Marvels

A mediados de los 90, en uno de los periodos más oscuros de las historias del cómic, Kurt Busiek y Alex Ross se marcaron una obra que es una especie de extraño anacronismo de su época. Un tebeo bien escrito y que encima estaba bien dibujado. ¡Qué cosa más extraña!

El título de esta obra es un doble juego de palabras. Por un lado se refiere a los personajes de la editorial y por otro a su significado real: Maravillas. Porque de eso trata esta historia, de las maravillas que los superhéroes han traido a nuestro mundo real… perdón, al mundo de los tebeos.

El guión en si no tiene demasiada chicha. Es la historia del universo Marvel desde el punto de vista de una persona de la calle, en este caso la de un reportero llamado Phil Sheldon. A través de sus vivencias personales y de las fotos de su cámara iremos asistiendo a momentos claves de varias décadas de tebeos Marvel. En concreto el periodo comprendido entre 1939 y 1974, desde la primera aparición de la Antorcha Humana hasta la muerte de Gwen Stacy. Aunque mi parte favorita es la llegada de Galactus a la Tierra, donde Alex Ross realiza unas splash pages narrando el enfrentamiento con los 4F y con su heraldo, Estela Plateada.

No es mi intención hacer de menos a Busiek, porque el tebeo esta bien escrito pero la verdadera fuerza de la obra se encuentra en el trabajo que Alex Ross realiza sobre esta simple idea. Apoyándose en un trabajo fotográfico previo y extremadamente exhaustivo, Ross realiza las páginas como si de postales estáticas se trataran, centrándose más en la espectacularidad de lo mostrado que en la fluidez de la historia. A Ross le importa más el resultado final a nivel visual que la estructura narrativa, pero no se entienda esto como una crítica, al contrario: es una autentica maravilla a nivel visual y merece la pena detenerse en bastante de sus páginas. Seguramente Busiek le aportó lo justo y necesario para guiar a Ross en la dirección correcta, le dió la narrativa que el dibujante ha demostrado en bastantes ocasiones que no termina de dominar.

Realmente hay que reconocer que es una obra extraña se mire con los ojos del pasado o del presente En la época en la que se publicó fue una cosa totalmente alucinante, algo marciano. Aparece en el mercado en el momento más virulento de la década, con todos esos dibujantes clones de Jim Lee, Rob Liefeld o McFarlane que no hacen más que dibujar tebeos donde la violencia es extrema y la coherencia no existe por ningún lado. En medio de un maremagnun de tebeos infumables, mal dibujados y peor narrados, aparece esta obra super respetuosa con el pasado y dibujada maravillosamente. Era justo todo lo contrario de todo lo que se estaba publicando en ese momento, un oasis en medio del desierto.

Hoy en día también resulta es extraño encontrarse con un tebeo dibujado complemente por Alex Ross. Si la memoria no me falla, solo ha dibujado otra obra completa de tanta longitud como esta, Kingdom Come. Una vez fue atrapado por la fama, empezó a centrarse más en portadas, diseños y en alguna que otra novela gráfica de la trinidad de DC. El dibujante dejó paso a la estrella.
Esta obra hizo tan famosos a Kurt Busiek y Alex Ross, que prácticamente se convirtieron en las piedras angulares del retorno a lo clásico que llegaría una vez que todo el entramado de cómics hiperviolentos se cayera por su propio peso.. Pero aún les quedaba unos años de seguir vagando por en el desierto con obras como Astrocity o Kingdom Come. De esta última hablaremos la semana que viene.

5 opiniones en “Marvels”

  1. Hay una especie de broma en este tebeo que no llegué a pillar hasta releerlo varias veces: la diferencia de trato que hay de la gente de a pie hacia los superhéroes, según estemos en el universo Marvel o el de DC. Según Busiek, lo que diferencia a los dos universos es que en DC respetan y admiran a sus superhéroes, mientras que en Marvel los superhéroes están a un mal día de ser considerados monstruos, amenazas y demás.

    Creo que ahí está el tema sobre el que Busiek quiere hacer reflexionar al lector, contraponiendo mil ejemplos y situaciones, reflexiones de Sheldon, etc. Y claro… Como tema para un cómic, es una soberana tontería. Por eso nos quedamos con el dibujo y al guión no le damos tanta importancia. Porque la reflexión no se puede trasladar a nada fuera del mundo de las viñetas.

  2. Joder. Esto no lo leo desde que salió y qué dibujo más pasado! La splash page de Galactus es de risa!! Canta un huevo que es un tío disfrazado. Y qué mal integrado esta en la perspectiva! Cómo envejecen los efectos especiales! A ver qué me parece cuando la relea. Teniendo en cuenta como está hoy el UM tiene que parecer de otro planeta.

  3. Aprovecho para romper una lanza por su olvidadísima secuela, Marvels: El ojo de la cámara. Llegó demasiado tarde, cuesta entrar, Jay Anacleto no llena el vacío de Ross y te pasas media obra pensando que es innecesaria y que sólo se sostiene por la nostalgia de la obra original y los cómics que evoca. Pero todo eso sólo te hace bajar la guardia, y para cuando te quieres dar cuenta te ha enganchado, o a mí me enganchó mucho más íntimamente que la primera. En Marvels, importa mucho más la cámara que el fotógrafo, Sheldon es sólo un avatar del lector para pasearse entre sus leyendas. Pero en El ojo de la cámara, él acaba imponiéndose sobre official handbook de fondo…

    …y bueno, que es el único cómic Marvel que me ha hecho llorar.

  4. Kurt Busiek, es autor maravilloso, sin duda el proyecto fue mas motivado por Alex Ross (¿no dibujo también la serie de “Justicie” completa, después?, ya me hiciste dudar…).

    Kurt Busiek emprendio posteriormente lo que yo creo que es el mejor proyecto de spiderman hasta la fecha, absolutamente (quizas hasta obsesivamente) respetuoso con Spiderman, “Las historias jamas contadas de Spiderman”, las cuales es un placer leer intercaladas con el Spiderman de Lee y Ditko, mas con el análisis que hizo Julian Clemente (creo que era al por que ya hace muchos años), en las contraportadas de la primera edición en España, donde explicaba y analizaba todos las referencias de Busiek, a la obra clásica, y encajaba todo perfectamente. Igualmente ya en los 2000 Busiek y Perez crearon la mejor representación de la liga de la justicia y los Vengadores en el comic Avenger vs JLA, lleno de homenajes y referencias , después del comic sin sentido de Marverl vs DC (donde prácticamente solo se trabaja de hostias entre los personajes)

    Alex Ross por su parte consigo cuadrar toda la historia Marvel en los comic de TierraX, la verdad es que ambos autores parecen enciclopedias andantes de los comics clasicos, de la epoca de plata y bronce.

  5. El dibujo de Alex Ross es más del 80% del cómic. Ese guión, con cualquier dibujante que no tirara al fotorrealismo y lo dominara como Ross, perdería lo que lo hace interesante: ver plasmados a esos personajes en toda su gloria. El rollo de reivindicación del sense of wonder en los odiados noventa está muy bien, pero el contexto histórico se acaba perdiendo y el sentido de la maravilla no está en el guión de Busiek llorando porque ya no le gustan los tebeos de superhéroes que se hacen (cosa que ya hacía en los ochenta, y si no que se lo digan a Chris Claremont, al que jodió cuando pudo), está en ver a la Antorcha Humana Original envuelta en llamas dándose de leches con Namor y llegar a creerte que eso puede ser real. En esa Gwen Stacy rodeada de máquinas de guerra atlantes que sorprendentemente no parecen ridículas sino incluso bellas. Eso sí, a mí el número de Galactus me parece el más flojo y por bastante.

    Yo me alegro de que Ross se dedica a hacer portadas (no así diseños, que son feos de narices). Su estilo casa mejor con eso que con un cómic de acción (no he visto aún un cómic fotorrealista que no tienda al estatismo). Y las de Marvels en concreto son todas excelentes, llevándose la palma la del Duende con Gwen. Para tenerla junto con la de Paolo Rivera del One Moment In Time.

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