Len y Marv

La relación de Len por los cómics comenzó cuando tenía siete años. Era un chico que enfermaba con extremada facilidad y para poder hacer más amenas sus estancias en el hospital su padre le traía todo tipo de cómics que Len devoraba de cabo a rabo. Desde entonces se convertirían en su verdadera pasión e iba a volcar toda su vida en poder trabajar para el medio.

Con el tiempo se echó un amigo que también leía cómics en su barrio, pero parecía que eran los únicos que compartían afición por los alrededores. A principios de los 60, la única manera de entablar este tipo de amistades era a través de las secciones de correo de los tebeos, donde se publicaban las direcciones de sus jóvenes lectores para que se cartearan entre ellos. Eran otros tiempos más inocentes donde no parecía importar tanto que los demás supieran donde viven los niños.

Entre todos las cartas publicadas, Len y su amigo decidieron escoger a un tipo llamado Marv que había escrito a Mistery in Space y que cumplía un requisito esencial: vivía a unos 30 kilómetros de ellos, lo suficientemente lejos para pasar de él si resultaba ser un pirado, pero lo bastante cerca como para poder reunirse de vez en cuando. Buscaron su número en una guía telefónica, le llamaron y resultó que su hermana mayor vivía justo donde ellos y que ese fin de semana iba a ir a visitarla. Así que no tardaron en conocerse y la conexión fue instantánea, estaban en la misma onda y los dos querían dedicarse a eso de hacer tebeos. A Len le gustaba dibujar y a Marv escribir por lo que formaban un tándem perfecto.

Su primera aventurilla juntos consistió en saltarse las clases una vez al mes para acudir al tour que DC hacía los jueves por sus oficinas. Este lo hicieron durante tantos años que terminaron por ser caras conocidas en la editorial, algo que más tarde les abriría sus puertas. Pero antes de llegar eso aún les quedaba terminar sus estudios y sobre todo ponerse a hacer fanzines ya que Marv estaba loco por ellos, llegando a ser uno de los primeros que editó un relato de Stephen King. Estaba claro que estaban preparados para dar el salto al mundo profesional, ¿pero dónde hacerlo? Los contactos de Marv les llevaron a vender una historia para una revista centrada en monstruos de la gran pantalla llamada Castle of Frankenstein. Allí publicaron “The Conjurer and the man called Armageddon” pero el pago en pescado y ejemplares de la revista no les hizo demasiada gracia. Así que decidieron elevar sus miras profesionales y fijarse en Charlton Comics,en la que Dick Giordano editaba en ese momento una línea de superheroes bastante interesante. Se pusieron manos a la obra y prepararon una serie de historias que podían casar con el estilo de la editorial. Pero tardaron tanto en hacerlo que Giordano tenía un nuevo trabajo en DC Cómics. Su gozo en un pozo.

Len y Marv no iban a permitir que su trabajo cayera en saco roto. Conocían de sobra las oficinas de DC así que no dudaron un segundo en presentarse allí para que Giordano pudiera echarle un vistazo a lo que tanto esfuerzo les había costado. Pero inocente de ellos no habían concertado cita y ese día Giordano ni siquiera estaba en las oficinas trabajando. Len y Marv no sabían que hacer y se pusieron a dar vueltas por el vestíbulo hasta que aparecieron por allí Carmine Infantino y Joe Orlando que volvían de almorzar. Como las caras de los chicos les resultaban conocidas de todas las veces que se habían pasado por allí les preguntaron que hacían allí un día que no había tour por las oficinas. Así que ellos le contaron toda la historia y Carmine decidió darles una oportunidad, les dijo que mostraran su trabajo a Orlando y si a este le gustaba estarían contratados. Este cogió todas las páginas que llevaban consigo, se las llevó para su oficina y les dejó esperando en el vestíbulo. Al cabo de una espera que pareció eterna volvió y les dijo que le dibujo estaba muy verde y necesitaba mucho trabajo, pero que los guiones estaban francamente bien. Así que si estaban interesados, no le importaría comprarles historias para una de las colecciones que estaba editando, House of Mistery.

Marv no tenía ningún problema en escribir lo que hiciera falta, pero Len nunca había pensado en si mismo un guionista, simplemente escribía las historias para tener algo que dibujar. Pero su oportunidad era esa, así que se pusieron a escribir y Orlando cumplió su palabra y les compró su primera historia, aunque esa no llegaría a publicarla. No pasaría lo mismo con las siguientes, que le abrirían las puertas a ambos de la compañía donde empezarían a forjar su leyenda.

3 opiniones en “Len y Marv”

  1. Genial información… siempre me sorprendes con el detalle que pones cuando hablas de la «biografía» de artistas o editoriales. Muy interesante…

    Y genial también que este blog vuelva a funcionar, sé que a veces es un coñazo actualizarlos, pero soy de los que cree que twitter y facebook se quedan cortos para según qué cosas…

    Que dure!

  2. Creo que es un poco lo que pensaba. Len Wein me parece un guionista flojo, pero tenía muy buen ojo para editar y crear personajes… El trabajo de editor está siempre tan oculto o mal visto (parece que sólo se dedican a limitar la creatividad de los, oh, artistas) que no se valora con justicia ese trabajo.

  3. Nunca he sabido realmente qué hace un editor. O qué lo hace bueno o malo. Sí sé qué hace un guionista y un dibujante (y entintador, colorista, etc.). Y con eso he creído que todo lo demás sobraba, era suficiente con una historia y el dibujo (y, por supuesto, quien publica el cómic).

    Genial la historia de estos dos monstruos y de los tiempos (¿más fáciles?) que vivieron en sus comienzos.

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