En las sombras Cuestión de derechos y VII

Y llegamos al final de este capítulo sobre derechos de autor con el final de la historia de Marvelman. Que como no podía ser de otra forma, es algo bastante enrevesado.

spawn9.jpgAntes de seguir con nuestra historia tenemos que dar un pequeño rodeo y remontarnos al año 1992, cuando se publican los primeros números de Spawn. McFarlane y compañía han abandonado Marvel y están triunfando en Image. Aunque las ventas no pueden compararse a las de los títulos marvelianos, el hecho de que todos los beneficios vayan directamente a los autores hacen que estos naden en dinero. Para dar prestigio a su serie o simplemente porque le apetecía McFarlane contrata a cuatro grandes figuras para que le escriban un número cada uno: Alan Moore, Neil Gaiman, Dave Sim y Frank Miller. La calidad final no es nada del otro mundo aunque elevan bastante la media de la colección. En particular destacar el numero de Dave Sim, donde hace aparición su Cerebus y que se podía considerar toda una oda a favor de los derechos de autor.

Aunque lo que nos interesa centrarnos aquí es en el número escrito por Gaiman, donde hacen su primera aparición tanto el personaje de Angela como el de Cogliostro (y el Spawn medieval, pero como este es más controvertido vamos a dejarlo de lado). Evidentemente la autoría de estos dos nuevos personajes pertenece tanto a Gaiman como a McFarlane, aunque este último parece olvidarse de ello y se olvida de ciertos detalles como pagar los royalties por sus apariciones posteriores, figuritas y apariciones en películas. Evidentemente Gaiman se mosquea y habla con McFarlane para intentar solucionarlo llegando al siguiente acuerdo: Gaiman entrega la mitad de sus derechos de Angela y Cogliostro a McFarlane a cambio de los derechos que McFarlane posee sobre Miracleman (ver final post anterior). ¿Final feliz? Ojala. Al poco tiempo McFarlane se arrepiente y dice que de eso nada de nada, que los personajes de Spawn son suyos y que Gaiman fue contratado a sueldo, por lo que no le pertenecía nada de aquello. Que ironía, justo de lo que se quejaba el bueno de Todd cuando abandono Marvel. Queda patente que McFarlane tiene planes para introducir al personaje en sus propios tebeos e incluso hay documentación grafica al respecto, por lo que Gaiman no tiene más remedio que ir a juicio. El objeto de la disputa seran los dos personajes de la discordia, pero de fondo se encuentra en juego Miracleman, que es lo que realmente les interesa a ambos. Y como curiosidad para ver como de rápido transcurrian estas cosas, el Spawn 9 fue publicado en 1993, el acuerdo verbal entre ambos data de 1997 y Gaiman acude a juicio en 2002. Las cosas de palacio transcurren despacio.

hellspawn13.jpgMcFarlane tiene pasta para tirar y regalar por lo que no le importa ir juicio tras juicio y plantar todo un ejercito de abogados delante de un tribunal. Sin embargo Gaiman, que aunque también tiene sus ahorrillos no puede permitirse ir a juicio de una manera tan alegre y encuentra un inesperado aliado: Joe Quesada, que esta como loco porque le haga lo que sea para Marvel. Para ello Gaiman funda “Marvels and Miracles LLC”, cuyo función principal y única sera aclarar de una vez por todas a quien le pertenece el personaje. La financiación vendrá de los tebeos que haga para Marvel, cuyos beneficios irán destinados totalmente a este empresa. Así es como nace 1602, un tebeo con buenas ideas pero de calidad bastante dudosa que se vende maravillosamente bien. En la dedicatoria Gaiman gasta una broma de las suyas ” Dedicado a Stan Lee, Jack Kirby y Steve Ditko, con infinita admiración […] Y, por supuesto a Todd, por hacerlo necesario” Esta claro que el interés de Quesada en todo esto aparte de poner el nombre de Gaiman en sus tebeos es poder publicar un Alan Moore dentro de su compañía, ya que lleva años dorándole la píldora de manera muy sutil.

Como no podía ser de otra manera un juez proclama a Gaiman vencedor de la disputa y le reconoce su propiedad sobre Angela y Cogliostro y se le da la razon a Gaiman en todo, incluso en lo del trato verbal sobre Miracleman, por lo que solo queda establecer la parte de daños y perjuicios. Aquí Gaiman tenía que tomar una decisión, o seguia manteniendo el copyright sobre sus personajes o se los entregaba a McFarlane y por lo tanto se tenía que cumplir el contrato sobre los derechos de Miracleman. Pues Gaiman eligió quedarse con los personajes (más una indemnización, claro) en algo que pareció totalmente marciano en su día. ¿Por qué no había cambiado los derechos? ¿No era ese el propósito de todo esto? Pues sí, pero resulta que en el transcurso del juicio se descubrió que lo que poseía realmente McFarlane era la propiedad sobre los logos del personaje. Los derechos que Eclipse poseía habían caducado a finales de los 90, incluso antes de que McFarlane los comprara. Así que en realidad McFarlane no poseía gran cosa y una vez más, otra persona que clamaba que era suyo no era el poseedor de los derechos de Miracleman. Es importante señalar que todo esto se supo gracias al juicio, sino hubiera habido litigio las cosas seguirían en un punto muerto.

gaimanmcfarlanefoto.jpgAntes de encaminarnos hacia la resolución final, un pequeño desvio para contar varias de las anécdotas que rodearon esta batalla entre los dos autores.

Lo que mueve definitivamente a Gaiman a ir a tribunales es el intento de McFarlane de registrar el personaje como algo de su propiedad en 2001 y de publicarlo en un número de Hellspawn cuya portada fue filtrada sin ningún pudor. Evidentemente el número nunca llegó a ser publicado ya que los tribunales lo detuvieron. Otro de los intentos de presión fue incluir al personaje en la historia correspondiente a Spawn en el tebeo que conmemoraba el décimo aniversario de Image. Como no, el tebeo tuvo que retrasarse con McFarlane echando las culpas de esto a Gaiman y no a la playstation. Gaiman ni siquiera sabia que el personaje salía ahí. Pero tras el juicio la cosa no acaba, McFarlane Toys saca una figura del personaje con el siguiente texto en la caja: “Miracleman is a trademark of Todd McFarlane Productions, Inc. The Miracleman action figure is (copyright) 2003 Todd McFarlane Production.” Y para terminar de tocar las narices, McFarlane retconea a Cogliostro y le convierte en… ¡Man of Miracles! ¿A qué no adivináis a quién se parece? Evidentemente todo esto no sirvió para nada más que para molestar a Gaiman, pero bueno, así es la vida.

Aunque mi anécdota favorita es cuando termina el juicio y el veredicto ya ha sido emitido. McFarlane se acerca a Gaiman con uno de los tebeos de Spawn que habían sido utilizados como prueba y le pide que se lo firme para el hijo de uno de sus abogados. Gaiman y lo hace y a continuación posan para una foto con el fan… Increible.

marvelmanquesada.jpgY llegamos al final de nuestra historia… ¿¿¿¡¡¡Pero quién tiene los derechos!!!??? Pues al parecer Marvel. En la última Comic Con Quesada anunció que habían hablado con Mike Anglo , que en la actualidad tiene 94 años, para comprarle los derechos y habían llegado a un acuerdo con todas la partes. Todavía no ha trascendido en que consisten esos acuerdos, pero parece bastante claro que todos los movimientos realizados por Gaiman en los últimos años han servido para descubrir quien poseía realmente al personaje y que pasos había que tomar al respecto. Parece que por fin vamos a ver reeditado todo el material de Eclipse, que el personaje volverá a llamarse Marvelman y posiblemente Gaiman continué la historia donde la dejo. Así que al menos en esta historia hemos tenido un final feliz, que no es poco, porque menudo trajín que ha causado el personaje y eso que nació como un simple plagio.

Y con esto termina esta serie de post sobre los derechos de autor, espero que os hayan gustado. Pero el repaso a la historia no termina, próxima parada: Bob Kane.

En las sombras Cuestión de derechos VI

Y llegamos a la parte complicada del pastel. ¿A quién pertenece Marvelman? ¿Qué problema hubo con los derechos del personaje? ¿Quién los tiene en la actualidad?

Antes de empezar a leer este post tenéis que memorizar todo lo que conté en el anterior: quien, como y cuando se publicó Marvelman. La historia de por si es algo compleja y si no se tiene el conocimiento de como pasaron las cosas es prácticamente imposible entender nada. Así que un minuto para que lo leáis otra vez y… ¿ya? Vamos con ello.

marvelmanspecial1.jpgNo hay ninguna duda que la propiedad del personaje debe pertenecer a su autor o a la editorial que lo edita dependiendo de que tipo de contrato draconiano haya firmado. Esto es por un lado Mike Anglo, creador del personaje y por otro L. Miller & Son. No se tiene exactamente claro quien de los dos es dueño legitimo del personaje ya que se desconoce que se firmó y como, pero Anglo siempre ha reclamado la propiedad del personaje e incluso alguno de los tebeos tenían un “© Mick Anglo”. Para simplificar las cosas y debido a que ni Miller ni Alan Class (la editorial que compró el material de Miller & Son cuando esta quebró) han reclamado jamas nada sobre el personaje, vamos a otorgar la propiedad a Anglo, que a fin de cuentas es quien más se la merece y es su legitimo creador. Así que Marvelman pertenece a Michael Anglo… en teoría.

El momento crucial y el que crea un absoluto caos sobre la situación del personaje se produce cuando Dez Skinn decide publicar Warrior y usar a Marvelman para la revista. Skinn no tiene los derechos sobre el personaje pero nadie lo sabe. El avispado editor piensa que nadie iba a reclamar la propiedad de un personaje hace mucho tiempo olvidado y cuyo editorial hacia mucho que había desaparecido. El resto del staff no sospecha nada ya que incluso ven como Anglo aparece por las oficinas y es pagado por la reimpresión de sus viejos trabajos. Y como guinda del pastel y para terminar de embarullarlo todo, Skinn reparte los derechos que no tiene de la siguiente manera: 30% para él, 30% para Alan Moore, 30% para Gary Leach (el dibujante) y el 10% restante para Quality comics, la editorial que publica la revista. Es decir, de repente el personaje para a ser propiedad de cuatro entidades diferentes como por arte de magia. Skinn siempre ha mantenido que él no le dijo a nadie que había comprado los derechos, que el resto simplemente asumió que era así.

Cuando Gary Leach deja de dibujar el personaje, lo sustituye Alan Davis y como la idea sobre la revista era que los autores tenían que poseer los derechos de sus obras, hay movimientos en los porcentajes anteriormente mencionados. A Davis se le entrega un 30%, Moore y Leach mantienen la misma cantidad y Skin se queda solo con el 10%, dejando a la editorial sin nada, cosa totalmente normal ya que ni siquiera se los tendrían que haber dado en un primer momento. La cosa hubiera seguido así, pero en 1983 publican el Marvelman Special nº1, que hace que Marvel arquee una ceja y amenace a la editorial con juicios varios por poner la palabra Marvel en portada. Esto coincide con un momento en que Moore y Davis estaban medio peleados entre ellos por “diferencias creativas” (lucha de egos) y por una serie de problemas que estaban teniendo con el Capitán Britania. Por lo que entre el mal rollo y las amenazas de juicios todos dejan prácticamente al personaje abandonado. ¿De que más quien sea si esta muerto?

miracleman23.jpgPero no, no acaba ahí la cosa ya que Eclipse licencia al personaje para su publicación en América. ¿Y a quién se lo compra? Pues a Skin, evidentemente. Eclipse piensa en todo momento que ha comprado el personaje a sus legitimos dueños, por eso Alan Moore colabora tranquilamente con ellos ya que la editorial era una firme defensora de los derechos de autor. En todo esto Alan Davis, enfadado con Moore y queriendo desligarse totalmente del personaje, entrega su parte a Gary Leach, que se convierte en dueño mayoritario del personaje (si esto fuera posible, que no estamos hablando de una empresa). Cuando Moore termina su etapa en Eclipse y es sustituido por Gaiman, decide regalarle su 30% a este ultimo, que a su vez decide partirlo en dos y darle la mitad al dibujante de aquella época, Mark Buckingham. Resumamos para no perdernos, antes de 1994 el personaje supuestamente pertenece a Eclipse, Gary Leach, Neil Gaiman y Mark Buckingham, aunque toda la bibliografía que estoy encontrado atribuye a Gaiman el derecho a hacer lo que quiera con él (y el resto a cobrar su parte, claro). La cosa podría haber seguido durante algún tiempo pero ese mismo año Eclipse quiebra y el tema entra en un extraño limbo legal. Si quieres publicar el personaje, ¿a quién le compras los derechos? ¿A Eclipse o a Gaiman?

Y en este punto es donde entra Todd McFarlane, que en 1996 adquiere todos los derechos de Eclipse por 40.000$ con la intención de reutilizar a los personajes y sobre todo a Miracleman en sus Spawn-colecciones. Y aquí es donde se inicia la batalla Gaiman-McFarlane, con la que concluiremos en el siguiente post este tema.

En las sombras Cuestión de derechos V

Abordamos la ultima parte de este capítulo con uno de los superheroes que más nos ha traido de cabeza últimamente: Marvelman… ¡No! ¡Miracleman!

marvelman25.jpgL. Miller & sons era una editorial británica que entre otras cosas, tenía la licencia para publicar en el Reino Unido el material de la Fawcett, cosa que hizo más o menos desde 1942. Llegó a publicar más de 20 títulos de la editorial y el formato escogido para todos ellos era portada a color con interiores a blanco y negro. Vamos, que no hemos inventado nada aquí. De entre todas las colecciones que publicaron una destaco por encima de todas, el Capitán Marvel, que se convirtió en un gran éxito para la editorial, su particular gallina de los huevos de oro. Pero algo pasaba al otro lado de los mares, concretamente un juicio entre editoriales, un juicio que les iba a cortar las alas e iba amenazar con hundir a la empresa. No podían seguir publicando material del Capitán Marvel y sin él y sus maravillosas cifras de ventas la editorial estaba prácticamente condenada a echar el cierre. Pero no iban a morder el polvo sin luchar.

Es algo que ha ocurrido en multitud de ocasiones, el dueño de la editorial el señor Miller busca un estudio competente, en este caso el de un artista llamado Mike Anglo y les pide que les cree un “nuevo” capitán Marvel pero que se parezca mucho al anterior, lo suficiente para que no les caigan demandas por plagio. Así es como nace Marvelman cuyo alter ego Mike Moran, reportero de profesión, topa casualmente con un astrofísico que le confiere uno de los mayores secretos del universo: la palabra KIMOTA, que le convertirá instantáneamente en un poderoso superhéroe. Como no, Marvelman no iba a estar solo, también estaría Young MarvelMan, Kid Marvelman, etc. Todo muy original, ¿verdad?

Lo curioso fue como se les fue presentando a los lectores el cambio. En las páginas de la publicación inglesa había una página dedicada al club de los personajes, del que cualquier lector podía ser miembro. Era una especie de página de correo como las que había antes. En la página correspondiente al número 19 de la revista hubo una sorprendente revelación: el Capitán Marvel y el Capitán Marvel Junior se retiraban. Había decidido que querían vivir sus vidas normales como el resto de los chicos de su edad y por ello le devolvían sus poderes al viejo Shazam. Sin embargo el editor anunciaba que había encontrado unos reemplazos excelentes para ellos, ¡más miembros de la familia Marvel! Desde ese número al 25 fueron poco a poco publicando historias que parecían de despedida y mentalizando a la gente del cambio que iba a venir. Y en ese 25 de 1954 la colección cambió el nombre de Capitan Marvel a Marvelman, acompañada de otras dos colecciones hermanas, Young Marvelman y Marvelman Family. La última no tuvo mucho exito y cerro en su número 30, pero las otras dos duraron ambas hasta el numero 370 hasta el año 1963 donde fueron finalmente canceladas. Seguramente la distancia entre países hizo posible que DC no se diera cuenta que estaba pasando allende los mares y por eso no presentara ningún tipo de demanda ante un plagio tan evidente. Y aquí acabaría la historia de Marvelman… sino fuera por la maldita nostalgia.

warrior_marvelman.jpgEs 1982, un editor britanico llamado Dezz Skin, que anteriormente formaba parte de Marvel UK y editaba una cosa llamada Hulk Weekly con autores británicos quiere lanzar una revista que sea alternativa a la famosa 2000AD y que se venda también en los USA. Como baza fuerte para lograr esto último se le ocurre recuperar a Marvelman, mezclando historias nuevas con todo el material existente para reeditar. El creador original, Mike Anglo, no estaba mucho por la labor, no le hacia mucha gracia ver historias nuevas del personaje, pero pensado que iba a ganar un dinerillo por las reimpresiones antiguas le dio el visto bueno a la cosa. Skin le ofreció el trabajo a sus colaboradores habituales que como buenos escritores snobs ingleses no les hacía mucha gracia hacer superhéroes y uno de ellos, Steve Moore, le contó que tenía un amigo llamado Alan que había dicho en un fanzine que tenía ganas de revivir al personaje. Probo suerte encargándole un guión para el primer número y quedo tan impresionado que le contrato sin ninguna duda. Y así, muy resumidito, es como se creo uno de los mejores tebeos de todos los tiempos, en una revista llamada Warriors,donde también se empezó a publicar V de Vendetta. La historia completa de esta publicación la podéis leer aquí, pero en resumidas cuentas, las ventas no acompañaron y hubo problemas con algunos autores por lo que la revista termino cerrando en el número 26 dejando muchas historias inconclusas.

miracleman_eclipse.jpgEn 1985Eclipse Comics decide reeditar estas historias en el mercado americano, por fin. Pero hay un problema, el nombre. A Marvel no le hace ninguna gracia que haya un tebeo con la palabra Marvel en el título y como tiene la marca registrada presiona para que se cambie el nombre. Eclipse acepta, no hay otra, pero no quiere que se pierda la imagen visual asociada al personaje, sobre todo el logo con la doble M. El cambio de nombre se produce y el personaje pasa a llamarse Miracleman. Tras reeditar todo el material en los seis primeros números, empiezan a publicarse nuevas historias escritas por el propio Moore que convierten lo que parecía un buen tebeo en algo digno de entrar en el olimpo de los cómics. Tras 16 números Moore decide que no tiene anda más que contar del personaje y deja la colección, cayendo en las manos de un Neil Gaiman que llevo la colección por otros derroteros y que también creo una serie de historias para la leyenda. Se publica hasta el número 24. El 25 esta completamente terminado, solo falta colorearlo pero en ese momento ocurre algo que marcara la historia del personaje: Eclipse quiebra. Y desde entonces no se ha vuelto a publicar nada más del personaje, ni siquiera reediciones.

Y eso sera el tema del post de mañana. ¿A quién pertenece los derechos de este personaje? ¿Por qué no se ha vuelto a publicar algo tan maravilloso? Pues es necesario tener claro todo lo anterior expuesto ya que hubo un punto en los que los derechos del personaje volaron. Así que a tenerlo todo estudiado.

En las sombras Cuestión de derechos – IV

Esta serie de post sobre Superboy estaban escritos desde hace bastante meses esperando a la resolución de los diferentes juicios. Lo siguiente que vais a leer estaba escrito desde el año pasado, así que cuidado con esa mención de los treinta días:

superboyspanking.jpgHabíamos dejado a los herederos Siegel y a DC peleándose en un tribunal por los derechos de Superboy. Es 2006 y un juez acababa de concederle a los Siegel los derechos del personaje. Por supuesto, DC apelaría la decisión y en un giro brutal de los acontecimientos, en 2007 otro juez de repente se inclino totalmente a las tesis de la editorial…

Toda esta historia, todos los juicios, todos los mareos que ha sufrido el personaje, todos los dimes y diretes de repente parece que se va quedar todo en agua de borrajas. El juez no ha emitido todavía ningún veredicto al respecto ya que ha instado a ambas partes que en un plazo de treintas días presenten las alegaciones pertinentes, pero ya deja claro en todo el acta de la vista, que todos los juicios anteriores pueden ser dejados de tener en consideración debido a los cambios habidos a lo largo de los años en los derechos de las leyes de autor. Además, el juez deja bien claro que ninguna de las partes ha sido capaz de probar que el personajes no más una que variación trivial del material que ya existía de Superman, por lo que, a falta de pruebas muy concluyentes, prácticamente cierra la puerta a que sea considerado un personaje independiente y por lo tanto perteneciente a los Siegel.

Es decir, que después de tantos años, de supuestamente haber avanzado en los derechos de autor, de pensar que estas cosas ya habían quedado claramente establecidas y eran cosas de otro siglo, el robo de derechos de autor es algo que puede quedar impune por una módica cantidad. National se apoderó del personaje porque le vino en gana. Años más tarde, instados por un juez, no por motu propio, le compro los derechos a su legitimo propietario y cuando, según las leyes, ese acuerdo expiraba la familia tenía derecho a quedarse con el. Pero no, eso no lo van a permitir la editorial que tan bien quiso quedar con la familia Siegel en 1975, cuando estos se estaban muriendo de hambre. Hara todo lo que este en su mano para no perder jamás lo que tan vilmente arrebató, como hizo con otros personajes. Si finalmente DC gana este último juicio, ¿qué ocurrirá con todas las decisiones anteriores? ¿Ya no se reconocerá que Superboy es una creación de Siegel? ¿Se revocara el pago de derechos? Y lo peor de todo es que mientras que las corporaciones pueden sobrevivir incontables generaciones, los herederos de la familia Siegel tienen un tiempo de vida finito, que entre apelaciones y contraapelaciones puede que llegue a expirar algún día. Sería una verdadera tragedia que un juez determinara que la editorial tenía razón, con sus familiares más allegados ya en mejor vida.

Y volvamos al presente, agosto de 2009. Todavía estamos metidos en juicios. Todavía. Cuando escribí todo lo anterior pensaba, esto en 30 días se puede publicar ya que la historia habrá acabado y estará claro quien sera el vencedor. Incluso veis como al final apuntaba cierta moralina. Pero todavía no se sabe como va a acabar el tema, es todo una historia interminable y sobre todo frustrante para el que aquí suscribe. Por eso a veces es mejor contar historias del pasado, con principio, nudo y desenlace, donde las cosas están más claras.

Lo último que se ha sabido de toda esta historia lo podéis leer en este blog de un señor más ducho en leyes que yo. Pero el resumen es que DC y la Warner le están intentado esquilmar dinero a la familia, o la familia a DC. Por lo que ya solo parece que esto es un tema de dinero más que de otra cosa. Vamos, que esto es como al principio, cuando Joe y Jerry, que estaban ganando una pasta por los primeros tebeos de Superman decidieron que DC les debía mucho más dinero y fueron a por ellos. 70 años desde la creación del personaje y las cosas siguen moviéndose por las cortes. Y esto es la historia de nunca acabar.

Y mañana la otra historia de nunca acabar… ¡MarvelMan! ¡Miracleman!

En las sombras Cuestión de derechos – III

National no era inmune a la falta de escrúpulos que habían demostrado otras editoriales al plagiarle sus personajes. Cuando necesitó un reclamo de ventas que volviera a poner a Superman donde correspondía, los editores de la colección no dudaron en apoderarse de un personaje que había creado Jerry Siegel y del que nada se había hablado en ningún. No sabían la cantidad de problemas que les iba a causar ese movimiento. Tanto a nivel de tribunales, en el que el personaje iba a estar presente una y otra vez, como a nivel artístico, donde los creadores tendrían que añadir o borrar cosas de sus historias dependiendo de a quien pertenecieran los derechos en ese momento.

superboy1.jpgJerry Siegel, sin la ayuda de su compañero Joe Shuster, había creado a Superboy como un Superman en su adolescencia que, aprovechándose de sus poderes gastaba bromas por doquier, como si fuera un malvado geniecillo. Presentó la idea a la editorial a finales de 1938, que fue rechazada sin más. En 1941 volvió a intentarlo con una historia completa del personaje, pero la idea fue rechazada porque los editores pensaron que no había mercado para personajes juveniles. Poco después, los compañeros del Capitán Marvel le quitaron la razón a esos astutos editores y así, en 1944, aprovechando que Siegel estaba muy lejos, sirviendo en filas, desempolvaron su vieja idea de un juvenil Superman, se olvidaron de su lado bromista y le convirtieron en un luchador adolescente contra el crimen. Incluso pensado que no tenían nada que esconder, le encargaron la primera historia al estudio de Joe y Jerry, por lo que, aunque Jerry estuviera lejos, seguramente fue totalmente consciente de lo que estaban publicando, pero no de que estaba entregado una de sus creaciones a la editorial. Sin embargo, poco a poco se fue dando cuenta de lo que estaba pasando, sobre todo porque habían cogido su creación, le habían quitado la parte que el consideraba más importante, la de bromista y lo habían convertido en algo demasiado infantil. No solo le robaban, sino que encima le ridiculizaban. La editorial hizo oídos sordos a aquello y siguió adelante. Como ya se ha contado en capítulos anteriores, este tema fue utilizado por Siegel para demandar a National por los derechos de Superman, juicio que no sirvió para que recuperasen al héroe, pero sí para que el juez reconociera que la editorial se había apoderado del personaje ilegalmente. Tras llegar un acuerdo, National adquirió el personaje por una cantidad considerable de dinero y la vida siguió su curso, es decir, juicios por Superman dejando totalmente de lado a Superboy.

La vida de Superboy “dentro” de los comics fue muy movida. Después de vivir una cantidad considerable de aventuras, los responsables de DC decidieron borrarlo de la adolescencia de Superman. Aprovechando un evento de 1985 llamado Crisis en Tierras Infinitas, que remodelaba por completo el universo DC, se estableció que Superman jamás había sido Superboy en su adolescencia, y que aunque había poseído poderes, nunca había vestido un traje ni había sido llamado por ese nombre. Esto causo otra serie de problemas en otras colecciones de la casa, ya que todos aquellos que habían conocido a Superboy y sobre todo, habían sido inspirados por él de repente perdían toda su razón de ser, lo que llevo a la editorial a intentar una serie de soluciones muy rebuscadas que trajeron más mal que bien y a crear toda una serie de Superboys, que aunque en esencia eran el mismo personaje que el original, diferían en ciertos aspectos, como su origen o sus poderes. La cantidad de variaciones que hicieron a lo largo de los años y los continuos intentos de arreglar lo que estaba roto lo dejaban aún peor.

Y en estas llegó 2002, donde los herederos de Siegel decidieron presentar una demanda para recuperar los derechos del personaje, que según las leyes de derechos de autor americana, iban a expirar en 2004, una vez pasados 56 años desde que Jerry lo vendiera a la National. Curiosamente el Superboy existente en 2002 tenía muy poco que ver con el original ya que era un clon de Clark Kent y su némesis Lex Luthor, cuyos poderes procedían de la telekinesis. Ciertos rumores dan como cierto que DC creó este personaje para cubrirse las espaldas sabiendo lo que se aproximaba en el horizonte. Aunque su fecha de creación,1993, hace muy complicada esta hipótesis, o muy visionarios a la gente de DC. Y más curiosamente este Superboy conoció la muerte en otro de esos macroeventos de la compañía, Crisis Infinitas, a manos de… ¡un Superboy malvado procedente de nuestra Tierra, la real! En esa pelea incluso llego a morir una versión de Superman que se considera como la original, la creada por Siegel y Shuster. Demasiadas casualidades para una historia que se esta dirimiendo en los tribunales.

more_fun101.jpgLa anticipación de la familia Siegel en la presentación de la demanda se debía en parte al hecho de que DC había publicado una reimpresión del More Fun Comics #101, la primera aparición de Superboy, y habían puesto en los créditos de la misma que el guionista era alguien desconocido, cuando en el juicio de hace más de 50 años ya había quedado establecido que esa historia había sido creada a partir de la presentada por Jerry Siegel unos años antes y como tal debería haber acreditado como artífice de la misma. En agosto de 2004, a solo unos meses de cumplirse la fecha limite, los abogados de la DC enviaron una carta a los Siegel en la que negaban la autoridad de la familia para poder recuperar esos derechos y por lo tanto pondría todos los medios a su alcance para impedir cualquier uso del personaje por su parte. Así mismo indicaban que ellos seguirían explotando al personaje como creyeran conveniente. Por último, amenazaban de una forma bastante cruel con retirar la pensión de viudedad de la mujer de Jerry Siegel, ya que el acuerdo firmado en 1975 por su marido incluía algún tipo de clausula en el que le seria retirada la pensión a su viuda si esta intentaba hacerse por cualquier medio con los derechos de Superman. ¡Pero eso no debería incluir a Superboy, ya que como se estipulo hace muchos años, eran creaciones totalmente diferentes!

Tras varias demandas y contrademandas por fin en 2006 un juez reconoció que la familia Siegel era la actual propietaria de los derechos desde noviembre de 2004, y dejaba para un futuro juicio el decidir si DC había infringido o no los derechos de los Siegel a partir de la fecha. Y aquí no solo entraban los cómics, sino también la exitosa serie de televisión Smallville, donde curiosamente en ningún momento se llama a Clark por el nombre de Superboy ni tampoco aparece vestido con el traje. La cuestión que pende sobra la serie es, ¿trata sobre Superboy o sobre un joven Clark Kent? Los derechos del primero son de los Siegel, los segundos de DC Comics. Dependiendo de una cosa o de otra, la editorial podría estar en serios problemas o no. Este cuidado en llamar al joven Clark Kent por el nombre de Superboy o no también se extendió a la serie de dibujos animados del 2006 Legion of superheroes, que en un primer momento incluía a Superboy en el título, cosa que se pudo apreciar en los primeros dossieres de prensa que se distribuyeron. Sin embargo, antes de que se lanzara la serie al aire, se dejo bien claro que el personaje que aparecía en ella era un “joven” Superman, con especial énfasis en lo de joven.

Continuara mañana, que aun nos quedan varios giros de tribunales en esta historia.

En las sombras Cuestión de derechos – II

Fawcett Publications era una editorial que llevaba 20 años en el negocio editorial cuando el boom de los cómics estalló. Publicaba todo tipo de revistas: policiacas, del salvaje oeste, de cine, de guerra, etc. Se encontraba en una posición envidiable en el mercado y tenía una gran capacidad para producir nuevas publicaciones de lo que fuera en un periodo muy corto de tiempo siempre que las expectativas de ventas fueran lo bastante prometedoras. Y que mejor que ese nuevo tipo de revista llamada comic book que estaba arrasando a finales de la década de los 30.

whizcomics2.jpgEra lógico pensar que una editorial tan importante como esta no dudaría en lanzar su propia línea de superhéroes y no tardó mucho, concretamente en 1940 con Master Comics. En sus páginas personajes tan pintorescos como Master Man o el Capitán Marvel cuya similitudes con Superman nuevamente eran muy elevadas. El primero era descrito como el héroe más grande del mundo: “más fuerte que un potro salvaje, más rápido que los furiosos vientos, más bravo que un león, más astuto que la sabiduría”. Aquello no duro más de 6 números, no por falta de ideas para seguir adelante o por guiones tan pueriles como la descripción de sus poderes, sino más bien por las amenazas de acabar en tribunales que regularmente llegaban desde National, que desde la victoria sobre Wonderman, estaba ojo avizor a todo el material que salía al mercado y que se pareciera remotamente a cualquiera de sus personajes. Con Master Man, las amenazas bastaron y sobraron, pero con el otro personaje que había lanzado la editorial las cosas no iban a ser tan fáciles ya que este personaje llego a hacer morder el polvo al propio Superman en cuestión de ventas.

El Capitán Marvel fue uno de los múltiples encargos que recibió Bill Parker para crear toda una nueva línea de personajes para la Fawcett. En principio la idea era crear un grupo de seis superhéroes, cada uno de ellos con un poder basado en un dios mitológico. Sin embargo, la editorial decidió que funcionaría mejor si se juntaba todo eso en una sola persona y así es como nació el Capitán Thunder. El encargado de crear su imagen fue C.C. Beck, con un estilo mucho más caricaturesco de lo que estilaba entonces para los superhéroes.

El personaje apareció por primera vez en una revista llamada Flash Comics o Thrill Comics. Era un número promocional que no se llego a distribuir y que sirvió para enseñar a los futuros anunciantes. Tras su publicación la editorial se dio cuenta que tanto Flash Comics, como Thrill Comics y Captain Thunder eran nombres registrados por otras empresas, por lo que se decidió cambiar el nombre de la revista por Whiz Comics y el Capitan por Capitan Marvelous, que al final se quedo en el más manejable Capitán Marvel. El número 2 de la revista Whiz Comics, aparecido a finales de 1939 ya se distribuyó al gran publico, con unas cifras de venta cercana a los 500.000 ejemplares, cifra nada desdeñable para tratarse de una nueva revista totalmente desconocida.

En esa primera historia se nos cuenta el origen del Capitán Marvel: Billy Batson, un niño de entre 10 y 12 años, repartidor de periódicos y sin hogar, es conducido a una cueva subterranea por un extraño que se revela como el mago Shazam, un viejo de 3000 años de edad que lleva toda su vida combatiendo las fuerzas del mal con el poder otorgado por los dioses. Como ya esta un poco mayor ha elegido a Billy como su sucesor, que con solo decir el nombre del mago se transforma en el poderoso Capitán Marvel. Esto hacía que su origen no solo fuera totalmente diferente al de Superman sino que además hacía que los niños se identificaran perfectamente con su héroe. ¿Qué niño no querría convertirse en un superhéroe con tan solo decir una palabra mágica? Clark Kent era alguien patoso y poco agradecido, Billy Batson era un jovenzuelo que solo quería vivir aventuras y emociones fuertes, es normal que los más jóvenes apostarán por el más atractivo Capitán. Además, también tenía otra baza a su favor, el tono de sus aventuras era mucho más desenfadado y juvenil que las del hombre de acero. No es raro por ello que el Capitán se convirtiera en un éxito de ventas, sobre todo cuando la editorial publicó un cómic para el solo, Captain Marvel Adventures, que llegó a vender 1.300.000 ejemplares todo los meses, sobrepasando así las cifras de venta de Superman. Además, fue el primer superhéroe en ser adaptado a la gran pantalla, lo que daba muestra de su éxito imparable. Otro elemento que lo distinguiría y que acabarían copiando todos los grandes héroes fue la creación de una familia con superpoderes: Capitan Marvel Junior, Mary Marvel, Tío Marvel y algún que otro ser extraño más creaban una serie de personajes que servían para franquiciar al personaje de todas las maneras imaginables y para cualquier tipo de publico. ¿Quién no querría formar parte de algo así? Era el superhéroe ideal, para todos los públicos, para todas las edades, un hit de ventas. Además, estaban escritos por uno de los mejores guionistas de la época, Otto Binder, que convirtió la colección en una de las más frescas, originales y divertidas de la época.

Whizcomics59.jpgAquello era demasiado para National. No solo aquel personaje podía estar infringiendo sus derechos, cosa que no quedaba clara del todo, sino que estaba batiendo en todos los terrenos a su estrella y le estaba arrebatando una trozo muy importante del pastel. Nuevamente querían demostrar toda su fuerza en los tribunales, pero esta vez no iban a topar con unos novatos que editaban sus primeros tebeos. Fawcett era una gran editorial y no iba renunciar de buenas a primera de su gallina de los huevos de oro. El departamento legal no iba a tardar en poner su maquinaria en funcionamiento y la primera demanda iba a llegar inmediatamente, concretamente en 1941. Pero se tardaría 7 años en llegar a juicio, periodo en el que ambas editoriales intentaron varios intentos de negociación que resultaron ser todos infractuosos, ya que mientras más vendía el personaje, mientras más apariciones hacía él y su familia en otros tebeos, menos quería Fawcett llegar a ningún tipo de acuerdo que implicara la desaparición del personaje. Curiosamente, durante este periodo de tiempo, los comics de Superman fueron copiando algunas de las características únicas de la serie del Capitán como la aparición de un Superman más juvenil, Superboy, o la conversión del archienemigo de Superman, Lex Luthor, en un loco científico calvo, como el Dr Sivana, la némesis del Capitan Marvel.

En 1948 tuvo lugar la primera vista oral. El acta es otra vez algo poco habitual para un juicio. En ella, National alegaba que las características principales del Capitán Marvel, es decir, superfuerza, supervelocidad, invulnerabilidad, un traje de mallas ajustado con capa y un alter ego periodista (Billy paso de repartidor de periódicos a locutor de radio casi por arte de magia), eran iguales a las de Superman por lo que claramente era un copia de este. Fawcett por su parte, argumentaba que, aunque los dos personajes tuvieran algún que otro parecido y Superman se había publicado un poco antes que su creación, las diferencias en la trama y en los elementos claves, como que era un niño y que sus poderes procedían de la magia hacía que fueran personajes totalmente diferentes y por lo tanto no habían infringido la propiedad intelectual de nadie. A pesar del evidente parecido entre uno y otro personaje, el juez concedió la victoria a Fawcett, pero simplemente por una mera cuestión burocrática: varias de las tiras de prensa de Superman no incluían la aparición del símbolo de copyright y por lo tanto, aquellas tiras no poseían legalmente derechos de propiedad. Sin embargo, el juez en sus conclusiones reconoció que la Fawcett había plagiado a National y que el personaje era una copia del otro. Con este veredicto National, apeló en 1951 a un juzgado de instancia superior, en donde no tuvo ningún problema para alzarse, esta vez sí, con la victoria. En el nuevo juicio se declararon los derechos de copyright totalmente validos, revocando la decisión del tribunal anterior y se dejo la decisión a un tribunal de cuentas para que impusiera la cantidad correspondiente por los daños realizados. Sin embargo, Fawcett prefirió llegar antes a un acuerdo que seguir adelante, no por miedo a seguir litigando, sino más bien porque las ventas de cómics de todo el sector estaban sintiendo un descenso muy acusado después del fin de la guerra y ya no rentaba seguir publicando cómics. Fawcett pagó a National 400.000$ y acordó cerrar todas las publicaciones relacionadas con el Capitán Marvel. Esto significo la muerte para la división de cómics de la editorial. Los derechos de los tebeos fueron vendidos a otras editoriales, los trabajadores fueron despedidos y la división fue desmantelada. Y aquí se tenía que haber acabado la historia del Capitán Marvel, que ironías del destino, volvió a ser publicado bajo el sello que le había causado su muerte: DC Comics.

shazam.jpgEn la década de los 60, los superhéroes de la Marvel de Stan Lee habían traido otra vez una bonanza ecónomica al sector del cómic. No era tan espectacular como la de la finales de los 30, la llamada edad dorada del cómic, por lo que se le llamo la edad de plata del cómic. Aún así, los cómics volvían a dar ingentes beneficios y Fawcett se sentía tentada a volver a intentarlo. Pero, aunque los derechos del Capitán Marvel seguían siendo suyos, se veían atados de pies a mano a publicarlo por el acuerdo judicial. En 1972, tras más de 20 años sin ser publicados, DC decidió comprarle los derechos a Fawcett y publicarlo bajo el titulo de Shazam. No podían publicarlo bajo el título de Capitán Marvel, porque la Marvel ya había creado a otro personaje con el mismo nombre y había publicado un cómic con el, por lo que el derecho de usarlo como título de portada le pertenecía. Pero la magia se había perdido en todos estos años que la colección había permanecido en el limbo y las ventas no acompañaros. Shazam cerró en el número 47, pero su historia no acabo ahí ya que DC lo fue reintegrando poco a poco en su universo superheroico, hasta convertirse en un compañero habitual de aventuras de Batman, Superman, o cualquier otro tipo con mallas de ese universo. De esta manera, el personaje que había sido acusado por plagio y cuya destrucción busco por medios judiciales DC, es actualmente uno de sus personajes pertenecientes a todo su panteón superhéroico y no es raro verle de vez en cuando pegándose a puñetazo limpio con Superman. A los guionistas les gusta rememorar la pelea que hubo entre editoriales de esta manera, convirtiéndose en un chiste privado. Pero la historia de los derechos del Capitán Marvel no acabo ahí, ya que a través de su publicación en Inglaterra causo otro tipo de problemas que llegan hasta nuestros días. Pero eso lo trataremos en un capitulo posterior.

En las sombras Cuestión de derechos – I

El espectacular éxito de Superman conllevó una bonanza económica tan extraordinaria para la editorial que lo publicaba que muchas otras no dudaron en subirse al carro para crear su propia línea de superhéroes. El hombre de acero iba a traer consigo toda una corte de bienhechores en mallas que salían de debajo de las piedras atraídos por el olor del dinero. Los personajes muy similares los unos a los otros, o directamente plagios, iban a estar a la orden del día ya que quien más o quien menos quería tener su propio Superman o algo que se le pareciera lo máximo posible. Pero ahí estaba National dispuesta a defender a golpe de demanda a cualquier que pretendiera usurpar los derechos de sus propiedades, que no creaciones. Los tribunales iban a entrar de lleno en la vida de los cómics y la justicia iba a decidir que editoriales vivían y que editoriales morían a golpe de martillo. Era un terreno peligroso que podía dar mucho dinero, así que para muchos el riesgo merecía la pena.

wondercomics1.jpgWonderman

La primera demanda por derechos de autor en la historia del cómic de superhéroes americano tuvo lugar cuando National demando a Brun Publication por el personaje de Wonderman. La historia comienza con una curiosa leyenda urbana que implica a una persona de la propia National, Victor Fox. Este hombre era un contable de la casa que llevaba los libros de cuenta de la compañía. Se cuenta que cuando Fox echó un vistazo a las cifras de ventas del primer número de Action Comics, le dijo a sus compañeros que salía un momento a comer algo, alquiló una oficina el mismo día y a continuación anunció que había creado una nueva editorial para publicar tebeos. El problema con esta historia es que Fox nunca trabajó para National, pero por algún motivo desconocido ha pasado a formar parte de la imaginería del mundillo comiquero para contar la locura que imperaba en aquellos años.

Lo que sí era real es que Fox se presento a finales de 1938 en el estudio de Eisner e Iger y les dijo textualmente “Quiero otro Superman” para a continuación describirles como debía ser ese nuevo superhéroe llamado Wonderman con una W bien grande en su pecho, una descripción que se parecía muchísimo al aspecto del hombre de acero. Eisner sabía que le estaban pidiendo hacer una copia del personaje, pero no tenía muy claras las implicaciones legales de todo aquello. Discutió con su compañero de estudio sobre el tema y este le dijo que efectivamente, aquello era una copia, pero era por eso por lo que Fox les iba a pagar. Con el seudónimo de Willis, Eisner escribió y dibujo 14 páginas para el primer numero de Wonder Comics que apareció en mayo de 1939 y levanto inmediatamente sospechas en National, que no dudo en demandarle por infringir sus derechos de autor. O la editorial empezaba a crear un precedente legal desde ese mismo momento o las copias de sus personajes iban a aparecer en todos los tebeos inimaginables del mundo.

El caso no llego a juicio hasta el año siguiente donde Eisner fue llamado a declarar para contar que es lo que había encargado Victor Fox. Este, amenazó al estudio con no pagar por el trabajo realizado si contaba lo que había sucedido realmente, pero Eisner era un hombre honrado y cuando se encontró en el estrado no pudo decir otra cosa que la verdad y nada más que la verdad y explicó como Fox le había pedido hacer otro Superman y prácticamente copiar al personaje, testimonio que le costo unos 3000$ al estudio Eisner e Iger, que es la cantidad que les debia Fox. El tribunal no tuvo ninguna duda al fallar a favor de National y así aparece a través de unas actas más entretenidas y divertidas que las habituales que se redactan en asuntos legales. Comparado ambos tebeos el tribunal declaraba lo siguiente:

“Cada publicación retrata a un hombre de velocidad y fuerzas milagrosas llamado Superman en Action Comics y Wonderman en la revista de Bruns. Las características de ambos personajes son muy similares. Cada uno mantiene ocultas sus habilidades bajo la ropa de calle, pero bajo su apariencia normal se esconden disfraces muy ajustados a la piel adecuados para realizar acrobacias. La única diferencia real entre ellos es que Superman viste un uniforme azul y Wonderman uno rojo. Cada uno de ellos es denominado el campeón de los oprimidos. Cada uno de ellos aparece corriendo bajo la luna llena y cada uno destroza una pistola con sus propias manos. Superman aparece deteniendo una bala con su propio cuerpo y Wonderman detiene obuses y los devuelve con sus propias manos. Cada uno de ellos es disparado por tres hombres a la vez y se muestra impasible ante las balas que le disparan. Superman aparece saltando por encima de un edificio mientras que Wonderman lo hace de edificio en edificio. Ambos están dotados de suficiente fuerza para destrozar una fuerza de acero. Cada uno es descrito como el hombre más fuerte del mundo y pelean contra el mal y las injusticias”

Comparación viñeta a viñeta

Los abogados de Fox intentaron alegar que muchas de las características de Superman se encontraban presentes en los héroes de la mitología, como Hercules, pero ante una copia tan evidente como la retratada en el acta del juicio no hubo defensa posible. Wonderman solo conoció la vida en su primer y único numero ya que Fox decidió parar la publicación del cómic a la espera del veredicto del tribunal. Este juicio, que no supuso un gran giro en la historia de los cómics sento precedentes y fue la piedra sobre la que National se asentaba con fuerzas para demandar a todo aquel que parecía hacer uso ilegitimo de sus propiedades y de la que iba a hacer un uso intensivo en los años siguientes. Curiosamente, Fox no parecio salir muy escarmentado del tema ya que el mismo año creó un personaje llamado The Moth, cuyas similitudes con Batman también eran muy elevadas. Tras presentar la correspondiente denuncia Fox dejo de publicar este nuevo personaje y se olvido de defender otra vez a sus creaciones en los tribunales: tenía todas las de perder. Victor Fox era dueño de una editorial muy pequeña y con poco poder real para presentar una larga lucha contra una empresa que se estaba convirtiendo en un gigante como la National y por eso no representó ningún problema. Pero otras editoriales más grandes estaban al acecho y la siguiente en caer bajo el punto de mira de National fue una que estaba publicando un personaje llamado Capitán Marvel.