Astérix en Italia

Llega una nueva entrega más de las aventuras de los galos, otra vez más escrita por Jean-Yves Ferri y dibujada por Didier Conrad. Ya se sabe lo que dice el dicho, una vez cada dos años no hace daño.

Este es el álbum número 37 de la saga y el tercero realizado por el nuevo equipo creativo. El ritmo de publicación es de un ejemplar cada dos años y me parece el adecuado para no quemar excesivamente la colección, que aunque mantiene un nivel de calidad alto, no es lo mismo que cuando la hacía Goscinny. La tirada según leo en la wikipedia, es de 2 millones en el mercado francés y 3 millones más sumando el resto de mercados. Vamos, los números estratoféricos a los que esta acostumbrada la colección.

Astérix en Italia empieza con un tema de reciente actualidad: la corrupción. Las carreteras de Italia están llenas de socavones y en el senado romano se acusa al responsable de su mantenimiento de gastarse el dinero del mantenimiento en orgías. Así que para defender su honor y demostrar que las carreteras están en buen estado, no se le ocurre otra cosa al senador que organizar una carrera de carros por toda Italia abierta a todos los pueblos de la antigüedad, ¡incluso a los barbaros! Y ese es el punto central de toda la historia, una carrera de carros por todo el país. Lo único que habrá en juego será el honor y un trofeo, o su equivalente en sextercios. Así que para este álbum tenemos argumento ligerito, ligerito.

La novedad en cuanto a los galos es que una adivina le lee mano a Obélix y le augura que se convertirá en un gran campeon a lomos de un carro alado. Así que al enterarse de la carrera se obsesiona con correrla y cuando el jefe de la aldea y el Druida presentan sus objeciones se queja amargamente de que siempre tiene que tocarle a Astérix el papel de héroe. Así que por una vez, Astérix decide ceder y que sea Obélix quien lleve la voz cantante, algo que se ve en muy rara ocasión. Esto convierte la historia en algo más desenfadado ya que Obélix sigue más su corazón y su estomago que su cabeza.

El resto de participantes vienen de todas las naciones limítrofes con el imperio romano, convirtiendo la carrera en una especie de Autos Locos. El otro elemento característico de la historia es que es un libro de viajes por Italia. Los participantes van visitando las distintas ciudades del país y se nos van mostrando como una mezcla entre el pasado y el presente pasado por el particular tamiz de la colección. Así que si eres amante de Italia, seguro que te hace gracia el viaje que hacen por todo el país.

Por lo demás, poca más historia. Un libro ligero, ligero, que se lee fácil pero que no tiene muchas más lecturas aparte de las evidentes menciones a la corrupción y la situación política en general. Aunque se intenta, falta mucha mala leche y ese genio tan brutal que desplegaba Goscinny en cada número. Pero eso es imposible, Goscinny solo había uno.

Conrad, aunque sigue en su labor de ser un clon lo más cercano a Uderzo, se le va cada vez más suelto y en ocasiones llega a superar al maestro. O al menos, logra aportar soluciones visuales diferentes a las que mostraba Uderzo y eso es de agradecer. No es que sea un gran cambio respecto a todos los álbumes anteriores, pero al menos se el dibujante echa el resto dentro de los márgenes que se le imponen.

En fin, una aventurilla más que no pasara a la historia. Lo que siempre se dice en estos casos, no esta mal pero tampoco mata.

El cierre de Orgullo y Satisfacción

Se acerca diciembre y con ello el fin de la aventura llamada Orgullo y Satisfacción. Es una pena tremenda pero así es el mercado y los experimentos, que muchas veces no salen como nos gustarian.

Las historia y las razones del cierre continuan en este enlace y no se puede poner muchos peros a sus razonamientos. Haciendo números necesitaban 12.000 suscriptores y no han logrado conseguirlos. Quizá puede parecer una cifra un poco alta para nuestro mercado pero la verdad es que a 1.5€ el ejemplar parecía bastante factible llegar a esos números. Pero no, una cosa es pedirle a todo el mundo un esfuerzo puntual como cuando salió la revista, y otra muy diferente es pedir un apoyo mes tras mes a la gente. Incluso cuando se anunció el cierre hubo gente que pidió que se montara un crowfunding para salvarla. Ese crowfunding ya existe mes a mes y se llama suscripción. Pero la gente no lo ve así, necesitan un incentivo de algún tipo para soltar la pasta, concretamente algún tipo de incentivo moral.
Ya, ya, que tu y yo somos suscriptores y no hemos necesitado más incentivo que el talento de todos los artistas implicados. Ya lo sé, de lo que estoy hablando es de esas más de 30.000 personas que se han ido bajando del carro. Y es que al final, mucha de la culpa de todos estos abandonos la tiene la fuerza del hábito.

Animales de costumbres

Eso es lo que somos. Sabemos que día de la semana sale exactamente el Jueves. Ese día podemos acudir a nuestro punto de venta habitual y encontrar allí un nuevo ejemplar, semana tras semana. Una vez comprado, cada uno tiene su particular sitio de lectura. Puede ser en el metro o en el tren camino a casa o puede ser en nuestro querido trono. Seguramente sea la revista que más nos encontramos en los cuartos de baño de toda España y es que para realizar ciertos menesteres es una lectura fantásticas: dos o tres historias que no te exigen exprimir tu cerebro y a otra cosa mariposa. Al final todos son costumbres.
Orgullo y Satisfacción salía una vez al mes y ese día variaba constantemente. Siempre era el día 1, pero unas veces era lunes, otras jueves y otras domingo y eso afecta mucho a como hacemos las cosas. Porque a diferencia de una revista en papel, necesitamos descargarlos en nuestro equipo y algunos lo hacen en su portátil, otros en su ordenador de trabajo y otros en sus tabletas. Y dependiendo del día de la semana, solemos usar más unos u otros. Así que muchas veces era día 1 y por lo que sea, ese día no tenias tu medio de lectura electrónica habitual a mano y lo ibas dejando y dejando, y el día 10 o puede que incluso al mes siguiente cuando recibías el aviso de un nuevo número te acordabas de ella. Y la costumbre no se iba creando. Porque además, ¿cómo se lee OyS? ¿De una tacada? ¿Historia a historia? ¿Te puedes saltar lo que no te gusta? Es complicado.
Lo mismo para la lectura en el trono, entre que enciendes la tablet, se abre el programa de lectura y tal, pueden pasar unos segundos valiosos para la consecución de la tarea. Y ya no es lo mismo, no es lo mismo.

Realmente creo, sobre todo viendo los resultados, que todavía nos cuesta hacernos a los medios digitales. Somos muy fetichistas del papel y dar el salto a otro medio nos cuesta horrores. Por poner mi propio ejemplo, cada día que pasa leo más y más en pantallas, pero cuando pillo papel es una sensación de satisfacción que ninguna pantallita puede simular.

Aún así 40 números

Que nos quiten lo bailao. Van a ser 40 números más algunos especiales bastante interesantes que han sido toda una delicia. Cuando llegue el momento del cierre repasaremos un poco cuales han sido sus mejores series porque ha habido mucha canela de la buena. Pero esta claro que con esos números la cosa no da más de sí.Que la revista podría seguir con menos suscriptores pues hombre, por poder claro que se puede. Pero me parece lo más correcto del mundo que se quiera remunerar de una manera justo a todas los colaboradores en la misma. Es lo mínimo que se le puede pedir a una publicación profesional, porque de lo contrario es una cosa hecha por aficionados por amor al arte. Y la gente que hace esta revista son profesionales como la copa de un pino y se merecen un salario justo y mucho más.

Queda muy poco pero habrá que intentar disfrutarlo mientras nos dure.

Universe!

Como la semana pasada hicimos la gracia con Monteys, es de justicia dedicarle hoy un post a su último y puede que mejor tebeo hecho jamás. Aunque la verdad, hablando de Monteys esto es algo complicado porque todo lo que hace es demasiado bueno, y esto no podía ser una excepción.

Universe! es un tebeo muy peculiar por una serie de circunstancias varias. La primera es que es un tebeo digital. Es decir, sólo se publica en internet. Así que la única manera de leerlo es en una pantallita como esta a la que estas mirando ahora mismo. A ser posible que sea un poquito grande para poder disfrutar el dibujo como se merece, la pantalla del móvil no le hace justicia.

La segunda es el precio. Venga, piensa un número, ell que quieras. ¿Ya? ¡Pues eso es lo que vale! Pagas lo que tu quieras o lo que pienses que Monteys se merece. No, esto último no, que se merece todo el oro del mundo. Lo que se quiera o lo que se pueda, incluso ese número que va antes del 1. Pero por favor, ¡dadle argo!

La tercera es por la temática. Es un cómic de ciencia ficción pura y dura. Aunque al principio existe un pequeño tono humorístico, se va alejando poco a poco de él a medida que va publicando números hasta llegar al drama más absoluto de los últimos números. Vamos, que esto no es uno de esos tebeos de reír, sino de pensar y maravillarse.

La cuarta es porque si todo lo anterior no fuera como es, este tebeo no existiría. Si Monteys tuviera que publicar en papel regularmente seguramente no podría hacerlo. Entre número pasa un tiempo indefinido de publicación, por lo que aunque sea una serie supuestamente regular, aparece cuando a Monteys le viene la inspiración, las ganas o el tiempo libre.

También hacerlo así implica unos gastos mínimos para la “editorial” por lo que puede permitirse poner un precio libre al tebeo. En otras circunstancias posiblemente no hubiera pasado del número 1 debido a los gastos de edición y no sabemos que cifras de venta. Pero así, de esta manera, esto puede seguir siempre que Montey quiera. ¡Y tiene que querer! ¡Y si no quiere que quiera!

¿Y de que van las historias? Pues de viajes en el tiempo, robots inteligentes, razas alienígenas y muchas más maravillas que no quiero desvelar para no chafar la historia. Son historias muy bien pensadas, maravillosamente narradas y extraordinariamente dibujadas. El uso del color es espectacular y sirve para deleitarse un buen rato en cada página. Ciencia ficción, de la buena y de la mejor. Parece como si Monteys llevara escritos 500 tebeos de este genero para llegar a este nivel de calidad. Obra maestra.

En la tableta llevo siempre los 5 números publicados hasta ahora. Los tebeos los suelo tener organizados en carpetas para ir leyéndolos según me apetezca. Sin embargo estos los tengo en la carpeta principal, a plena vista cada vez que abro la aplicación de lectura. No suelo hacerles caso, simplemente miro las portadas, que es algo que me reconforta. A veces, cuando termino de leer algo y me quedan aún unos minutos de viaje para llegar a casa, abro un número al azar de Universe y vuelvo a disfrutarlos casi como si fuera la primera vez. No sé cuantas veces me los he leído ya y no sé cuantas me quedan por leer. Es uno de esos pequeños placeres de la vida.

Id ahora mismo a la página del Comic Sindicate y haceros con el tomo, ¡estais tardando!

Roca y Monteys… ¿son la misma persona?

La reciente publicación de Confesiones de un hombre en pijama me ha hecho llevarme a una curiosa reflexión, ¿acaso Paco Roca y Albert Monteys son la misma persona? Ya, ya, que tontería estoy diciendo. Pero… ¿y si sí? Ya, que no. Pero, ¿y si sí?

¿Alguna vez habéis visto a Roca y Monteys juntos? Yo jamás y esa es la primera prueba para poder demostrar una absurda teoría sobre dobles identidades. Que no te pase como a Lois Lane, que lo tuvo siempre delante de sus narices y no se atrevió a decirlo porque ya sabes como es la gente, que se ríe de ti y te señala por la calle porque te equivocas unas doce o trece veces. Pero vayamos con pruebas más contundentes.

Confesiones de un hombre en pijama es la tercera entrega de la recopilación que Paco Roca publicó en un periódico que antes era de izquierdas pero ya no y en otros medios que podéis leer en su ficha. Son unas historias que tienen mucho de autobiográfico, bueno más que mucho lo tiene todo, y que nos va contando el día a día de un afamado dibujante de tebeos y su manía de estar todo el día con el pijama puesto, que ya me diréis, que insensatez y que envidia tengo… pues sí, y mucha.

Dos de los temas recurrentes de Monteys en esta obra son su incapacidad total de negarse a nada que le pidan y su fobia social a los eventos para promocionar su obra. El primer tema nos muestra como en su interior Roca quiere decir que no a muchas cosas pero algo dentro de sí le empuja a decir que sí a lo que sea, lo que le arrastra a adquirir cada vez más compromisos y a trabajar el triple de lo que tenía pensado. Y es que no sabe decir que no y encima su mujer esta encima de él preguntándole todo el rato, ¿por qué? ¿por qué? Cariño, es que no puedo decir que no.

El otro tema es más complicado ya que por él éxito y la calidad de su trabajo, Monteys es arrastrado por toda España a todo tipo de salones, charlas, firmas y demás eventos promocionales de su obra. Y aunque entiende que es parte de su trabajo le incomoda todos esos momentos en los que realmente no sabes que decir a una persona que no conoces de nada pero que te venera como un dios. Es el precio que tiene la fama y si a eso le unimos que Roca es incapaz de decir que no a nada, le tenemos metido en montón de situaciones en las que ni loco se hubiera metido por su propia voluntad. Y es que hay mucha gente buena, pero de vez en cuando hay cada rarito…

El Show de Albert Monteys, publicada en Orgullo y Satisfacción, es la otra obra donde su alterego cuenta más neuras y más fobias, pero para disimular… ¡aquí no lleva pijama! Pero recordad, no me seáis Lois Lane. Aquí Roca vuelve a caer en escenarios comunes, en su incapacidad de decir que no y a su miedo a los eventos. Da igual que el estilo de dibujo sea totalmente diferente, ¡lo hace para despistarnos! Pero todos sabemos que los genios son capaces de dibujar de muchas maneras y aquí vemos como es capaz de tocar todo tipos de registros. Si al menos una de las dos personalidades hiciera malos tebeos… ¡nos podrían engañar más fácilmente! Pero solo saben hacer tebeo genial tras tebeo genial. A mi no me la dais con queso, ¡sois la misma persona, que lo sé yo!

Ya solo me queda una duda, ¿cuál es su verdadera identidad? ¿La de un pijamero de Valencia o la de un rebelde de Barcelona? Maldito, ¡algún día lo descubrire!

La industria francesa

Ya he tenido un poco más de tiempo para leer ese artículo sobre Francia que Pons mencionó en su twitter y ha llegado la hora de apretarle un poco las tuercas. A ver si entre todos logramos mosquearle lo suficiente para que vuelva a retomar el blog.

El artículo en cuestión se títula algo como “La mayoría de los tebeos no son rentables” y retrata un panorama desolador para la Bande dessinée francesa, el mundillo se muere de toda la vida. Pero echemos un vistazo a las cifras que manejan para que como de lejos están del precipicio.

10.000 ejemplares para que un título sea rentable

Esa es la cifra que según el artículo hay que alcanzar para que un titulo sea rentable. Da escalofríos, ¿eh? Primero porque para nosotros esa cifra es algo estratosférica. Muy pocos de nuestros tebeos se acercan a esa cantidad y cuando lo hacen los tratamos de superventas. Sin embargo para ellos es lo mínimo a exigir, ¿cómo puede ser eso posible? Pues porque son una industria de verdad. Esto supone que los autores tienen que ganar dinero para poder dedicarse a ello y por supuesto todos los trabajadores implicados en la producción del cómic, desde el editor hasta la señora de la limpieza. La idea es que vivan de esto, no que sea un hobby con el que sacar algunas perras mientras tienes otro trabajo con el que llevar las lentejas a la mesa.

Más de 5.000 títulos en un año

¿¿¿Quééééééééé??? Esa cifra es escandalosa… para nosotros. Porque la verdad es que el mercado americano y el japonés llegan a esos números sin problemas. El tema es que aún así, son muchos títulos al año y simplemente por pura lógica, es imposible que vendan todos. Tiene que haber muchísimos que hagan aguas. Entonces, ¿cómo narices se puede sostener eso?

500.000 Lucky Lukes vendidos en 2016

Y estamos hablando de uno solo de sus álbumes, La Tierra Prometida. Esa es una cifra de autentico bestseller para su mercado y gracías a esto las editoriales pueden mantener el resto de títulos. Otro ejemplo que se menciona en el artículo son los 400.000 ejemplares de Blake y Mortimer. Vamos, que los superventas soportan a gran parte del mercado.

Entonces, ¿por qué no nos dedicamos solo a publicar bestseller y nos olvidamos del resto de títulos? Bueno, para empezar porque si hacen eso se les cae todo el castillo encima. El bestseller aguanta hasta que todo el mundo se cansa de él y se aburre. ¿El ejemplo? Mortadelo y Filemón. Y entonces, ¿qué haces? Te cargas a toda la industria de un plumazo. Para que el sistema funcione de verdad necesitas un ecosistema rico que vaya produciendo todo tipo de tebeos para atraer a todo tipo de lectores. Si solo producimos Asterix, perdemos una parte muy importante de lectores que aunque no sean el publico objetivo de la serie del galo, pueden terminar comprándola. A la larga incluso el concepto de lector de determinado tipo de tebeos deja de existir y simplemente existe el lector de tebeos. Unos días se compra una cosa, otros otra distinta simplemente porque le apetece. Porque para él es natural comprar mucho y variado. Por supuesto que existen nichos, siempre existirán, pero se ha trabajado mucho en la idea de que el cómic es cultura y como tal debe formar parte de la vida de todo el mundo.

Dicho todo esto, ¿su mundillo se hunde? No tanto como el nuestro, ya que ellos tienen una industria que ya nos gustaría a nosotros. Pero tienes sus contras muy peligrosos, como ese volumen brutal de ventas que tienen que alcanzar cada título. Al final la presión para todos es lo misma, tienes que publicar tebeos que sean buenos y que vendan. Si no, no esperes a durar demasiado en un mercado tan competitivo. Aún así, siguen estando a años luz de nosotros.

De compras por Francia

La semana pasada le dimos un repaso muy breve a la industria del cómic español y hoy le tocaba el turno a hacer algo parecido con Francia. Pero me he dado cuenta que aún me quedan bastantes cabos por atar en cuanto a su estado real y que ponerme ahora a lanzar cifras y datos sin tener claro como de buenos o de malos son seria una metida de pata tremenda por mi parte. Así que mientras sigo estudiando este tema, que prometo abordare en próximas semanas, vamos con algo más ligero y basado en experiencias personales: ¿dónde comprar tebeos en Francia?

Librerías especializadas. El lugar más lógico y normal para realizar tus compras. Pues en principio no hay grandes diferencias entre las librerías de allí y las del mundo entero. Es decir, en esencia muchas novedades, mucho stock de atrasados y bastante merchadising. Vistas unas diez o treinta, vistas todas. La diferencia fundamental es lo que venden. Tienen muchiiiiisimo, pero muchiiiiisimo europeo, bastante manga y un poquito de americano. El manga cada día amenaza con comerse más y más espacio e incluso es normal que sea lo primero que te encuentras al entrar en la tienda. Pero los reyes siguen siendo los álbumes europeos de tapa dura, siempre en una posición dominante en la tienda. Los supes, pues una estantería, a veces dos, pero no salen de su esquinita.

Quioscos. En los quioscos se venden tebeos pero no he podido encontrar ningún patrón concluyente en el material que venden, porque cada quiosco tiene sus cosas. Normalmente suelen ser o álbumes de gran éxito o clásicos, pero no he sido capaz de encontrar ninguna correlación entre lo que allí venden. Venden… cosas, eso seguro.

Fnac. Traigo esta cadena de tiendas a colación porque es donde más tebeos de gorra hemos leído todos nosotros y siempre lo tomamos como referencia a la hora de saber como de bien esta tratado nuestro medio. Pues la sección de cómic es… enoooooooorrrrmmeeeeeeee. Y eso que en muchos Fnac de nuestra piel de toro estamos muy bien servidos, pero allí estan casi al mismo nivel que la literatura general en plan sección de aventuras, de género negro, de humor, etc, etc. Aunque es imposible da la impresión que tienen todo lo que se ha publicado jamás, pero cuando empiezas a rascar de verdad vas notado los típicos huecos de todas partes . La sensación de encontrarse totalmente perdido allí es total porque empiezas a encontrar una cantidad de títulos desconocidos descomunal y con el precio que tienen, ya que muchos son álbumes, tampoco esta la cosa para llevárselos todos. La sección de manga, ojito, que da la impresión que se va a comer al resto el día menos pensado.

Grandes hipermercados. Sí, de lo hacer la compra semanal con el carrito, esos mismos. Pues estos son los que mas me han dejado sorprendido. Porque de todo lo anterior yo me esperaba más o menos lo que me encontré, en plan, es como lo nuestro pero el doble o el triple de grande. Pero meterte en un supermercado y encontrarte con una sección de cómics enorme, cuidadísima, con todo correctamente catalogado y ordenado y con los grandes clásicos en lugares preferentes de venta es para caérsete la baba. No es en plan Fnac, que intenta abarcar lo máximo posible, sino en plan: aquí tenemos lo más destacado, lo que la gente busca y lo tenemos muy variado y en grandes cantidades. Por supuesto, no en todos los hipermercados se encuentran este tipo de secciones tan cuidadas, algunos solo se dedican a comida y ropa. Pero si es lo suficientemente grande para tener una sección de cultura propia, allí tienes una sección de cómic en la que pasar horas y más horas.

Y esto es un poco por encima los cuatro principales puntos de venta en donde podréis encontrar cómics. También por supuesto están los mercadillos callejeros, en donde siempre hay algún cómic en alguna caja, pero bueno, eso ya como todo, joyas mezcladas con basurilla olvidable. Y este ha sido el rápido repaso en plan Diario de Patricia. La semana que viene más.

La edad de hojalata de la industria del cómic español

Los jueves toca posar nuestros ojos sobre Europa y por extensión España, que por ahora parece seguir formando parte del continente, aunque tal como esta el panorama político quien sabe de que será parte mañana. Bien, pues este verano hubo un temilla que causo algo de polémica en la internet comiquera española o más bien en lo poco que queda de ella. Como todavía no había ejecutado mi vuelta triunfal me quede con las ganillas de dar mi opinión. Pero nunca es tarde si la dicha es buena, aunque es este caso ni sea dicha ni buena.

“We used to visit international festivals to buy rights to foreign books…Now we go to sell.”
Santiago García – Spanish Fever

Como este tema ya esta un poco gastado voy a resumirlo mucho: en el País, ese periódico que antes era de izquierdas pero ya no, se publicaron una serie de artículos desgranando las bondades del cómic español y de los maravillosos tebeos que se están publicando en la actualidad. En general, los artículos son bastante acertados excepto cuando utilizan exageradísimas afirmaciones como “la edad de oro del cómic español” y “el siglo de oro del cómic español”. Esto provocó alguna que otra discusión sobre lo acertado de tales afirmaciones como si fueran los buenos viejos tiempos donde todos nos metíamos con todos. La conclusión final (al menos para mi) fue que tales parabienes se referían a la calidad de las obras publicadas pero en ningún caso no al estado de la industria editorial española actual. Y bueno, no sé si yo si lo publicado da como hablar de una edad de oro, aunque reconozco que es posible dejarse llevar por el entusiasmo y hablar de que estamos viviendo una edad maravillosa. Pero con la industria que tenemos, yo no hablaría de edad de oro ni de lejos. Porque a eso es a lo que quería llegar: en España NO hay industria.

¿Otra vez con ese viejo mantra? ¿Cuantas veces lo habremos oído ya? ¿Cómo no va a haber industria con la cantidad de editoriales que existen y la cantidad de tebeos que se publican en nuestro país? ¿Te estas quedando con nosotros? Bueno, vayamos por parte. Si echáis un vistazo a todo el material que se publica cada mes y quitáis el comic-book americano, el manga, el europeo y os quedáis solo con solo la parte correspondiente a autores españoles, ¿qué os queda? ¿Eh? ¿Eh? MIGAJAS. Y aunque no sabemos cifras de ventas porque son un secreto, intentad imaginad cuantas copias se pueden vender de esos pocos títulos. Seguramente no muchas. Así que tenemos una industria que parece soportar moderadamente bien la publicación de todo tipo de cómics excepto los realizados en la tierra, esos son casi como algo anecdótico.

En este contexto los más natural del mundo es que los pocos cómics españoles que se publican sean bastante buenos, porque el editor no puede arriesgarse a lanzarlos tebeos de dudosa calidad al mercado. Por eso la gran mayoría de autores patrios buscan desesperadamente trabajar para Francia o Estados Unidos, países donde existe una industria de verdad en donde uno puede ganarse la vida con esto pero de verdad. Aquí los autores que se pueden permitir poner un plato caliente en la mesa y pagar una hipoteca son cuatro mal contados. Y parece que ni a corto ni medio plazo la cosa tiene solución. La gente no compra cómic español. Y lectores existen, pero de otro tipo de cosas.

Por cierto, acaba de nacer una web llamada ComicSpain que quiere aportar su particular granito de arena para poner remedio a esta situación. Les deseo toda la suerte del mundo y espero que estén al pie del cañón durante el mayor tiempo posible ya que muchos, servidor primero, necesitamos saber que tipo cosas se están publicando por aquí sin necesitar ser adivinos. Y la semana, dentro de esta sección, daremos un ligero repaso a otro país donde existe industria y al parecer se atan los cómics con longaniza: Francia.