En las sombras Jerry Siegel y Joe Shuster y VII

Estamos en los principios de los 70, Siegel y Shuster viven sus vidas totalmente alejado de los tebeos, pero se vislumbra una gran superproducción en el horizonte.

siegelyshuster.jpgEn 1973, con 59 años de edad, Shuster estaba legalmente ciego y Siegel ganaba 7000$ al año por su trabajo de repartidor de correo. Fue entonces fue cuando una gran noticia dio el salto en la prensa: la película de Superman. Los productores se habían gastado la elevada cifra de 3 millones de dolares para comprarle los derechos a DC. Cuando Jerry se entero de aquello estallo, en DC volvían a hacerse multimillonarios con su creación mientrás el vivia en la precariedad. Apoyados en un ley de 1909 sobre los derechos de autor, los tribunales volvieron a aparecer en su vida para reclamar lo mismo de siempre. Nuevamente el juez volvió a dar la razón a DC pero esta vez se cometió un “error” en la sentencia, al aparecer en la sentencia que el personaje había sido creado por encargo. Esto les llevo a la corte de apelación un año más donde se reconoció que habían creado al personaje antes de ser contratados por la editorial, aunque eso no cambio para nada el veredicto: los derechos pertenecían a la editorial. Aun les quedaba la corte suprema, pero la publicidad negativa que esto estaba conllevando y que podía afectar a la película hizo que la editorial prometiera llegar a un acuerdo muy provechoso para todas las partes si paraban ahí. Y pararon. Eran principios de 1975 y por fin parecía que este asunto iba a quedar zanjado.

Era octubre y Jerry no había recibido ninguna noticia de la editorial. Les habían abandonado otra vez más. Pero esta vez la cosa no iba a quedar ahí, no podía terminar de esa manera. Jerry se sentó escribir a su maquina de escribir y escribió una carta que iba a ser tan importante como aquellos primero guiones de Superman. Era una carta de socorro, era una maldición.

“Yo, Jerry Siegel, el cocreador de Superman maldigo a la película: Espero que super-fracase. Tengo esperanza en los fans leales al personaje la abandonen a su destino. Espero que todo el mundo pueda darse cuenta de toda la ponzoña que rodea a Superman y huya de la película como de la peste.

¿ Por qué estoy maldiciendo esta película? Porque ni Joe Shuster ni yo, que creamos al personajes juntos, veremos un solo centavo por esta película.

Superman ha sido una mina de oro en los últimos 37 años. Durante muchos de esos años ni Joe Shuster ni yo conseguimos ganas nada del personaje mientras que los editores se convertían en multimillonarios.

[…]

Los editores de Superman acabaron con mis días, mataron mis noches, trituraron mi felicidad y estrangularon mi carrera. Los ejecutivos de DC son monstruos cegados por el dinero. Si ellos y los ejecutivos de la Warner tuvieran conciencia, corregirían todo el mal que nos hicieron a Joe y a mi”.

La carta seguía relatando las condiciones de pobreza en la que se encontraban ambos autores y aprovechaba para publicar gran parte de la correspondencia que habían mantenido estos años con Jack Liebowitz, de la que ya habéis podido leer extractos en post anteriores y que podéis leer completas en este pdf.

Aquella carta causo conmoción en la sociedad ya que los periódicos encontraron interesante la historia y abrieron sus ediciones con grandes titulares tipo “Los creadores de Superman se mueren de hambre”. Aquello fue un duro revés para DC. Pero la cosa no acabo ahí, Neal Adams que en ese momento presidia la Academy of Comic Book Arts., decidió hacer todo lo posible por ayudar a Siegel y Shuster. No estaba solo, Jerry Robinson, uno de los primeros “negros” de Bob Kane, llevo el asunto a la National Cartoonist Society que se unió a la causa. Entre ambos montaron una campaña a nivel internacional para que todo el mundo conociera la historia. Es posible que sin su apoyo, no se hubiera logrado nada.

Warner, propietaria de DC no pudo aguantar más con aquello. La publicidad negativa podría hacer mucho año a la película por no hablar del daño público que se le estaba haciendo a la empresa. Cerraron un acuerdo por el que, durante el resto de sus vidas, Jerry y Joe cobrarían 20.000$ cada uno más un seguro médico. Además, sus nombres volverían a aparecer donde correspondía, al lado del nombre personaje, por lo que a partir de ese momento se les reconocería como creadores en todos los productos relacionados con el mismo. Con el paso de los años incluso la cantidad fue subiendo, llegando a los 85.000$ a la muerte de Shuster en 1992 y a más de los 100.000 para Jerry Siegel en 1996.

Por lo que podemos decir que nuestra historia termina con un final feliz. Joe y Jerry acudieron al estreno de Superman emocionados, contentos de haber conseguido lo que querían y con la sensación de que por fin habían hecho las paces con el mundo. De aquí al final de sus vidas vivieron todo lo plácidamente que su edad les permitía y sin apuros económicos. Y fin.

Siguiente post: una pequeña reflexión sobre todo lo contado en estos posts.

En las sombras Jerry Siegel y Joe Shuster – VI

Habiamos dejado a Joe viviendo con su hermano y totalmente alejado del mundo del cómic y a Jerry trabajando en DC bajo las tiranicas ordenes de Mort Weisinger.

themightycrusaders.jpgEn 1966 habían transcurrido 28 años desde la firma del primer contrato de Superman. Según las leyes de derechos estadounidenses , el copyright estaba a punto de expirar y se podía alargar por otro periodo similar siempre y cuando se procediera a su renovación. Este procedimiento podía ser llevado a un juzgado y puesto en discusión si hubiera alguna duda de quien era el poseedor de los derechos, lo que significaba una nueva oportunidad para llevar a los tribunales a DC. Si se acudía a los tribunales era muy posible que se repitieran los hechos del anterior juicio de 1947, por lo que Jerry ya se imaginaba lo que le iba a pasar si volvía a salir derrotado: patada y a la calle. Y esta vez no había vuelta posible, ser readmitado la primera vez fue casi imposible, pero dos seria simplemente un milagro. Así que, ¿merecía la pena jugárselo todo por una posibilidad tan nimia? No, por lo que en condiciones normales lo dejaría pasar, se concretaría en su trabajo y seguiría viviendo su vida lo mejor posible. Tenía un trabajo fijo, eso es todo lo que necesitaba. Pero algo le hizo cambiar de idea,ese algo era el trato inhumano al que le había sometido Mort Weisenger durante los últimos años que había llegado a tal punto que Jerry decidió jugarselo todo otra vez a la misma carta, porque pasara lo que pasara al menos se libraría de su propio infierno. Reunió fuerzas y le pidió a su viejo compañero de aventuras que se uniera a el en esta nueva causa. Pero Joe ya no tenía fuerzas para seguir con esto, ni anímica ni económicamente, ya que ni siquiera podía permitirse pagar a un abogado. Lo que quisiera Jerry tendría que hacerlo solo, esta iba a ser su cruzada personal, una repetición paso por paso del anterior juicio y las consecuencias iban a ser exactamente las mismas.

Como ya sabía lo que lo seguramente iba a pasar, nuevamente Jerry preparo su plan de emergencia. Entonces había sido Funnyman, que se saldo con un estrepitoso fracaso, ahora sería algo más inteligente, más seguro: la casa rival, la Marvel Comics. Los artistas de ambas editoriales se conocían perfectamente entre ellos y no era extraño verles compartir mesa y mantel. Stan Lee no dudo ni un segundo cuando Jerry se acercó a él para pedirle trabajo, ¡era el creador de Superman! Eso sí, lo que hiciera, tendría que hacerlo bajo seudónimo, para que no se produjera ningún tipo de fricción entre editoriales. Sin embargo su estilo personal, que funcionaba a la perfección seguia ahí y no casaba en absoluto con los personajes de la casa. Lee había creado unos personajes tan alejados conceptualmente de lo que hacían en DC que era imposible que Jerry pudiera hacerse con ellos a corto o medio periodo. Simplemente, no era el autor adecuado para toda la renovación del genero que había estado haciendo Stan. así que no le quedaba otra que buscar otra salida. Así que se encamino Archie Comics, donde se encargaría de alguno de los superheroes que tenían en esa editorial por la época, Black Hood, Fly Girl, Mr. Justice, the Mighty Crusaders… etc.

La demanda sobre la propiedad de Superman llego al juzgado y Jerry fue nuevamente despedido, cosa que a nadie le extraño, ni a la propia editorial ni a él mismo. Ya habían estado allí, ya lo habían hecho. Todos sabían que esto iba a pasar y se lo tomaron como si fuera ya algo rutinario. Así que Jerry se concentró en los comics de Archie mientras las diligencias de la vista continuaban. Y al principio las ventas fueron bien, muy bien, había lugar para la esperanza. Pero aquello fue un vano espejismo, el mundo de lo superheroes estaba cambiando de la noche a la mañana. No solo Marvel había puesto unos personajes más complejos en juego, sino que también la serie de televisión de Batman, bastante camp con abundantes tonos de comedia, había cambiado el terreno de juego. Jerry ya no pintaba absolutamente nada fuera de Superman, no encajaba con ningún otro personaje y no tenía ningún otro sitio al que acudir. Bastantes profesionales del mundillo, ante el respeto que le tenían le ofrecieron algun trabajillo ocasional. Pero la realidad les golpeaba a todos una y otra vez, no era capaz de hacer otro tipo de guiones alejados de su creación, simplemente no le salían. Llegaron a comprarle varios guiones, más por pena que por otra cosa, que tuvieron que ser totalmente reescritos antes de su publicación.

La corte termino denegando la petición para recuperar los derechos. Le quedaba la apelación, un proceso largo y costoso que iba a durar varios años. Pero Jerry ya no tenía fuerzas para mucho más. En 1968 decidió abandonar todo ese mundo que tantos sinsabores le había provocado y decidió mudarse con su familia al otro extremo de los Estados Unidos, a California. No quería saber nada más del mundo del cómic, no quería vivir más en aquella ciudad que asociaba con esa industria tan traicionera y mezquina. Había abandonado, no quería luchar más y Jerry dio carpetazo a todo. Adios Nueva York, adios, quedate con tu Superman y todo lo que quieras, yo ya no tengo fuerzas para luchar más.

Y mañana… ¡Superman the movie!

En las sombras Jerry Siegel y Joe Shuster – V

Habíamos dejado a nuestros chicos fuera de DC, sin trabajo y sin derechos de Superman. Pero la vida continua y lo primero que hay que hacer es llamar a la puerta de otras editoriales.

actioncomicsbrainiasuperrevenge.jpgEl problema era que las puertas de las editoriales se abrían pero el corazón de los lectores no. Jerry había depositado gran parte de sus esperanzas en Funnyman, una serie que realizó en otra compañía con Vin Sullivan, aquel editor que había confiado al principio en Superman. Aquello duro solo seis números y fue un mazazo muy grande para las aspiraciones del guionista. Su mundo se empezaba a desmoronar a pasos agigantados. El hombre de acero no era suyo ni lo iba a ser nunca, así lo había dictaminado un tribular. La editorial de toda su vida lo había despedido y no lograba hacer despegar su gran proyecto personal. Lo estaba perdiendo todo y no pudo aguantar ni un momento más con su matrimonio, le pidió el divorcio a su mujer prometiendole cualquier cosa a cambio de que aceptara. Al tribunal no le costo mucho concedérselo debido a su comportamiento negligente y casi de abandono con su familia, su hijo cuenta en muchas ocasiones que prácticamente no conocía a su padre. Una semana más tarde, Jerry se casaba con Joanne, la modelo de Lois Lane. El juicio había sido un punto de inflexión en su vida, el momento que la cambió tanto en lo personal como en lo profesional y lo iba a arrastrar durante el resto de sus días.

La vida seguía su curso y tarde o temprano habría que volver a llevar un plato caliente a casa para comer. En 1950 Jerry fue contratado para llevar una linea de tebeos de ciencia ficción de Ziff-Davies como director artístico. Como tal tenía potestad para contratar a cualquier artista que considerara adecuado para sus colecciones. A cualquiera menos a su amigo Joe, al que ni siquiera se acerco para ofrecerle ninguna clase de trabajo. Quería darle un aire moderno a todas sus colecciones y consideraba a su antiguo compañero como algo anticuado y de otra época, un lastre. Ni quería echarle una mano ni se la iba echar.

Aquello no duro mucho, en 1953 el editor decidió cerrar el grifo por las malas ventas de la línea. No eran tebeos demasiado buenos y la visión que les estaba dando Jerry no tenía nada de moderna ni de original. Como todo lo que Jerry producía entonces era material totalmente desfasado. Después de este fiasco intento colocar sus guiones en cualquier parte pero muchos los rechazaban por su calidad, aunque Jerry veía la mano negra de sus antiguos jefes en todo esto.

En 1955 una empresa de Conneticut, Charlton Comics le contrató para crear una línea entera de superheroes. No pagaban tan bien como las empresas de Nueva York, pero era un trabajo y allí fue Jerry con unas ideas muy poco originales: Natural Boy, Natural Man, Natural Girl, Mr Muscles, Ms. Muscles, Kid Muscles, etc. Aquello tampoco iba a ninguna parte y nuevamente fueron cancelados.

Mientras tanto¿ qué fue de Joe en esos años ? Su vida es complicada de conocer y no se sabe exactamente que estuvo haciendo durante aquellos años. Al parecer trabajo en revistas destinadas a un tipo de lector masculino donde aparecían mujeres ligeras de ropa, pero nunca llego a admitir esta clase de trabajos. Dibujo sus últimos comics en la Charlton en 1952 y a partir de ahí da la impresión de que desapareció complemente del mundillo. No solo su estilo de dibujo le estaba cerrando todas las puertas, su ceguera estaba muy avanzada y le costaba mucho distinguir las formas y los colores. Vivía con su familia y cuando sus padres murieron se mudo a vivir con su hermano, arquitecto de profesión, que desde entonces les estuvo manteniendo a los dos. Poco se sabe de la vida de Joe desde entonces, y hasta dentro de bastantes años nadie iba a saber nada más de el.

Jerry seguio intentando encontrar un hueco en aquel mundo desconocido para el y se le ocurrió adentrarse en el mundo de la publicidad usando como reclamo a personajes genéricos de tebeos.. Era una gran idea que podría llegar bastante lejos, pero no estaba convencido y prácticamente ni se esforzaba en venderla demasiado. También colocaba algunos guiones en revistas que surgían a rebufo de Mad como pálidas imitaciones, pero aquello eran migajas que no le llegaban para alimentarse. Esa situación no podía mantenerse durante mucho más tiempo. Jerry estaba acumulando mucho resentimiento, no lograba convencer a nadie de que poseía un gran talento y parecía que su tiempo se había acabado definitivamente. Entonces Joanne, su mujer, estalló y presiono a Jerry para que volviera a donde nunca tuvo que salir: a los cómics de superhéroes. Y si la única manera de hacerlo significaba volver a su antigua compañía pues tendría que tragarse todo su orgullo y suplicarles que le dejaran volver. Era el autor de Superman y le debían un trabajo, le debían mucho más que eso, así que tendrían que contratarle allí sí o sí. Jerry no quería por nada del mundo tener que suplicar a sus antiguos jefes, a los mismos que le habían arrebatado todo y se habían quedado con sus sueños. Pero las deudas eran ya insostenibles y Joanne decidió que su marido iba a trabajar otra vez en DC quisiera o no. Concertó una cita con Jack Liebowitz que la recibió encantado, pero que cuando supo las intenciones que tenía empezó inmediatamente a ponerle todas las pegas del mundo. ¡Les había demandado! ¡Había traicionado a los más sagrado del mundo, a la empresa, que era parte de su familia! ¿ Cómo podían volver a aceptar a tal clase de traidor ? Joanne no se amilano y estaba dispuesta a todo por lo que le lanzó un órdago que Jack no podía rechazar. Iría a la prensa, contaría su situación actual y tendría que desayunarse con titulares del tipo “El creador de Superman se muere de hambre” No, penso Liebowitz, no seria capaz de hacerlo, pero parecía una mujer de armas tomar y esto es la clase de publicidad negativa que odiaba más que nada en el mundo. Una cosa era lo que se hablaba de puertas adentro, pero el resto del mundo no podía conocer las miserias de la industria, de su industria. No aguanto el órdago y llamo al editor actual de Superman, Mort Weisenger para que le buscara cualquier tipo de trabajo a Jerry. Eso sí, para que su vuelta pudiera hacerse realidad, Jerry no podría acreditar en ninguna parte que era el creador de Superman. Volvería a la empresa pero como un trabajador cualquiera de la misma, sin ningún tipo de trato especial. Joanne no puso ningún inconveniente a esta condición y acepto sin problemas.

Superman otra vez, casí 20 años más tarde. Ya no quedaba nada de aquel joven que quería comerse el mundo con un superhombre embutido en calzoncillos. Ahora solo quedaba un hombre amargado que había vuelto con aquellos a los que tanto odiaba, y lo peor es que no eso no era lo único que le quemaba por dentro, ya que también había quedado claro que no le quedaba otra salida. No le quedaba más remedio que volcar toda su angustia y desesperación en los guiones de los tebeos y por increíble que parezca, realizo uno de los mejores supermanes de la historia, uno que no se había visto nunca antes. Centro parte de sus historias en la perdida de Superman de su planeta natal, de toda su familia. Le metió en historias llenas de desesperación y una angustiosa sensación de perdida. Llevo al personaje a un nuevo nivel y aquello logro aupar nuevamente al personaje a ser uno de los más vendidos de la época. Era como los viejos tiempos e incluso podría haber llegado a ser feliz con aquello, pero había un grave problema: su editor. Mort Weisenger se reía de sus artistas, les machacaba, buscaba sus debilidades y les atacaba a través de ellas. Era una persona odiosa y por su culpa varios autores que jamas habían tenido problemas con nadie decidieron abandonar para siempre el mundo del cómic. Pero Jerry estaba completamente atado por su situación económica y no podía coger la puerta y largarse, ya conocía lo que era estar al borde del abismo y no podía permitirse volver ahí. Weisenger lo sabía perfectamente y consciente de ello abusaba de el con todas sus fuerzas. No era raro que tras mostrarle algún guión, Weisenger le dijera que le parecía estupendo porque justo en ese momento se había quedado sin papel higiénico y le había entrado un apretón. Otra de las ocurrencias que tenia era decirle que su ultima idea no valía para nada que la abandonara, para a continuación decirle a otro guionista que se le acababa de ocurrir una excelente idea para el próximo numero, justo la idea que le acababa de destrozar a Jerry. Este abuso laboral sacaba todo el odio y la angustia que Jerry tenia dentro y la volcaba en sus páginas. Le estaba llevando a hacer uno de los mejores tebeos de la época, pero a la vez le estaba matando.

¿Cómo continuara nuestra historia? Se acerca 1966, 28 años desde la firma del contrato de Superman y es la hora de renovar los derechos del personaje, es hora de volver a los juzgados.

En las sombras Jerry Siegel y Joe Shuster – IV

Jerry Siegel se encontraba sirviendo en el frente (en oficinas, no en el frente, frente) en plena segunda guerra mundial y la editorial aprovecho la situación para apoderarse de un personaje que había dado vueltas por la mesa de trabajo de Jerry: Superboy.

morefuncomics101.jpgA diferencia de la “familia” del Capitán Marvel, Superboy no era el ayudante de Superman, ni ningún hijo, sobrino o pariente lejano suyo. Era el propio Superman en sus años adolescentes, cuando estaba empezando a desarrollar sus poderes, y era el personaje ideal para aumentar las ventas entre los más jóvenes. La editorial, intuyendo un nuevo filón, no dudo demasiado en robarle el personaje a su creador y publicó su primera historia, posiblemente con guión del propio Jerry en More Fun Comics #101. En esta ocasión no hubo ningún contrato de por medio ni nadie había renunciado a los derechos del personaje por unos cuantos dolares. El personaje pertenecía sin ninguna duda a su creador y la editorial no tuvo ningún escrúpulo para explotarlo a su conveniencia. Jerry no tardo mucho en expresar sus quejas a la editorial, lo que era suyo era suyo y no tenía ninguna intención de entregárselo a nadie, sobre todo después de haber perdido a su creación más rentable. Leibowitz ya sabía como enfrentarse a estos arrebatos de ira y en esta ocasión le restregó por la cara el contrato que la pareja había firmado para trabajar durante 10 años en la compañía. Gracias a eso los chicos tenían trabajo fijo y lo que era más importante, lo iban a tener en los años venideros, estuviera el mercado en la situación que estuviera por lo que era mejor mantener la boca cerrada antes de verse a obligado a romper un contrato antes de tiempo. Sin embargo esta vez el asunto no iba a caer en saco roto.

Uno de los compañeros de filas de Jerry era abogado y una fuente de consejo legal para este tipo de problemas. En principio las conversaciones entre ambos versaban única y exclusivamente sobre Superboy, para demandar a la empresa y recuperar lo que era suyo, pero con el paso del tiempo, el abogado fue convenciéndose de que había un trofeo más grande en juego y decidió que podían ir a por todas: a por Superman. Era un movimiento muy arriesgado ya que si ganaban iban a conseguir unas ganancias millonarias. Sin embargo la derrota no les dejaba muchas salidas ya que las malas relaciones con su jefe y la fecha de finalizacion del contrato de diez años acercándose por el horizonte estaban haciendo naufragar cualquier esperanza de conseguir un trato justo.

La guerra acabo con la victoria aliada y Jerry volvió a su trabajo en la editorial. Allí comprobó que sus temores de antes de ser mandado a filas se habían confirmado y que la editorial había depositado toda la parte artística del personaje en otras manos. No hacia falta mucho más para demandar a sus jefes e intentar recuperar lo que era suyo.

1947, el juicio estaba a la vuelta de la esquina, pero antes sucedió un capitulo clave que cambiara la vida de Jerry. Los chicos fueron invitados a un baile de disfraces que la sociedad nacional de dibujantes realizaba en Nueva York. Joe, que seguía carteándose con Joanne, la chica que había posado para ser su Lois Lane, sabía que estaba en la ciudad y la invito al baile para recordar los buenos viejos tiempos. Ella acepto encantada y como era un baile de disfraces, quería asistir caracterizada como el personaje de Lois Lane, pero con el juicio tan cerca prefiero cambiarse a algo menos polémico, concretamente a un personaje de las tiras de prensa bastante famoso por esa época llamado Dixie Dugan, una despampanante morenaza. Fue aparecer de tal guisa en el baile y Jerry se la comió con los ojos. No tardo ni un momento en acercarse a ella, agarrarla del brazo y llevarla de un lado a otro para presentársela a todo el mundo. Ya no era la muchachita que se había presentado hace 12 años en su puerta para posar por unos dolares, ahora era toda una mujer que había pasado por un mal matrimonio y que estaba encantada de ver a aquellos “jovencitos” tan adorables. No se separaron ni un momento en aquel baile y a partir de entonces empezaron a verse más a menudo. Jerry estaba casado y tenía un hijo al que no veía casi nunca. Raramente hablaba de su matrimonio de puertas afuera y no parecía estar muy enamorado de su actual mujer. Sin embargo, con Joanne volvia a sentirse como un adolescente y la pregunta inevitable no se hizo de esperar: ¿ Te casarias conmigo si me divorciara de mi mujer ? Sí, ella se casaría con el si llegara ese momento.

Los amores furtivos tuvieron que ser dejados a un lado cuando el juicio comenzó a los pocos meses de aquello. Siegel y Shuster demandaban a DC por dos motivos, el primero, la anulación de la validez del contrato por el que se cedían los derechos de Superman, y la segunda era para que se le reconocieran los derechos sobre Superboy. La cosa no fue nada bien, un año más tarde, la corte suprema de Nueva York dio la razón a DC sobre la validez del contrato. La editorial era la propietaria absoluta de todos los derechos del personaje y sobre ese punto no había que nada que hacer. Pero lo de Superboy era diferente. Los abogados de la DC habían defendido la tesis de que Superboy no era un personaje diferente sino una versión más juvenil con otro nombre. El juez no acepto ese argumento y su resolución fue bastante clara al respecto:

“Esta bastante claro para mi que al publicar Superboy la editorial actúa ilegalmente. No puedo aceptar el punto de vista del demandado de que Superboy es en realidad Superman. Pienso que Superboy es un entidad distinta y totalmente separada. “

Este punto había sido una derrota total para la editorial que tenía que indemnizar a Jerry por el uso del personaje, pero incluso en la adversidad siempre había una manera de sacarle beneficios a la situación. Un mes más tarde de la sentencia la editorial llegaría a un acuerdo con Joe y Jerry por el cual pagaría 94.000$ por la cesión de los derechos de Superboy. En el trato también estaba incluido que ellos tendrían a reconocer a DC como la única propietaria de todos los derechos de Superman para todas las formas de reproducción y representación existentes ahora o en un futuro. Esto quiere decir que habían renunciado a los derechos de los videojuegos y dvd incluso antes de que su existencia fuera ni remotamente conocida.

Aquello fue una victoria pírrica. El contrato de 10 años estaba a punto de llegar a su fin y la editorial no pensaba contar más con ellos. Joe y Jerry tendrían que buscarse la vida alejados del personaje que seguía generando unos pingües beneficios a la editorial. De momento las necesidades no acuciaban, contaban con suficiente dinero aparte de la indemnización, así que con su talento y un poco de esfuerzo seguro que conseguirían conseguir trabajo en otra parte. No en vano eran los creadores de Superman y seguramente abrirían montón de puertas con sola esa mención.

Para saber que pasó con Jerry y Joe fuera de DC, tendrás que esperar a mañana.

Para saber que pasó en el juicio de los derechos de Superboy tendrás que esperar a la semana que viene.

En las sombras Jerry Siegel y Joe Shuster – III

Los animos de nuestros chicos habían sido aplacados, pero el personaje sigue generando más y más dinero y claro, ellos quieren su parte.

superman1.jpg

En el verano de 1939, Superman consiguió su propia cabecera donde no compartiría espacio con nadie. Seguiría publicándose a la vez en Action Comics, pero había que aprovechar la fama del personaje y una colección propia era lo más indicado. Al año siguiente el superhombre se hacía con su propio programa de radio y las tiendas de juguetes empezaron a tener una gran demanda de muñecos de Superman. La popularidad del personaje estaba por las nubes, los beneficios debían ser estratosféricos y Jerry volvió a escribir a su jefe para hablarle de los derechos de radio, de los muñecos y de cualquier cosa que pudiera surgir basada en sus ideas. Liebowitz volvía a ser tajante y le dejaba bien claro lo que podía esperar al respecto.

“Encargaos de vuestro trabajo con ambición y entusiasmo, y olvídate de los derechos de libros, películas y cualquier otro sueño. Nosotros ya nos ocuparemos de esas cosas.”

En 1941 se conquistaba otro de esos sueños: una serie de dibujos animados. ¿ Cuánto dinero podría estar generando el héroe de la capa ? ¿ Cuanta gente se estaba forrando a su costa ? Como es de suponer muchísima, toda excepto la compañía que lo publicaba, que en otra carta explicaba a los chicos lo lejos que estaban de ver jamás una montaña de dinero.

“Bajo los términos de nuestro contrato tenéis derechos a recibir un porcentaje de la explotación del personaje en otros medios distintos a las revistas. Los resultados del último año muestran que hemos tenido perdidas por lo que no os podemos pagar ningún royaltie. Sin embargo y en linea con el trato generoso que siempre os hemos dispensado os adjunto un cheque de 500$ como muestra de cariño”

500 dolares era bastante dinero pero una insignificancia al lado del millón y medio de dolares que se estima había ganado la compañía única y exclusivamente con Superman. Este gesto de “generosidad” solo logro enfadar más a Jerry que cogió un tren inmediatamente para ir a Nueva York y hablar con el con el otro jefe, Harry Donenfeld, ya que Liebowitz no quería atender ninguna de sus peticiones. Harry era un tipo extraordinario, con una mano izquierda y un saber hacer espectacular. Caía a todo el mundo bien y sabía llevarse a cualquier persona a su terreno. Era también un hombre de la vieja escuela, de los que se preocupaba por los suyos, por ello cuando se encontró con el furioso Jerry no tardo demasiado en aplacar su ira prometiéndole que tendría trabajo de por vida. Así es como se hacían las cosas, porque lo importante era asegurarles su puesto de trabajo a tus empleados, lo del dinero… el dinero no era para todo el mundo y menos para unos chiquillos que aún tenían mucha vida por delante. Eso era lo que había y eso era lo único que iban a sacar, de todas maneras, ¿ qué podían hacer ? Era su medio de vida, su medio de subsistencia y lo que ganaban por el no era una cifra despreciable . Una revista de la época publicó que en 1940 la pareja estaba ganado unos 75.000$ anuales, una cantidad enorme, pero seguramente insignificante ante todo lo que entraba en las arcas de la editorial. Pero de ninguna manera hay que pensar que los chicos no llegaban a fin de mes, en ese momento tenían una vida estupenda y estaban muy bien respaldados económicamente, pero cada triunfo de su personaje, cada aparición en la radio, cada caja de cereal con sus dibujo les helaba el corazón. Podían ser multimillonarios, pero solo eran ricos, lo que no estaba mal, pero podía estar mejor.

Las cifras que manejaba la editorial en ese momento eran escalofriantes. Entre 1940 y 1941 los ingresos fueron aproximadamente de 2,6 millones de dolares, de los cuales 1,5S correspondían exclusivamente a todo lo relacionado con Superman. Esa cantidad en la actualidad correspondería a algo más de 10 millones de euros. Esas eran las montañas que los chicos tanto codiciaban, y que iban a seguir persiguiendo durante el resto de su vida.

La segunda guerra mundial había entrado de lleno en la vida de los estadounidenses y había logrado disparar la venta de comics hasta cotas nunca vistas antes. Superman llegó a vender más de un millón de ejemplares por numero y ni siquiera era el cómic más vendido. Los artistas que los realizaban eran personas como otras cualquiera y no iban a librarse de ser llamados a filas como cualquier hijo de vecino. Sin embargo, salvo alguna rara excepción como la de Jack Kirby, no eran mandados al frente sino que se les encargaba trabajo de oficina, dibujaban folletos propagandísticos o realizaban cualquier tipo de tarea más adecuada a sus habilidades.

La vista de Joe seguía su lenta pero segura degeneración y fue motivo suficiente para librarse de ser llamado a filas. Su compañero sin embargo, era totalmente apto para ir a filas pero por algún motivo desconocido su incorporación al ejercito se demoraba, lo que a Jerry no le importante en absoluto. No quería ir a matar a sus semejantes, no solo por el miedo a morir, natural en cualquiera, sino porque temía que la editorial iba a aprovechar esta circunstancia para arrebatarles la producción del cómic. A pesar del contrato de exclusividad que tenían los chicos, la ausencia del más problemático de los dos dejaba campo libre para pasar el tebeo a otras manos. Los dibujos de Joe no eran tan buenos como los de otros artistas que estaban surgiendo a raíz del boom de los cómics, su vista empezaba a fallarle seriamente y la editorial empezaba a tener la idea de que sus dibujos no deberían estar asociados a la imagen del personaje por lo que cuantos menos páginas dibujara mejor.

Lo inevitable terminó ocurriendo y Jerry se incorporo a filas en 1943. Con el molesto muchacho a medio mundo de distancia la editorial por fin podría maniobrar para hacerse de una vez por todas con el control del personaje. El mercado estaba evolucionando y Superman había perdido el liderato de ventas. Era el momento de un cambio, de buscar nuevas ideas en los guiones, nuevos artistas para los dibujos, en definitiva, de darle un giro al personaje que les fuera alejada de las anticuadas ideas de los muchachos. Uno de esos personajes que había arrebatado el trono al hombre de acero era un personaje de la competencia bastante parecido llamado Capitán Marvel. Lo que el Capitán tenía de novedoso era la existencia de toda una familia de personajes con sus mismos poderes: Capitán Marvel Junior, Mary Marvel, Tio Marvel, etc. Ese era el camino a seguir y casualmente existía un personaje que Jerry había creado hace unos cuantos años, incluso antes de la publicación del primer número de Action Comics: Superboy.

Mañana descubriremos que es lo paso con Superboy en sus primeros años de vida.

En las sombras Jerry Siegel y Joe Shuster – II

Seguimos con la creación del primer superhéroe y su irrupción en el mercado. Venimos de este post y continuamos aquí mismo.

Action Comics 1A finales de 1937 el mercado empezaba a demandar más títulos de ese formato nuevo que podriamos considerar algo así como revistas de historietas. Vin Sullivan, el editor de una de las había nacido ese año, Detective comics, era presionado una y otra vez por Jack Liebowitz para sacar otra más al mercado a la que llamarian Action comics. El problema más acuciante al que se enfrentaba era que tenía que sacarla lo más rápidamente posible para aprovechar el buen momento que atravesaban este tipo de publicaciones y no había demasiado tiempo para buscar material lo suficiente atractivo. Pidió ayuda a todos sus conocidos y así es como su amigo y ex-compañero de trabajo Sheldon Meyer encontró entre las pilas de papeles de su actual jefe, Charlie Gaines, varias muestras de un personaje con capa que podía ser lo que estaban buscando. Sheldon le enseño a Vin lo que había encontrado y este se mostró entusiasmado, esto era exactamente lo que quería. Sin más dilación, escribió a Joe y Jerry para pedirles una historia de 13 páginas que se basara en el material que habían encontrado. El único problema es que había que hacerla deprisa, en muy pocos días, pero era la oportunidad con la que llevaban años soñando y no iban a dejarla escapar de ninguna manera.

Las más famosas 13 páginas de la historia del cómic llegaron a Nueva York con total puntualidad. La prosa no era nada del otro mundo, la narrativa era algo confusa, el dibujo algo tosco, pero lo importante es que estaban listas para su publicación, que era el unico requisito indispensable. La portada que habían realizado para la ocasión mostraba a Superman levantado un coche por encima de su cabeza, lo que provoco el total escepticismo de Vin Sullivan: “Nadie se va a creer esto” Pero ya no había tiempo para dar marcha atrás, las prisas acuciaban y esto era lo mejor que tenían entre manos, así que a imprenta con ello y a mandar el contrato a los chicos. Un cheque de 130$, a 10$ la página, una firmita renunciando a todos los derechos y trato hecho. Este tipo de contratos era una práctica habitual de la época y no era el primero que firmaban en las mismas condiciones. Hasta ahora no habían tenido ninguna clase de problema con este tipo de cosas, por lo que esta vez no tenía que ser diferente, sobre todo porque esta era otra más de esas revistas que salían una detrás de otra sin que llegaran a destacar demasiado. Action Comics 1 apareció con fecha de portada de junio de 1938 e iba a significar el nacimiento de toda una industría basada en el superhéroe como elemento central para narrar historias. Nadie en el mundo editorial se dio cuenta de lo que estaba pasando delante de sus narices y tardarían un tiempo en descubrirlo.

El sistema de ventas de finales de la década de los 30 impedía a las editoriales saber cuantos ejemplares habían vendido un cómic hasta pasados unos meses. Sin embargo, a la altura del quinto numero de la revista, empezó a correr el rumor de que aquello estaba vendiendo muy bien, demasiado bien para lo que se esperaba. El problema era que nadie tenía claro el motivo. Action Comics no publicaba única y exclusivamente a Superman, era una revista de 64 páginas y entre ellas también se encontraban otra serie de personajes como el mago Zatara o los viajes de Marco Polo. Era demasiado heterogénea para saber que la hacía triunfar y eso sin contar con que la portada de cada numero no tenía nada que ver con la del numero anterior y no guardaban ningún tipo de relación entre ellas. Había que enterarse que era eso que hacía que se vendiera tan bien y una encuesta rápida entre un grupo de clientes era la manera habitual de hacerlo. Un nombre se empezó a repetir una y otra vez: Superman. ¿ Sería posible qué ese personaje en el que tan poco confiaba su editor fuera lo que estaba volviendo loco a los chavales ? Hay que tener en cuenta que el Superman de esa época no podía volar, no tenía visión de rayos x ni muchos de los poderes con que hoy en día le conocemos. Pero era tal la fuerza del personaje y la magia que desprendía que Action Comics empezó a agotar su tirada. Superman, a partir de este momento, se iba a convertir en la gallina de los huevos de oro de National Allied Publications, la que había conseguido hacerse con los derechos de un personaje que ellos no habían creado.

El éxito era evidente y la editorial estaba muy contenta con los dos muchachos que lo habían hecho posible. Joe y Jerry fueron invitados cordialmente a visitar las oficinas de Nueva York donde fueron recibidos por todo lo alto y donde recibieron una extraordinaria cantidad de palmaditas en la espalda. No en vano estaban empezado a generar ingentes beneficios y seguramente podrían generar todavía aún mucho más. Ahora que habían demostrado la validez del personaje las tiras de prensa era el siguiente paso lógico. Curiosamente, uno de los sindicatos que rechazo el personaje, el McClure syndicate, no tuvo ningún reparo en publicarlo en todos los periódicos del país. Como no, los derechos de estas tiras también pertenecían a National, pero el dueño de la misma, Harry Donenfeld se sentía muy generoso con el dinero fácil que estaba ganando y decidió darles a los chicos el 50% de las ganancias de las tiras. Esto significaba mucho dinero, pero también mucho más trabajo. Los chicos tendrían que contratar a más dibujantes para dar abasto con todo, no solo por la carga de trabajo sino porque la vista de Joe no era tan buena como hacia unos años. En estos momentos es cuando quedaba claro, sin ninguna duda, que Superman era una mina de oro. Todo el mundo se había dado cuenta de ello y Joe y Jerry tras su triunfal recibimiento en Nueva York estaban empezando a arrepentirse de haber firmado ese contrato. Pero tenían sus manos completamente atadas, su firma estaba en un papel y no podían hacer nada para reclamar lo que ellos había creado.

A la vuelta a casa, los sueños se habían convertido en realidad, publicaban en una revista, habían conseguido meterse en el complicado mundo de las tiras de prensa y la popularidad del personaje hacía preveer más tratos en el horizonte. Así que Jerry decidió pedir un aumento de sueldo en la parte que tocaba a la cantidad fija por página: de 10 a 15 dolares. La empresa había sido generosos con ellos, el trato con las tiras de prensa así lo demostraba y no había ningun motivo para que se negaran a compartir un trozo de todo el pastel que ellos mismos habían cocinado. No tardo mucho en recibir respuesta del jefe, Jack Liebowitz, y ni de lejos se esperaba un no tan tajante:

“Me he quedado sin respiración al leer tu carta. Cuando os pedi venir a Nueva York para hablar sobre las tiras de prensa no pensé que os aprovecharíais de la situación para intentar sacarnos más dinero.

Debes tener en cuenta Jerry, que acordamos pagarte 10$ por página, que es 4$ más de lo que pagamos en el resto de nuestras revistas. No quiero ni saber de donde has sacado la idea de que alguien puede cobrar 15$ por página”

La carta continuaba hablándole de la correspondencia que habían recibido de los lectores. Concretamente 300 cartas en la que solo un 30% indicaban a Superman como su personaje favorito. El 70% restante se repartía por el resto del reparto de Action Comics, así que se conminaba a Jerry a que se diera cuenta de la realidad y se bajara de la burra. Liebowitz estaba muy ofendido por la descarada petición de aquel jovencito de pueblo. Era el jefe y no podía tolerar un comportamiento así. En el siguiente extracto de la carta pone todos los puntos sobre las ies.

“Es posible que porque nosotros os hayamos tratado como seres humanos se os haya subido todo esto a la cabeza. También puede ser debido a que estas bajo la errónea conclusión de que cuando viniste a la ciudad, a las oficinas de una gran empresa, la cual te atendió con mucho gusto y te mostró todas las cortesías que se les dan a las personas importantes, hayas tomado todo esto por lo que no es, es decir, como si nosotros quisiéramos sacar algo de ti cuando realmente es al revés. Somos nosotros los que estamos intentado darte a ti, un jovencito sin ningún tipo de experiencia, el beneficio de nuestra experiencia y buena voluntad para que logres tus sueños y ambiciones y seas alguien en el campo de los comics.

No pienses que en Nueva York solo hay ladrones y políticos corruptos, y que porque te hayamos tratado como un autentico caballero y un igual pretendemos conseguir algún beneficio de ti”

Estaba claro que no lo necesitaban, porque lo que querían ya lo habían conseguido en forma de derechos de autor. Jack Liebowitz era un contable, un hombre de empresa que vivía por y para la misma. Si era necesario no le importaba dejarse la piel en la misma y no le entraba en la cabeza que los empleados pudieran destacar por encima de los jefes. Los chicos podían tener todo el talento del mundo, pero era la empresa la que había puesto los medios, la empresa quien había hecho posible la publicación del personaje. Para el era totalmente justo que fuera la empresa la que se llevara todas las ganancias y no sus creadores. ¿ Qué derechos tenían ellos para exigirle más dinero cuando no había arriesgado ni un centavo de sus bolsillos ? Aún así, Liebowitz les mando un nuevo contrato que les ligaba 10 años con la compañía y que les daba parte de las ganancias en las adaptaciones a otros medios. No era un mal contrato, los chicos volvieron a firmar y la tormenta parecía haber amainado por un tiempo.

Continuara mañana. Pero para los que querian indagar en la correspondencia entre Siegel y Liebowitz están de suerte, porque entrecomics ha publicado una serie muy interesante de todas ellas:

28 de Septiembre, 1938. Liebowitz a Siegel

30 de Septiembre, 1938. Siegel a Liebowitz

21 de Abril, 1939. Liebowitz a Siegel

22 de Enero, 1940. Ellsworth a Siegel

23 de Enero, 1940. Liebowitz a Siegel

29 de Enero, 1940. Liebowitz a Siegel

8 de Febrero, 1940. Liebowitz a Siegel

18 de Marzo, 1940. Ellsworth a Siegel

2 de Mayo, 1940. Liebowitz a Siegel

4 de Noviembre, 1940. Ellsworth a Siegel

En las sombras Jerry Siegel y Joe Shuster – I

Vamos a hacer un recorrido de varios días por la vida de los creadores de Superman, y por poco el personaje les tuvo amargados durante muchos años.

newfuncomics.jpg130 dolares y un contrato por el que renunciaban a todos los derechos sobre el personaje fue el pago que recibieron Jerry Siegel y Joe Shuster por el primer cómic de Superman. Era lo normal entonces, no era la primera vez que firmaban un contrato así y no iba a ser la última, pero el entregar la propiedad del personaje podría significar perder una gran cantidad de dinero si algún día Superman se convertía en una estrella mediática, en algo que transcendiera el papel. Nadie podía intuir que un extraterrestre que vestía calzoncillo por fuera del pantalón y una capa fuera a amasar montañas de dinero, sobre todo sus creadores. Pero aquel no era un mal trato, en 1938 el año que se realizo la firma, una barra de pan costaba 15 centavos y con el dinero que se acababan de embolsar podrían comprar muchísimas barra de pan. Cinco años les había costado publicar su creación y no iban a echarse atrás por una simple firma.

El personaje de Superman se le ocurrió a Jerry cuando estaba a punto de quedarse dormido en una típica noche calurosa de verano, posiblemente de 1933. Excitado por lo que pasaba por su mente pego un salto de la cama y se puso a escribir como un poseso sobre las aventuras del que iba a ser considerado el hombre de acero. Tras pasar todo una noche en vela, a la mañana siguiente fue a ver a su amigo Joe, que contaba con ciertas cualidades artísticas para el dibujo. No le costo mucho contagiarle su fiebre creadora a su compañero y entre los dos se pusieron mano a mano a dibujar y escribir material durante todo el día y parte de la noche. Cuando terminaron tenían material para rellenar varias semanas de tiras de prensa de periódico, ya que por aquel entonces no existía el formato de cómic a todo página tal y como hoy lo conocemos. Se iban a comer el mundo con aquel superhombre, iban a triunfar y no dudaron un segundo en mandar muestras a todas las compañías que se dedicaban a publicar tiras de prensa. Los rechazos fueron sucediéndose uno tras otro y las respuestas que recibieron no pudieron ser más desalentadoras: “el personaje es estúpido y nada creíble”, “un trabajo bastante inmaduro”, “ponga un poco más de atención al dibujo”.

En un arranque de ira, Joe destruyo parte de las páginas que había hecho expresamente para un editor que había mostrado cierto interés en publicar al personaje pero que termino abandonado la idea. Esas páginas costarían hoy en día una fortuna. Jerry también estaba decepcionado, pero más por el trabajo de su compañero que por el suyo propio. Con ese dibujo y las críticas que le dedicaron no iba a llegar a ninguna parte por lo que necesitaba buscar a personas más capaces en la parte artística o que al menos fueran más del agrado de lo que buscaban los editores. Durante un tiempo estuvo flirteando con otros dibujantes que ya tenían cierta experiencia en la industria, pero tras bonitas palabras de animo y apoyo que estos le dedicaban al final le dejaban en la cuneta. Era un jovencito con los 20 años recién cumplidos y nadie iba a confiar en un escritor que no había publicada nada en toda su vida, por lo que no tuvo más remedio que volver con su amigo Joe. Solo se tenían al uno en su extraña afición artística y juntos tenían que resignarse a afrontar su destino fuera el que se fuese. Una de las ideas que se le ocurrió a Joe para mejorar la parte visual de su trabajo fue contratar una modelo que sirviera de inspiración para la figura de Lois Lane. Por entonces el uso de modelos empezaba a convertirse en algo corriente en las revistas de la época y además, los chicos no habían tenido, que se sepa, ninguna cita importante con mujeres, por lo que el anuncio que pusieron en la prensa era toda una nueva experiencia para ellos. Contesto al anuncio una tal Joanne que se presto a posar para ellos (con la ropa puesta, por supuesto) y tuvo una agradable tarde en la que converso con los chicos y que sirvió para afianzar una amistad que años más tarde se revelaría como algo más. Pero entonces era algo lejano, algo a lo que ninguno de los dos chicos podían aspirar y que tardara unos cuantos años en florecer, cuando las mieles del éxito hayan visitado a nuestros protagonistas.

Pero volvamos a la época. El éxito de tiras de prensa como Flash Gordon, Dick Tracy o Li’l Abner demostraba que había un mercado floreciente a punto de explotar. La primera publicación de la futura DC, New Fun Comics debuto a finales de 1934 y era la primera revista que incluía material hecho ex-profeso para la misma y no reimpresiones de material procedente de los periódicos. A Jerry le falto tiempo para mandar una lista con ideas para la nueva revista. Al responsable de la misma, el Mayor Malcolm Wheeler-Nicholson, le gustaron dos de ellas: Doctor Oculto, el detective fantasma y Henry Duval de Francia, afamado soldado de fortuna. Compro una página de cada uno por 6 dolares y las publico en el sexto numero de la revista, en verano de 1935, siendo este el debut de la pareja en el mundo del cómic. El primer paso estaba dado y lo que era más importante, su trabajo había gustado lo suficiente para recibir más encargos para la misma revista. No tanto por su gran prosa o por su refinado estilo de dibujo sino porque los muchachos vivían en Cleveland y New Fun se publicaba desde Nueva York, por lo que si alguno de los habituales cheques sin fondo que el Mayormandaba no podía ser cobrados la integridad física de este último no corría peligro.

Conocer a una persona como el Mayor, claramente metida en un mundillo que estaba dando sus primeros estertores significo una nueva oportunidad para intentar publicar Superman. Le enviaron las muestras que ya habían dado la vuelta a medió país y este mostró un gran interés en ellas, tanto que les comunico que estaba en contactos con un importante sindicato de tiras de prensa para publicarlo y que lo iba a convertir en el bombazo del año. Los chicos acogieron con gran entusiasmo la noticia, se lanzaron a crear toda clase de anuncios impactantes “la mejor super-tira de de todos los tiempos” así como varios diseños para cajas de cereales y galletas. Pero las noticias del trato definitivo no llegaban y lo que era peor, New Fun Comics desaparecía del mercado sin ninguna clase de aviso. La novedad de la propuesta hacia que las tiendas no estuvieran muy por la labor labor de poner a la venta un material totalmente desconocido y la tasa de devolución de ejemplares era altísima. Las ilusiones se volvían a desvanecer y Superman volvía a dormir el sueño de los justos.

A principio de 1936, la segunda revista del mayor, New Comic, hacía su aparición en el mercado, junto con el séptimo numero de New Fun Comics. Había recibido una inyección de dinero por parte de Jack Liebowitz. Pero lo más importante ahora es que, con el mayor otra vez en juego, Jerry y Joe volvían a tener trabajo. Con los nuevos encargos llegaron también los cheques, esta vez con fondos y los chicos se centraron en su trabajo, dejando apartado cualquier sueño que tuvieran de ver publicado al superhombre. No eran los mejores artistas del mundo, pero cumplían a rajatabla las fechas de entrega, lo que era muy valorado en estos primeros tiempos, en lo que lo más importante era tener algo que publicar fuera de la calidad que fuera, más que artistas lo que se buscaba era buenos trabajadores que se dejaran la piel en lo que hacían. Superman había quedado totalmente olvidado para todo el mundo, sobre todo para sus autores, hasta que el azar quiso cruzarse en su destino.

Para saber más del Mayor y los primeros titubeos de la DC echale un vistazo a este post. Para saber más de nuestros chicos tendrás que esperar a mañana.