En las sombras EC Comics y VII

Tras el comics code para EC ya solo quedo la nada…o casi.

piracy6.jpgComo era de esperar, ninguno de los cómics de la EC paso la aprobación del “nuevo” comic code, ni tampoco estos la buscaban. Esos cómics no podían llevar el sello jamás y sin él se mandaron a los puntos de venta, los quioscos. Los paquetes eran devueltos sin ni siquiera haber sido abiertos, toda la New Trend había muerto de un solo plumazo. Gaines tuvo que replantearse seriamente que hacer con el negocio ya que no podía vivir de no vender un solo tebeo. Aunque los tebeos le importaban su verdadera preocupación era la cantidad de bocas a las que estaba alimentado y que se iban a quedar en la calle sin haber hecho nada malo. Así es como nació la New Direction, en donde se dejaban de lado los títulos más emblemáticos de la casa y se lanzaba una nueva serie de colecciones. Se pidió a los artistas opiniones sobre que es lo que les gustaría hacer y eso es como nacieron Piracy, de piratas, Extra! de periodistas, M.D. de médicos, etc, etc. La intención era coger las mismas ideas que les habían llevado al éxito pero adaptándolas a la “nueva” moralidad de la época. La portada de Impact, por ejemplo, es una que podría haber sido perfectamente publicada en la anterior etapa, igualmente con Aces High, Extra, etc, etc. Era prácticamente lo mismo pero con un lavado de cara.

impact1.jpgDaba igual. El sello EC seguía estando en portada y había quedado estigmatizado de por vida. La serie que más duro fue Piracy con 7 números, el resto a duras penas alcanzo el quinto número. Alguna de esas colecciones apuntaba a que, si hubieran durado un poco más, tendríamos alguna que otra obra maestra en nuestra manos. Y así es como prácticamente murió la EC.

Pero un título de la editorial pudo esquivar el código de una astuta manera. Mad (una especie de El Jueves americano), que había empezado publicándose como un cómic cambio su denominación a revista y como tal, no tenía ninguna obligación de pasar por el código. Aunque la realidad es que Gaines realizo este cambio por Harvey Kurtzman había recibido una jugosa oferta de otra editorial y esta era la única manera de que se quedara en la editorial. Mad no solo sobrevivió aquella época tumultuosa sino que sigue publicándose hoy en día con muy buena salud.

La reacción del público ante aquel cambio de formato animo a Gaines a un último intento a la desesperada: Picto-Fiction. Crime Illustrated, Shock Illustrated, Terror Illustrated y Confessions Illustrated fueron las cuatro revistas que se lanzaron para esquivar el comic code y que tocaban los mismos temas que los títulos de la New Trend. Eran en blanco y negro y se animo mucho a los autores a experimentar todo tipo de composiciones gráficas arriesgadas para marcar la diferencia con sus anteriores títulos. Solo una de las cuatro llego al número 3 y desde el primer número todas arrastraron perdidas. Se había acabado todo.

En 1956, la distribuidora de EC declaro la bancarrota dejando a la editorial con una deuda de 100.000 dolares, que para la época era mucho dinero. Gaines metió su propio dinero para sacar la compañía adelante y seguir publicando MAD que fue el único título que aguanto a lo largo de los años. La EC que todos conocimos había dejado de existir y ya solo existía la editorial que publicaba MAD. Gaines vendió la compañia a una empresa que más tarde iba a ser absorbida por la Warner, asegurándose un puesto en el consejo de administración y siguiendo en la dirección de la revista.

En cuanto al resto de autores de la casa, poco a poco fueron colocándose por otras editoriales y publicando otro tipo de trabajos más… “normales”. Es lo que pasa cuando se tiene talento, que la editorial muere, pero la vida continua.

En cuanto al villano de la historia, en 1959 intento publicar la continuación de la seducción del inocente, que se iba a llamar la guerra en los niños, sobre los efectos de la televisión en los infantes. Como su anterior libro había sido tan bueno y había vendido tantos millones de ejemplares, ni un solo editor quiso publicarle este. Wertham siguió publicando libros sobre diversos temas y es ironico que su último libro se titule El Mundo de los fanzines donde entre otras cosas escribe que los aficionados a la ciencia ficción y los cómics crearon una nueva forma de arte que fomentaba la comunicación y el desarrollo artístico. ¡Los fanzines eran un fuerza positiva en el crecimiento de los adolescentes! ¿Wertham contradecia a Wertham?

La publicación de este libro provoco que le invitaran a la New York Comic Art Convention en donde una horda de fans le esperaban para darle una calurosa bienvenida. La cosa se puso muy calentita cuando los gritos y las acusaciones se sucedían y Wertham decidió poner pies en polvorosa de aquello. Jamás en todo lo que le quedaba de vida escribió una sola palabra sobre cómics.

Y así es como termina la historia de una de las más grandes editoriales que ha existido jamás. Que no descanse en paz y se siga reeditando su material por toda la eternidad.

En las sombras EC Comics VI

Antes de seguir, es importante contar algo que paso antes del comite del senado, antes de que se instaurara el comic code, antes de fin.

comiccode.jpgEn el número 18 de Weird Fantasy, publicado en marzo de 1953, aparece una historia escrita por Al Feldstein y dibujada por Joe Orlando llamada “Jugment Day!” Es necesario conocer el final de la misma para contaros esta “anecdota”, así que antes de spoilearla vilmente, aquí tenéis un enlace a la historia completa. En ella se cuenta como un astronauta visita un planeta habitado por robots para comprobar si pueden formar parte de la república galáctica. Allí descubre que existe un extraño tipo de discriminación: los robots naranjas desprecian a los azules a pesar de ser exactamente iguales los unos y los otros. Como no podía ser de otra forma decide que los robots aún no están listos y tras abandonar el planeta, vemos como el astronauta se quita su casco. Y aquí es donde se esconde la sorpresa, que hoy en día quizá no puede parecer tanta, pero entonces era toda una bomba teledirigida.

Antes de que esa historia fuera publicada Gaines recibió una llamada de un juez llamado Charles Murphy que era una de las personas que colaboraría en la elaboración del comic code. Ordenaba a Gaines cambiar el final de la historia ya que así no podía publicarse: el astronauta tenía que ser blanco. Eso era algo totalmente absurdo, ¿qué sentido tendría la historia entonces? Gaines no se amedrento en absoluto y amenazo al juez con montar una rueda de prensa en la que contaría a todo el mundo la clase de racista que era. El juez le contesto que de acuerdo, pero que al menos quitara las gotas de sudor de su frente a lo que Gaines contesto que le jodieran y colgó el teléfono. La historia fue publicada tal cual.

Este era quizá el verdadero peligro de los cómics de la EC. Más allá de sus portadas horrendas, sus brujas, sus monstruos, sus asesinatos, había historias que hacían pensar al que las leía. Historias que eran criticas con la sociedad norteamericana y que metían el dedo en la llaga. Es por eso, más que por cualquier otra cosa por lo que había que parar los pies a la editorial. Y bien que lo iban a hacer.

Volviendo a la subcomisión del senado, tras escuchar a unos y otros decidió optar por algo muy típico de políticos: lavarse las manos y echarle la culpa a los demás. Reconocía que era un tema delicado y que era necesario vigilar las lecturas de los infantes ya que había una serie de historias que no eran adecuadas para ciertas edades. Para ello exhortaba a padres, editores y grupos de ciudadanos a que no solo vigilaran lo que se publicara, sino que además que elaboraran algún tipo de código para que marcara donde están los limites. A la hora de la verdad el comite no tenía poder para hacer nada. Lo que se había estado discutiendo en el fondo es si debería censurarse cierto tipo de cómics y ahí es donde se topan con la constitución y montón de leyes más que convierte al tema en un asunto muy peliagudo y peligroso. Así que en vez de intentar legislar nada, la comisión pidió a los demás que solucionaran su papeleta. Y bien que se la iban a solucionar.

El Comics Code Authority no es el primer código que se intento implantar en el mundo editorial. En 1948, seis años antes de la subcomisión del senado, se creo la Asociación de editores de comics, entre cuyos miembros fundadores esta el propio Bill Gaines. Fue el primer intento de la industria de responder a las inquietudes que estaban levantado los comics entre el gran público. El código que crearon fue un gran fracaso ya que la mayoría de las editoriales pasaron completamente de él. Dell Comics, que publicaba los cómics de Disney no quería que se relacionara sus cómics con los de la EC mediante ningún tipo de código y Gaines terminó abandonado la misma porque no hacia mas que meter dinero y nadie la hacia el menor caso. Total, ¿qué sentido tiene cumplir un código que lo único que servirá es para coartar lo que hacen y perder una serie de lectores fieles a cierto tipo de historias?

Pero en 1954 la cosa era muy diferente. El doctor Wertham había hecho mucho ruido y la subcomisión del senado aparecía en prensa y radio. Los supuestos peligros que rodeaban los cómics estaban llegando a oídos de todo el mundo y la sociedad exigía que se hiciera algo al respecto. Mucha gente vio la oportunidad perfecta para cargarse a la molesta EC de un plumazo. Muchos eran los motivos: vendía demasiado bien y era un temible competidor, trataba estupendamente a sus autores, sus historia tocaban temas demasiado controvertidos para la época y sus historias de terror podrían hacer que los padres prohibieran terminantemente a sus hijos comprar cualquier tipo de tebeo. Echar a EC era “bueno” para el negocio y así es como ese mismo año se crea la Comics Code Autority y su controvertido código que, sin ningún disimulo, atacaba directamente a la línea de flotación de EC.

– Ningún cómic puede llevar la palabra horror o terror en el título.

– Se prohiben escenas donde aparezcan muertos vivientes, vampiros, fantasmas, canibalismo y hombres lobos.

– Se prohiben escenas de excesiva violencia y de tortura, así como la aparición excesiva de cuchillos y pistolas. Las escenas de crímenes macabros tampoco se permitirán.

– El bien siempre debe triunfar sobre el mal y el criminal castigado por sus delitos.

Etc, etc, etc. El código parece estar hecho con los tebeos de EC en la mano y no con los del resto de editoriales e incluso tenía absurdeces como que las mujeres debían ser siempre dibujabas sin ningún tipo de exageración física. ¿Y los hombres? ¿Sólo se fijaba esta gente en las tetas y los culos?

Por supuesto el código no tenia ninguna vinculación legal ni se exigía a absolutamente nadie someterse a él. Era algo totalmente voluntario. Lo que pasa es que en ese momento de la historia la cosa se vio de otra manera. O el cómic llevaba el aprobado del código o era pernicioso no solo para la juventud, sino para todo el mundo. Y eso supuso el fin de EC.

En las sombras EC Comics V

Nueva York, 21 de abril de 1954. Subcomisión del senado para la investigación de la delincuencia juvenil, con especial atención a los cómics. Sesión de tarde. Declara William Gaines.

Desde 1942 hemos vendido más de cinco millones de copias de Picture Stories from the Bible en los Estados Unidos. Es muy utilizado en iglesias y escuelas para hacer la religión algo más cercano y real. Picture es publicado en todo el mundo en decenas de traducciones pero solo es, ni más ni menos, un cómic. Publico otros cómics además de ese, como por ejemplos, cómics de terror. Fui el primer editor que publicó estos tebeos en los Estados Unidos. Yo los inicie, yo soy el responsable. A algunos no les gustan, es una cuestión de gustos. Sería tan difícil explicarle al Doctor Werther la emoción inofensiva que se siente al leer un cómic de terror como explicarle la importancia del amor a una vieja solterona.

Mi padre estaba orgulloso de los cómics que publicaba, yo estoy orgulloso de los que publico. Tenemos a los mejores escritores, los más grandes dibujantes, no escatimamos en esfuerzos para hacer cada revista, cada historia, cada página, cada obra de arte. Para resaltar esto, debo indicar que somos los que más tebeos vendemos. No me refiero a más ventas en comparación a cómics de otros tipo, quiero decir en comparación a otros cómics de terror. Las revistas de cómics son uno de los pocos placeres que una persona puede disfrutar por 10 centavos. Eso es lo que vendemos, placer y entretenimiento, eso es algo que jamás ha dañado a nadie.

[…]

Los pequeños monstruos asesinos son muy pocos. No leen cómics, probablemente estén en escuelas para niños con problemas. ¿Qué es lo que nos da miedo? ¿Tenemos miedo de nuestros propios hijos? ¿Creemos que nuestros hijos son tan estúpidos y descerebrados que leyendo una historia de asesinatos van a matar a alguien?

[…]

No es necesario que leer un cómic para encontrarse con una historia de terror. Cualquiera, niño o adulto, puede encontrar peores descripciones de actos violentos en la prensa.

[…]

Las noticias sobre crímenes se publican con toda normalidad. Nadie piensa que este tipo de noticias o cualquier otro debería ser prohibidas por el mal que pueden hacer a los niños. Una vez que empiezas a censurar una cosa debes censurarlo todo: cómics, radio, televisión y prensa. Después, tienes que censurar lo que la gente dice. Entonces habremos convertido este país en España o Rusia.

***

Señor Beaser. Señor Gaines, deje preguntarme una cosa en referencia al testimonio del Doctor Wertham. Utilizan las páginas de sus tebeos para enviar cierto tipo de mensajes, por ejemplo, contra los prejuicios raciales.

Señor Gaines. Correcto.

[…]

Señor Beaser. De la misma manera, puede utilizar las páginas de sus revistas para enviar un mensaje que afecten a los niños negativamente. […] Por ejemplo, cojamos esta historia donde un niño que vive en una casa de acogida tiene unos padres adoptivos que se convierten en hombres lobos…

Señor Gaines. Esa es una de nuestras historias.

Señor Beaser. Sobre un niño que asesina a su madre. ¿Piensa que tendrá algún tipo de efecto en todos los niños que viven en casas de acogidas, que esperar ser adoptados con las preocupaciones normales que eso conlleva? ¿No cree que un niño que comparta esas circunstancias puede ver sus temores incrementados?

Señor Gaines. Honestamente no creo eso. Aquí no se ha tratado de transmitir ningún mensaje. No estamos intentado demostrar nada con esa historia. Ninguno de los textos de apoyo dice nada como “si eres infeliz con tu madre adoptiva, cargatela”.

Señor Beaser. No, pero hablamos de un niño que esta en una casa de acogida en la que ha sido tratado muy bien, que tienen las dudas de cualquier niño sobre sus padres adoptivos. Cualquier niño se identificara con este tebeo y resulta que el de este tiene unos padres adoptivos que son hombres lobos. ¿No cree que eso aumentara su ansiedad?

Señor Gaines. La mayoría de niños en casa de acogidas estoy seguro que no viven en casas como las descritas en esa historia. Es una casa bastante miserable.

Señor Hannoch. Quiere decir las casas en las que viven vampiros, ¿no son buenos hogares?

Señor Gaines. Sí.

Señor Hannoch. ¿Conoce algún lugar donde existan tales seres?

Señor Gaines. ¿Vampiros?

Señor Hannoch. Sí.

Señor Gaines. No señor, eso es una fantasía.

***

Señor Hannoch. ¿Cree que les hace algún bien leer este tipo de cosas?

Señor Gaines. No creo que les haga ningún bien, pero tampoco creo que les haga ningún mal.

***

Señor Beaser. ¿Existe algún límite a lo que harían en sus revistas?

Señor Gaines. El limite del buen gusto.

Señor Beaser. ¿Su propio buen gusto?

Señor Gaines. Sí.

Senador Kefauver. Aquí tenemos su número de mayo. Parece que hay un hombre con un hacha llena de sangre agarrando una cabeza que ha sido cortada de su cuerpo. ¿Cree que eso es buen gusto?

1954-crimesuspenstories22.jpg

Señor Gaines. Sí señor, lo creo, para la portada de un cómic de terror. Una portada de mal gusto hubiera sido, por ejemplo, si la cabeza cortada estuviera un poco más arriba y se viera el cuello goteando sangre y el cuerpo un poco más atrás para que se viera el corte del cuello. (Nota del bloguero. Esa portada que describe había sido dibujada y rechazada por Gaines que pidió realizar esta nueva portada, por eso sabía de lo que hablaba).

Senador Kefauver. Le cae sangre por la boca.

Señor Gaines. Un poco.

Senador Kefauver. Hay sangre en el hacha. Es algo desagradable incluso para gente adulta.

Presidente del comite. Aquí hay otra que me gustaría que viéramos.

Senador Kefauver. Esta es de julio. Parece que es un hombre en su barco que esta intentado estrangular a una mujer con una barra de hierro. ¿Esto es de buen gusto?

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Señor Gaines. Así lo creo.

Señor Hannoch. ¿Cómo podría ser mucho peor?

Senador Hennings. Señor presidente, no creo que el propósito de este comite sea discutir con este caballero de esta manera.

***

Señor Hannoch. ¿Sabe algo de esta hoja titulada, ¿es usted un rojo comunista?

AreYouARedDupeEditorial.jpg

Señor Gaines. Sí señor, la escribí yo.

Señor Hannoch. ¿Cómo se ha distribuido?

Señor Gaines. Aún no ha sido distribuida. Va a ser un anuncio en el interior de la portada de los cómics que estamos a punto de sacar.

Señor Hannoch. ¿Un anuncio?

Señor Gaines. No como anuncio, va a ser una editorial.

[…]

Señor Hannoch. ¿Cree las cosas que se dicen ahí?

Señor Gaines. Sí señor.

Señor Hannoch. ¿Qué cualquiera que esta ansioso por destruir los cómics es un comunista?

Señor Gaines. Sí señor.

Señor Hannoch. ¿El grupo más ansioso por destruir los cómics son los comunistas?

Señor Gaines. Eso es, pero no cualquier grupo, solo el más ansioso.

***

Y con este absurdo de interrogatorio concluyo este post, no sin dejaros el enlace a la comparecencia completa de Gaines. Siguiente post, las conclusiones de la comisión y el principio del fin.

En las sombras EC Comics IV

Nueva York, 21 de abril de 1954. Subcomisión del senado para la investigación de la delincuencia juvenil, con especial atención a los cómics. Sesión de tarde. Declara el doctor Fredric Wertham.

subcomitesenado.jpgHemos llegado a la conclusión que, en los cómics basados en la delincuencia, no importa si son protagonizados por vaqueros, por Superman, ocurren en el espacio exterior o son una historia de terror. Si una chica es violada da igual si esto ocurre en una nave espacial o en una pradera.

Si un hombre es asesinado da igual que venga de Marte o de cualquier otro sitio. Por ello podemos concluir que existen dos tipos de cómics: los basados en la delincuencia y los que no.

Me gustaría ilustrar esto con un ejemplo. Aquí tenemos un cómic normal del viejo oeste, y aquí podemos ver como este tipo golpea a una chica con un revolver. Es una escena criminal, sádica y sexual.

Hemos pasado mucho tiempo estudiando cuando tiempo pasan los niños leyendo estos tebeos así como cuanto gastan en ellos y tengo que decir que hay miles de ellos que gastan sobre 60$ al año en cómics. Incluso los niños más pobres. No sé de donde sacan el dinero. He visto chavales gastándose 75$ al año y mucho más, e incluso pude pude ver con mis propios ojos como un niño de un barrio bastante pobre compro 15 cómics de una vez.

La gente tiene sus propias teorías sobre la delincuencia juvenil, pero a menudo olvidan investigar en que ocupan su tiempo libre y cuanto dinero se gastan en sus artículos de ocio.

[…]

Nadie versado en la delincuencia juvenil puede afirmar que los cómics son la principal causa

de ella. Pero es mi opinión que, sin ningún tipo de duda y sin reservas, los cómics son un importante factor que contribuye a fomentar la delincuencia juvenil

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Senador Hennings: Doctor, creo que podemos deducir de lo dicho hasta ahora que la gente que dibuja este tipo de cómics tienen en la cabeza algún tipo de anormalidad peculiar o no razona bien del todo. ¿Estoy en lo cierto?

Doctor Wertham. Senador, debo decirle que esa fue una de las conclusiones a las que llegamos en un primer momento, pero hemos descubierto que estábamos equivocados. Hemos encontrado que, entre todo el mundo que realiza este tipo de cómics, hay bastante gente decente entre ellos. Incluso hemos descubierto que hay gente que no ama este tipo de trabajo y que le gustaría hacer una cosa diferente a la que están haciendo.

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Doctor Wertham. Ahora, déjeme hacer la siguiente pregunta, ¿por qué los niños normales se comportan así? La psicología conoce la respuesta. Si usted consulta, como nosotros hemos hecho, al primer psicólogo moderno de la historia encontrara la respuesta. Este psicólogo es San Agustin y esto ocurrió mucho antes de la era de los cómics. Contaba como, cuando el era muy joven, asistió como espectador en Roma a peleas de gladiadores, algo que no le gusto en absoluto ni que quiso ver nunca más. Pero, como era algo a lo que iban todos sus amigos, tuvo que ir de todas maneras y se dio cuenta que, inconscientemente, disfrutaba de aquel espectáculo. En otras palabras, fue tentado y seducido por la masa. Creo que esto es exactamente lo que pasa ahora.

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Doctor Wertham. Me gustaría dar otro ejemplo sobre un cómic en el que nadie pensaría que trata sobre el crimen. Todos conocemos a Tarzan y lo hemos visto en películas, pero en los cómics que cualquier madre dejaría leer a sus hijos, había una historia en la cual 22 personas se quedaban ciegas. Una de esas 22 era una preciosa niña pequeña. Todos eran gente blanca y la persona que los cegaba era una persona negra, por lo que esto puede causar prejuicios raciales.

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Doctor Wertham. Otro ejemplo más. Tenemos el caso de una escuela de Nueva York en donde hay bastante violencia. Hace tiempo unos chicos atacaron a otro torciéndole el brazo de tal manera que se lo rompieron por dos partes, y, como ocurre en los cómics, el hueso salia a través de la carne.

En la misma escuela siete chicos empujaron a otro contra un muro hasta dejarlo inconsciente. Tuvieron que llevarle al hospital con conmoción cerebral. También en esa misma escuela, 26 chicas se quedaron preñadas en un solo año.

[…]

Existe cierta confusión moral sobre el tema pero creo que estas chicas fueron seducidas mentalmente, antes que físicamente, y por supuesto, todos estos chicos eran muy, pero que muy – no todos, pero la mayoría de ellos – grandes lectores de cómics.

Para remediar esta situación se ha sugerido dar cursos de orientación sexual.

Presidente de la comisión. ¿Cuál es la población formada por la comunidad a la que pertenece la escuela?

Doctor Wertham. No lo sé. Solo conozco cuantos chicos van a la escuela, unos 1800. Sobre cuantos habitantes tiene la ciudad no lo sé, lo buscare después.

Senador Kefauver. ¿Es confidencial el nombre de esta ciudad?

Doctor Wertham. Sí. Públicamente no me gustaría decirlo, pero tengo conocimientos de él. Se lo daré al abogado del comite.

[…]

Van a empezar a impartir el curso sobre orientación sexual. Me pregunto si los profesores van a enseñar a los alumnos o van a ser los alumnos los que enseñen a estos.

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Doctor Wertham. Hemos encontrado que los cómics tienen un mal efecto a la hora de enseñar a los niños la manera correcta de leer, de izquierda a derecha. La manera de poner los bocadillos lo impide .Muchos niños cuando leen cómics no leen, miran los dibujos y de vez en cuando leen algo, pero en muchas de estas historia no es necesaria ninguna palabra. No hay duda que esto es sangre y este hombre esta siendo asesinado. No hay duda que es lo que le van a hacer a la chica. En otras palabras, las palabras interfieren con lo que esta pasando.

[…]

Es un hecho conocido y no suficientemente enfatizado que muchos delincuentes tienen problemas con la lectura, no leen bien. Hemos encontrado una y otra vez que niños que no leen bien son más proclives a convertirse en delincuentes.

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Senador Kefauver. En algunos cómics el villano comete siempre un error. Casi ha conseguido realizar el crimen perfecto pero comete un simple error y es atrapado. Hemos encontrado algún caso donde se trata de eliminar ese pequeño error y conseguir el crimen perfecto.

Doctor Wertham. Eso es absolutamente correcto. Esa es la filosofía de los cómics. La clave es no cometer ningún tipo de error. No dejes el mapa allí, no apagues las luces bruscamente, pon la toalla de esta manera.

Senador Kefauver. ¿Es esta situación comparable a la que comentaba anteriormente, que si repites una cosa una y otra vez finalmente te la crees, lo que hemos oido de Hitler durante la ultima guerra sobre contar una mentira una y otra vez?

Doctor Wertham. Odio decir esto, senador, pero creo que Hitler era un principiante comparado con la industria del cómic. Ellos cogen a los niños mucho más jovenés. Les enseñan prejuicios raciales a la edad de 4 años, antes siquiera de que sepan leer.

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Podéis leer la declaración entera del doctor en este enlace. Por mi, se puede ir al demonio ya que ahora me interesa escuchar lo que tiene que decir el propio Bill Gaines al respecto.

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Presidente de la comisión. ¿Quiere adelantarse señor Gaines? ¿ Jura solemnemente que el testimonio que dará ante este subcomite sera la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad con la ayuda de dios.

Bill Gaines. Lo juro.

En las sombras EC Comics III

Todas las buenas historias necesitan de un villano, y esta tiene al peor de todos: el Doctor Fredric Wertham.

seduccionoftheinnocent.jpgEs complicado encontrar un doctor más cualificado en la primera mitad del siglo XX que el doctor Wertham. Doctorado en neurología y psiquiatría, director de diferentes instituciones psiquiátricas, testigo experto en juicios de asesinos en serie, escritor de libros sobre la materia, luchador contra la segregación racial… Era lo que llamaríamos una eminencia en su campo y por lo tanto una persona a escuchar muy atentamente si señalaba que algo podría ser perjudicial para tus hijos. Y por desgracia decidió poner toda su atención en los cómics que se publicaban en aquella época.

En 1948, el doctor publicó un artículo titulado The Comics… Very Funny, del que podemos destacar alguno de sus párrafos:

Enviaron a mi clínica a un niño de 11 porque se peleaba a menudo y se distraía constantemente. Me contó lo siguiente: “Compro tebeos cada semana. En ellos matan animales y a veces matan a personas. Una de las chicas que aparecen en ellos es la mejor luchadora del mundo. De vez en cuando la atan y a veces la encierran en una cueva llena de serpientes para que acaben con ella” (referencia a Wonder Woman).

Otro chico que me enviaron de 17 años por haber apuñalado a otro de 13 me contó que “no leía demasiados comics a la semana, unos diez o así. Me gustan las historias sobre crímenes, a veces matan a la chica. En una de esas historias, la chica quería más dinero así que la apuñalaron por la espalda” ¿Estaba el chico imitando aquella historia?

Podéis leer vosotros mismos el resto del artículo en el enlace anterior y buscar en vano alguna referencia a la situación familiar de esos niños, a sus traumas infantiles, a su entorno social… No hay nada de eso. Es increíble que un psiquiatra de tal categoría presente algo tan tremendamente chapucero en lo que lo único que se resalta es que los niños con problemas leen tebeos. ¿Y los que no los tienen, también los leen? ¿Es posible que la mayoría de los niños lean tebeos?

1954-hauntoffear19p33.jpgWertham tenía razón en bastantes cosas. Había tebeos que eran violentos, tebeos donde los criminales hacían de la suyas y donde había tortura y sadismo. Y esos tebeos podían ser comprados por niños. Pero también eran comprados por adultos y también había muchos otros tebeos donde no aparecía violencia de ningún tipo. Es decir, lo mismo que ocurre en otros campos de la literatura, el cine, la pintura, etc, etc. El problema es que los comics eran algo que el público en general veía destinado a los niños y por lo tanto considerado material sensible. A lo largo de los años, Wertham siguió publicando artículos sobre el tema y asistiendo a conferencias en calidad de expertos. Sus argumentos eran muy convincentes, sobre todo para los padres que ni se preocupaban en saber que leía sus hijos. Sus palabras cobraban mayor fuerza cuando utilizaba ejemplos gráficos como el que aparece a la derecha (al pulsar se ve más grande), que como veréis pertenece a un cómic EC. Porque Wertham se fijo en los superheroes, en la curiosa relación que tenía Batman con su pupilo, en como Wonder Woman era atada demasiado a menudo, pero sobre todo se fijo en los cómics que publicaba la EC y volcó en ellos toda su furia. Representaban todo lo malo que había en los cómics, todo lo que convertía a los niños en criminales y asesinos.

Las palabras de Wertham se oían y tenían cierta repercusión pero tampoco llegaban más allá de agitar cuatro conciencias aisladas. Hasta que en 1954 publicó un libro titulado la Seducción del inocente, en el que reunía años de sus propios estudios mal documentados para atacar frontalmente a toda la industria del cómic. El libro era tremendamente alarmista, representaba a los comics como algo prácticamente demoniaco y alertaba a los padres sobre los peligros a los que estaban enfrentados sus hijos.

Es posible que en otro momento de la historia el libro no hubiera hecho mucho ruido, pero Estados Unidos estaba inmerso en plena guerra fría y el senador McCarthy había sembrado el pánico entre la población con su famosa caza de brujas. En otro momento quien sabe, pero en ese la sociedad norteamericana estaba demasiado susceptible, demasiado temerosa de cualquier cosa que pudiera dañar su estilo de vida. La seducción del inocente fue la gota que colmo el vaso llenado por su mismo autor y otro senador llamado Estes Kefauver creyó conveniente llamar a declarar al doctor para la comisión que investigaba el crimen organizado. Los cómics iban a ser llevados ante una comisión del senado y no iban a salir bien parados de la misma.

En las sombras EC Comics II

Estamos a finales de los 40. La editorial publica una seria de títulos que ni fu ni fa. Así que o cambia la cosa o…

hauntoffear.jpgEvidentemente Bill Gaines no estaba solo en la editorial, ya que ni tenía idea de publicar tebeos ni sabia nada de ellos. Al Feldstein, que llegó a la editorial un poco después que Bill empezó a desarrollar labores como dibujante pero muy pronto demostró que valía para mucho más, escribiendo guiones y convirtiéndose en editor de muchas series de la casa. Era la mano derecha de Bill y poco a poco fueron haciéndose íntimos amigos. Él tampoco era muy feliz publicando esas colecciones que no hacían más que seguir la estela del mercado y hablando entre ellos encontraron algo en común que podría funcionar: los seriales radiofonicos de terror (como Lights Out o The Witch’s Tale). Esos seriales les habían fascinando de niños y creían que podrían trasladar la magia de aquello al cómic. El propio Al escribió las dos primeras historias de terror de la compañía, The Crypt of terror y The Vault of Terror que fueron publicadas dentro de la colección Crime Patrol.

Las cosa funciono extraordinariamente bien, tanto que Gaines no dudo en cerrar todos los títulos de la editorial o más bien en cambiarle el nombre a la mayoría de ellos, continuando con la numeración anterior. Crime Patrol paso a ser The Crypt of Terror, Gunfighter se convirtió en The Haunt of Fear, Saddle Romances se llamó Weird Science, etc, etc. Aquello fue un éxito rotundo tanto en ventas como en acogida. Era una nueva manera de hacer cómics, moderna, rompedora y sobre todo terrorífica. Vendían muy bien, no tanto como la todopoderosa National, pero era una editorial emergente que poco a poco iba acaparando su cuota de mercado. Hasta que un día… pero antes hablemos un poco de como se trataba a los autores en la editorial.

Esa época, que comienza en 1950, es llamada la New Trend y en ella trabajaron autores de la categoría de Johnny Craig, Jack Davis, Frank Frazetta, Graham Ingels, Jack Kamen, Bernard Krigstein, Joe Orlando, John Severin, Al Williamson, Wally Wood, etc, etc. ¿Cómo es posible qué una cantidad de talentos así trabajara para una editorial prácticamente de segunda fila? Por un lado se animaba a los autores a trabajar en lo que realmente les gustaba. No solo se publicaban tebeos de terror, también de ciencia ficción, bélicos, de piratas, etc. Se buscaba lo que mejor casaba con cada autor y si era necesario se creaban nuevas colecciones para dar rienda suelta a su talento. Pero, y esto era quizá lo más importante, las condiciones económicas eran de lo mejorcito de la época.

Se pagaba a los autores en el momento en que entregaban las páginas y los sueldos eran bastante generosos. Si se veía que el autor podía producir más cantidad de páginas al mes se creaban nuevos títulos para que aumentaran sus ganancias. Se pagaban generosos pluses por navidad además de las cenas navideñas en las que se invitaba a la familia de los empleados. Y en el colmo de los colmos llegó a pagar un crucero a todo aquel que hubiera realizado más de 18 páginas en el año para MAD. Y por supuesto, como no podía ser de otra manera, Gaines se aseguro que los autores recibieran sus correspondientes royalties, incluso estableció un sistema vitalicio para que los autores pudieran asegurarse este pago durante el resto de sus vidas. Como veis, ¿qué autor no querría trabajar bajo estas condiciones?

Pero Gaines no solo procuraba tener contento a sus autores, también hacía lo mismo con sus fans. Creo el E.C. Fan-Addict Club, que era el típico club al que te suscribías por una módica cantidad, 25 centavos(los comics costaban 10) pero lo que recibías a cambio superaba lo que habías pagado: un carnet, un pin, un logotipo para coser a la chaqueta y el boletín del club, donde no solo podías intercambiar tebeos con otros miembros sino donde se pedían ideas para los tebeos, ideas que en alguna ocasión fueron tomadas en cuenta. Por si eso no bastara, en los cómics se incluía una página del editor en la que Gaines hablaba directamente a los lectores. Es decir, todo lo que más tarde Stan Lee “invento” ya lo tenían en la EC.

Los autores eran muy felices en la editorial. Los lectores la apoyaban incondicionalmente. Los tebeos eran excepcionales. Entonces… ¿qué pudo salir mal? La felicidad no puede durar eternamente y un terrible psiquiatra iba a cruzarse en su camino para destruirla por completo. Pero eso lo veremos en el siguiente capítulo.

En las sombras EC Comics I

Empezamos hoy una nueva serie sobre una de las mejores editoriales que ha existido jamás: EC Comics.

picturestoriesfromamericanhistory.jpgMax Gaines se encontraba un día limpiando el ático de su madre cuando se encontró con una pila de viejos periódicos cuyo destino iba a ser el cubo de la basura. Era una pena, porque las tiras de prensa de aquellos periódicos le gustaban bastante y la única manera de conservarlas era de aquella manera. ¿Y si alguien las recopilara y las vendiera al público por una cantidad de dinero aceptable? Con esa idea se dirigió a Eastern Color Printing que ya estaba haciendo algún que otro experimento en este sentido y les convenció para que publicaran una cosa llamada Funnies on Parade, que más o menos es el abuelo de los comics books americanos. Por supuesto, aquello no había hecho más que empezar y poco a poco empezó a publicar más y más tiras de prensa, aquello era un filón que no había sido lo suficientemente explotado.

En 1938, Gaines se une a Jack Liebowitz para publicar tebeos bajo el sello All-American Publications, como ya conté en el post sobre los primeros editores de la DC. Fue el editor de personajes como Green Lantern, Wonder Woman o Hawkman, pero en realidad nunca estuvo muy interesado por los superhéroes. Los cómics le interesaban más desde un vista pedagógico y tenía en mente otro tipo de colecciones más didácticas como Picture Stories from the Bible, o Picture Stories from American History. El lanzamiento de estas colecciones y las buenas ventas, convencieron a Gaines que su tiempo con los tipos de mallas habían acabado por lo decidió vender su parte de la compañía a los propietarios de DC y llevarse con él las colecciones que realmente le interesaban. Así es como nace la primera EC, es decir, Educational Comics, que publicaba colecciones como las ya mencionadas u otras como Picture Stories from World History o Picture Stories from Science. Se publicaron muy pocos números de estas colecciones, no porque vendieran poco o no le interesaran a nadie, sino porque el destino iba a intervenir de una manera inesperada.

El 20 de agosto de 1947, Gaines navegaba en compañia de un amigo y su hijo en Lake Placid. De repente y sin previo aviso, otra embarcación choca atravesando su proa y Gaines tiene que tomar una rápida decisión: salvar su vida o la del hijo de su amigo. Sin dudarlo, agarra al chico y lo arroja todo lo lejos que puede para salvarle de la colisión. Por desgracia, es su último acto en vida y Gaines muere a la edad de 53 años como un héroe.

Charles tiene un hijo, William (Bill), que jamás ha estado interesado en el mundo editorial. Cuando su padre muere, Bill tiene 25 años y esta estudiando químicas. Su intención es llegar a ser algún día profesor de la materia, pero de la noche a la mañana tiene que ponerse al frente de un negocio que desconoce y del que no tiene la más mínima idea. Lo primero que se encuentra al llegar a la editorial son una serie de cómics que particularmente le horrorizan. Puede que dieran dinero, puede que tuvieran su público, pero a Bill no le apetecía publicar ese tipo de cosas que a su padre tanto le interesaban. Poco a poco va cerrando colecciones y creando otro tipo de colecciones más cercanas a sus intereses, como Crime Patrol, War Against Crime o Saddle Romances. Esto se acerca más a lo que Bill tiene en mente, pero el resultado no le termina de gustar, no termina de estar contento con todo aquello. La editorial necesita un empujón, necesita algo que la haga destacar, una seña de identidad única. Y esta iba a llegar en 1950, con la publicación de una serie de colecciones míticas.