The Authority de Mark Millar y Frank Quitely

En el anterior artículo de esta sección tratamos la etapa de Authority de Warren Ellis y Brian Hitch, sus creadores. El relevo fue cogido por dos autores que estaban a punto de convertirse en superestrellas del medio.

Primero hay que decir y esto es algo muy importante, que no es exclusivamente la etapa de Millar y Quitely. Como ya todo conocemos, Quitely es incapaz de cumplir con las entregas mensuales y tuvo que echarse mano de Chris Weston, Arthur Adams y Gary Erskine para poder mantener el ritmo de publicación. Además hay una saga en medio de esta etapa escrita por Tom Peyer y dibujada por Dustin Nguyen que la verdad parece un intento desesperado de darle tiempo tanto a Millar como a Quitely a que terminen la serie como se merece. El tema es que pasamos de una primera etada de doce números realizados por el mismo equipo creativo que se leen maravillosamente bien, a otra con 17 números donde la constante creativa se va diluyendo número a número hasta no tener claro que te vas encontrar el mes que viene en la serie. Millar realiza 12 números, Quitely sólo 7.
Y lo peor de todo es que después de Quitely cualquier otro dibujante es garantia de bajonazo absoluto. Porque el sustituto puede dibujar más bonito, pero de ninguna manera es imposible que se acerque a la plasticidad artística de las páginas de Quitely.

Metiéndonos ya en harina, lo que intenta Millar en toda esta etapa es ir más allá de lo que ha hecho Ellis en la serie. Vamos, lo que hace siempre, intentar ser más chulo que sus predecesores. El tema es que a nivel de enfrentamiento contra villanos es complicado de superar enfrentarse a “Dios”, así que lo que hace Millar es adentrase de lleno en un terreno que Ellis tenía como subtexto de todas sus tramas y que se suponía por el contexto y los acontecimientos. Millar lo saca en primer plano y lo convierte en el motivo principal de su historia: Authority por encima del bien y del mal, amo y señor de los destinos de los habitantes de la Tierra. El grupo empieza a decidir que tipo de políticas se deben ejecutar en determinados territorios y se dedica a llevar la paz a todo el mundo aportando alimentos y medicinas a las zonas más desfavorecidas. The Authority se dedica a hacer el bien de manera global y no solo a pelear con supervillanos. Evidentemente esto choca de frente con los grandes poderes en la sombra, tanto los políticos como económicos, que crearan su propio grupo de “superheroes” para convertirse en Authority en lugar de Authority. En definitiva, toda la etapa de Millar habla sobre la lucha del pueblo sobre la casta. Pero un pueblo con muy malas pulgas que te puede patear el trasero si te descuidas.

Mención especial merece el primer arco de la saga, donde The Authority se enfrenta primero a los Vengadores y luego a todo el universo Marvel creado por Jack Kirby. Con otros nombres y otras actitudes mucho más chulescas, violentas y cínicas. Esta saga comprende los números 13 a 17 de la serie y merece la pena revisitarla solo para ver como Millar y Quitely realizan su muy particular visión de todo el Universo Marvel, del que poco después serian parte fundamental, el primero a traves de los Ultimates y el segundo junto con Morrison en los New X-Men.

Aunque la etapa empieza de manera espectacular con ese arco, se va diluyendo poco a poco debido a los cambios de dibujante y termina convirtiéndose en una serie más entre tantas. Cada aparición de Quitely vale su peso en oro pero su falta de constancia es desesperante. Simplemente no esta hecho para entregas mensuales, algo que todos sufriremos en los X-men. Aún así, una etapa digna e interesante de dos autores a punto de ser los reyes de bastos en la baraja del cómic americano. Eso sí, Millar no desperdicia la oportunidad de dejar su sello en la página final de su etapa:

– ¿Crees que al final hemos marcado alguna diferencia?
– Dios, sí. ¿Bromeas? Incluso con toda la mierda que nos ha arrojando encima hemos cambiado completamente todo el panorama en los últimos doce meses. Los superhéroes andan de manera diferente. Hablan de manera diferente. Incluso la gente que no esta de acuerdo con nosotros ha terminado siguiendo nuestro camino. […] Hemos cambiado las cosas para siempre, Angie. No hay marcha atras”.

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