En las sombras Bob Kane I

Volvemos a la serie de moda en el verano de este blog, la dedicada a repasar la vida y obra de varios autores clásicos. En esta ocasión le toca el turno al “creador” de Batman. Y el motivo de ponerle comillas lo encontrareis a lo largo de esta serie de post.

bobkane.jpgRobert Kahn era otro más de esos jóvenes dibujante que habían crecido en el neoyorquino barrio del Bronx. Su fecha de nacimiento se sitúa entre 1915 y 1917 y es un completo misterio debido a que el propio Kane utilizó este dato a su beneficio en negociaciones posteriores a las que llegaremos mucho más adelante. Compañero de instituto de Will Eisner, había atravesado las mismas penurias que este y sobre todo la misma Gran Depresión que asolo la economía. Había tanta pobreza a su alrededor que se obsesiono con la idea de hacerse rico a cualquier precio, sin importar a quien tendría que pisar ni como. Tras diversos trabajos de medio pelo que estaba claro no iban a hacerle rico decidió dedicarse complemente a su principal afición, el dibujo.

Sus primeros trabajos vinieron a través del estudio de Eisner. Este le debía un gran favor ya que fue Bob el que le habló de un tal Iger, que estaba editando una revista llamado Wow en ese momento que necesitaba de colaboradores. Will, agradecido, le dio trabajo un tiempo más tarde, pero había un pequeño problema, a Bob no le gustaba trabajar demasiado en equipo y en el estudio de Eisner e Iger esto era de vital importancia. Asi que decidió trabajar como externo, entregando su trabajo de cuando en cuando y sin llegar a formar parte realmente del estudio. Estos primeros pinitos en el campo del dibujo profesional no son una muestra clara del estilo que desarrollaría posteriormente ya que eran de un estilo bastante caricaturesco, aunque dan una muestra temprana de la versatilidad del artista.

No tardo mucho en dejar de trabajar para el estudio y ponerse a las ordenes de Vin Sullivan, aquel editor que iba a encargarle a Siegel y Shuster unas páginas para el Action Comics 1. Pero ese momento estaba por llegar y el trabajo de Bob consistia en rellenar páginas para cubrir los huecos de los cómics que Vin publicaba. Como trabajo no estaba nada mal, sobre todo porque se ganaba el dinero suficiente para costearse la vida, pero Bob no estaba muy satisfecho con eso ya que eso no le iba a sacar de pobre. Kane quería ser grande, quería que su nombre brillara en letras de neón, pero sobre todo quería ser millonario. Kane se dio cuenta que se había volcado tanto en su punto fuerte, el dibujo, que había descuidado una parte muy importante de los comics: el guión. Necesitaba a alguién, alguien que pudiera complementarle en ese aspecto y el destino quiso que conociera en una fiesta a Bill Finger.

Finger, de profesión vendedor de zapatos, era un devorador de las novelas pulp de la época y su máximo anhelo era poder dedicarse profesionalmente a la escritura. Pero un matrimonio a una edad muy temprana y un hijo a los 24 años hizo que plantara sus pies en la tierra, que se olvidara de sus sueños y se dedicara a llevar el pan a casa. Para Bill, Kane representaba la oportunidad de escapar de todo aquello. Este le contó maravillas del mundo para el que trabajaba y los problemas que tenía para desarrollar las ideas que bullían por su cabeza. Finger, entusiasmado y totalmente excitado, no pudo esperar a contarle que deseaba escribir como un loco y le contó todos sus sueños y frustraciones. Aquel encuentro fue tan mágico y especial que aquella misma noche cerraron un trato. Bill la ayudaria con los guiones a cambio de una cantidad monetaria razonable mientras que Bob, gracias a sus contactos, se dedicara a tratar con los editores.

El nuevo binomio formado por la pareja funcionaba a la perfección y empezó a vender sus trabajos regularmente. Sin el bloqueo de la parte literaria el trabajo de Kane era fluido y lleno de vida lo que facilito mucho su publicación en los comics que se estaban produciendo para la época, pero con una curiosa particularidad: el trabajo de los dos aparecía firmado únicamente por Bob Kane. A Finger aquello no parecía importarle demasiado, total, estaba cumpliendo sus sueños, cobraba por ellos, ¿ para qué iba a necesitar algo tan banal como el reconocimiento? A todos los efectos se sentía como un asalariado a las ordenes de Bob, así que para él era normal era que solo figurara el nombre de la entrella… Hasta que llego Batman, que sera nuestro siguiente capítulo.

8 opiniones en “En las sombras Bob Kane I”

  1. Ante esta serie sólo podré exclamar Aviv Böb!

    Con lo que de momento me quedo es que si Finger no hubiese conocido a Kane, hubiese terminado como Al Bundy.

  2. “Había tanta pobreza a su alrededor que se obsesiono con la idea de hacerse rico a cualquier precio, sin importar a quien tendría que pisar ni como.”

    Esta afirmación me parece muy Heavy.

    No digo que no sea cierto, pero ¿como se sabe a ciencia cierta?

    Salvo que lo dijera el propio Bob Kane con sus propias palabras… y dudo mucho que lo reconociera.

  3. Sí, la afirmación es un poco fuerte y evidentemente el propio Kane no dijo nada sobre el tema.

    Es el primero de una serie de post, cuando te hayas leído toda la historia tu mismo sacaras tus propias conclusiones sobre si la frase es fuerte o no.

  4. No dudo que Kane haya sido un capullo, lo que quiero decir es que esa afimación suena muy a “Lo que el viento se llevó” tipo “Nunca más pasaré hambre”…

    No sé si me explico, ¿quién va a reconocer que quiere hacerse millonario a costa de todo como si fuese un villano de película?

    Incluso aunque sus actos le delaten, a lo mejor Kane se autojustificaba de alguna forma para sus adentros.

  5. No lo veo tan raro, es algo que le pasa a la gente y no necesariamente se sienten como si fuesen Kingpin, aunque algunos se comporten casi igual para conseguirlo. Hay mucha gente que se obsesiona con conseguir dinero y más si lo han echado en falta, el dinero es lo que te permite tener una casa agradable, te permite viajar, tener vacaciones o una buena jubilación

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