La industria francesa

Ya he tenido un poco más de tiempo para leer ese artículo sobre Francia que Pons mencionó en su twitter y ha llegado la hora de apretarle un poco las tuercas. A ver si entre todos logramos mosquearle lo suficiente para que vuelva a retomar el blog.

El artículo en cuestión se títula algo como “La mayoría de los tebeos no son rentables” y retrata un panorama desolador para la Bande dessinée francesa, el mundillo se muere de toda la vida. Pero echemos un vistazo a las cifras que manejan para que como de lejos están del precipicio.

10.000 ejemplares para que un título sea rentable

Esa es la cifra que según el artículo hay que alcanzar para que un titulo sea rentable. Da escalofríos, ¿eh? Primero porque para nosotros esa cifra es algo estratosférica. Muy pocos de nuestros tebeos se acercan a esa cantidad y cuando lo hacen los tratamos de superventas. Sin embargo para ellos es lo mínimo a exigir, ¿cómo puede ser eso posible? Pues porque son una industria de verdad. Esto supone que los autores tienen que ganar dinero para poder dedicarse a ello y por supuesto todos los trabajadores implicados en la producción del cómic, desde el editor hasta la señora de la limpieza. La idea es que vivan de esto, no que sea un hobby con el que sacar algunas perras mientras tienes otro trabajo con el que llevar las lentejas a la mesa.

Más de 5.000 títulos en un año

¿¿¿Quééééééééé??? Esa cifra es escandalosa… para nosotros. Porque la verdad es que el mercado americano y el japonés llegan a esos números sin problemas. El tema es que aún así, son muchos títulos al año y simplemente por pura lógica, es imposible que vendan todos. Tiene que haber muchísimos que hagan aguas. Entonces, ¿cómo narices se puede sostener eso?

500.000 Lucky Lukes vendidos en 2016

Y estamos hablando de uno solo de sus álbumes, La Tierra Prometida. Esa es una cifra de autentico bestseller para su mercado y gracías a esto las editoriales pueden mantener el resto de títulos. Otro ejemplo que se menciona en el artículo son los 400.000 ejemplares de Blake y Mortimer. Vamos, que los superventas soportan a gran parte del mercado.

Entonces, ¿por qué no nos dedicamos solo a publicar bestseller y nos olvidamos del resto de títulos? Bueno, para empezar porque si hacen eso se les cae todo el castillo encima. El bestseller aguanta hasta que todo el mundo se cansa de él y se aburre. ¿El ejemplo? Mortadelo y Filemón. Y entonces, ¿qué haces? Te cargas a toda la industria de un plumazo. Para que el sistema funcione de verdad necesitas un ecosistema rico que vaya produciendo todo tipo de tebeos para atraer a todo tipo de lectores. Si solo producimos Asterix, perdemos una parte muy importante de lectores que aunque no sean el publico objetivo de la serie del galo, pueden terminar comprándola. A la larga incluso el concepto de lector de determinado tipo de tebeos deja de existir y simplemente existe el lector de tebeos. Unos días se compra una cosa, otros otra distinta simplemente porque le apetece. Porque para él es natural comprar mucho y variado. Por supuesto que existen nichos, siempre existirán, pero se ha trabajado mucho en la idea de que el cómic es cultura y como tal debe formar parte de la vida de todo el mundo.

Dicho todo esto, ¿su mundillo se hunde? No tanto como el nuestro, ya que ellos tienen una industria que ya nos gustaría a nosotros. Pero tienes sus contras muy peligrosos, como ese volumen brutal de ventas que tienen que alcanzar cada título. Al final la presión para todos es lo misma, tienes que publicar tebeos que sean buenos y que vendan. Si no, no esperes a durar demasiado en un mercado tan competitivo. Aún así, siguen estando a años luz de nosotros.

De compras por Francia

La semana pasada le dimos un repaso muy breve a la industria del cómic español y hoy le tocaba el turno a hacer algo parecido con Francia. Pero me he dado cuenta que aún me quedan bastantes cabos por atar en cuanto a su estado real y que ponerme ahora a lanzar cifras y datos sin tener claro como de buenos o de malos son seria una metida de pata tremenda por mi parte. Así que mientras sigo estudiando este tema, que prometo abordare en próximas semanas, vamos con algo más ligero y basado en experiencias personales: ¿dónde comprar tebeos en Francia?

Librerías especializadas. El lugar más lógico y normal para realizar tus compras. Pues en principio no hay grandes diferencias entre las librerías de allí y las del mundo entero. Es decir, en esencia muchas novedades, mucho stock de atrasados y bastante merchadising. Vistas unas diez o treinta, vistas todas. La diferencia fundamental es lo que venden. Tienen muchiiiiisimo, pero muchiiiiisimo europeo, bastante manga y un poquito de americano. El manga cada día amenaza con comerse más y más espacio e incluso es normal que sea lo primero que te encuentras al entrar en la tienda. Pero los reyes siguen siendo los álbumes europeos de tapa dura, siempre en una posición dominante en la tienda. Los supes, pues una estantería, a veces dos, pero no salen de su esquinita.

Quioscos. En los quioscos se venden tebeos pero no he podido encontrar ningún patrón concluyente en el material que venden, porque cada quiosco tiene sus cosas. Normalmente suelen ser o álbumes de gran éxito o clásicos, pero no he sido capaz de encontrar ninguna correlación entre lo que allí venden. Venden… cosas, eso seguro.

Fnac. Traigo esta cadena de tiendas a colación porque es donde más tebeos de gorra hemos leído todos nosotros y siempre lo tomamos como referencia a la hora de saber como de bien esta tratado nuestro medio. Pues la sección de cómic es… enoooooooorrrrmmeeeeeeee. Y eso que en muchos Fnac de nuestra piel de toro estamos muy bien servidos, pero allí estan casi al mismo nivel que la literatura general en plan sección de aventuras, de género negro, de humor, etc, etc. Aunque es imposible da la impresión que tienen todo lo que se ha publicado jamás, pero cuando empiezas a rascar de verdad vas notado los típicos huecos de todas partes . La sensación de encontrarse totalmente perdido allí es total porque empiezas a encontrar una cantidad de títulos desconocidos descomunal y con el precio que tienen, ya que muchos son álbumes, tampoco esta la cosa para llevárselos todos. La sección de manga, ojito, que da la impresión que se va a comer al resto el día menos pensado.

Grandes hipermercados. Sí, de lo hacer la compra semanal con el carrito, esos mismos. Pues estos son los que mas me han dejado sorprendido. Porque de todo lo anterior yo me esperaba más o menos lo que me encontré, en plan, es como lo nuestro pero el doble o el triple de grande. Pero meterte en un supermercado y encontrarte con una sección de cómics enorme, cuidadísima, con todo correctamente catalogado y ordenado y con los grandes clásicos en lugares preferentes de venta es para caérsete la baba. No es en plan Fnac, que intenta abarcar lo máximo posible, sino en plan: aquí tenemos lo más destacado, lo que la gente busca y lo tenemos muy variado y en grandes cantidades. Por supuesto, no en todos los hipermercados se encuentran este tipo de secciones tan cuidadas, algunos solo se dedican a comida y ropa. Pero si es lo suficientemente grande para tener una sección de cultura propia, allí tienes una sección de cómic en la que pasar horas y más horas.

Y esto es un poco por encima los cuatro principales puntos de venta en donde podréis encontrar cómics. También por supuesto están los mercadillos callejeros, en donde siempre hay algún cómic en alguna caja, pero bueno, eso ya como todo, joyas mezcladas con basurilla olvidable. Y este ha sido el rápido repaso en plan Diario de Patricia. La semana que viene más.

La edad de hojalata de la industria del cómic español

Los jueves toca posar nuestros ojos sobre Europa y por extensión España, que por ahora parece seguir formando parte del continente, aunque tal como esta el panorama político quien sabe de que será parte mañana. Bien, pues este verano hubo un temilla que causo algo de polémica en la internet comiquera española o más bien en lo poco que queda de ella. Como todavía no había ejecutado mi vuelta triunfal me quede con las ganillas de dar mi opinión. Pero nunca es tarde si la dicha es buena, aunque es este caso ni sea dicha ni buena.

“We used to visit international festivals to buy rights to foreign books…Now we go to sell.”
Santiago García – Spanish Fever

Como este tema ya esta un poco gastado voy a resumirlo mucho: en el País, ese periódico que antes era de izquierdas pero ya no, se publicaron una serie de artículos desgranando las bondades del cómic español y de los maravillosos tebeos que se están publicando en la actualidad. En general, los artículos son bastante acertados excepto cuando utilizan exageradísimas afirmaciones como “la edad de oro del cómic español” y “el siglo de oro del cómic español”. Esto provocó alguna que otra discusión sobre lo acertado de tales afirmaciones como si fueran los buenos viejos tiempos donde todos nos metíamos con todos. La conclusión final (al menos para mi) fue que tales parabienes se referían a la calidad de las obras publicadas pero en ningún caso no al estado de la industria editorial española actual. Y bueno, no sé si yo si lo publicado da como hablar de una edad de oro, aunque reconozco que es posible dejarse llevar por el entusiasmo y hablar de que estamos viviendo una edad maravillosa. Pero con la industria que tenemos, yo no hablaría de edad de oro ni de lejos. Porque a eso es a lo que quería llegar: en España NO hay industria.

¿Otra vez con ese viejo mantra? ¿Cuantas veces lo habremos oído ya? ¿Cómo no va a haber industria con la cantidad de editoriales que existen y la cantidad de tebeos que se publican en nuestro país? ¿Te estas quedando con nosotros? Bueno, vayamos por parte. Si echáis un vistazo a todo el material que se publica cada mes y quitáis el comic-book americano, el manga, el europeo y os quedáis solo con solo la parte correspondiente a autores españoles, ¿qué os queda? ¿Eh? ¿Eh? MIGAJAS. Y aunque no sabemos cifras de ventas porque son un secreto, intentad imaginad cuantas copias se pueden vender de esos pocos títulos. Seguramente no muchas. Así que tenemos una industria que parece soportar moderadamente bien la publicación de todo tipo de cómics excepto los realizados en la tierra, esos son casi como algo anecdótico.

En este contexto los más natural del mundo es que los pocos cómics españoles que se publican sean bastante buenos, porque el editor no puede arriesgarse a lanzarlos tebeos de dudosa calidad al mercado. Por eso la gran mayoría de autores patrios buscan desesperadamente trabajar para Francia o Estados Unidos, países donde existe una industria de verdad en donde uno puede ganarse la vida con esto pero de verdad. Aquí los autores que se pueden permitir poner un plato caliente en la mesa y pagar una hipoteca son cuatro mal contados. Y parece que ni a corto ni medio plazo la cosa tiene solución. La gente no compra cómic español. Y lectores existen, pero de otro tipo de cosas.

Por cierto, acaba de nacer una web llamada ComicSpain que quiere aportar su particular granito de arena para poner remedio a esta situación. Les deseo toda la suerte del mundo y espero que estén al pie del cañón durante el mayor tiempo posible ya que muchos, servidor primero, necesitamos saber que tipo cosas se están publicando por aquí sin necesitar ser adivinos. Y la semana, dentro de esta sección, daremos un ligero repaso a otro país donde existe industria y al parecer se atan los cómics con longaniza: Francia.