasta ahora de hacer superhéroes en España. Esa

historia responde perfectamente a la idiosincracia del pueblo español. A pesar de que los personajes son copias de los americanos, su caracterización corresponde a lo que seria un autentico superhéroe español. Todo en clave de comedia, claro esta. Pero es una comedia cercana que reconocemos inmediatamente, que sigue siendo cotidiana y que no pasa de moda. Es un tebeo fantástico. A Jan le sienta muy bien tener guionista y Francisco Pérez Navarro escribe un guión maravilloso. Es la historia que va a pasar a los anales y se lo merece.

Jan es un gran autor y la industria le debe mucho. Pero creo que hace mucho tiempo perdió la perspectiva de lo que quería el lector y se centro únicamente en lo que quería el. Por suerte, este Superlopez va a pasar a la historia por sus excepcionales nueve primeras historias. Yo seguiré leyéndolas una y otra vez porque, ay, ojala se hicieran mas tebeos como este.

Superhumor Superlopez 2

Afortunadamente, estos dos días son de fiesta para el que esto subscribe, así que van a ser dos post muy ligeritos, el miércoles volveremos a cosas un poco más densas (pero no mucho).

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Llevo años buscando este tomo. Siempre miro y remiro todas las estanterías de los grandes almacenes a los que voy y siempre me encuentro lo mismo: tomos 6 y 7. Hoy, he vuelto a mirar y los he visto, el tomo 1 y 2 reeditados, el nirvana. La verdad es que la fecha de reedición es de 2003, pero yo hasta ahora no los había logrado encontrar en ninguna parte.

No se si será de dominio publico o no esta reedición pero llevo tanto tiempo buscándolo (unos 10 años, sin exagerar) que ha sido como una liberación el poder tenerlo de nuevo entre mis manos. Por desgracia, perdí este tomo hace mucho tiempo y no podía descansar hasta encontrarlo. La semana más larga se merece estar entre mis estanterías, y la gran superproducción, y los cabecicubos y… en fin, otro día con más tiempo hablare de estés dos primeros tomos de Superlopez, lo mejor de lo mejor del personaje. Mi primer volumen se sentía muy solitario.

Corred a buscarlos, Superhumor Superlopez tomos 1 y 2, lo mejor de lo mejor del humor español.

Y al principio sólo había Akira

Con esta entrega de hoy se crea lo que estoy seguro que se va a convertir en una costumbre. Y se va a convertir porque me conozco y se que de vez en cuando me voy a ir por las ramas y voy a contar cosas de unos cuantos años atrás. Aunque más que una inauguración, ésta es más bien una segunda entrega, porque hace unos días ya hable de los tiempos de Zinco. Así que con esta segunda entrega inauguramos oficialmente los cuentos del abuelo Cebolleta.

akira.jpgEl primer manga que se publicó en España fue Akira, más o menos a principios de los 90. Bueno, esto es una mentira como una catedral porque ya habían publicado varias cosillas antes, así que voy a reformular la frase: El primer manga que tuvo tirón popular en España fue Akira. Ahora sí, ahora sí tiene sentido. Aunque no es un tirón popular como el que se entiende ahora, es decir que no vendían cientos de ejemplares. Era popular porque era el tebeo a seguir, era el tebeo cultureta de entonces. Para empezar se editaba en un formato de lujo, uno muy parecido a los álbumes europeos sólo que con tapa blanda (cartone). Creo recordar que costaba 450 pesetas de entonces, que era una auténtica salvajada. Bueno, la verdad es que pensándolo hoy en día me parece el precio correcto, pero entonces, en plena adolescencia, con muy poco dinero para tebeos, y Forum editando entre las 100 – 150 pesetas… pues era demasiado.

Otra característica especial es que se editaba en color, pero en un color muy bueno. Daba gusto verlo a pesar de que el original era en blanco y negro… entonces poca gente lo sabía.

Y por último, no se parecía en nada a cualquier dibujo japonés que nos hubiéramos tragado por la tele. No era Heidi, no era Marco, no era Mazinger Z, era algo futurista, moderno, muy high-tech, era otro mundo.

Como he dicho era el tebeo a seguir. Mucha gente que conocí entonces lo decía en plan bastante elitista: yo leo Akira. Y no era un tebeo japonés, bueno, lo era, pero no contaba. Y entonces se estrenó la película, y aquello era ya una locura colectiva. Akira, Akira, Akira, tenías que haberla visto, sino no eras nadie. Aunque no os creáis, nadie entendía el final y era como una gran broma que se gastaba todo el mundo. ¿ Tú entiendes el final ? Yo tampoco, jajajaja.

Pero hubo un problema con el tebeo, ese mismo final. Resulta que aquí en España llegamos al tomo treintatantos y cuando sólo faltaban dos o tres dejó de publicarse. Era un coitus interruptus en toda regla. ¿ Dónde está el final ? ¿ Qué pasara ? ¿ Cómo acaba toda esta ida de olla ? Al parecer, según se decía por los mentideros el autor tenía un serio problema con el final, y es que no le gustaba. Así que teníamos que esperar a que le diera la gana de rehacerlo para poder verlo aquí. Y la espera duró unos dos años, demasiado. Pero al final se publicó y la verdad es que a todo el mundo le daba ya igual y Akira era historia.

Akira fue reeditado hace poco en lujosos tomos que pueden competir perfectamente con una guía telefónica. En glorioso blanco y negro, y en una edición un tanto extraña. Pero completa y sin problemas. Y ese sería más o menos el final feliz.

El otro final dice que hoy el manga es un boom en España y que las librerías están llenas de niñas monas que sólo compran esos tomitos tan burdamente dibujados. Pero de eso ya hablaremos otro día.

El dia que Zinco dejo de publicar tebeos

Es mentira lo que os cuentan. Cuando Zinco decidió no publicar más tebeos, claro que había Internet, lo que pasa es que no era como ahora. Las páginas sobre cómics podían contarse con los dedos de una mano y no había miles de foros para comentar cualquier cosa que se nos pasara por la cabeza. Entonces Yahoo era el amo de la Internet, y necesitabas dios y ayuda para poder conectarte a la red. Y no hablemos del coste monetario, que era escandaloso. Entonces fue cuando nos enteramos que no veríamos más cómics de Zinco en los quioscos.

batmanbw.jpgCuando Zinco dejó de publicar cómics uno no podía conectarse a Internet para ver que era cierto y que no lo era. Había Internet, pero lo más popular entonces era algo llamado BBS, que servía sobre todo para leerse las listas de correo. Entonces, éramos cuatro los que usábamos ese medio, y ante noticias de este calibre todo era incredulidad. ¿ Qué cierra Zinco ? ¿ Qué dices ? No puede ser, pero si saca muchos tebeos, sí, cada mes saca menos pero saca.. y ahí se quedaba la cosa. Entonces, no había nadie de las editoriales conectado a esos tebeos y todo eran mínimos comentarios entre cuatro pirados. Y eso era los que teníamos acceso a un módem. Me acuerdo hablar con un amigo que no sabía nada del tema y alucinaba en colores. ¿ Donde lo has leído ? Pero si en los tebeos no pone nada, no puede ser.

También teníamos revistas de información entonces, una o dos que salían cada trimestre, o cada cuatrimestre, o vete a saber cuándo. Lo que teníamos era fancines, de esos muchos, pero tampoco gran cosa. En definitiva, que por ahí poca noticia había.

Y llegó enero, y llego Batman Black & White, y llegó un cartelito que anunciaba que se acababa, que era el último tebeo que sacaban, así que adiós muy buenas, ahí os dejamos a solas con Forum. Y la cara de tonto que se te quedaba era tremenda, porque no había lugar de donde sacar ninguna información. Estábamos en la prehistoria de la era de la información y no podías más que sentirte indefenso ante lo malo que era el mundo.

Hoy en día todo es ya, ya, ya y ya. Y más, más, más y más. ¿ Qué es lo último de Panini ? ¿ Y ahora ? ¿ Y ahora ? ¿ Y ahora qué ? Venga, quiero saberlo todo, ya. Entrevista con el portero del edificio donde vive el editor de Panini, necesito leerla, necesito tenerlo todo, y lo necesito ya.

Pero volvamos a Zinco. Entonces tampoco nadie dio motivos de porque dejaban de publicar tebeos… y bien pensado hoy sigue siendo un tema bastante nebuloso. Los más factible es que la pérdida de derechos de publicación en Sudamérica fuera la causa de todo. Publicar sólo en España no era rentable para Zinco y mejor centrar sus esfuerzos en lo que daba dinero: revistas de informática y de porno. Aunque pudiera que hubiera más, porque siempre ha sido algo bastante nebuloso.

En definitiva, que hoy no tenía ganas de hablar de ningún tebeo en particular y sí de una situación que ocurrió hace mucho tiempo y que es fiel reflejo de lo que está ocurriendo ahora, con la diferencia de que entonces existía un oscurantismo derivado de la falta de medios y que ahora todo sale a la luz al segundo siguiente. En un futuro volveré sobre el mismo tema, cuando tenga un día más inspirado. O quizá hable de cuando cerró Bruguera, aquello si que fue el fin del mundo.